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Fomento de la confianza y la seguridad

Informes

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE
FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile

OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/doc.20/95 rev. 1
12 febrero 1996
Original: español

INFORME FINAL DE LA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE LAS MEDIDAS
DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

ÍNDICE

NOTA EXPLICATIVA

I. ANTECEDENTES

1. Consejo Permanente
2. Junta Interamericana de Defensa (JID)
3. Cumbre de las Américas   

II. DESARROLLO DE LOS TRABAJOS

1. Sesión inaugural
2. Sesión preparatoria
a) Elección de Autoridades
b) Temario
c) Reglamento
3. Primera sesión plenaria
4. Segunda sesión plenaria
5. Grupo de Trabajo
6. Tercera sesión plenaria
7. Cuarta sesión plenaria
8. Comisión de Estilo
9. Sesión de clausura   

III. LISTA DE DOCUMENTOS PUBLICADOS   

ANEXOS:

Discurso do Presidente da Comissão de Segurança Hemisférica da Organização dos Estados Americanos, Embaixador Luiz Augusto de Araujo Castro, Representante Permanente do Brasil junto à OEA

Statement by the Head of the Brazilian Delegation, Ambassador Ivan Cannabrava, Undersecretary for Political Affairs of the Ministry of External Relations

Palabras del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, Doctor César Gaviria, en la Instalación de la "Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad"

Discurso del Doctor Juan Luis Storace, Subsecretario de Defensa Nacional de la República Oriental del Uruguay ante la Conferencia de la Organización de los Estados Americanos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad 

Palabras del Licenciado Jorge Alberto Carranza, Viceministro de Seguridad Pública de El Salvador - Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad - Santiago de Chile 8, 9 y 10 de noviembre de 1995

Palabras del Delegado de Bolivia, Dr. Jaime Aparicio, Viceministro de Relaciones Exteriores y de Culto de Bolivia

Intervención del Señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Sr. José Miguel Insulza Durante la Inauguración de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

Intervención de la Delegación Mexicana ante la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad, Pronunciada por la Embajadora Carmen Moreno de Del Cueto, Representante Permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos 

Lineamientos Exposición Señor Secretario de Relaciones Exteriores de Argentina en la Conferencia Regional sobre Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza  

Discours du Chef de la Délégation Haïtienne le Ministre Wiltan Lherisson a la Conférence sur la Sécurité Continentale qui se Tiendra a Santiago du Chili du 8 au 10 novembre 1995 

Intervención del embajador Marcelo Fernández de Córdova, Vicecanciller del Ecuador, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

Palabras del Almirante Vicente Casales, Vicepresidente y Jefe de la Delegación de la JID, Pronunciadas durante la Sesión Plenaria de la Conferencia Interamericana sobre Fomento de las Medidas de Confianza Mutua y Seguridad, Realizada entre el 8 y el 10 de noviembre de 1995, en Santiago, Chile

Presentación del Sr. Francisco Rojas Aravena, Coordinador del Área de Relaciones Internacionales y Militares, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Chile y Co-Director del Programa Paz y Seguridad en las Américas - El Aporte Académico a la Paz en el Hemisferio

Intervención del Delegado de Panamá, Embajador Bruno Garisto, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

Statement of the Hon. John D. Holum, Director U.S. Arms Control and Disarmament Agency to the Organization of American States Conference on Confidence- and Security-Building Measures

Intervención del Embajador Vladimir I. Chernyshev, Observador Permanente de Rusia ante la OEA, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Santiago de Chile, 9 de noviembre de 1995)

Intervención del Embajador Sebastián Alegrett, de la República de Venezuela en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Santiago de Chile, 8 al 10 de noviembre de 1995)

Address Delivered by Deputy Assistant Secretary of State, Edward Casy, in General Committee Under Agenda Item 6

Intervention by Brigadier-General G.T.M. Findley, Deputy-head of the Canadian Delegation on Organization of Seminars and Other Follow-Up Measures

Intervention by Mr. Ralph Lysyshyn, Head of the Canadian Delegation on Objectives of Confidence- and Security-Building Measures in the Americas

Opening Statement by Mr. Ralph Lysyshun Head of the Canadian Delegation

Intervention by Brigadier-General G.T.M. Findley Deputy-Head of the Canadian Delegation

Palabras del Embajador José Antonio Tijerino, Representante de Nicaragua ante la Conferencia Regional sobre Medidas de la Confianza y de la Seguridad

Palabras del Embajador Jorge Voto Bernales, Vice-Canciller del Perú, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad

Lista de Participantes

 

NOTA EXPLICATIVA

De acuerdo con lo previsto en el Artículo 26 del Reglamento de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad, celebrada en Santiago de Chile, del 8 al 10 de noviembre de 1995, el Presidente de la Conferencia transmite el Informe Final, por intermedio de la Secretaría General de la Organización de los Estados

La Secretaría General publica el presente informe en los cuatro idiomas oficiales de la Organización que contiene el texto auténtico de la Declaración de Santiago sobre las Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad.

Esta publicación incluye, en su idioma original, las exposiciones generales formuladas por las delegaciones conforme a lo establecido en el Artículo 14 del Reglamento de la Conferencia.

 

I. ANTECEDENTES

La Asamblea General, reunida en ocasión a su vigésimo tercer período ordinario de sesiones, celebrada en Managua, Nicaragua, al tener presente su decisión contenida en el Compromiso de Santiago, de iniciar un proceso de consulta sobre seguridad hemisférica a la luz de las nuevas circunstancias mundiales y regionales, y reconociendo la oportunidad de un mayor diálogo sobre temas de seguridad vista la nueva situación internacional, aprobó la resolución AG/RES. 1237 (XXIII-O/93), "Reunión de Expertos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Mecanismos de Seguridad en la Región".1

En cumplimiento del mandato otorgado por la Asamblea General, el Consejo Permanente por intermedio de la entonces Comisión Especial de Seguridad Hemisférica y bajo la Presidencia del Embajador Hernán Patiño Mayer, Representante Permanente de Argentina, confeccionó la agenda y guías de trabajo para el desarrollo de la citada reunión de expertos, celebrada en Buenos Aires entre los días 15 y 18 de marzo de 1994.

Posteriormente, y durante el vigésimo cuarto período ordinario de sesiones de la Asamblea General se consideró el Informe del Relator de la Reunión de Expertos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Mecanismos de Seguridad2, así como del Informe del Consejo Permanente sobre la citada reunión3 y como resultado de ello adoptó la resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), acordando, entre otros asuntos, lo siguiente:

6. Proseguir, con base en las observaciones de los gobiernos, las consultas en el seno de la OEA tendientes a determinar la celebración, en 1995, de una Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad en la Región, cuya sede ha sido ofrecida por Chile.

1. Consejo Permanente

El Consejo Permanente, en sesión ordinaria celebrada el 9 de noviembre de 1994, aprobó la resolución CP/RES. 639 (1010/94) "Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad", cuyos párrafos dispositivos dicen:

1. Llevar a cabo en 1995, con posterioridad al vigésimo quinto período ordinario de sesiones de la Asamblea General, una Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad.

2. Aceptar el ofrecimiento de sede hecho por el Gobierno de Chile para la celebración de dicha reunión, así como agradecer su disposición a apoyar la organización y realización de la misma.

La citada resolución CP/RES. 639 (1010/94), en su párrafo dispositivo 3, define el mandato encomendado a la Comisión de Seguridad Hemisférica4, y que se transcribe a continuación:

Encomendar a la Comisión Especial de Seguridad Hemisférica que convoque a reuniones preparatorias a celebrarse en la ciudad de Washington en 1995 para preparar el proyecto de temario y formule un plan de trabajo para la citada reunión, que recoja las experiencias de la Reunión de Expertos celebrada en Buenos Aires, tomando en cuenta las posiciones nacionales que existen sobre el tema, e informe al Consejo Permanente.

Por otra parte, y sobre la base de lo establecido en el párrafo 5 de la citada resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), el Consejo Permanente aprobó la resolución CP/RES. 650 (1031/95)5 dictaminando lo siguiente:

1. Requerir a la Junta Interamericana de Defensa que, en los términos establecidos por la resolución AG/RES. 1240 (XXIII-O/93), evalúe la posibilidad de elaborar un proyecto de inventario completo y sistemático de las medidas de fomento de la confianza de naturaleza militar que se vienen aplicando en el Hemisferio.

2. Solicitar a la Junta Interamericana de Defensa que, una vez elaborado dicho proyecto de inventario, lo someta al Consejo Permanente para su consideración, y de ser el caso, posterior presentación en la Reunión Preparatoria de la Conferencia sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad, a celebrarse en Washington, en el mes de septiembre próximo.

2. Junta Interamericana de Defensa (JID)

Conforme a lo encomendado en el párrafo precedente, la JID transmitió al Presidente del Consejo Permanente el informe acerca del proyecto de Inventario sobre las Medidas de Confianza de Naturaleza Militar que se vienen aplicando en el Hemisferio6.

3. Cumbre de las Américas

El interés de la región por la celebración de la Conferencia se vio reflejado en el Plan de Acción de la Cumbre de las Américas, aprobado el 11 de diciembre de 1994, en la que los Jefes de Estado y de Gobierno declararon:

Los gobiernos:

Apoyarán las acciones que estimulen un diálogo regional para promover el fortalecimiento de la confianza mutua, preparando el camino para una conferencia regional sobre medidas de fomento de la confianza en 1995, para la que Chile se ha ofrecido como anfitrión7.

II. DESARROLLO DE LOS TRABAJOS   

1. Sesión inaugural

El día 8 de noviembre de 1995, a las 5:30 horas de la tarde, se inauguró la Conferencia en la sede del Edificio Diego Portales. Pronunciaron discursos el Embajador Luiz Augusto de Araujo Castro, Representante Permanente del Brasil ante la OEA en su calidad de Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente; el Señor César Gaviria Trujillo, Secretario General de la Organización; y el Señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, José Miguel Insulza Salinas, quien además declaró inaugurada la Conferencia.

2. Sesión preparatoria

Siendo las 6:30 horas de la tarde, la sesión preparatoria inició sus trabajos para formalizar los acuerdos adoptados por la Comisión de Seguridad Hemisférica, conforme a lo acordado por el Consejo Permanente de la OEA mediante su resolución CP/RES. 639 (1010/94).8

a) Elección de Autoridades

La Conferencia procedió a la elección de sus autoridades y en ese sentido, y a propuesta de la Delegación de Brasil, secundada por las Delegaciones de Costa Rica y Bolivia se eligió por aclamación al Embajador Pablo Cabrera Gaete, Subsecretario de la Marina del Ministerio de Defensa de Chile, como Presidente de la Conferencia.

A propuesta de la Delegación de Perú, secundada por la Delegación de Chile, se eligió por aclamación al Licenciado Jorge Alberto Carranza, Viceministro de Seguridad Pública de El Salvador, como Primer Vicepresidente de la Conferencia.

Por otra parte, y a propuesta de la Delegación de Canadá secundada por la Delegación de Honduras, se eligió por aclamación al Embajador Dean R. Lindo, Representante Permanente de Belice ante la OEA, como Segundo Vicepresidente de la Conferencia.

b) Temario

La Conferencia luego de considerar el proyecto de temario acordado por la Comisión Especial de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente9, aprobó el mismo sin modificaciones bajo el siguiente tenor:

 

TEMARIO

1. Aprobación del Proyecto de Reglamento.
2. Acuerdo sobre la organización de los trabajos.
3. Contexto general para el Fortalecimiento de la Confianza y de la Seguridad en las Américas:

a) Interdependencia entre la estabilidad democrática, los procesos de integración regionales, el respeto y el fortalecimiento del derecho internacional, la educación para la paz y la lucha contra la pobreza.

b) Los aportes del Hemisferio a la seguridad internacional.

c) Objetivos de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad en las Américas.

4. Identificación de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad de particular interés para la región:

a) Revisión y análisis del inventario de medidas para el fomento de la confianza (AG/RES. 1288 (XXIV-O/94) y CP/RES. 650 (1031/95)).

b) Nuevas propuestas sobre posibles medidas de fomento de la confianza y de la seguridad.

5. Trabajos futuros de la OEA en materia de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad.

a) Implementación de las resoluciones: AG/RES. 1284 (XXIV-O/94) "Información sobre gastos militares y registro de armas convencionales" y AG/RES. 1288 (XXIV-O/94) "Medidas para el fortalecimiento de la confianza y la seguridad en la región".

b) Posibilidad de intercambio de información y otras formas de coordinación de la OEA con otros organismos que tratan temas de fomento de la confianza y de la seguridad.

c) Organización de seminarios y otras medidas de seguimiento.

6. Declaración de Santiago.

c) Reglamento

Se aprobó sin modificaciones el Proyecto de Reglamento de la Conferencia acordado por la Comisión de Seguridad Hemisférica, de acuerdo a la resolución CP/RES. 639 (1010/94).10 

3. Primera sesión plenaria

El Presidente de la Conferencia declaró abierta la primera sesión plenaria el día 8 de noviembre a las 6:45 horas de la tarde. Acto seguido, el Presidente de la Conferencia dio lectura a la Declaración sobre Medidas de Fomento de la Confianza suscrita entre Ecuador y Perú.

De conformidad con lo establecido en el Artículo 14 del Reglamento de la Conferencia, la sesión plenaria se reunió para recibir las exposiciones generales de los Jefes de Delegaciones.

En esa oportunidad se escucharon las siguientes exposiciones:

a) Embajador Fernando Petrella, Secretario de Relaciones Exteriores, Argentina

b) Embajador Ivan Cannabrava, Subsecretario General de Asuntos Políticos, Brasil

c) Sr. Ralph Lysyshyn, Director General, International Security Bureau, Canadá

d) Embajador Sebastián Alegrett, Representante Permanente de Venezuela ante la OEA

e) Dr. Jaime Aparicio Otero, Viceministro de Relaciones Exteriores y Culto, Bolivia

4. Segunda sesión plenaria

Siendo las 10:15 horas de la mañana del día 9 de noviembre de 1995, el Presidente de la Conferencia declaró abierta la segunda sesión plenaria para continuar con las exposiciones generales de los Jefes de Delegaciones. Después de un cuarto intermedio el Primer Vicepresidente continuó presidiendo dicha sesión.

En ese entendido, hicieron uso de la palabra en el siguiente orden:

a) Sr. John Hollum, Director, de la Agencia del Control de Armamentos y Desarme, Estados Unidos

b) Embajador Jorge Voto Bernales, Viceministro de Política Internacional y Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores, Perú

c) Lic. Jorge Alberto Carranza, Viceministro de Seguridad Pública, El Salvador

d) Dr. Juan Luis Storace, Subsecretario de Defensa Nacional, del Ministerio de Defensa Nacional, Uruguay

e) Mayor General Wiltan Lherisson, Ministro del Interior y Defensa Nacional, Haití

f) Embajadora Carmen Moreno de Del Cueto, Representante Permanente de México ante la OEA

g) Dr. Marcelo Fernández de Córdova, Viceministro de Relaciones Exteriores, Ecuador

h) General de Brigada Aérea Héctor Adriano Ocampos Díaz, Viceministro de Defensa Nacional, Paraguay

i) Embajador José Antonio Tijerino, Representante Permanente de Nicaragua ante la OEA

j) Embajador Dean R. Lindo, Representante Permanente de Belice ante la OEA

k) Embajadora Marlene Villela de Talbott, Representante Permanente de Honduras ante la OEA

l) Señorita Gail Mathurin, Representante Alterna de Jamaica ante la OEA

m) Contraalmirante Vicente P. Casales, Vicepresidente de la Junta Interamericana de Defensa

n) Embajador Vladimir I. Chernyshev, Observador Permanente de la Federación Rusa ante la OEA

o) Señor Enrique Correa Ríos, Director de FLACSO, Chile.

El Presidente de la Conferencia integró un Grupo de Trabajo, abierto a todas las delegaciones, para analizar el Proyecto de la Declaración de Santiago, adoptado por la Comisión de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente.11

5. Grupo de Trabajo

El Grupo de Trabajo fue presidido por el Presidente de la Conferencia y celebró dos sesiones el 9 de noviembre de 1995, adoptando por consenso el texto de la Declaración de Santiago y acordando elevarlo a la consideración del plenario de la Conferencia. Por otra parte, el Grupo de Trabajo tomó nota de que, en el caso de que la Asamblea General de la OEA decida llevar a cabo una conferencia regional de seguimiento de la presente Conferencia, el Gobierno de El Salvador ofrecerá sede.

6. Tercera sesión plenaria

La tercera sesión plenaria de la Conferencia se llevó a cabo a las 3:30 horas de la tarde del día 9 de noviembre de 1995 y estuvo presidida por el Primer Vicepresidente de la Conferencia, Licenciado Jorge Alberto Carranza, Viceministro de Seguridad Pública de El Salvador, para considerar el temario de la Conferencia y cuyo texto aparece transcrito en el epígrafe "Sesión Preparatoria" de este informe.

