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La Organización de los Estados Americanos (OEA) reúne a los
países del hemisferio occidental para fortalecer la cooperación mutua y
defender los intereses comunes. Es el principal foro de la región para el
diálogo multilateral y la acción concertada.
La misión de la
OEA se basa en su inequívoco compromiso con la democracia, como lo afirma la
Carta Democrática Interamericana: “Los pueblos de América tienen derecho a la
democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. Sobre
esta premisa, la OEA trabaja para promover la buena gobernabilidad, fortalecer
los derechos humanos, fomentar la paz y la
seguridad, expandir el comercio y
abordar los complejos problemas causados por la pobreza, las drogas y la
corrupción. Por medio de las decisiones de sus organismos políticos y los
programas ejecutados por la Secretaría General, la OEA promueve la colaboración
y el entendimiento entre los países americanos.
Los
Estados
miembros de la OEA han intensificado su cooperación mutua desde el final de la
Guerra Fría, asumiendo nuevos e importantes desafíos. En 1994 los 34
presidentes y primeros ministros democráticamente electos del hemisferio se
reunieron en Miami para celebrar la Primera Cumbre de las Américas, en la que
establecieron amplios objetivos de desarrollo político, económico y social.
Desde entonces, los líderes de la región continúan reuniéndose de manera
periódica para examinar intereses y prioridades comunes. Por medio del proceso
de Cumbres de las Américas, han confiado a la OEA un creciente número de
responsabilidades para ayudar a promover la visión compartida de sus países.
He aquí algunas
de las maneras en que la OEA contribuye a este objetivo:
Defensa de la democracia
La Carta Democrática Interamericana define los
elementos esenciales de la democracia y establece lineamientos para una
respuesta efectiva en caso de que sea puesta en peligro. Este histórico
documento, adoptado por los Estados miembros el 11 de septiembre de 2001 —el
mismo día de los ataques terroristas en los Estados Unidos—, provee una guía
para la acción colectiva de la región cuando la democracia enfrenta graves
desafíos.
La OEA
desempeña un papel clave en el fortalecimiento de las instituciones y prácticas
democráticas en los países de las Américas. Por medio de la
Unidad para la
Promoción de la Democracia (UPD), la OEA ha enviado
misiones de observación
electoral a la mayoría de sus Estados miembros, que han ayudado a garantizar la
transparencia e integridad de los procesos electorales. Guiada por los
principios de la Carta Democrática Interamericana, la OEA también apoya
esfuerzos de descentralización de gobiernos, modernización de partidos
políticos, fortalecimiento de legislaturas nacionales y consolidación de los
valores y la cultura democrática. Además, trabaja para promover una mayor
participación de la
sociedad civil en el proceso de toma de decisiones.
Protección de
los derechos humanos
A pesar de que en las Américas prevalecen los
gobiernos libremente electos, la región continúa experimentando problemas como
el abuso policial, las violaciones de los procedimientos legales y la falta de
independencia en la administración de justicia. El sistema de derechos humanos
de la OEA provee recurso a los ciudadanos de las Américas que han sufrido
violaciones a sus derechos por parte del Estado y que no han podido encontrar
justicia en sus propios países. Los pilares del sistema son la
Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, que tiene su sede en la ciudad de
Washington, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San
José, Costa Rica. Estas instituciones aplican el derecho regional sobre
derechos humanos.
La Comisión
examina las peticiones presentadas por individuos que alegan la violación de un
derecho protegido y puede recomendar medidas para que el Estado remedie dicha
violación. Si el país en cuestión ha aceptado la jurisdicción de la Corte, la
Comisión puede someter el caso a la Corte para que ésta emita una sentencia
vinculante.
La Comisión
también realiza visitas in loco a los países miembros, a invitación de
éstos, para analizar y elaborar informes sobre el estado de los derechos
humanos. Promueve los derechos humanos en todo el hemisferio, destacando
cuestiones específicas como la libertad de expresión, los derechos de los
pueblos indígenas y los derechos de la mujer.
