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Demografía de la Cuenca del Plata
Cuatro de las cinco capitales
nacionales de los países que la integran: Buenos Aires, Brasilia, Asunción y
Montevideo, se encuentran dentro de la Cuenca; ésta alberga más del 50% de la
población de los 5 países, población ésta que creció de 61 millones en 1968 a
116 millones en 1994. De mantenerse las tendencias actuales se estima que para
el año 2025 la población de los países de la subregión alcanzará los 290
millones de habitantes y que la Cuenca captará más de la mitad de este
crecimiento, incrementando aún más la presión de uso sobre los recursos
hídricos. Sólo el estado de San Pablo (Brasil), alberga 36 millones de personas
y su índice de urbanización es del 92%; la ciudad de San Pablo es a su vez el
centro industrial y económico más dinámico de toda Sudamérica. La población y
gran parte de la producción agropecuaria e industrial se abastece de agua
fundamentalmente de los ríos y se vierte en ellos sus efluentes, en gran parte
sin tratamiento o con tratamientos incompletos.
Las provincias Argentinas de la Cuenca producen más del 90% de los cereales y
oleaginosos del país y mantienen el 70% de su stock bovino. En el caso de Brasil
estos valores alcanzan el 30% y el 10% respectivamente, en Uruguay dentro de la
Cuenca se produce el 100% de los cereales y oleaginosos y da soporte al 80% de
su stock ganadero, en Bolivia el Departamento de Santa Cruz, escenario de una
fuerte expansión del cultivo de soja, esta dentro de la Cuenca y, en el caso de
Paraguay, cuya economía es altamente dependiente de la producción agropecuaria,
ésta está completamente dentro de la Cuenca.
No obstante que en la Cuenca del Plata se genera más del 60 % del PIB de estos
países y es una de las mayores áreas productoras de alimentos del mundo
(cereales, soja y ganado), altos porcentajes de su población subsisten en
condiciones de pobreza, particularmente en las periferias urbanas y zonas
rurales carentes de servicios. Las poblaciones migrantes de las zonas rurales,
en busca de oportunidades de mejores condiciones de vida no encuentran
posibilidad de ubicarse en zonas seguras en las ciudades mismas y tienden a
ocupar las riveras de los ríos, frecuentemente inundadas y ya degradadas por los
residuos y efluentes de los asentamientos precarios que rodean los grandes
centros urbanos.
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