Las observaciones formuladas por los señores delegados se adjuntan al presente informe.

A sugerencia del Primer Vicepresidente de la Conferencia se acordó tomar nota de las observaciones formuladas por los señores delegados al temario, cuyos textos se adjuntan al presente informe y solicitar al Presidente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos elevar el presente informe al conocimiento y consideración de la Asamblea General en su vigésimo sexto período ordinario de sesiones, a los fines de dar cumplimiento con la resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94).

7. Cuarta sesión plenaria

El día 10 de noviembre de 1995, a las 10:00 horas de la mañana se llevó a cabo la cuarta sesión plenaria, de conformidad con lo establecido en el Artículo 26 del Reglamento de la Conferencia, con el fin de considerar las conclusiones del Grupo de Trabajo encargado de analizar el proyecto de Declaración de Santiago.

La Conferencia, luego de escuchar la presentación que del proyecto hiciera el Presidente de la Conferencia, acordó aprobar por consenso la Declaración de Santiago sobre la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad, cuyo texto se transcribe a continuación:

 

DECLARACIÓN DE SANTIAGO SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
(Aprobada en la cuarta sesión plenaria celebrada el 10 de noviembre de 1995)

Los cambios ocurridos en el escenario internacional, el advenimiento de gobiernos democráticos en el Hemisferio y el fin de la guerra fría han creado condiciones propicias para afianzar la paz y la seguridad en el Hemisferio. Todo ello facilita las condiciones para que los Estados miembros de la OEA continúen el necesario proceso de reflexión para eliminar los factores que generan desconfianza entre los Estados del Hemisferio y para identificar nuevas modalidades de colaboración, a fin de consolidar la paz, asegurar el efectivo cumplimiento de los propósitos y principios de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, garantizar el cumplimiento del derecho internacional y promover las relaciones de amistad y cooperación, todo lo cual redundará en el fortalecimiento de la seguridad en la región.

La adopción de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad constituye una contribución importante a la transparencia, el entendimiento mutuo y la seguridad regional, así como al logro de los objetivos del desarrollo, incluidos la superación de la pobreza y la protección del medio ambiente. El desarrollo económico, social y cultural está indisolublemente asociado con la paz y la seguridad internacionales.

Las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad deben adaptarse a las condiciones geográficas, políticas, sociales, culturales y económicas de cada región y tienen su propio ámbito de aplicación, como lo demuestra la amplia experiencia alcanzada en el Hemisferio.

El respeto al derecho internacional, el fiel cumplimiento de los tratados, la solución pacífica de controversias, el respeto a la soberanía de los Estados y a la no intervención y la prohibición del uso o amenaza del uso de la fuerza, de acuerdo con los términos de las Cartas de la OEA y de las Naciones Unidas, son la base de la convivencia pacífica y de la seguridad en el Hemisferio y constituyen el marco para el desarrollo de medidas de fomento de la confianza.

Los gobiernos expresan su satisfacción por los avances registrados en el Hemisferio en materia de integración económica por considerar que promueven la confianza y la seguridad en la región.

Condición esencial para lograr un efectivo régimen internacional de seguridad es que todos los Estados se sometan a reglas universales, iguales y vinculantes.

Los acuerdos emanados de las reuniones regionales o subregionales de Jefes de Estado y de Gobierno y de la Cumbre de las Américas, celebrada en Miami en 1994, contienen orientaciones importantes para el fortalecimiento de la seguridad regional.

Las negociaciones que en materia de seguridad y promoción de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad se desarrollan a nivel subregional, tales como las que realizan los países centroamericanos a través, entre otros, de la Comisión de Seguridad de Centroamérica, contribuyen a fortalecer el clima de seguridad en el Hemisferio.

Otras reuniones intergubernamentales, como la celebrada en Williamsburg por invitación de los Estados Unidos de América (Reunión Ministerial de Defensa de las Américas), contribuyen al diálogo e intercambio de puntos de vistas sobre esta materia.

Elemento fundamental de la contribución hemisférica a la causa de la paz y la seguridad es el Tratado de Tlatelolco, cuyas estipulaciones sobre la proscripción de armas nucleares han convertido a América Latina y el Caribe en la primera zona habitada libre de armas nucleares del mundo. La ratificación de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas y sobre su Destrucción, suscrita en 1972, y de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción, suscrita en 1992; la conclusión en 1996 del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares; y el avance en las negociaciones las áreas de armas de destrucción masiva, limitación de armamentos convencionales y prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados, contribuirán a un ambiente internacional más seguro.

La aplicación de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad contribuye a la creación de un ambiente propicio para una efectiva limitación de armamentos convencionales que permita dedicar un mayor número de recursos al desarrollo económico y social de los Estados miembros, el cual es un propósito esencial de la Carta de la OEA.

El fortalecimiento del diálogo bilateral y multilateral facilita el conocimiento mutuo y favorece una mayor colaboración frente a los desafíos del próximo siglo. Las medidas que apuntan al fomento de la confianza y de la seguridad en las Américas son especialmente significativas para la estructuración de relaciones de amistad y cooperación.

En el proceso para identificar medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, se destacan la Reunión de Expertos de marzo de 1994 en Buenos Aires, así como las resoluciones de la Asamblea General de la OEA, especialmente las resoluciones AG/RES. 1179 (XXII-O/92), AG/RES. 1284 (XXIV-O/94) y AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), y el proyecto de inventario presentado por la Junta Interamericana de Defensa al Consejo Permanente en cumplimiento de la resolución CP/RES. 650 (1031/95).

De conformidad con lo anterior, los gobiernos de los Estados miembros de la OEA, reunidos en Santiago, Chile, acuerdan recomendar la aplicación de la manera que sea más adecuada, de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, entre las cuales cabe mencionar las siguientes:

a) Gradual adopción de acuerdos sobre notificación previa de ejercicios militares;

b) Intercambio de información y participación de todos los Estados miembros en el Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas y en el Informe Estandarizado Internacional sobre Gastos Militares;

c) Fomento de la elaboración y el intercambio de información sobre políticas y doctrinas de defensa;

d) Consideración de un proceso de consultas con miras a avanzar en la limitación y control de armas convencionales;

e) Acuerdos sobre invitación de observadores para ejercicios militares, visitas a instalaciones militares, facilidades para observar operaciones rutinarias e intercambio de personal civil y militar para formación, capacitación y perfeccionamiento;

f) Reuniones y acciones para prevenir incidentes e incrementar la seguridad en el tránsito terrestre, marítimo y aéreo;

g) Programas de cooperación en casos de desastres naturales o para prevenir tales desastres, sobre la base de la petición y autorización de los Estados afectados;

h) Desarrollo e implementación de las comunicaciones entre las autoridades civiles o militares de países vecinos de conformidad con su situación fronteriza;

i) Realización de seminarios, cursos de difusión y estudios sobre medidas de fomento de la confianza mutua y de la seguridad, y políticas de fomento de la confianza con participación de civiles y militares, así como sobre las preocupaciones especiales de seguridad de los pequeños Estados insulares;

j) Realización de una reunión de alto nivel sobre las preocupaciones especiales de seguridad de los pequeños Estados insulares; y

k) Programas de educación para la paz.

Las medidas anunciadas requieren la puesta en marcha de una serie de acciones tendientes al seguimiento y periódica evaluación de su implementación. Para tal efecto, los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros de la OEA solicitan a la Comisión de Seguridad Hemisférica que asuma tales tareas y prepare un informe sobre la materia para ser considerado por el vigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General, el que decidirá, inter alia, sobre la realización de una conferencia regional de seguimiento de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad realizada en Santiago de Chile.

Ante la importancia de conocer otras medidas que se estén aplicando o que pudieran adoptarse, los representantes acuerdan brindar periódicamente a la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA información sobre la aplicación de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, a fin de facilitar la preparación del inventario completo y sistemático de estas medidas encomendado por la Asamblea General de la OEA.

Los representantes apoyan la continuación de las negociaciones internacionales sobre la proscripción, el tráfico y el uso indiscriminado de minas antipersonales, teniendo en cuenta los efectos nocivos que tienen sobre la población civil y el desarrollo económico y social. En este sentido, reconocen la labor de desminado que están realizando en Centroamérica la Organización de los Estados Americanos y la Junta Interamericana de Defensa.

Los gobiernos del Hemisferio otorgan una especial prioridad a la identificación de los riesgos, amenazas y desafíos que enfrentan las Américas de cara al próximo milenio, así como el fomento de un clima internacional de confianza y paz mediante la cooperación, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta de la OEA.

En este contexto, comprometen sus esfuerzos para que las controversias pendientes alcancen soluciones, a la brevedad posible, a través de arreglos negociados, inspirados en la justicia y con pleno respeto al derecho internacional y los tratados vigentes.

Los representantes coinciden en que las Américas están en condiciones de contribuir a robustecer efectivamente la paz y seguridad internacionales, mediante el intercambio de experiencias con otras regiones respecto de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad.

Los representantes dejan constancia de sus agradecimientos al Gobierno de Chile por la cálida acogida brindada y por la correcta organización de la reunión. También hacen extensivo su reconocimiento a la Secretaría General de la OEA.

SANTIAGO, 10 de noviembre de 1995

8. Comisión de Estilo

La Conferencia, en su cuarta sesión plenaria, integró una Comisión de Estilo con las Delegaciones de Brasil, Canadá, Chile y Estados Unidos. La Comisión de Estilo corregirá los defectos de forma y velará por la concordancia del texto de la Declaración de Santiago sobre las Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad en los idiomas oficiales.

9. Sesión de clausura

La sesión de clausura se celebró el 10 de noviembre de 1995 a las 11:00 horas de la mañana, con la presencia del señor José Miguel Insulza Salinas, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile y del señor César Gaviria Trujillo, Secretario General de la Organización.

El Embajador Dean R. Lindo, Representante Permanente de Belice ante la OEA, presentó un discurso en el que resaltó el significado de los acuerdos alcanzados por la Conferencia y agradeció en nombre de las Delegaciones presentes, al Gobierno y pueblo de Chile, por la calurosa acogida brindada en Santiago.

Finalmente, el Presidente de la Conferencia pronunció algunas palabras manifestando su complacencia por el éxito alcanzado por la Conferencia al haber adoptado la Declaración de Santiago. Asimismo, expresó su satisfacción de que las delegaciones participantes hubieran tenido una placentera estadía en la ciudad de Santiago.

III. LISTA DE DOCUMENTOS PUBLICADOS

No. del documento

Título

COSEGRE/doc.1/95

Anteproyecto de Calendario

COSEGRE/doc.1/95
rev. 1

Anteproyecto de Calendario

COSEGRE/doc.1/95
rev. 2

Calendario de actividades (Aprobado por la Comisión Preparatoria en su sesión celebrada el 8 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.2/95

Anteproyecto de Temario

COSEGRE/doc.2/95
rev. 1

Anteproyecto de Temario

COSEGRE/doc.2/95
rev. 2

Temario (Aprobado por la Comisión Preparatoria en su sesión celebrada el 8 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.3/95

Los aportes del Hemisferio a la seguridad internacional: instrumentos interamericanos de naturaleza jurídica sobre el tema (Documento preparado por la Secretaría General)

COSEGRE/doc.3/95
corr. 1

Los aportes del Hemisferio a la seguridad internacional: instrumentos interamericanos de naturaleza jurídica sobre el tema (Documento preparado por la Secretaría General)

COSEGRE/doc.3/95
add. 1

Los aportes del Hemisferio a la seguridad internacional: instrumentos interamericanos de naturaleza jurídica sobre el tema (Documento preparado por la Secretaría General)

COSEGRE/doc.4/95

Proyecto de Reglamento de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Aprobado por la Comisión de Seguridad Hemisférica en su sesión celebrada el 20 de septiembre de 1995)

COSEGRE/doc.4/95
rev. 1

Reglamento de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Aprobado en la Comisión Preparatoria en su sesión celebrada el 8 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.5/95

Lista de documentos publicados por la Secretaría hasta el 26 de octubre de 1995

COSEGRE/doc.5/95
rev. 1

Lista de documentos publicados por la Secretaría hasta el 10 de noviembre de 1995

COSEGRE/doc.5/95
rev. 2

Lista de documentos publicados por la Secretaría hasta el 27 de noviembre de 1995

COSEGRE/doc.5/95
rev. 3

Lista de documentos publicados por la Secretaría hasta el 12 de febrero de 1996

COSEGRE/doc.6/95

Note from the Permanent Mission of the United States of America forwarding an inventory of Confidence- and Security-Building Measures

COSEGRE/doc.7/95

Acuerdo base para suscribir un convenio de cooperación e intercambio en el campo profesional entre el Ejército de la República de Nicaragua y la Fuerza Armada de la República de El Salvador (Documento presentado por la Misión Permanente de El Salvador)

COSEGRE/doc.8/95

"Declaración por la paz, la democracia, el desarrollo y la integración de Centroamérica" (Documento presentado por la Misión Permanente de El Salvador)

COSEGRE/doc.9/95

Nota de la Misión Permanente del Ecuador anexando la Declaración de Quito del Grupo de Río

COSEGRE/doc.10/95

Informe de la Junta Interamericana de Defensa acerca del proyecto de inventario sobre las medidas de confianza de naturaleza militar que se vienen aplicando en el Hemisferio

COSEGRE/doc.11/95

Nota de la Misión Permanente de El Salvador remitiendo el Acta de la X Reunión de la Comisión de Seguridad de Centroamérica

COSEGRE/doc.12/95

Informe del Consejo Permanente en cumplimiento a lo establecido en el párrafo 6 de la resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza y la Seguridad en la Región

COSEGRE/doc.13/95

Enmienda presentada por las Delegaciones de Bolivia y Ecuador al Proyecto de Declaración de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/doc.14/95

Declaración: Medidas de fomento de la confianza entre Ecuador y Perú

COSEGRE/doc.15/95

Autoridades de la Conferencia

COSEGRE/doc.16/95

Orden del día (9 noviembre 1995)

COSEGRE/doc.17/95

Lista de Participantes (Versión provisional)

COSEGRE/doc.17/95
rev. 1

Lista de Participantes

COSEGRE/doc.17/95
rev. 2

Lista de Participantes

COSEGRE/doc.17/95
rev. 3

Lista de Participantes

COSEGRE/doc.18/95

Proyecto de Declaración de Santiago sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/doc.18/95
rev. 1

Proyecto de Declaración de Santiago sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Considerado por el Grupo de Trabajo en la sesión celebrada el 9 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.18/95
rev. 2

Declaración de Santiago sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Aprobada en la cuarta sesión plenaria, celebrada el 10 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.18/95
rev. 3

Declaración de Santiago sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad (Aprobada en la cuarta sesión plenaria, celebrada el 10 de noviembre de 1995, y revisada por la Comisión de Estilo, reunida en Washington, D.C., en 27 de noviembre de 1995)

COSEGRE/doc.19/95

Orden del día - para el 10 de noviembre de 1995

COSEGRE/doc.20/95

Informe Final de la Conferencia Regional sobre las Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/doc.20/95
rev. 1

Informe Final de la Conferencia Regional sobre las Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF  
COSEGRE/INF.1/95

Discurso del Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de los Estados Americanos, Embajador Luiz Augusto de Araujo Castro, Representante Permanente del Brasil ante la OEA

COSEGRE/INF.2/95

Statement by the head of the Brazilian Delegation, Ambassador Ivan Cannabrava, Undersecretary for Political Affairs of the Ministry of External Relations

COSEGRE/INF.3/95

Palabras del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, Doctor César Gaviria, en la Instalación de la "Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad" (Santiago de Chile, noviembre 8 de 1995)

COSEGRE/INF.4/95

Discurso del Doctor Juan Luis Storace, Subsecretario de Defensa Nacional de la República Oriental del Uruguay ante la Conferencia de la Organización de los Estados Americanos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF.5/95

Palabras del Licenciado Jorge Alberto Carranza, Viceministro de Seguridad Pública de El Salvador

COSEGRE/INF.6/95

Palabras del Delegado de Bolivia, Dr. Jaime Aparicio, Viceministro de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia

COSEGRE/INF.7/95

Intervención del Señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Sr. José Miguel Insulza, durante la Inauguración de la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad en la Región

COSEGRE/INF.8/95

Intervención de la Delegación Mexicana ante la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad, pronunciada por la Embajadora Carmen Moreno de Del Cueto, Representante Permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos

COSEGRE/INF.9/95

Lineamientos Exposición señor Secretario de Relaciones Exteriores de Argentina en la Conferencia Regional sobre Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza

COSEGRE/INF.10/95

Dicours du Chef de la Delegation Haïtienne le Ministre Wiltan Lherisson a la Conférence sur la securité continentale qui se tiendra à Santiago du Chili du 8 au 10 novembre 1995