Fortalecimiento de la seguridad
La OEA trabaja en diferentes frentes para mejorar la seguridad de la
región. el
Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) busca prevenir la
financiación del terrorismo, fortalecer los controles fronterizos y aumentar la
cooperación entre las autoridades legales y judiciales de diferentes países.
Otra de las preocupaciones de la OEA es la resolución pacífica de los
conflictos territoriales, para lo que ha creado un
Fondo de Paz que provee
asistencia en este campo.
La OEA también
coordina esfuerzos internacionales por eliminar las
minas terrestres que
presentan una amenaza a los civiles en previas zonas de conflicto, incluyendo
partes de Centroamérica y la frontera entre Ecuador y Perú. En 2002 Costa Rica
fue el primero de los países afectados en declararse libre de minas terrestres.
La OEA financia programas de rehabilitación y de información sobre los riesgos
de las minas y ha ayudado a varios países miembros a destruir minas
almacenadas.
En 2003 los
Estados miembros revisaron la estructura hemisférica de seguridad a la luz de
las nuevas amenazas y prioridades, y reafirmaron su compromiso de ayudar a
preservar la paz por medio de la colaboración. “La paz es un valor y un
principio en sí mismo y se basa en la democracia, la justicia, el respeto a los
derechos humanos, la solidaridad, la seguridad y el respeto al
derecho
internacional”, afirmaron en la
Declaración sobre Seguridad en las Américas.
Promoción del
libre comercio
Desde que comenzó el proceso de Cumbres de las Américas, uno de los
principales objetivos ha sido la creación de una zona de comercio que abarque
todo el hemisferio, el
Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En
colaboración con el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la
Comisión
Económica para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones
Unidas (CEPAL), la
Unidad de Comercio de la OEA ha brindado amplio apoyo
técnico a las negociaciones del ALCA. Particularmente, se ha esforzado por
asegurar que se tengan en cuenta los intereses de las pequeñas economías en el
proceso de negociaciones.
En 2004, durante la
Cumbre Extraordinaria de las Américas,
celebrada en Monterrey, México, los presidentes y primeros ministros del
hemisferio reconocieron “el relevante papel que desempeña el comercio en la
promoción del crecimiento y el desarrollo económico sostenidos”.
Lucha contra las drogas ilegales
Por medio de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD),
las naciones del hemisferio están fortaleciendo sus leyes para combatir el
narcotráfico, aumentando los programas de prevención y tomando otras medidas
para erradicar el tráfico de narcóticos ilegales, químicos relacionados y armas
de fuego. El
Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM), que controla el
progreso de este esfuerzo en cada uno de los países y en la región en general,
ha aumentado significativamente la cooperación en este campo. Al compartir
información sobre los logros, obstáculos y estrategias, los países tienen una
idea más clara de las necesidades y problemas, e identifican sectores que
requieren estrecha coordinación, mejor legislación, mayor investigación y
recursos adicionales.
Lucha contra la corrupción
En 1996 los Estados miembros de la OEA adoptaron la
Convención
Interamericana contra la Corrupción, el primer documento de su clase en todo el
mundo. Un proceso de seguimiento, iniciado en 2002, evalúa el cumplimiento de
las principales estipulaciones del tratado por parte de los países que lo han
ratificado. De manera similar al proceso de evaluación contra las drogas, el
objetivo es fortalecer la cooperación entre los países para abordar los
problemas compartidos.
La función de la
OEA en otros aspectos de la cooperación interamericana también reviste una
importancia clave. Ministros de
educación, justicia,
trabajo, defensa,
cultura
y desarrollo sostenible se reúnen periódicamente bajo sus auspicios. La
Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) ha convocado a ministras y otras altas
autoridades de gobierno responsables de las políticas para promover la equidad
e igualdad de género. Estas reuniones ayudan a los países a coordinar
estrategias sobre temas específicos y aseguran que las políticas establecidas
por medio del proceso de Cumbres de las Américas lleguen al ámbito nacional y
que se implementen los mandatos. Dentro de la OEA, la Secretaría de Cumbres de
las Américas provee apoyo técnico, logístico y administrativo al proceso de
Cumbres.
