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Fuente: Clarin
La delegación de Washington va por todo. Quiere discutir
además terrorismo y corrupción.
En la cumbre hemisférica que comienza mañana en esta capital
industrial mexicana, el desarrollo socioeconómico y el combate a la pobreza
quedarán casi en un segundo plano. Esos fueron los ejes que imaginaron, para
esta reunión, el presidente Néstor Kirchner de común acuerdo con el brasileño
Lula da Silva. Pero el aterrizaje, el viernes por la noche en esta ciudad, de
dos funcionarios duros de la administración norteamericana, entre ellos Roger
Noriega, cambió los contenidos. Demostró que "Estados Unidos viene por más",
como describió ante esta enviada un negociador.
Ayer, esta "fuerza de tareas" norteamericana, según dichos
de un diplomático, introdujo una agenda mucho más amplia y cambió el orden de
prioridades: incluye el ALCA, la seguridad y el combate al terrorismo, más una
cláusula anticorrupción que plantea excluir de la OEA a los países con
gobiernos corruptos.
Para el Gobierno argentino, el foco de Monterrey debía ser
claramente social y así lo transmitió el embajador argentino ante la OEA,
Rodolfo Gil, uno de los principales negociadores en esta cumbre (como lo revela
en un artículo publicado por este diario). También los negociadores brasileños
pensaron en ese foco. Había, según contó una fuente a Clarín, un acuerdo de
todas las partes para excluir el ALCA porque el tema debía ser tratado en foros
especializados.
Según pudo saber este diario, la Cancillería brasileña llegó
a amenazar: "Si se habla del ALCA, el presidente Lula no viene a Monterrey."
Pero resultaba extraño que la cumbre, cuya primera versión, en 1994, lanzó el
ALCA, se abstuviera de un pronunciamiento. La llegada de Noriega demostró la
importancia que Washinton le da a la iniciativa.
Estados Unidos cuenta, en esta estrategia, con el apoyo de
Chile, Canadá y México. Canadá puede no ser vital para argentinos y brasileños.
Pero Chile, en primer lugar, como socio del Mercosur, y México como el segundo
mayor país latinoamericano, son actores claves para la región. No por
casualidad, una de las pocas reuniones multilaterales de esta cumbre será la
que reúna en un almuerzo a Kirchner, Ricardo Lagos, Vicente Fox y Lula.
La negociadora brasileña, Vera Pedrosa, tuvo que soportar el
arrollador tándem norteamericano que desembarcó en Monterrey. Junto con Noriega
vino John Maisto, embajador ante la OEA. En una negociación por separado, ella
les dijo que Lula sólo podía aceptar una mención de compromiso sobre el ALCA:
algo así como "celebramos" las negociaciones que se hacen por el área de libre
comercio.
Pero según fuentes de Clarín, Estados Unidos no se conforma
con eso: "Concretamente, quieren que figure en la declaración presidencial de
los 34 países del continente el compromiso para iniciar el proceso de
integración el 1º de enero del 2005".
De hecho, los temas de la cumbre tienen como agenda el
crecimiento económico, la gobernabilidad democrática y el combate a la
corrupción. Este último punto ha estado también en el centro de la polémica:
los latinoamericanos se resisten a votar un proyecto que implique sancionar a
un país con la suspensión de la OEA por considerarse corrupto al gobierno.
"¿Quién define los criterios para condenar a un gobierno por corrupción?", se
preguntaban los diplomáticos brasileños.
Hasta para los negociadores chilenos, la iniciativa
norteamericana parecía "un exceso".
La agenda de la cumbre será la misma que desplegará el
presidente George Bush en las reuniones bilaterales con los países clave de
América latina: Argentina, Brasil, Chile y México. |