COSEGRE/INF.11/95

Intervención del Embajador Marcelo Fernández de Córdova, Vicecanciller del Ecuador, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad en la Región

COSEGRE/INF.12/95

Palabras del Almirante Vicente Casales, Vicepresidente y Jefe de la Delegación de la JID, pronunciadas durante la sesión plenaria de la Conferencia Interamericana sobre Fomento de las Medidas de Confianza mutua y Seguridad, realizada entre el 8 y el 10 de noviembre de 1995, en Santiago, Chile

COSEGRE/INF.13/95

Presentación del Sr. Francisco Rojas Aravena, Coordinador del Área de Relaciones Internacionales y Militares, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Chile y co-Director del Programa Paz y Seguridad en las Américas - El Aporte Académico a la Paz en el Hemisferio

COSEGRE/INF.14/95

Intervención del Delegado de Panamá, Embajador Bruno Garisto, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF.15/95

Statement of the Hon. John D. Holum, Director U.S. Arms Control and Disarmament Agency to the Organization of American States Conference on Confidence and Security Building Measures

COSEGRE/INF.16/95

Intervención del Embajador Vladimir I. Cherntyshev, Observador Permanente de la Federación de Rusia ante la OEA en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF.17/95

Intervención del Embajador Sebastián Alegrett de la República de Venezuela en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF.18/95

Address delivered by Deputy Assistant Secretary of State, Edward Casey, in the General Committee Under Agenda Item 6

COSEGRE/INF.19/95

Address delivered by the United States, head of Delegation, John Holum, in the General Committee

COSEGRE/INF.20/95

Intervention by Brigadier-General G.T.M. Findley, Deputy, head of the Canadian Delegation on Organization of Seminars and other Follow-Up Measures

COSEGRE/INF.21/95

Intervention by Mr. Ralph Lysyshyn, head of the Canadian Delegation on Objectives of Confidence-and Security-Building Measures in the Americas

COSEGRE/INF.22/95

Intervention by Mr. Ralph Lysyshyn, head of the Canadian Delegation on the Hemisphere's Contribution to International Security

COSEGRE/INF.23/95

Opening Statement by Mr. Ralph Lysyshun, head of the Canadian Delegation

COSEGRE/INF.24/95

Intervention by Brigadier-General G.T.M. Findley Deputy, head of the Canadian Delegation

COSEGRE/INF.25/95

Palabras del Embajador José Antonio Tijerino, Representante Permanente de Nicaragua ante la Conferencia Regional sobre Medidas de la Confianza y de la Seguridad

COSEGRE/INF.26/95

Palabras del Embajador Jorge Voto Bernales, Vice-Canciller del Perú, en la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad

 

ANEXOS

 

CONFERÊNCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE
FORTALECIMENTO DA CONFIANÇA E DA SEGURANÇA
8 a 10 de novembro de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.1/95
8 novembro 1995
Original: português

 


DISCURSO DO PRESIDENTE DA COMISSÃO DE SEGURANÇA HEMISFÉRICA DA
ORGANIZAÇÃO DOS ESTADOS AMERICANOS, EMBAIXADOR LUIZ AUGUSTO DE
ARAUJO CASTRO, REPRESENTANTE PERMANENTE DO BRASIL JUNTO À OEA

Senhor Presidente, Senhor Secretário-Geral, Senhores Chefes de Delegação, Minhas Senhoras e meus Senhores:

É para mim uma honra e um prazer muito especial poder dirigir-me, como Presidente da Comissão Hemisférica da Organização dos Estados Americanos, a esta Conferência Regional sobre Medidas de Fortalecimento da Confiança e da Segurança.

Este encontro de alto nível, que deve abrir perspectivas sem precedentes de cooperação entre os países de nosso Hemisfério, se inaugura após um processo cuidadoso de reflexão e preparação.

Um passo importante nesse processo foi a Reunião de Peritos realizada em Buenos Aires em março de 1994. Em junho do mesmo ano, a Assembléia Geral de Belém do Pará tomou a decisão de caminhar em direção a uma Conferência Regional. No final do ano, por recomendação da então Comissão Especial de Segurança Hemisférica, o Conselho Permanente convocou esta Conferência, cuja importância foi reconhecida pelos Chefes de Estado e de Governo na Cúpula de Miami e reafirmada pela Assembléia Geral realizada no Haiti em junho de 1995 e por ocasião da Reunião Ministerial de Defesa das Américas que teve lugar em Williamsburg no final do mesmo mês.

Desde o momento de sua criação, em agosto deste ano, a nova Comissão de Segurança Hemisférica tem estado concentrada na tarefa de ir definindo e apurando as áreas de interesse comum e de consenso que poderiam ser tratadas na Conferência que hoje se inaugura. Os resultados dos trabalhos preparatórios realizados pela Comissão de Segurança Hemisférica estão refletidos no relatório contido no documento CP/doc.2653/95 rev. 1, que tive a honra de submeter no dia primeiro de novembro à consideração do Conselho Permanente, em cumprimento à resolução CP/RES.639 (1010/94). Como se registra no relatório do Conselho Permanente sobre a matéria (documento COSEGRE/doc.12/95), o Conselho decidiu então tomar nota do relatório do Presidente da Comissão de Segurança Hemisférica e transmiti-lo, com seus anexos, a esta Conferência.

É com satisfação que registro a atitude extremamente cooperativa e construtiva demonstrada pelo Governo chileno em todas as etapas do processo preparatório para esta Conferência, desde o oferecimento para sediá-la C numa reafirmação de seu compromisso com a causa da revitalização da OEA, impulso decisivo para a qual foi dada pela histórica Assembléia Geral realizada nesta capital em 1991 - até o papel central desempenhado pelos representantes do Chile no trabalho de elaboração dos documentos básicos da Conferência.

Não posso deixar de lembrar que a condução do processo preparatório para a Conferência esteve em suas fases iniciais a cargo do Embaixador Hernán Patiño Mayer, que presidiu a anterior Comissão Especial sobre Segurança Hemisférica. Sem o entusiasmo e o talento que meu colega argentino sempre demonstrou no exercício de suas funções na OEA, nós não estaríamos hoje aqui.

Senhor Presidente,

Reunimo-nos em Santiago para dar mais um passo adiante, um passo cuidadosamente estudado mas extremamente significativo no processo de cooperação entre as nações das Américas na área da segurança hemisférica. Reunimo-nos para intercambiar idéias e tomar decisões sobre o que pode e deve ser feito para fortalecer o espírito de confiança mútua que felizmente tem sido a regra que distingue nossa região do mundo. Reunimo-nos para reforçar o espírito de confiança mútua que reflete o apego dos países de nossa região ao diálogo, ao bom entendimento e à cooperação, às soluções pacíficas e diplomáticas, ao não-uso da força, ao respeito às normas de direito internacional consagradas na Carta da OEA - o espírito de confiança mútua que tem permitido que em seu conjunto os países da América Latina e do Caribe sejam os menos armados do mundo.

No âmbito da Comissão de Segurança Hemisférica, preparamos conjuntamente um projeto de agenda que reúne os temas de interesse comum sobre os quais estou certo teremos nesta Conferência uma rica e útil troca de idéias e informações e adotaremos decisões que servirão de base para uma cooperação cada vez mais produtiva.

Redigimos um projeto de regulamento que incorpora expressamente, entendo que pela primeira vez na história da OEA, o intuito de alcançar decisões não pelo voto mas pelo consenso.

E elaboramos, após longas e delicadas negociações abertas à participação igualitária de todos os países membros da OEA, um projeto do documento que deverá vir a ser conhecido, ao ser adotado por consenso, como todos esperamos, no encerramento deste encontro, como a Declaração de Santiago sobre o Fortalecimento da Confiança e da Segurança.

O projeto que foi aprovado pela Comissão e submetido pelo Conselho Permanente à consideração da Conferência é um documento que procura refletir um consenso, um máximo denominador comum entre as posições nacionais dos Estados membros da OEA. Como todo documento que resulta de um processo negociador diplomático multilateral, o projeto é passível de aperfeiçoamento - e será essa uma das principais tarefas desta Conferência.

Algumas delegações tem indicado o propósito de recorrer a seu direito de reapresentar aqui sugestões que formularam em Washington sobre matérias de seu legítimo interesse mas que não chegaram a alcançar consenso nas consultas promovidas pela Comissão de Segurança Hemisférica. Estou certo de que todas as delegações aqui reunidas estarão dispostas a fazer um último esforço para tentar aprofundar e ampliar ainda mais o já notável grau de consenso hemisférico que se reflete no atual projeto de Declaração de Santiago.

Qualquer que seja o resultado dessas consultas, estou convencido de que o intercâmbio de idéias que se realizará durante a Conferência e a adoção de uma Declaração nos moldes do projeto que temos diante de nós representarão um passo de singular relevância para a consecução do propósito central deste encontro: o fortalecimento da confiança e da segurança entre os países das Américas.

Muito obrigado.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE- AND
SECURITY-BUILDING MEASURES IN THE REGION
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.2/95
8 November 1995
Original: English

 

STATEMENT BY THE HEAD OF THE BRAZILIAN DELEGATION,
AMBASSADOR IVAN CANNABRAVA, UNDERSECRETARY FOR POLITICAL AFFAIRS
OF THE MINISTRY OF EXTERNAL RELATIONS

Mr. President,

It is with great satisfaction that I congratulate you on your election as President of this Regional Conference on Confidence- and Security-Building Measures. It is most appropriate that this Conference is being held in the city of Santiago, the scene of historical events for the Inter-american system, among which the "Santiago Commitment for Democracy and the Renewal of the Inter-american System". The warm reception offered to us on this occasion confirms Chile's hospitality and its firm dedication to the Pan-American ideal. Brazil is proud to maintain with Chile exemplary ties of friendship since the beginning of our existence as independent nations. Brazil attaches great importance to this Conference as a step further, and a highly significant one, in the process of joint consideration of issues of great interest and relevance.

The outstanding characteristic of the American Hemisphere in the final years of this century is the convergence of values, democratic ideals and economic freedom flourish among us and open promising avenues of cooperation. We are aware of the differences which persist among the various regions, but we have already convinced ourselves that the enhancement of political dialogue is the best way to achieve progress. We all want to ensure the benefits of modernity; but we also know that there are great challenges before us, challenges that can only be overcome through understanding among the peoples of our Hemisphere.

Gentlemen, nothing is more modern that peace. In this field, our efforts are noteworthy. The democratic nations of Latin America and the Caribbean compose the least armed region of the globe. The well-known success of the process of integration among our countries, the virtual absence of external threats to the region and the concentration of efforts in support of ideals of harmony and development make our region an example to the rest of the international community.

In the last few years, great steps have been taken for the consolidation of this privileged situation. It is only fair and necessary that we recognize and value our achievements, which constitute an important patrimony and a concrete expression of what has been already done and of the great potential to be realized through our individual and cooperative actions.

Among these achievements, the actions aimed at banning weapons of mass destruction from our region deserve a special mention. Brazil has given numerous demonstrations, both unilaterally and together with other countries, of its efforts in the area of non-proliferation. The successive and wide-ranging initiatives in the fields of the peaceful use of nuclear energy and of the non-proliferation of nuclear weapons which have been adopted by Brazil and Argentina since the 1980's are and excellent example of confidence-building measures, conceived in the context of bilateral relations and implemented with the cooperation of regional and global multilateral mechanisms, such as OPANAL and the IAAE. In the area of chemical and biological weapons, reference should be made to the Mendoza Declaration, which we signed with Argentina and Chile. Less than a month ago Brazil was admitted by acclamation as a member of the Missile Technology Control Regime (MTCR). Recently, President Fernando Henrique Cardoso announced that Brazil does not possess and does not intend to produce, import or export long-range military missiles capable of carrying weapons of mass destruction. The region as whole is firmly committed to non-proliferation. We encourage the early entry into force of the Convention on Chemical Weapons and the conclusion of a Comprehensive Test-ban-Treaty (CTBT).

Likewise, we take note with satisfaction of the efforts carried out by other countries in the region to settle disputes and create conditions for the strengthening of peace and security. The evolution of the understandings between Ecuador and Peru and the Central American experience on the subject of this Conference deserve to the applauded and encouraged by all of us.

Our record of searching for peace, of respect for International Law and for the peaceful settlement of disputes encourages us to seek to improve the instruments which historically have favored this enviable situation in the Hemisphere. There is still much to be done. It is against this background that we understand the importance of promoting the adoption of confidence- and security-building measures. Because they contribute to the promotion of dialogue and to the lessening of tensions, these measures are positive in themselves. To be effective, however, it is necessary that they be related to our strategic reality and to our historical circumstances. Otherwise, the automatic transplanting of models from other regions may be counterproductive and may generate mistrust. Inadequate initiatives would submit us to the risk of having our attention turned away from the concrete problems and from the real obstacles to the strengthening of mutual confidence.

The Brazilian Government feels very much at ease in dealing with this topic, in the light of more than a century of uninterrupted peace with its neighbors and of the implementation of a wide range of military and non-military confidence-building measures with these countries. The real challenge is to strengthen the existing cooperation.

In the military sphere, we note with satisfaction the increase and diversification, in the entire Hemisphere, of instances of contact and exchange of experiences, training and intelligence among our Armed Forces. It is natural that this process continue and deepen with the acceleration of the integration among our countries and the gradual occupation of scarcely populated border areas. We see border areas as regions with particular characteristics, which demand joint solutions to specific problems. Several initiatives in this regard can be labelled as confidence-building measures. That is the case of the cooperation mechanisms in border areas, such as the Committees on Neighborly Relations and Border Region Development which Brazil has established with neighboring countries. In a broader sense, we believe that the improvement in the political relationship among our countries, a natural expectation in a continent that has opted unequivocally for democracy and that marches steadily towards economic integration, will lead to the desired strengthening of the relations of friendship and cooperation.

The Organization of American States has a key role to play in this process. A pioneer as a regional organization in the field of the maintenance of peace and security, the OAS already possesses a comprehensive and up-dated normative framework on questions related to hemispheric security. The recent transformation of the Special Committee on Hemispheric Security into a Permanent Body will serve to further strengthen the role of the Organization as a forum on the question of security in the Hemisphere. In this context, I wish to note that Brazil felt honored by the election of its Permanent Representative to the OAS, Ambassador Luiz Augusto de Araujo Castro, as the first Chairman of that new Committee.

To conclude, I wish to express our positive assessment of the Draft Declaration prepared by the Committee on Hemispheric Security and submitted by the Permanent Council to the consideration of the Conference. We understand that the Draft, which resulted from extensive negotiations among our Permanent Representatives to the OAS, constitutes and excellent basis for the Declaration that we hope will be adopted by consensus at the end of this Conference.

Thus, all of us gathered here - from North America, Central America, The Caribbean and South America - will be giving another demonstration of our capacity to work together, united by the most noble democratic ideals, for a future of peace and prosperity. 

Thank you.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.3/95
8 noviembre 1995
Original: español

 

 

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL DE LA
ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS
DOCTOR CÉSAR GAVIRIA,
EN LA INSTALACIÓN DE LA
"CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD"

(Santiago de Chile, noviembre 8 de 1995)

 

En primer lugar quiero agradecer al pueblo chileno, al Presidente Frei y al Canciller Insulza, por la generosa hospitalidad que le han brindado a la Organización de Estados Americanos y a todos los participantes en este encuentro. Chile es hoy un vivo ejemplo de lo mucho que puede alcanzar nuestra región cuando se logra un firme consenso nacional en torno a la defensa de la democracia y de una estrategia eficaz de desarrollo económico. La libertad y la prosperidad van de la mano en estas tierras. A las gentes y la democracia de Chile les hago llegar el testimonio de admiración y de solidaridad de todas las Américas.

La Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad, que hoy se instala, representa un significativo avance para el sistema interamericano. No tengo duda que de este evento surgirán los elementos que habrán de nutrir una nueva visión de la seguridad hemisférica.

Por primera vez desde el fin de la "guerra fría", y después de meses de intenso trabajo, nos encontramos reunidos para tratar en un ámbito político e interamericano los asuntos de la paz y de la seguridad. Hasta aquí hemos llegado gracias al esfuerzo y al interés demostrado por todos los países miembros, pero quisiera destacar las contribuciones del Embajador Araujo Castro, representante de Brasil y actual Presidente de la Comisión Especial que trata estos temas; del Embajador Patiño Mayer, anterior representante de Argentina en la Organización y del Embajador Vargas Carreño, representante del país anfitrión y uno de los hombres sabios en temas inter

Ya nadie duda que estamos en un mundo nuevo. El final de la confrontación Este-Oeste, la desaparición del autoritarismo y la dictadura en América Latina, la superación de muchos de los conflictos internos, la integración económica, el tránsito a la democracia, son algunas de las principales manifestaciones de los tiempos que corren. Ese contexto emergente nos ofrece la oportunidad de avanzar constructivamente en la búsqueda de nuevas modalidades de cooperación para consolidar la paz y la seguridad en el Hemisferio.