Programas en los países
miembros
La Secretaría General de la OEA realiza, además, una
variedad de programas en los países miembros. Por ejemplo, implementa programas
de desarrollo sostenible para la conservación de la biodiversidad,
planificación para abordar los problemas del calentamiento global, mitigación
de los desastres naturales y manejo de cuencas fluviales. Por otra parte, la
Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) coordina esfuerzos por
desarrollar la sociedad global de la información.
Alianza
interamericana
Con cuatro idiomas oficiales —español, francés,
inglés y portugués—, la OEA refleja la rica diversidad de pueblos y culturas de
todo el hemisferio. La Organización está compuesta por 35 Estados miembros: las
naciones independientes de Norte, Sur y Centroamérica y el Caribe. (La
participación del gobierno de Cuba, un Estado miembro, ha estado suspendida
desde 1962.) Países de todo el mundo participan en calidad de
observadores
permanentes, lo que les permite seguir de cerca los problemas que afectan al
hemisferio. Estos observadores a menudo ofrecen apoyo económico que es clave
para los programas de la OEA.
Los Estados
miembros establecen políticas y objetivos por medio de la
Asamblea General, que
convoca a los ministros de relaciones exteriores de las Américas a un período
ordinario de sesiones que se celebra todos los años. El
Consejo Permanente,
conformado por embajadores nombrados por los Estados miembros, se reúne
periódicamente en la
sede la OEA en Washington para ofrecer lineamientos sobre
políticas y acciones vigentes. La presidencia del Consejo Permanente rota cada
tres meses, siguiendo el orden alfabético de los países. Cada Estado miembro
tiene un voto, y en la mayoría de casos, las decisiones se toman por consenso.
Otro órgano
político, el
Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), se
dedica a promover el desarrollo económico y combatir la pobreza. La
Agencia
Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo (AICD) fue establecida en el
año 2000 para promover nuevas formas de colaboración más efectivas en la lucha
contra la pobreza y la promoción del desarrollo económico y social.
La Secretaría
General de la OEA pone en práctica los programas y políticas establecidas por
los organismos políticos. A la cabeza de la Secretaría se encuentran el
Secretario General y el Secretario General Adjunto, que son elegidos por los
Estados miembros y cumplen un mandato de cinco años. Unidades especializadas
dentro de la Secretaría General se concentran en temas como democracia,
comercio, turismo, desarrollo sostenible y educación. En la sede de la OEA, la
Biblioteca Colón y el
Museo de Arte de las Américas son valiosos recursos para
la investigación y el enriquecimiento cultural.
Además, en el
marco de la OEA existen varios organismos especializados que tienen
considerable autonomía, como la
Organización Panamericana de la Salud (OPS),
con sede en Washington, el
Instituto Interamericano del Niño (IIN), con sede en
Montevideo, Uruguay, el
Instituto Interamericano de Cooperación para la
Agricultura (IICA), con sede en San José, Costa Rica, el
Instituto Panamericano
de Geografía e Historia (PAIGH) y el Instituto Indigenista Interamericano,
ambos con sede en la ciudad de México.
Una rica
historia
En 1948, 21 naciones del hemisferio suscribieron la
Carta de la OEA, en la que afirmaron su compromiso con los objetivos comunes y
su respeto por la soberanía de cada nación. También adoptaron la
Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, el primer documento de su
clase.
Pero la idea de
cooperación interamericana data de mucho antes. En la década de 1820, Simón
Bolívar imaginó una patria americana “unida de corazón”. En 1890 las naciones
de la región formaron la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas, que
devino en la Unión Panamericana y más tarde se convirtió en la OEA. Desde 1948
las naciones angloparlantes del Caribe y el Canadá se han sumado a la
Organización de los Estados Americanos, enriqueciendo una perspectiva que ahora
abarca todo el hemisferio. |