Pero como siempre ocurre cuando se presentan oportunidades, si no se tiene la disciplina para estudiarlas y la voluntad de aprovecharlas no pasarán de ser una ilusión perdida. De allí el valor que tiene esta Conferencia. Es un testimonio de que los países de las Américas no quieren dejar pasar esta coyuntura histórica sin avanzar en la creación de un marco para las relaciones político-militares interamericanas, capaz de traducir en realidades concretas las promesas que encierra el surgimiento de un nuevo orden internacional.

De otra parte, un cambio tan profundo de los parámetros del sistema internacional además de oportunidades genera desafíos. El fin del comunismo no ha significado la desaparición de la confrontación, de las amenazas o de la guerra. Todos los días se observan eventos y situaciones adversas que nos recuerdan que aún estamos lejos del fin de la historia. Esa combinación de nuevas oportunidades y de retos previamente desconocidos hacen ineludible la tarea de repensar nuestra aproximación, tanto nacional como colectiva, a la defensa y la seguridad.

El principal obstáculo que enfrentamos en la redefinición de la agenda y de la institucionalidad para la seguridad hemisférica es la gran distancia que existe entre las circunstancias del pasado y las realidades del presente.

El mundo occidental, por más de cuarenta años, tuvo en el bloque soviético y en el comunismo un enemigo estratégico e irreconciliable. Durante cuarenta años no hubo mucho margen para la confusión. Existía una amenaza claramente definida con la capacidad no sólo de afectar la seguridad de un país sino de poner en riesgo la supervivencia física y política de todo el Hemisferio. Esto creó un contexto altamente riesgoso pero al mismo tiempo bastante simple. Todos sabíamos cuál era el enemigo.

Desde la segunda posguerra hasta hace unos pocos años, la contención externa e interna del comunismo se convirtió en el principal objetivo estratégico de la seguridad hemisférica y de la defensa nacional. La aparente magnitud de esa amenaza llevó a que otros valores y objetivos, tales como la protección de los derechos humanos, la preservación de la democracia e incluso el respeto a la soberanía nacional y a la vigencia del Derecho Internacional, se subordinaran a la ineludible jerarquía del miedo.

Y, en ese contexto, no era difícil forjar alianzas y principios comunes. Nadie se atrevía a quedarse solo. No había mucho espacio para la diversidad. Se era amigo o enemigo.

La gran paradoja es que la bienvenida desaparición del comunismo como la amenaza fundamental, ha creado una crisis conceptual en el pensamiento estratégico. Los inmensos beneficios que brinda la desaparición de la confrontación Este-Oeste son incuestionables. Pero desde el punto de vista de la discusión de la seguridad hemisférica y de las doctrinas militares, ese escenario ha creado bastante confusión.

Estamos viviendo una transición del "viejo orden" con un sistema obsoleto de valores, de estrategias y de políticas, a uno distinto que hasta ahora empezamos a vislumbrar. Algunos creen que es mejor dejar que el pasado se diluya suavemente permitiendo que sean los acontecimientos los que vayan determinando, casi por generación espontánea, los acomodos que exigen las actuales circunstancias. Otros defienden la necesidad de tomar el "toro por los cuernos" y mediante un vigoroso ejercicio de liderazgo multilateral, construir una nueva agenda hemisférica de seguridad para el Siglo XXI.

Yo me encuentro entre los segundos. Me parece que si América Latina y el Caribe se abstienen de asumir un rol protagónico en la definición de los nuevos valores, parámetros e instituciones para la seguridad futura del Hemisferio, éstos no reflejarán adecuadamente sus aspiraciones y prioridades. La garantía de que el sistema que emerja de las ruinas de la "guerra fría" va a ser equilibrado y coincidente con los intereses colectivos está en que todos los actores interamericanos participen activamente en su diseño e implementación.

Aunque reconozco que existe una cultura de la desconfianza, generada por las inmensas asimetrías que conviven en el continente, al igual que por las cicatrices que han dejado los episodios pasados de unilateralismo, es indispensable colocarse por encima de estas circunstancias para aprovechar la actual coyuntura histórica. No por darles la espalda, los problemas desaparecen. Si nos negamos a construir de manera deliberada un nuevo sistema ordenado y transparente para la seguridad hemisférica, éste surgirá de todas maneras pero como un esquema ad-hoc, lleno de incertidumbre, sin parámetros predecibles, sin normas de comportamiento, sin controles ni balances.

Es por ello que ejercicios como esta Conferencia de Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad y la Cumbre de las Américas y los encuentros que ustedes acuerden llevar a cabo en el futuro próximo, tienen una vital importancia. Son todos pasos en ese empeño de reflexión colectiva que habrá de llevarnos hacia una nueva definición de esa nueva agenda para el sistema interamericano de seguridad. Sin prisa, pero sin pausa, debemos seguir avanzando. Es así como conviene seguir evaluando la discusión para definir el momento apropiado para realizar una Conferencia Hemisférica sobre Seguridad.

Hay algunos hechos fundamentales que configuran el nuevo escenario estratégico y que deben servir de base para ese necesario análisis. Permítanme hacer un apretado recuento.

En primer lugar, y es el más obvio como ya lo señalamos, la desaparición del comunismo como amenaza. En segundo lugar, la menor vulnerabilidad y la reducción en la propensión al conflicto como resultado de la convergencia de intereses y valores de los países. Ello es así por cuanto el regreso de la democracia en el Hemisferio por lo general ayuda a garantizar un clima de seguridad y de cooperación militar. Aun cuando no es una regla inexorable, los Estados democráticos tienden a resolver sus conflictos pacíficamente.

Y, tercero, los fenómenos como el crimen organizado, el terrorismo internacional, el tráfico de drogas, la proliferación de armas en manos de grupos delincuenciales civiles, por ejemplo, se han convertido en fuente central de amenazas a la seguridad regional. Estos comportamientos son enfrentados por todos los países sin excepción y poseen una dinámica que se proyecta más allá de las fronteras nacionales.

En síntesis, el nuevo pensamiento estratégico debe asumir un entorno hemisférico menos conflictivo, naturalmente inclinado a la cooperación, en el que el acuerdo será la base para la acción multilateral, donde se unen esfuerzos para combatir los enemigos comunes y en el que los intereses nacionales y los valores democráticos convergen para crear una ética que aglutina a todos los miembros de la comunidad de las Américas.

Siendo así, y aun cuando no se ha formalizado política o jurídicamente, se podría decir que en las discusiones hasta ahora realizadas ha venido surgiendo un consenso sobre los principios que sustentarían una nueva doctrina de seguridad para las Américas.

Cuál concepto de seguridad es aplicable a ese nuevo entorno para aprovechar sus posibilidades y maximizar su potencial para la paz? En el concierto americano se ha venido trabajando en este tema. Muchos han sugerido que el nuevo principio rector debe ser la seguridad cooperativa, cuyo objetivo principal es la creación de condiciones de seguridad cuya estabilidad dependa de la confianza mutua, de la regulación de la capacidad militar y de la predictibilidad de las acciones de todos los participantes.

En ese contexto, la capacidad militar estaría legítimamente restringida a proteger el territorio nacional, el sistema constitucional y los derechos ciudadanos; las fuerzas tendrían una clara configuración defensiva; existiría plena transparencia sobre las intenciones pacíficas de los Estados, mediante la divulgación mutua de sus presupuestos militares y el intercambio de información sobre operaciones, ejercicios o adquisiciones de material bélico; y, finalmente, cuando esta aproximación se haya aclimatado, se podría empezar a pensar en la integración a nivel multilateral, de manera concertada, limitada y gradual, de algunas funciones de la seguridad nacional. Sin duda, la Conferencia de Chile sobre Medidas de Confianza, es un paso decisivo en la construcción de ese nuevo concepto de seguridad cooperativa.

Naturalmente, la seguridad cooperativa, o cualquier nuevo esquema que adopte el Hemisferio para garantizar la paz y la tranquilidad ciudadana, debe partir del reconocimiento de las potenciales amenazas y de los eventuales riesgos que afectan al conjunto de los países involucrados. Aun cuando debemos admitir que hay diferencias importantes de percepción en cuanto a las amenazas que afectan a los distintos Estados y subregiones del continente, yo quisiera arriesgar una síntesis de aquellos fenómenos que tienen dimensiones de alcance multilateral.

Sin duda el primer riesgo para la paz y la seguridad en las Américas lo constituye la existencia de controversias de distinta naturaleza. A pesar de los grandes logros alcanzados en estas materias, algunos inventarios sugieren que aun persisten cerca de treinta asuntos por resolver a lo largo y ancho del continente. Varias de estas controversias han demostrado en el pasado reciente que tienen la capacidad de alentar confrontaciones bélicas.

Aun cuando es fundamental reconocer que la resolución pacífica de las controversias es un asunto de la competencia de los países involucrados, si es posible pensar que el continente -como un todo- se proponga superar en su totalidad y por medios pacíficos esos asuntos dentro de un plazo razonable. Debemos fijarnos un horizonte, no importa cuan generoso sea, pero que le dé la certeza a las generaciones futuras que la amenaza de la guerra entre países hermanos va a desaparecer para siempre.

Así lo dice la Carta constitutiva de nuestra Organización cuando afirma en el Capítulo Quinto que "Un tratado especial establecerá los medios adecuados para resolver las controversias y determinará los procedimientos pertinentes a cada uno de los medios pacíficos, en forma de no dejar controversia alguna entre los Estados Americanos que pueda quedar sin solución definitiva en un plazo razonable".

Igualmente, la Organización de Estados Americanos podría contribuir -como lo sugiere igualmente la Carta- para poner a disposición de los países miembros que así lo soliciten, los recursos técnicos, jurídicos y diplomáticos que se puedan requerir para formular alternativas que disminuyan los eventuales factores de tensión y superen los asuntos que estén generando discordia o conflictos en la región.

En estas materias la mayor contribución a la paz es el pleno respeto a la soberanía de los Estados y al Derecho Internacional. Es por ello que una de las principales fuentes de generación de confianza es incrementar lo que podríamos llamar la "seguridad jurídica". Es decir, en la medida en que las relaciones entre los Estados estén codificadas, reguladas normativamente, por compromisos explícitos y de acuerdo a parámetros mutuamente aceptables, existirán menos incentivos o posibilidades para que estallen los conflictos.

Es por ello que no debemos subestimar la importancia que tiene para el continente que hagamos un renovado esfuerzo por expandir el derecho interamericano para involucrar nuevas materias de las relaciones entre los Estados. En la medida en que se acelera la integración económica, se acentúa la interdependencia y se intensifican las relaciones de todo tipo entre nuestros países, surgen sin duda posibilidades para la cooperación, pero también nuevos espacios para las divergencias. La creación de instrumentos jurídicos para abordar los nuevos temas emergentes en la agenda interamericana, sería una estrategia que generaría altos dividendos en materia de confianza entre los Estados.

Sin duda es cierto que la confrontación estratégica entre la Unión Soviética y los Estados Unidos es cosa del pasado. Pero a lo largo y ancho del continente existen residuos de la "guerra fría" que representan una amenaza para la democracia y la seguridad de varios de los países miembros de la Organización.

En Perú, en Colombia, en Guatemala y en otros países existen grupos insurgentes que aún mantienen una actitud revolucionaria afectando diariamente la seguridad de los ciudadanos y del Estado. En varios de esos casos dichos grupos representan, por diferentes razones, una verdadera amenaza a la democracia.

Aun cuando la opción de política preferida debe ser la negociación sobre la confrontación, los países del Hemisferio deben mantener una actitud de solidaridad y respaldo para la superación de los conflictos. El desentendimiento o "disengagement", en cuanto el respaldo político e incluso en asuntos relacionados con el suministro militar a los países que enfrentan severas amenazas internas, pueden sembrar resentimiento entre los establecimientos militares y favorecer el escalamiento de los conflictos.

Cuando una democracia está amenazada internamente nos debe ser indiferente si ese desafío proviene de la extrema derecha o de la extrema izquierda. Quien busque perturbar la viabilidad de la democracia rehusándose a aceptar los canales legítimos que ofrece para ejercer sus derechos políticos debe recibir el repudio de la comunidad hemisférica.

Aun cuando la preocupación por la protección de los derechos humanos y la vigencia de las libertades públicas es indeclinable, no importa cuales sean las condiciones internas de los países, no se le puede dar la espalda a aquellas naciones que persisten en su esfuerzo de construir o perfeccionar su democracia, a pesar de enfrentar el reto de insurgencias beligerantes reacias a llegar a acuerdos por la vía de las negociaciones pacíficas. Debemos reconocer que para algunas de las democracias del Hemisferio, la "guerra fría" sigue siendo una amenaza viva y latente dentro de sus propias fronteras.

Desde la perspectiva de la seguridad hemisférica es indudable que hoy existe una constelación de temas comunes que tienen el potencial de convocar la acción colectiva y multilateral. Hay nuevas amenazas a la paz, a la estabilidad de las democracias y a la seguridad que no son de carácter tradicional. El terrorismo internacional, el problema de las drogas, las actividades delictivas transnacionales, el deterioro de la seguridad ciudadana, los refugiados, la inmigración ilegal, el tráfico de armas, la explotación ilícita de recursos naturales, son algunos de los principales ejemplos.

Estos fenómenos sin duda son preocupaciones comunes a todos los países del Hemisferio, pero existe todavía un gran trecho y hace falta aun mucho trabajo para que podamos decir con confianza que estos temas hacen parte de una nueva agenda conjunta y hemisférica para la seguridad cooperativa.

La preferencia por abordar estos temas de manera esencialmente unilateral o la simple ausencia de una aproximación multilateral reducen la efectividad con que el Hemisferio está enfrentando las nuevas amenazas. Los países en el seno de la Organización de Estados Americanos sin duda están llamados a asumir con energía el liderazgo para desarrollar los consensos indispensables, dentro de una concepción de seguridad cooperativa, para construir verdaderas estrategias interamericanas que permitan derrotar los nuevos enemigos de nuestras democracias. Este sin duda es uno de los principales aportes del Plan de Acción que surgió de la Cumbre de las Américas. Ya tenemos una columna vertebral sobre la cual edificar esa nueva visión.

Algunos de estos "nuevos temas" no sólo son amenazas en sí mismas. En algunos casos también encierran el peligroso potencial de convertirse en factores de tensión bilateral o de controversia entre diferentes grupos de países, si no logramos una convergencia real sobre los objetivos, las políticas y los métodos para enfrentar estos desafíos. No basta con que, por ejemplo, el narcotráfico o la inmigración ilegal sean problemas que preocupan a todos para que surja automáticamente un consenso multilateral sobre cómo enfrentarlos.

Hay que dedicar muchas energías para tener una visión colectiva y multilateral sobre dichos asuntos no solo porque eso hace los esfuerzos más eficaces, sino porque evita discrepancias y tensiones entre los países miembros.

Adicionalmente hay que introducir en las discusiones sobre seguridad hemisférica la perspectiva que han aportado varias delegaciones del Caribe en cuanto a las necesidades particulares que tiene esa subregión en materia de defensa y lucha contra las nuevas amenazas. Sin duda la magnitud de los recursos del crimen organizado y del terrorismo internacional son suficientes para constituirse en una amenaza a la propia supervivencia de las democracias insulares. Es por ello que desde la O.E.A. debemos trabajar estrechamente con las delegaciones del Caribe y con la CARICOM para encontrar mecanismo innovadores que ofrezcan una solidaridad real y unos instrumentos colectivos capaces de mejorar la seguridad de este grupo de naciones.

Hasta ahora nos hemos centrado en la discusión de los temas que afectan o promueven la confianza y la seguridad entre los Estados. Pero existe un tema igualmente trascendental para asegurar que tendremos un Hemisferio en paz y en democracia. Me refiero a las relaciones entre la sociedad civil y los militares. Y si de medidas de confianza se trata, no debemos olvidar las que es necesario implementar para mejorar la credibilidad y el arraigo de las fuerzas militares en la conciencia de las gentes.

Es necesario que trabajemos para que el diálogo entre civiles y militares sea más fluido y constructivo. La democracia debe aprender que necesita de sus militares y que ellos son ante todo una garantía constitucional esencial para la integridad territorial, para la protección de los derechos y las libertades ciudadanas y el Estado.

A su vez, los militares deben entender de una vez y para siempre que no habrá estabilidad o seguridad posibles sin su estricta subordinación al poder civil y al régimen constitucional que debe así consagrarlo. No hay ejército alguno que pueda reemplazar la seguridad y la estabilidad que provee una democracia legítima, eficaz y participativa.

Las instituciones armadas deben abrir espacios cada vez mayores para que la sociedad participe en la discusión y diseño de las políticas de defensa nacional, y para que la búsqueda de la seguridad, la paz y la tranquilidad sea ante todo un propósito conjunto de todos los sectores.

Para terminar quiero señalar algunas conclusiones muy simples sobre el estado en que se encuentra el debate y el proceso de construcción de un nuevo concepto de seguridad hemisférica.

Primero, el Hemisferio no posee todavía una agenda de seguridad lo suficientemente refinada capaz de reemplazar, en la práctica y de manera explícita, las orientaciones que se impusieron durante la "guerra fría". Aún cuando hemos avanzado en identificar cuales son los valores y los fundamentos de una nueva visión estratégica, sería excesivo afirmar que hemos logrado un consenso aceptado o aceptable para todos.

Segundo, a diferencia del pasado donde la agenda de seguridad sólo tenía como prioridad la lucha contra el comunismo, hoy encontramos un espectro mucho más amplio de temas comunes. El fomento de la confianza, la resolución pacífica de las controversias y la lucha contra las nuevas amenazas, son ejemplos de los asuntos que sin duda convocan el interés de todos los países. Pero la realidad es que aún estamos lejos de haber llegado a un consenso sobre objetivos, políticas e instrumentos para la cooperación multilateral en esos frentes.

Tercero, no se puede asumir que la democratización de América Latina es irreversible. Por lo tanto una de las tareas esenciales de la seguridad hemisférica en las próximas décadas va a ser no sólo la preservación y la defensa de la democracia sino también el estímulo a su fortalecimiento a través de medidas políticas, económicas y sociales.

Aún no existe un acuerdo sobre hasta donde pueden llegar y que forma deben tomar los esfuerzos colectivos para defender las democracias en peligro. Esta es una área de discusión que aún cuando sensible tampoco debemos eludir, pero bajo cualquier circunstancia debe ser tratada en el marco del pleno respeto al derecho internacional.

Cuarto, el diseño de una nueva visión estratégica para el Hemisferio va a ser una tarea compleja. La simple sustitución de una definición de amenaza, el comunismo, por otra, llámese por ejemplo las drogas, la inmigración ilegal o el terrorismo, no es suficiente para proveer las respuestas que se requieren para construir una verdadera empresa común.

Quinto, que quizás es lo más importante, nunca antes había existido una ventana de oportunidad tan clara para transformar las relaciones político-militares en el Hemisferio de manera que reflejen verdaderamente los intereses colectivos. Nuestra seguridad antes era una consecuencia derivada de los acontecimientos mundiales. Ahora tenemos la oportunidad de definir nuestro propio destino construyendo una agenda común de seguridad al servicios de nuestros propios valores.

He hecho este recuento franco de las posibilidades y de los obstáculos que debemos superar parar llegar a una nueva visión de seguridad porque estoy convencido que la mejor manera de avanzar es identificando con precisión -para superarlo- todo aquello que se atraviesa en el camino de la realización de nuestros propósitos comunes.

Señor Presidente, Señores Ministros, Señores Embajadores, Señores Delegados y amigos:

Esta Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad es un hito en la historia del sistema interamericano. Aquí los países miembros se han reunido para recomendar el conjunto de acciones que bilateral, regional y multilateralmente debemos adoptar para asegurar la paz y la tranquilidad ciudadana. Eso de por sí es ya una significativa contribución.

Pero su alcance va más lejos. Con el simple hecho de iniciar este diálogo, se ha empezado a transitar el camino que nos habrá de llevar a una visión de la seguridad cooperativa que convoque sin excepción la solidaridad y el interés de todos los pueblos de América.

Muchas Gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.4/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

DISCURSO DEL DOCTOR JUAN LUIS STORACE, SUBSECRETARIO DE DEFENSA NACIONAL DE LA REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY ANTE LA CONFERENCIA DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD 

Nuestro país se siente reconfortado de poder participar en esta conferencia regional sobre medidas de fomento de la confianza y la seguridad y agradece y felicita a chile por la ya tradicional hospitalidad y el importante aporte a la seguridad hemisférica.

Como punto de partida de nuestra exposición debemos considerar la situación de la región.

Debemos recordar, pues partiendo, de una visión política orientada al concepto de seguridad integral que la democracia representa un factor esencial a la estabilidad y este, a su vez, a la paz y cooperación entre estados, sin olvidar el necesario desarrollo económico de la región como factor de seguridad.

Diversos signos de homogeneidad y de intensificación de los vínculos de cooperación constituyen, también rasgos positivos en nuestro continente. Además de la vigencia amplia de regímenes democráticos, la similar concepción de las políticas económicas en aplicación en el continente.

En el ámbito de la cooperación, la revitalización de los procesos de integración tanto bilaterales como multilaterales (Nafta, Mercosur, Grupo Andino, Grupo de los tres y los organismos de concertación política, Grupo de Río, Cumbre Iberoamericana, etc.).

Cabe destacar que a diferencia del pasado, tales esquemas de integración no se conciben como bloques antagónicos sino como procesos con un alto grado de apertura y comunicación que, incluso, pueden converger hacia formas de integración económica y política que, esperamos alcancen en el futuro a todo el continente bajo un único sistema.

A su vez en el área del desarme nuclear la vigencia plena en gran parte del continente del tratado de Tlatelolco de 1967, pionero a nivel mundial en la creación de un área libre de armas atómicas y el compromiso de mendoza establecido en septiembre de 1991 entre brasil, chile, argentina y uruguay sobre control de armas de destrucción masiva.

Deploramos todos los ensayos nucleares efectuados recientemente y formalizamos un llamamiento a los estados todos a cesar esas pruebas así como suscribir tratados de prohibición de ensayos nucleares.

Es de señalar que existen y han prosperado otros aspectos positivos que fomentan la seguridad mediante medidas de confianza que tienden a la paz regional.

En este sentido, el desarrollo del derecho internacional como forma de incrementar la confianza unida a la necesidad de sistemas de solución pacífica de controversias.

Los contactos parlamentarios para tratar cuestiones relativas a la seguridad son fiel reflejo del desarrollo de la interrelación entre los estados de América.

Otro aspecto positivo que nuestro país considera trascendente como elemento de integración entre naciones es el relativo a la participación en operaciones de mantenimiento de la paz dispuestas por las naciones unidas o producto de tratados internacionales. La tradición de nuestro país y del ejército uruguayo en la promoción de la paz se remonta a los albores de la nacionalidad y se continua ininterrumpidamente hasta nuestros días. En este siglo las primeras participaciones se producen en 1935 en el acuerdo de paz que puso fin a la guerra del Chaco entre paraguay y bolivia y en 1952, año en que se inicia la concurrencia de observadores al conflicto de la india y Pakistán que se mantiene hasta el presente.

Pero es a partir de la concurrencia de un batallón a camboya en mayo de 1992 que este tipo de misión tomo un volumen, intensidad y frecuencia considerables. Desde entonces se han cumplido 6 misiones y se encuentran en ejecución, otras 10. Mas de 6.800 Hombres han pasado por esta experiencia y hoy se encuentran en esas misiones 980 efectivos que representan un porcentaje de casi 6% del total de nuestras fuerzas, de los cuales 152 son oficiales representando casi un 10% del total.

Por ultimo, debemos mencionar como aspecto positivo en la región la toma de conciencia de los estados en cuanto a la protección del medio ambiente, la difusión educativa a todo nivel así como la necesidad de aplicar sanciones o condenas a los infractores, ya sea a nivel interno de los países o que posean carácter internacional.

Como contrapartida de los elementos positivos que anotamos en la región se encuentran las amenazas que afectan a la seguridad hemisférica entendida esta como seguridad integral, esto es, un concepto que excede el de seguridad militar o tradicional sino que en el mismo debemos incluir las cuestiones políticas, sociales y económicas.

La seguridad tomada en su acepción tradicional plantea la consideración de ciertos riesgos o amenazas para la cual es necesario poner en funcionamiento medidas de fomento de la confianza entre los estados de la región. En este sentido en una conferencia reciente celebrada en punta del este entre la unión europea y el Grupo de Río se han publicitado, en detalle las medidas de confianza que ha desarrollado la unión europea entre sus miembros consolidando la paz y la confianza entre las naciones de europa con los logros magníficos que ostentan hoy día para orgullo de la humanidad toda.

En América se han desarrollado o se han de desarrollar también medidas de fomento de la confianza y seguridad entre estados que sin agotar ni por asomo la lista consisten o consistirán en:

- la información previa sobre maniobras de unidades militares,
- notificación previa de movimientos cercanos a las fronteras,
- reuniones periódicas de estados mayores de las fuerzas armadas,
- intercambio de información sobre presupuestos militares, producción y/o adquisición de equipos y armamentos, etc.

En materia diplomática, puede citarse como medidas de fomento de la confianza, la realización de cursos sobre desarme y seminarios de carácter académico con participación de funcionarios diplomáticos y militares sobre temas referentes al concepto amplio de seguridad.

En este mismo sentido, pero de carácter educativo o cultural nos encontramos con el fomento a la promoción de estudios sobre desarme, seguridad y desarrollo.

En los alcances sociales y económicos del concepto de seguridad integral podemos identificar entre otras a:

- Realización de proyectos conjuntos de desarrollo económico, en particular en zonas de frontera.

- Establecimiento de zonas de libre comercio y procesos de integración económica.

- Establecimiento de mecanismos de consulta, negociación y solución de controversias de carácter económico.

- Y por último, abstenerse los estados de la región de ejercer políticas, acciones o medidas que tengan efectos adversos sobre el desarrollo de otros estados miembros.

Resulta conveniente la mención a la necesidad de elaborar y aplicar estrategias completas y amplias de lucha contra la corrupción, adoptando mecanismos de cooperación para combatirlo teniendo en cuenta que la corrupción debilita el sistema democrático constituyendo un factor de desintegración social y distorsión del sistema político.

Por tanto, el estrictamente regional no cabe duda alguna que la consolidación democrática y el desarrollo económico, resultan los temas mas importantes; aquella porque aun hoy día las ideas republicanas aparecen mas solidas que las propias instituciones que respaldan dicho sistema; y en lo económico porque sin un desarrollo adecuado y mas justo se dificulta todo empreendimiento viable.

Nuestro país propone como soluciones la búsqueda de nuevos contenidos, a fin de ordenar y armonizar las tendencias de cooperación en los distintos ámbitos que someramente hemos anotado.

Posibilitar pues, las sistematización de las interacciones de los países con la finalidad de identificar y prevenir las amenazas evitando la transformación en tensiones, crisis o aun confrontaciones.

Ampliar el concepto de seguridad dejando de lado el tradicional de sinónimo de militar pero el mas moderno y ajustado de seguridad integral que abarque todos los aspectos ya sean militares, políticos, sociales, económicos, etc.

Para concluir, nuestro apoyo reiterado a las ventajas que ofrece las naciones unidas a nivel universal y la OEA a nivel hemisférico, como garantes de respeto a las normas de derecho internacional tales como:

- solución pacifica de controversias, no ingerencia en asuntos internos de otros estados, cooperación en la búsqueda de soluciones pacificas a los problemas internacionales, igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos.

El carácter universal que inviste la titularidad del derecho a la paz y seguridad internacional determina que solo las acciones que están fundadas en el consenso tienen la garantía de su perdurabilidad.

En este sentido confiamos que a partir de esta reunión transitaremos seguramente la vía del consenso para así edificar la paz y la seguridad.

Paz y seguridad que busco el primer ministro de Israel Yitzahk Rabin a quien le rendimos nuestro homenaje de admiración y respeto adhiriéndonos a la propuesta de la delegación argentina de tributarle un minuto de silencio. Muchas gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.5/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

PALABRAS DEL LICENCIADO JORGE ALBERTO CARRANZA,
VICEMINISTRO DE SEGURIDAD PUBLICA DE EL SALVADOR

Señores Viceministros, Embajadores Representantes Permanentes ante la Organización de los Estados Americanos, Señores Oficiales, Distinguidas Delegaciones:

Deseo expresar mis más sentidas felicitaciones al Sr. Embajador Pablo Cabrera por su elección como Presidente de esta Conferencia, su experiencia y capacidad son garantía del éxito del evento. Asimismo deseo expresar mis agradecimientos por haberme elegido como Vice-presidente de la Conferencia, honor que interpreto como un reconocimiento al pueblo salvadoreño en su lucha por consolidar la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo.

En nombre de nuestra delegación deseo expresar mis más sinceros agradecimientos al Gobierno de la República de Chile por la grata acogida que hemos sido objeto desde nuestra estadía en este hermano país, así como expresarles mis felicitaciones por la excelente organización de tan importante evento regional.

Las fraternales y cordiales relaciones de cooperación entre Chile y El Salvador se remontan al siglo pasado, en la actualidad, Chile está brindando importante cooperación técnica en los campos de la seguridad pública y defensa, que son un ejemplo de la aplicación de medidas de fomento de la confianza. Aprovecho la oportunidad para agradecer la referida cooperación.

Señor Presidente, es nuestro deseo dejar constancia de la importancia que nuestro país le asigna a este evento que hoy nos une con el propósito de ir creando condiciones que nos permitan vivir en un clima que de paz y seguridad en nuestro hemisferio.

En ese sentido, es propicio hacer las siguientes consideraciones de como El Salvador, en el marco de tan importante tema fue arribando en Centroamérica, al necesario clima de paz, libertad, democracia, desarrollo que todos y cada uno de nuestros países necesitan para consolidar el desarrollo integral de nuestros pueblos.

Producto de la situación conflictiva imperante en la región, en los Acuerdos de Esquipulas en 1987, se plantearon medidas para reducir o eliminar las causas que generaban la desestabilización, entre ellas, el CESE DE LA AYUDA A LAS FUERZAS IRREGULARES O A LOS MOVIMIENTOS INSURRECCIONALES y el NO USO DEL TERRITORIO PARA AGREDIR A OTROS ESTADOS.

El Salvador, se constituyó en el principal impulsor de la implementación de MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA en Centroamérica, como una condición indispensable para que los países de la región pudieran recobrar la confianza mutua y volver a mantener unas relaciones estables en el marco de un clima de paz regional, ya que este tipo de medidas están íntimamente ligadas al contexto particular de cada país y a su situación interna, de modo tal que la protección interna de cada Estado no se interpretara como una amenaza hacia los demás.

Esta posición fue sustentada sistemáticamente en el contexto de la Comisión de Seguridad de Centroamérica, teniendo en cuenta los objetivos que se planteó dicha Comisión en su primera reunión el 31 de julio de 1990, entre los que se encuentran la definición de un nuevo modelo de relaciones de seguridad entre los Estados Centroamericanos, sustentado en la cooperación, la coordinación, la comunicación y la prevención.

Para el logro de los objetivos propuestos, la Comisión estableció una serie de elementos, entre los que se destaca CREAR UN CLIMA DE CONFIANZA ENTRE LOS ESTADOS DEL AREA, QUE FAVOREZCA LA BUENA VECINDAD FORTALECIENDO LA AMISTAD Y EL DESARROLLO ENTRE LOS ESTADOS.

Congruente con lo anterior, El Salvador presentó en la Reunión de la Comisión de Seguridad celebrada en Guatemala en septiembre de 1991, un documento de cuatro puntos básicos orientados a generar un clima de estabilidad y confianza y seguridad en la región, que son los siguientes: NO INTERVENCIÓN EN LOS ASUNTOS INTERNOS DE LOS ESTADOS Y CUMPLIMIENTO DE LOS ACUERDOS SUSCRITOS, CUMPLIR EFECTIVAMENTE LAS NORMAS DEL DERECHO INTERNACIONAL, ELIMINACIÓN DE FACTORES QUE AMENAZAN LA ESTABILIDAD Y SEGURIDAD DE CADA ESTADO, Y COOPERACIÓN ENTRE LOS ESTADOS.

Señor Presidente, en nuestro país como resultado de los acuerdos de paz de 1992, las funciones de defensa y de seguridad pública, fueron separadas y asignadas en dos ministerios.

Las fuerzas armadas redefinieron su papel dentro de la sociedad, asumiendo tareas acordes a los nuevos tiempos y con una estructura y magnitud que ya no corresponden a los tiempos de guerra, en un contexto de cambios sustanciales en su nueva doctrina y filosofía orientada a acciones de apoyo a la sociedad civil en diferentes campos del quehacer nacional.

El Ministerio de Seguridad Pública, bajo la dirección civil tiene la responsabilidad, entre otras, de la nueva Policía Nacional Civil que se está consolidando al contar con una institución de formación profesional que es la Academia Nacional de Seguridad Pública. Al respecto cabe destacar que está por instalarse en El Salvador el Instituto Centroamericano de Estudios Policiales, con el renovado apoyo de la Comunidad Internacional entre la que se destaca la de la Comunidad Europea, lo cual contribuirá decididamente a la profesionalización y especialización de las fuerzas de seguridad pública en nuestra región.

Igualmente es importante destacar el fortalecimiento de las relaciones entre civiles y militares como son los cursos impartidos en el Colegio de Altos Estudios Estratégicos y el de Estudios Democráticos, organizados por el Comando de Doctrina y Educación Militar (CODEM) del Ministerio de la Defensa Nacional.

Señor Presidente, como parte de las medidas de fomento de la confianza en nuestra región, recientemente se firmó un Convenio de Cooperación e Intercambio en el campo profesional entre el Ejército de la República de Nicaragua y la Fuerza Armada de El Salvador, y la subscripción de la Declaración por la Paz, la Democracia, el Desarrollo y la Integración de Centroamérica por los Ministros de Defensa de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Otras medidas de fomento de la confianza en nuestra región son los ejercicios navales combinados en el Golfo de Fonseca, así como la realización de ejercicios militares con participación de civiles en la Operación Humanitaria Fuerzas Aliadas 96, en colaboración con el Centro para la Prevención de Desastres Naturales en Centroamérica (CEPREDENAC), con el objeto de planificar operaciones de asistencia a las poblaciones afectadas por los desastres naturales.

Señor Presidente, es importante destacar que la Comisión de Seguridad de Centroamérica, está negociando un tratado de seguridad democrática, desde una perspectiva más integral para la seguridad en la región, que contempla medidas para el fomento de la confianza, además de aspectos militares y de seguridad pública, temas sobre la erradicación de la pobreza extrema, seguridad ciudadana, protección y promoción de los derechos humanos, protección del medio ambiente y lucha contra el crimen organizado, entre otros.

Es por ello que podemos manifestar que la región centroamericana está en un proceso que tiene como propósito consolidar las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad que contribuye a fortalecer el clima de paz y seguridad en el hemisferio.

Señor Presidente, la aplicación de medidas de fomento de la confianza han contribuido al proceso de la integración centroamericana, a la Alianza para el Desarrollo Sostenible, y a la identificación y ejecución de diversos proyectos de desarrollo fronterizo.

Por todo lo anterior, para El Salvador es prioritario el tratamiento del tema de las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad en el marco de la Organización de los Estados

Por ello participamos activamente en los trabajos de la Comisión de Seguridad Hemisférica, y esperamos que esta Conferencia Regional siente las bases de un proceso irreversible de identificación y ejecución de medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, que nos permitirá aunar esfuerzos y recursos para superar la pobreza extrema, consolidando el desarrollo económico, social y cultural de nuestros pueblos, contribuyendo así a fortalecer la paz y la seguridad hemisférica.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.6/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

 

PALABRAS DEL DELEGADO DE BOLIVIA, DR. JAIME APARICIO,
VICEMINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES Y DE CULTO DE BOLIVIA
PALABRAS DEL DELEGADO DE BOLIVIA, DR. JAIME APARICIO,
VICEMINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES Y DE CULTO DE BOLIVIA

Señor Presidente, señores Viceministros, señores Embajadores, señores Delegados:

La Delegación de Bolivia ha recibido con satisfacción el comunicado conjunto firmado por los Viceministros de Relaciones Exteriores del Ecuador y del Perú sobre medidas de confianza adoptadas por ambos países hermanos. Al felicitarlos por logros tan significativos, formulamos los mejores votos por que las negociaciones que sostienen los conduzcan al establecimiento de una paz definitiva.

Señor Presidente, como nunca antes concurren ahora circunstancias, eventos y voluntades promisorias que apuntan a la necesidad de crear un sistema de seguridad de acuerdo con los procesos cooperativos que animan la acción de los países de nuestro Hemisferio y de esta Conferencia. Coincidimos en que la Cumbre de las Américas de Miami ha significado un punto de inflexión histórico en nuestro Continente para enfrentar de manera conjunta los problemas que nos aquejan. En ese mismo espíritu la Conferencia de Ministros de Defensa de Williamsburg ha postulado argumentos de consenso para edificar y consolidar un Hemisferio más seguro y estable. De la misma manera nos congratulamos por el nuevo rol de la OEA en este ámbito, expresado en las palabras del Secretario don César Gaviria, las cuales suscribimos ampliamente.

La generalización de la democracia, la apertura y la integración económica en la región constituyen condicionantes favorables junto con el fin de la disputa ideológica global para consolidar una región pacífica que elimine progresivamente los conflictos interestatales que desafortunadamente aún perduran en varios puntos de nuestra extensa geografía. Coincidirán los participantes de esta reunión que para el propósito de reconstruir un sistema de seguridad hemisférica bajo criterios cooperativos es indispensable desarrollar un concepto positivo de vecindad. Esto significa un cambio de mentalidad en el manejo de temas militares tan fuertemente vinculados en el pasado a nociones de equilibrio y superioridad de poder. Es decir, a un aparente prestigio que emana del poder y de la capacidad de destrucción. Esto es algo que nuestros países debieran eliminar de raíz de sus propias concepciones de seguridad. Estamos en la obligación de crear un modelo de seguridad que abandone el egoísmo estratégico de los estados y abone en consecuencia la seguridad de cada uno de los países como parte de la seguridad del resto. Los intereses de distinto orden que hemos venido desarrollando entre nuestras naciones obligan a un esfuerzo encaminador a esa dirección. Parece indispensable superar drásticamente esa lógica de pensar nuestros asuntos de seguridad a nivel interestatal para plantearnos una lógica de interdependencia estratégica en la que nos sintamos todos parte de los costos y los beneficios que significa vivir en un continente estable y seguro, con una gran capacidad institucional para prevenir sus conflictos, defender la democracia y además para resolverlos por medio del diálogo y el entendimiento. La seguridad sustentada en la lógica del enemigo externo y la disuasión es realmente limitada para los tiempos actuales porque dificulta el esfuerzo de construir una comunidad americana de seguridad regida por normas precisas y valores comunes. Esto requiere, en efecto, estructurar un programa interamericano de pedagogía para la paz que contemple tanto la educación formal como la de la sociedad civil. Ello persigue la eliminación de obstáculos a la consolidación de la paz tales como la xenofobia, el chauvinismo, la discriminación étnica, la educación selectiva excluyente, la mentalidad militarista y los resentimientos ancestrales. En suma, es necesario impulsar una educación que promueva los valores de la solidaridad y la integración en el contexto de un nuevo humanismo hemisférico que prevalezca sobre viejas y superadas concepciones de políticas de poder.

Una idea aparentemente muy ambiciosa empieza a cobrar fuerza en nuestra región y es que en los primeros años del próximo siglo la región debiera haber enfrentado de una manera franca y creativa la solución de todas las controversias pendientes entre los estados. Las mismas que son aún un obstáculo para imaginar un hemisferio verdaderamente integrado. Es indudable que la voluntad política para solucionar mediante el diálogo los conflictos es la base previa a la construcción de la confianza mutua. Con el reciente conflicto militar entre países amigos se ha puesto en evidencia la insuficiencia del enfoque económico comercial para avanzar y consolidar la integración regional. Las diferencias históricas no resueltas están emergiendo en la agenda política regional, introduciendo nuevos cuestionamientos a la seguridad y a la estabilidad política de toda el área. Esto es algo que no podemos ni debemos ocultar y la Declaración de Santiago no puede eludir el tema de la solución pacífica de controversias. Todos los países nos sentimos afectados y lamentamos que en la familia americana persistan conflictos heredados del pasado. En esta época de fluidez en los contactos internacionales no tiene cabida la indiferencia y mucho menos en un continente que busca afirmar las bases específicas de su convivencia. Como reclamaba Ruy Barbosa, en nuestro Hemisferio "no cabe la neutralidad cuando se trata de decidir entre el derecho y la injusticia". Los desequilibrios y diferencias en un punto del continente afectan de manera directa o indirecta a la estabilidad del conjunto, y si ha sido un nuevo espíritu hemisférico el que ha permitido de una manera multilateral fijarnos derroteros precisos en materia de integración económica y consolidación democrática, no puede ser sino el mismo espíritu el que nos guíe en la solución pacífica de las controversias pendientes.

La democracia en la región nos otorga una entidad política especial que no podemos ensombrecer con la persistencia de diferencias y resquemores entre nuestros países. Todos luchamos por consolidar la democracia en cada una de las realidades nacionales y estamos convencidos de que ése es un fundamento en la seguridad. Una actitud liberada de prejuicios debiera pasar por el reconocimiento de los conflictos que todavía nos afectan. No podemos olvidar que las concepciones del no reconocimiento de las conquistas, la solución pacífica y controversias y la igualdad jurídica de los estados son el patrimonio más importante de la conciencia jurídica de América y la base de un proceso real de construcción de medidas de fomento de la confianza que nos permitirá vislumbrar una región unida y solidaria. Consideramos, además, que los viejos problemas deben ser tratados por mecanismos renovados de concertación, de complementación y de diálogo a nivel regional y bilateral. En el panorama actual negarnos a identificar estos problemas sería un engaño para las generaciones futuras. Utilizando un ejemplo de Kant podemos afirmar que "una teoría del derecho que no se sustente en la justicia y en la realidad de nuestras sociedades sería como la cabeza de madera en la fábula de Fedro. Una cabeza muy hermosa pero sin cerebro". De la misma manera sería inútil buscar medidas de confianza eludiendo la realidad de nuestra región. Hemos dicho con orgullo que América Latina es una de las regiones más pacíficas del mundo. Su gasto militar es comparativamente menor que el de otras regiones. Los conflictos interestatales significativos, si han tenido una salida militar, la misma ha sido limitada y de corta duración en el tiempo. Sin embargo, creemos importante hacer una distinción entre una situación de ausencia de guerra con otra de paz positiva. La primera tiene relación con una pausa indeterminada del conflicto, regulado más por la evolución de los recursos de poder de los países que por las restricciones que impone el derecho internacional. Esto es algo que no debiera ocurrir en la región por la incertidumbre y la precariedad de seguridad que se desprende de él. Debemos, por el contrario, en una tarea integral, construir una paz positiva sustentada en objetivos estratégicos de comunidad, eliminando las causas de inestabilidad. El aporte boliviano en materia de fomento de la confianza se traduce en la construcción y ajuste permanente de nuestras relaciones militares de carácter bilateral y multilateral, coherente con el rol comunicador que Bolivia busca desempeñar dada su ubicación geográfica en el centro de Sudamérica.

En el plano multilateral, la Conferencia de Ejércitos Americanos y la Conferencia de Fuerzas Aéreas Navales Americanas a las que Bolivia asiste, permite la generación de un clima de concordia entre Comandantes de Fuerzas. Estas reuniones alivian tensiones y permiten desarrollar estudios que miden la magnitud de las necesidades de recursos para afrontar amenazas comunes. En el plano bilateral hemos desarrollado acciones que consideramos relevantes y de gran potencial para el futuro. Esto estimula el sentimiento militar boliviano en favor de un relacionamiento directo para profundizar la amistad a nivel de las instituciones castrenses. En ese contexto se han celebrado rondas de conversaciones de altos mandos militares con Paraguay y Perú, que han permitido identificar programas de cooperación interinstitucional.

Permítanme transmitirles la experiencia de un reencuentro histórico entre dos pueblos que se enfrentaron en una larga y absurda guerra y que supieron superar los fantasmas del rencor y la desconfianza. En efecto, con el advenimiento de la democracia en Bolivia y Paraguay los presidentes Sánchez de Lozada y Wasmosy iniciaron, con el apoyo de los propios ex combatientes de la Guerra del Chaco, un proceso de profundo acercamiento. El intercambio de trofeos de guerra, el abrazo histórico de los antiguos adversarios y la construcción de una agenda bilateral de integración y cooperación que incluye la vinculación física y un proyecto inédito para crear una ciudad binacional donde antes hubo la guerra, son una muestra palpable del camino que hemos elegido bolivianos y paraguayos para fortalecer nuestros vínculos en base a esa confianza que hoy esta Conferencia quiere construir en la región.

Finalmente, quisiera dedicar unas palabras a un tema que muchas veces hemos olvidado, siendo un elemento movilizador de la confianza en la región, la cultura. En efecto, es vital también reforzar el rol articulador de nuestra diversidad y potencialidad cultural en el Hemisferio como medio de integración humana y de solución de conflictos. Creemos que la revalorización y la incorporación del rol de los intelectuales, artistas y creadores, como vinculadores de nuestra región es fundamental en este trabajo de unir conciencias y de unir países. Ese es otro vehículo fundamental para cimentar valores colectivos en las Américas.

Señor Presidente, deseo nuevamente abogar por esos altos ideales que nos impulsan a buscar soluciones solidarias a los conflictos de la región como fundamento para construir la confianza con nuestros vecinos, afirmar nuestras convergencias políticas y así lograr la efectiva integración de nuestros pueblos. Muchas gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.7/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CHILE,
SR. JOSÉ MIGUEL INSULZA DURANTE LA INAUGURACIÓN DE LA CONFERENCIA
REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA
Y DE LA SEGURIDAD

Señor Secretario General de la Organización de Estados Americanos, don Cesar Gaviria, señor Presidente de la Comisión Especial de Asuntos de Seguridad de la OEA, señor Comandante en Jefe Subrogante de la Armada de Chile, señores Viceministros, señores Embajadores, señores Oficiales de las Fuerzas Armadas de Chile y América, señores Miembros de las Delegaciones, señoras y señores:

Quiero en primer lugar extender a todos ustedes, a nombre el Gobierno de Chile, nuestra más cordial bienvenida a nuestro país para este Conferencia sobre Medidas de Confianza y Seguridad Hemisférica. Esperamos que su estadía en nuestro país sea grata, y que sus deliberaciones sean productivas para el desarrollo de la paz y la seguridad en nuestro Continente.

Quiero saludar con afecto especial al señor Secretario General de la OEA, don César Gaviria, de quien admiramos su obra como Presidente de Su país, respaldamos los enormes esfuerzos que realiza para fortalecer y desarrollar una Organización de Estados Americanos acorde a los nuevos tiempos que vive nuestro Hemisferio y, saludamos además a un amigo muy bueno y muy querido de nuestro país de Chile.

El fin de la Guerra Fría ha producido un rediseño global en el mapa mundial, cuyas alternativas y efectos también se viven y se proyectan en nuestro Hemisferio. Nuestra responsabilidad esencial como Comunidad Hemisférica de Naciones es desarrollar los consensos y construir las bases institucionales multilaterales que nos permitan un futuro promisorio y oportunidades fundado en la paz, la estabilidad, la democracia y el desarrollo.

El nuevo escenario abre un espacio que permite rediseñar las relaciones a nivel global hemisférico y subregional. Podemos asumir como continente , en forma conjunta, las responsabilidades internacionales frente a los nuevos desafíos que se nos presentan. Los desafíos de la población, de la pobreza, de la protección del medio ambiente y de los recurso no renovables, de la proliferación y, dentro de ellos, muy especialmente los desafíos de la paz y la seguridad para superar en el próximo siglo la realidad de u Siglo XX en el cual los seres humanos han matado a más de 200 millones de seres humanos.

Hemos sido testigos de avances significativos en torno a la democracia y la integración económica, nos correspondería alcanzar un nivel similar en el ámbito de la seguridad. De allí la gran significación de esta conferencia hemisférica sobre medidas de confianza mutua. Chile atribuye la más alta significación a los esfuerzos que se realizan en el Hemisferio en torno al fortalecimiento de la democracia.

La OEA a partir de la Declaración de Santiago, ha jugado un papel importante en este ámbito. Este debe ser reforzado aún más, haciendo las democracias efectivas y eficientes, posibilitando que la gente viva la democracia en forma cotidiana. Grandes avances podemos constatar en esta materia. Las elecciones para designar autoridades son cada vez más transparentes, libres, informadas y con alto nivel de participación ciudadana. Si bien aún cabe avanzar en la consolidadación de formas de expresión en el sistema político que posibiliten la expresión de las grandes mayorías.

Desarrollar democracias reales significa también asumir el reto de la equidad. La Lucha contra la pobreza extrema, la búsqueda de oportunidades para la inmensa mayoría quienes no tienen acceso a los beneficios del progreso es uno de los objetivos esenciales de un sistema democrático.

El Gobierno del Presidente Frei destina un esfuerzo muy significativo en esta tarea, democracia con justicia social, porque es la clave de la estabilidad y de la gobernabilidad.

La democracia real se apoya también de manera efectiva en la tolerancia y en la capacidad de convivir en la diversidad, el respeto y la protección de los Derechos Humanos que expresan este sentido de las democracias que queremos consolidar. En este campo nuestra organización hemisférica también ha tenido un rol importante. La Declaración de Santiago, suscrita por los gobiernos del Hemisferio creó un instrumento efectivo para el desarrollo de formas democráticas reales. La conferencia que hoy nos reúne tiene la posibilidad efectiva de producir un salto cualitativo en el ámbito de la seguridad.

Un segundo gran cambio que constatamos en el Hemisferio son los procesos de integración y complementación económica. El libre comercio se impone en el mundo. Nuestro Hemisferio y nuestra región latinoamericana han impulsado de manera significativa los acuerdo que han permitido ampliar el libre comercio y crear la Organización Internacional de Libre Comercio.

Nuestros mandatarios reunidos en la Cumbre de Miami, declararon que se abría una nueva etapa en las relaciones económicas en el Hemisferio. Las oportunidades para el libre comercio y la cooperación se expresan en distintos acuerdos bilaterales y multilaterales. Avanza el sistema de integración centroamericana y los procesos de integración en el Caribe. El Mercosur es una realidad que se proyecta en Sudamérica. En el ámbito hemisférico la cumbre presidencial generó una promesa y un espíritu. La responsabilidad de todos los estados de la región es materializarla. En otras palabras, darle forma de acuerdo a nuestras propias realidades de nuestra historia común. Consolidar los proceso de integración efectivos significa profundizar también un desarrollo que vaya en beneficio de nuestros pueblos. Integración efectiva es avanzar más allá de lo estrictamente comercial en la construcción de vínculos de interrelación e en el conjunto de las esferas económicas y en un marco democrático consolidado. Para ello, es también preciso que atendamos en forma conjunta los desafíos que nos presenta la seguridad internacional.

La estabilidad internacional en nuestro Hemisferio es uno de su mayores capitales y requiere medidas efectivas que permitan consolidarlo como un valor efectivo. Avanzar en la concertación en materia de seguridad y en el diseño de instrumentos de prevención es uno de los grandes desafíos que nuestros gobiernos deben enfrentar y, deben enfrentarlo a nuestro juicio, en el marco multilateral que les proporciona la Organización de Estados

El Gobierno de Chile tiene como meta, junto a las demás naciones de nuestra región, alcanzar una paz sustentada en el Hemisferio. Es decir, desarrollar capacidades políticas de diplomacia preventiva, de interlocución militar y de coordinación en el ámbito de la defensa, capaces de darle estabilidad, permanencia y legitimidad a las relaciones de paz en nuestro Hemisferio. Desarrollar iniciativas políticas que tengan como meta consolidar las relaciones fraternales y pacíficas; significa que debemos reconocer las similitudes y diferencias que nuestros países tienen al abordar los temas de seguridad, tanto en el nivel nacional como regional e internacional. Alcanzar una paz sustentable implica reconocer diversidades en nuestra región pero, también significa reconocer que tenemos capacidad y voluntad política para superarlas.

La comunidad de valores en torno a la democracia, el desarrollo y el crecimiento económico, la complementación y la cooperación internacional, nos permiten ahora diseñar regímenes internacionales en los cuales la responsabilidad de la paz recae en todos los estados. Cada una de nuestras naciones es responsable de exigir el cumplimiento de los principios del Derecho Internacional. Esta perspectiva y esta vocación pacífica refuerza las funciones multilaterales y posibilita descubrir soluciones que surgen de cada una de las subregiones de nuestro Hemisferio. No obstante, ello también refuerza el concepto de que los arreglos bilaterales son esenciales. Somos países soberanos y hemos forjado nuestras relaciones sobre la base de la independencia y la autodeterminación. Un sistema multilateral no debe buscar superponencia a la búsqueda de soluciones entre estados soberanos sino que más bien debe crear el clima en el cual sea posible el diálogo y el entendimiento directo entre ellos.

Vivimos una nueva realidad que nos plantea nuevos desafíos. Ningún estado puede marginarse de su responsabilidad de participar en el diseño de este nuevo sistema. El objetivo común de paso en las américas tiene un poder de convocatoria y una capacidad de acción enormes, debemos transformar esa potencialidad en algo tangible. Debemos se capaces de reemplazar la institucionalidad de Guerra Fría por instrumentos internacionales de carácter asociativo, que proyectarán el nuevo tipo de relaciones hemisféricas que queremos implementar en el próximo milenio. Ello requiere un esfuerzo focalizado que de cuenta de los avances alcanzados y que, a la vez se proyecte paso a paso y sin prisa en el tiempo.

Hemos dado pasos importantes en nuestra región en el ámbito de las armas de destrucción masiva, Tlatelolco es el ejemplo más significativo que presentamos al mundo, las Declaraciones de Mendoza y Cartagena y el sólido apoyo que nuestra región ha brindado a la Conferencia de Armas Químicas, reafirma nuestra voluntad en este campo. De igual forma podemos constatar una significativa red de relaciones entre los gobiernos y las Fuerzas Armadas del Hemisferio para el tratamiento de significativos problemas de seguridad.

Coincidentemente en estos días se lleva a cabo en San Carlos de Bariloche, Argentina, la Vigésimo Primera Reunión de Ejércitos Americanos, cuyo espíritu se inserta en este esfuerzo que estamos realizando. No obstante lo anterior, es cierto que este conjunto de decisiones políticas y acciones hemisféricas nos encuentran codificadas dentro de un marco general que pueda potenciarlas y, de aquí la importancia y la significación de esta Conferencia que hoy inauguramos y el seguimiento que se le de a sus resultados.

Esta Conferencia sobre Medidas de Confianza Mutua puede permitir al Hemisferio dar un salto cualitativo así como a las subregiones que la componen en el desarrollo de una práctica que busque prevenir los conflictos. El diseño de instrumento de alerta temprana posibilita que la fuerza de los valores compartidos tenga un espacio de expresión en el ámbito diplomático y no en el uso de la fuerza.

Generar transparencia es una de las claves de las metas que nos proponemos. Tener democracias reales significa transparencia respecto a su legitimidad y su accionar. Tener procesos de integración efectivos significa transparencia respecto a su legitimidad y su accionar. Tener procesos de intregración efectivos significa sedes transparentes en una inserción internacional de beneficio mutuo. Transparencia en el ámbito de la seguridad significa transformar la meta de la paz en acciones que sin descuidar la defensa potencien la asociación y la capacidad de resolver las diferencias en el ámbito del Derecho Internacional.

No debemos, sin embargo, intentar saltar etapas. Otras regiones del mundo han sistematizado su accionar y hoy día, allí reconocemos una gran densidad de medidas y muchas enseñanzas para el tratamiento de los problemas de seguridad. Pero, nuestras realidades son distintas. Somos un continente diverso con una historia distinta y con percepciones de amenaza derivadas de otras experiencias. En el diseño y la aplicación de las medidas de confianza mutua como parte de la creación de nuevos regímenes de seguridad, debemos de ser capaz de conciliar las metas ambiciosas de largo plazo con procedimientos cautelosos y pragmáticos que, constituyen un camino lento pero seguro hacia la consecución de tales objetivos. Las medidas de confianza mutua, ofrecen una amplia gama de alternativas de aplicación. Lo más razonable desde una perspectiva hemisférica es seleccionar aquellas medidas y técnicas que permitan efectivamente alcanzar resultados concretos en un plano definido de tiempo.

En definitiva, las medidas de confianza mutua son instrumento flexible que ha demostrado su utilidad para promover la confianza y la distensión en diversas áreas geográficas. Pero, la rapidez y avance concreto que se logre en esta área dependerá en último término, de la voluntad colectiva de los gobiernos para respaldar con acciones y compromisos concretos la buena voluntad que expresen en sus discursos oficiales.

Avanzar sólidamente en una primera etapa que busca alcanzar medidas prácticas y efectivas permitirá saltos significativos en otras áreas. En cambio, los retrocesos frente a declaraciones ambiciosas y que no podamos cumplir producirán desconfianza y hará retroceder el conjunto del proceso. La voluntad democrática de nuestros gobernantes, su capacidad de concertación e interlocución y el espíritu de colaboración que los anima, establecen un mandato que nos augura un gran éxito en esta reunión.

El Derecho Internacional ha sido un instrumento básico en las relaciones pacíficas de nuestro Hemisferio. Su perfeccionamiento a partir del cumplimiento irrestricto de carácter vinculante es lo que nos asegura un gran éxito en consolidar una paz efectiva.

No puedo terminar sin agradecer muy cordialmente el apoyo que nuestra región ha brindado a la elección de Chile como Miembro No Permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, elección que se ha producido por una muy alta mayoría en el día de hoy.

Pueden ustedes estar seguros de que sabremos representar dignamente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a toda una región que se ha ido abriendo paso como protagonista de los acontecimientos internacionales y que puede aportar en el cumplimiento de las grandes tareas de la paz y seguridad, seguramente mucho más de lo que hasta ahora le ha sido permitido en el contexto de una región que se integra, que se democratiza, que se desarrolla y que como tal, se convierte en un efectivo protagonista de la realidad mundial. Muchas gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.8/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

 

INTERVENCIÓN DE LA DELEGACIÓN MEXICANA ANTE LA
CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA
Y DE LA SEGURIDAD, PRONUNCIADA POR LA EMBAJADORA CARMEN MORENO
DE DEL CUETO, REPRESENTANTE PERMANENTE DE MÉXICO
ANTE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS

Santiago de Chile, 8 al 10 de noviembre de 1995

Señor Presidente, señores delegados, señoras y Señores, ante todo permítaseme expresar el beneplácito de mi delegación por verlo a usted presidir los debates. Su experiencia y conocimiento de los temas son garantía del éxito de nuestros trabajos. Agradecemos, por su conducto, al pueblo y al gobierno de Chile la forma tan gentil y amable en que hemos sido recibidos aquí en Santiago. Volver a su país nos ha sido muy grato.

La relación entre paz, seguridad y la dimensión militar de las relaciones entre los Estados es una cuestión extremadamente compleja. Algunos estudiosos de nuestra región han señalado que, por ser una de las menos proclives a encarar la solución de sus problemas mediante las armas, no tiene una importante contribución en este tema. Nada más lejano a la realidad, América Latina y el Caribe han realizado contribuciones extraordinarias a la paz y la seguridad internacionales. Precisamente por su énfasis en la necesidad de desmilitarizar las relaciones entre los Estados, en cuestiones como el desarme, la contribución de nuestra región nos ha llevado a ser la primera zona densamente poblada del mundo libre de armas nucleares, como lo consagra el Tratado de Tlatelolco.

Este mismo énfasis nos orientó en la Conferencia de revisión y extensión del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares y hará que prosigamos para lograr en 1996 un tratado de prohibición total de los ensayos nucleares.

Desde esta tribuna, reitero nuestra condena por la celebración de ensayos nucleares por China y, ya en tres ocasiones, por Francia. El Gobierno de México, el pasado 3 de noviembre, reiteró, en la primera presentación que ha hecho ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, su posición y elementos jurídicos con miras a que la Corte declare la ilegalidad de la amenaza o el uso de las armas nucleares.

Los miembros de Opanal y los de Raratonga nos hemos reunido en el marco de la 50 Asamblea General de la ONU en búsqueda de mecanismos para lograr la suspensión definitiva de dichos ensayos, cuyos efectos en el medio ambiente y en la paz y seguridad internacionales son altamente nocivos. Estimamos que las armas nucleares que amenazan el derecho a la vida y contribuyen a crear un ambiente de desconfianza entre los Estados y que los recursos que así se desperdician podrían ser mejor utilizados para el desarrollo y el combate a la pobreza.

México, hace más de un cuarto de siglo, decidió no utilizar, ni producir, ni almacenar, ni permitir el tránsito por su territorio de armamentos nucleares.

El desarme general y completo, incluyendo el control y reducción de los armamentos convencionales, es un elemento fundamental para construir la confianza. Por ello convocamos a nuestra región a iniciar un proceso de consultas que nos lleve a las negociaciones necesarias para avanzar en el ámbito de las armas convencionales, al tiempo que continuamos participando en los esfuerzos ee Naciones Unidas hacia una mayor transparencia.

El éxito del Tratado de Tlatelolco para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina, el proceso de Paz en Centroamérica, el acuerdo suscrito entre Brasil y Argentina para el uso pacífico de la energía nuclear, así como el Tratado de Paz y Amistad firmado entre Argentina y Chile, son prueba de la rica experiencia de nuestra región en establecer medidas de confianza.

El cumplimiento irrestricto de los tratado vigentes, el compromiso expreso de no usar o amenazar con el uso de la fuerza, el pleno respecto a la soberanía de los Estados, la no intervención en los asuntos internos o externos de los Estados y la solución pacífica de las controversias son el punto de partida de cualquier medida de fomento de la confianza y de la seguridad.

Contamos con el Pacto de Bogotá, cuya plena vigencia ya debería alcanzarse, y estimamos que una vez adoptada y comprometida la decisión de solucionar pacíficamente las controversias, las medidas tendientes a fomentar y profundizar la confianza, más allá de las tradicionalmente vinculadas al desarme en todas sus formas y niveles, deberán ser producto de acuerdos entre las partes directamente interesadas. En este sentido saludamos las medidas anunciadas el día de ayer por Ecuador y Perú.

La globalización económica, resumida en el surgimiento de grandes mercados legales e ilegales, la velocidad de las comunicaciones, y el fin de la guerra fría coincidiendo con una revisión profunda del multilateralismo y del papel de la OEA en nuestra región, han reactivado la discusión sobre la seguridad hemisférica. Ahora bien, consideramos que este nuevo interés no puede distorsionar el contenido de nuestros tratados ni la esencia del concepto de seguridad confundiendo la nacional con la colectiva. No podemos aceptar, por ejemplo, que se trate de desnaturalizar temas de la cooperación regional o multilateral, como el combate al narcotráfico, preservación del medio ambiente, promoción y defensa de los derechos humanos, los desastres naturales, incluyéndolos en listas de supuestas "nuevas amenazas" a la seguridad. Estos temas son de la cooperación regional o multilateral y no tienen, ni deben tener, ningún carácter militar o involucrar a las fuerzas armadas.

México siempre se ha opuesto y continuará oponiéndose al establecimiento de una fuerza multinacional de carácter militar en la OEA para enfrentar supuestas nuevas amenazas. También rechazaremos cualquier intento por desnaturalizar el contenido de la Carta de la OEA o la de Naciones Unidas o por eliminar el carácter voluntario de la participación de los ejércitos en operaciones de mantenimiento de paz.

Consideramos prematuro convocar a una Conferencia Extraordinaria sobre Seguridad en la OEA. Antes deberemos definir el concepto de seguridad.

Los asuntos de los que tratará esta Conferencia sobre Medidas de la Confianza y de la Seguridad deben entenderse en el contexto regional. Para desarrollar una visión hemisférica debemos partir de nuestras realidades y no transplantar experiencias originadas en otras circunstancias históricas.

Recordemos que el concepto de medidas de confianza nace en el contexto político y militar europeo de principios de la década de los años setenta. Se ideó como un mecanismo para reducir los elementos de temor, desconfianza y especulación entre los Estados divididos por la Guerra Fría, a fin de realizar una evaluación recíproca, lo más clara y fidedigna, de las actividades militares y de seguridad de la otra parte, y evitar así las malas interpretaciones que pudieran provocar un conflicto no deseado. Las medidas de confianza fueron parte de un proceso en el que enemigos acérrimos se fueron poco a poco descubriendo como amigos potenciales. Estas medidas se dieron entre enemigos y no existía, como en nuestra región, una tradición centenaria de diálogo y de negociación de instrumentos jurídicos.

Nuestra realidad es claramente diferente. En el plano regional, el avance en el diálogo político y en la integración económica, han contribuido a generar desarrollos importantes en materia de seguridad. Los problemas entre vecinos han dejado de ser tema central en hipótesis de conflicto. Ningún país miembro de la OEA es enemigo mortal de otro miembro, todas las diferencias pueden solucionarse pacíficamente. Tal vez en el caso de Cuba convendría considerar algunas medidas de confianza.

En el caso de nuestro hemisferio las medidas de fomento de la confianza han surgido a partir de características propias y no del conflicto Este-Oeste, tienen una relación estrecha con las percepciones que cada uno de los Estados tiene de su propia situación en el continente americano. La confianza se deriva de numerosas actividades de la interacción normal entre los Estados y no se limita exclusivamente al ámbito militar. Las medidas de fomento de la confianza en nuestra región deben tener como última finalidad propiciar el desarrollo económico, social y cultural de nuestros pueblos así como la erradicación de la pobreza y de cualquier otra forma de discriminación en nuestro hemisferio.

En el ámbito militar, la confianza sólo puede aumentar en la medida en que la conducta de los Estados refleje su voluntad de cooperar y de cumplir los acuerdos alcanzados. Por ello, se debe avanzar hacia el desarme general y completo y en la promoción del cumplimiento de los tratados existentes. Mientras persista la falta de vigencia de los convenios firmados y ratificados, no tiene sentido buscar nuevas maneras de colaboración.

El punto de partida para que la región establezca sus propias medidas de fomento de la confianza es claro.

En ese sentido, la Delegación de México reitera la necesidad de aplicar cuando menos cuatro medidas concretas, a saber:

- Analizar las razones que han propiciado la falta de vigencia real de algunos de los convenios regionales ya existentes, como el Pacto de Bogotá, por ejemplo, y de otros de alcance mundial sobre desarme.

- Reconocer la importancia del control y reducción de los armamentos convencionales.

- Insistir en la necesidad de continuar identificando y reforzando medidas de distensión y relajamiento de conflictos en potencia.

- Identificar un inventario de los conflictos territoriales existentes en la región con miras a su pronta solución por medios pacíficos.

México participa en esta importante reunión convencido de que es una oportunidad para lograr avances y en este sentido ofrezco el más amplio apoyo de mi delegación.

Esta Conferencia está claramente delimitada por los parámetros de las resoluciones de su convocatoria. Si logramos avanzar en sus tareas habremos realizado importantes logros para nuestra región. En este sentido, señor Presidente, reitero a usted con todo el apoyo y la colaboración de la delegación mexicana.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.9/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

LINEAMIENTOS EXPOSICIÓN SEÑOR SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES DE
ARGENTINA EN LA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS PARA EL
FORTALECIMIENTO DE LA CONFIANZA

Es para mí un motivo de genuina satisfacción encontrarme en la hermana República de Chile con motivo de esta Conferencia, de cuya celebración nos congratulamos, en tanto refleja el compromiso de nuestra región con el mantenimiento de la paz y la seguridad, principio fundacional de las Cartas de las Naciones Unidas y la OEA.

La adopción, en esta ciudad en 1991, del Compromiso de Santiago significó la incorporación al ámbito regional de las cuestiones vinculadas a la seguridad.

Nuestra región que en la última década, ha concretado importantes avances en materia de consolidación de la democracia, de respeto a los derechos humanos y de integración económica, política y cultural se encuentra hoy en condiciones de avanzar hacia un sistema de seguridad, basado en la prevención y la cooperación, sostenido por el fortalecimiento de la confianza.

La cooperación para la paz y el desarrollo de acciones en el campo de la seguridad, resultan imprescindibles para mantener el ritmo de avance en la integración política, económica y social de las Américas.

La construcción de este clima de seguridad hemisférica supera en mucho el aspecto estrictamente militar de la cuestión, sin perjuicio de lo cual, nuestras instituciones militares tienen, bajo la conducción de gobiernos que expresan la libre voluntad de los pueblos, un importantísimo rol a jugar en la construcción de un continente de paz, unido, solidario y con una activa participación en el sistema internacional.

Sin traspolación mecánica de modelos pretendemos capitalizar las experiencias de otras regiones como la europea adecuándolas a nuestra propia realidad, con el propósito inequívoco de erradicar las hipótesis de conflicto en la región.

Fue con este espíritu que, en 1991, se estableció un Grupo de Trabajo encargado de analizar la temática de la seguridad hemisférica asignándole para su estudio, entre otras, cuestiones tales como no proliferación, transferencia de armas convencionales y medidas para el fomento de la confianza.

Aquel Grupo de Trabajo fue transformado, en 1992, en Comisión Especial y este año en Comisión Permanente de Seguridad Hemisférica, revelando la importancia que las democracias comienzan a otorgarle a las cuestiones vinculadas a la seguridad y a su relación con la estabilidad democrática.

Fue en cumplimiento del mandato recibido en Santiago de Chile, que se decidió la convocatoria a una Reunión de expertos sobre medidas para el Fortalecimiento de la Confianza Mutua que se celebró entre los días 15 a 18 de marzo de 1994, en Buenos Aires, auspiciada por la OEA.

Esta reunión, sin antecedentes en América, constituyó el inicio de un proceso que se continua en esta Conferencia que aspira a establecer las bases de una nueva perspectiva de la seguridad hemisférica, basada en la transparencia, la previsibilidad, la confianza y la cooperación entre los Estados de la región.

El gobierno argentino asiste a esta Conferencia, persuadido de la necesidad de elaborar un marco conceptual, adoptar una serie de medidas concretas y establecer los esquemas institucionales que permitan la estructuración de un nuevo sistema de seguridad hemisférica.

Muy atrás han quedado los esquemas intelectuales del siglo XIX que autorizaban el uso de la fuerza y movían a los Estados a formar alianzas militares en búsqueda de un equilibrio de poder.

También han quedado superadas visiones de seguridad que sólo buscaban resolver los conflictos entre los Estados una vez que los mismos se habían producido.

El desafío de hoy consiste en articular relaciones de seguridad cooperativas que, por su profundidad y diversidad, si bien no hagan imposible el conflicto, signifiquen obstáculos crecientes para su materialización y reduzcan sus posibilidades de expansión.

Creemos firmemente que la O.E.A. es el foro natural para la discusión y la implementación de las decisiones de seguridad a nivel regional, la creación de instrumentos para prevenir, manejar y reducir el impacto de eventuales crisis permitirá profundizar los esfuerzos de cooperación.

El desarrollo de esta tarea es fundamental para poder enfrentar cooperativamente y con éxito los desafíos globales y hemisféricos que individualmente la mayoría de nuestros países no podría superar.

Estamos convencidos que como una primera etapa de dicho proceso, la región se encuentra en condiciones de comprometerse a adoptar e implementar una serie de medidas de confianza que incluyan la información previa sobre actividades militares, la participación de observadores, el incremento de los contactos militares, la transparencia en materia de transferencia de armas convencionales, el intercambio de información sobre gastos de defensa y presupuestos militares y la evaluación anual de la implementación de estas medidas.

En síntesis, las medidas para el fortalecimiento de la confianza mutua junto con eventuales acuerdos sobre desarme, armas químicas, bacteriológicas constituyen un marco capaz de proveer estabilidad a la región. La coordinación creciente posibilitaría profundizar la cooperación y derivar en la celebración de una conferencia de seguridad y cooperación hemisférica.

A tal fin, el seguimiento que brindemos a los acuerdos que aquí alcancemos constituirá la base que nos permitirá encarar el diseño de un nuevo sistema hemisférico de seguridad, a partir de los siguientes elementos:

- identificación de valores e intereses compartidos que establezcan las bases de la futura arquitectura de seguridad regional.

- identificación de aquellas situaciones que puedan atentar contra dicho patrimonio axiológico.

- diseño de las medidas y mecanismos de prevención y reacción para neutralizar dichos riesgos.

En resumen, estamos convencidos que es necesario generar un marco que consolide las relaciones pacíficas entre los Estados de la región, fortalezca la democracia y contribuya positivamente a la seguridad global.

No podría finalizar esta intervención sin reiterar una vez más nuestro reconocimiento al Gobierno chileno, cordial y eficiente anfitrión, a los continuos esfuerzos de la Secretaría General de la OEA y a todos quienes han posibilitado el exitoso desarrollo de esta Conferencia. Muchas gracias.

8 de noviembre de 1995.

 

 

CONFERENCE REGIONALE SUR LES MESURES
D'ENCOURAGEMENT DE LA CONFIANCE ET
DE LA SECURITE
8 - 10 novembre 1995
Santiago, Chili
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.10/95
9 novembre 1995
Original: français

 

DISCOURS DU CHEF DE LA DELEGATION HAITIENNE
LE MINISTRE WILTAN LHERISSON A LA CONFERENCE SUR LA SECURITE
CONTINENTALE QUI SE TIENDRA A SANTIAGO DU CHILI
DU 8 AU 10 NOVEMBRE 1995

Monsieur le Président,

Messieurs les Membres du Bureau,

Messieurs les Délégué,

Messieurs les Ambassadeurs,

Mesdames, Messieurs,

Il me plaît de vous présenter, Monsieur le Président, au nom du Gouvernement haïtien, mes plus vives félicitations en hommage à votre élection à la présidence de cette Conférence et aussi pour la façon admirable avec laquelle vous dirigez nos travaux. Ces félicitations s'étendent aux autres membres du bureau dont la collaboration éclairée vous est d'un précieux apport dans la décharge de vos hautes responsabilités. Ceci permet d'augurer déjà du succès de notre réunion.

Il me faut également dire, toute la satisfaction de ma délégation de voir les assises se tenir dans la République soeur du Chili, Pays de Gabriela Mistral et de Pablo Neruda, berceau du sentiment de souveraineté et de la vocation irréductible à la liberté et à la solidarité.

Je saisis cette occasion pour exprimer mes sincères remerciements au peuple et au Gouvernement chiliens avec lesquels nous entretenons des relations bilatérales privilégiées, pour l'accueil généreux et fraternel réservé aux délégations des pays participant à cette conférence dont les objectifs rejoignent, en quelque sorte, les grandes idées qui dominent notre nouvelle conception d'une Nation haïtienne forte et indépendante.

Messieurs les Délégué,

Depuis les ministériels, qui furent une réussite sans précédent, à Williamsburg en Virginie à la fin de juillet dernier, à l'initiative heureuse du Gouvernement américain, Haïti ne cesse d'oeuvrer dans sa sphère d'action pour que nous arrivions à une communauté d'intérêts, dans le but unique de concevoir un dispositif de sécurité qui garantira une paix équitable et durable sur toute l'étendue du continent.

Le bonheur véritable restera longtemps une illusion dans notre monde convulsé, si la démocratie, qui est un impératif, ne prend pas l'essor qu'il faut, avec la participation de tous les pays, dans un climat de confiance et de respect mutuel. Haïti, depuis la restauration de la démocratie grâce à l'effort de tous les instants des amis des nations unies, se veut être un exemple et mène une politique adéquate afin d'enrayer, à tout jamais, dans le coeur de l'homme haïtien, la logique du Coup d'état comme l'atteste si bien le discours du Président Jean-Bertrand Aristide le 17 octobre dernier. A la tribune des Nations Unies, il disait le 24 octobre "Nous nous unirons à tous les responsables de l'avenir de l'humanité pour lancer un appel à la paix parce que nous savons que la paix est indivisible."

A cet effet, malgré nos faibles ressources, nous continuerons d'apporter notre humble pierre à la construction de l'édifice en collaborant pleinement et efficacement au développement de la "Sécurité continentale" pour que subsiste un climat de coexistence entre les peuples appelés, par la géographie et la raison, à vivre l'un à coté des autres. Nous devons cela à vous tous, chers amis d'un même continent et à nous-mêmes haïtiens car ce retour à la démocratie symbolise un miracle politique unique auquel vous avez librement participé. Aussi avons-nous créé une Police Nationales et reformé le Système judiciaire comme ferment pour vivifier le tissu démocratique. Dans ce contexte nous venons de réaliser des élections législatives et dans un avenir très proche des présidentielles libres, honnêtes et démocratiques viendront couronner les efforts du peuple haïtien.

Notre politique, d'ouverture dans la fraternité, qui a toujours guidé nos démarches depuis notre Indépendance en 1804, a été scellée dans le pacte de deux grands hommes de l'histoire, deux généraux de l'Amérique indigène, Pétion et Bolivar précurseur et fondateur de nation. Cet élan de solidarité historique rassemble tous les peuples de l'hémisphère dans une communion de pensée et d'action pour la réalisations de leurs aspirations collectives à la paix, au bien-être et à la liberté. C'était là Mesdames et Messieurs, un exemple de confiance et de sécurité que nous ont laissé ces Ancêtres, épris du sentiment de solidarité pour une Amérique unie et libre.

Aussi devons-nous, pour la prennité de cet idéal, fortifier le partenariat entre nos pays en encourageant la coopération culturelle, commerciale, économique et nous aider mutuellement pour le triomphe de la démocratie.

Nous vivons aujourd'hui le temps du grand réveil où l'interdépendance, l'échange, la coopération deviennent les nouveaux titres de la paix. Alors au sein d'une Amérique en proie à toutes les crises, aucun sacrifice ne parait trop grand, aucun effort trop superflu. Il nous faut à tout prix dynamiser la sécurité continentale et mondiale. Nous réaffirmons notre conviction et notre ferme détermination à participer á la lutte sans merci qui se libre quotidiennement contre les stupéfiants et la drogue pour que l'homme américain de part et d'autre du Rio Grande puisse vivre, libéré de la honte et des servitudes incompatibles à l'idéal panaméricain.

Malgré le manque d'assistance et les moyens limités dont nous disposons, notre coopération se manifeste dans toute notre volonté, sinon d'éradiquer du mon de contrôler convenablement et suffisamment le fléau qu'est la drogue de façon à réduire son impact négatif sur notre potentiel humain. Les chiffres son là pour valoriser les efforts déployés par notre institution et nos hommes.

La République d'Haïti indéfectiblement attachée aux principes et objectifs de l'Organisation des Etat Américains éprouve une légitime fierté à former les voeux d'un éclatant succès pour les travaux de cette conférence qui ouvrira des perspectives rassurantes pour l'édification d'un continent fraternel.

Puisse-t-elle nous aider enfin à gagner le pari combien difficile de la paix?

Solos somos débiles, juntos regionalmente somos más fuertes. Pero juntos continentalmente somos una avalancha.

Merci

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.11/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR MARCELO FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA,
VICECANCILLER DEL ECUADOR, EN LA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS
DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

SANTIAGO DE CHILE, 9 DE NOVIEMBRE DE 1995.

La delegación del Ecuador desea expresar sus sinceras felicitaciones al señor Presidente de esta Conferencia, por la elección de que ha sido objeto. Este hecho, unido a la tradicional hospitalidad y buena acogida que la República de Chile acostumbra a brindar a sus huéspedes, dan por descontado que los buenos resultados que obtengamos de nuestras deliberaciones se plasmarán en la declaración de Santiago sobre las medidas de fomento de la confianza y de la seguridad en las relaciones entre los Estados del Hemisferio.

Deseo agradecer a los distinguidos oradores que en sus intervenciones se han referido a la Declaración que formularon en la sesión inicial de esta Conferencia, las delegaciones de Ecuador y Perú. Dentro de la relación ecuatoriano peruana, debo manifestar, porque además es un hecho cierto, que ésta ha venido conduciéndose no sólo hacia la pacificación del conflicto que se produjo entre los dos países al principio de este año, sino hacia la normalización de esas relaciones, normalización que culminará en las conversaciones bilaterales, con la participación de los países Garantes, dentro de lo acordado en el párrafo sexto de la Declaración de Itamaraty, del 17 de febrero de 1995.

Las medidas que a través de diversas negociaciones han sido adoptadas bilateralmente por el Ecuador y el Perú, son prueba, también, de un proceso que significa haber fomentando la confianza mutua entre los dos países, realidad política que fue destacada en la Declaración que tuve el honor de suscribir el día de ayer con el distinguido Vicecanciller del Perú, Embajador Jorge Voto Bernales, y cuyo texto se lo hizo público en la correspondiente sesión plenaria.

Debemos resaltar la importancia que para la evolución del derecho internacional americano tiene la realización de esta Conferencia, que contribuirá a redefinir los conceptos de la seguridad y confianza hemisférica.

Hemos escuchado con mucho interés las intervenciones de los distinguidos delegados que hasta el momento han participado en las discusiones. Todas sus ideas, planteamientos y sugestiones han enriquecido nuestro debate y prácticamente la mayoría de ellas están recogidas en el proyecto de Declaración de Santiago.

Al analizar el contenido de dicho proyecto, la Delegación del Ecuador ha encontrado que hace falta referencias directas a determinados puntos sobre los cuales desea llamar la atención de la sala. Concretamente me refiero a la solución pacífica de controversias como una de las principales medidas de confianza y seguridad hemisféricas. Así lo demuestra el proceso de paz entre Ecuador y Perú y que está contenido en la Declaración que hemos dado a conocer el día de ayer los Vicecancilleres de los dos países.

En este sentido, como tan acertadamente lo expresara el señor Delegado de México en la reunión de expertos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Mecanismos de Seguridad de América Latina, celebrada en Buenos Aires, en marzo de 1994:

"Es opinión profundamente arraigada en la Delegación de México que las medidas principales y fundamentales, las condiciones previas a la confianza, son el compromiso específico y formal por cada uno de los países miembros de la Organización en la renuncia expresa a la amenaza y al uso de la fuerza; y, dar a las controversias la solución pacífica prevista en el derecho internacional y esperada por todos los pueblos del continente y por la humanidad misma".

"Es tanta la importancia de estas condiciones que la ausencia de tales compromisos no solamente no ayuda al fomento de la confianza, sino que cancela por sí misma los adelantos y aportaciones que pudieran surgir de otras medidas, por imaginativas y novedosas que sean".

"Es precisamente la voluntad de no entrar en conflicto la base de la confianza; sin ella, otras medidas son simples accesorios faltos de fundamento y, por tanto, de utilidad".

Quizás estas mismas reflexiones inspiraron la intervención del día de ayer del señor Secretario General de nuestra Organización, cuando nos recordó "que sin duda el primer riesgo para la paz y seguridad en las Américas lo constituye la existencia de controversias de distinta naturaleza". Según él, son cerca de treinta los asuntos por resolver que tiene el Continente, y subrayó el doctor Gaviria que algunos de ellos, por la importancia que poseen, han demostrado en el pasado reciente que tienen capacidad de alentar confrontaciones bélicas.

Para el Ecuador resulta casi increíble que nuestra reunión, vale decir la Organización de los Estados Americanos, no pueda incluir como uno de los elementos indispensables para el fomento de la confianza entre los Estados y para su seguridad misma, la solución pacífica de las controversias pendientes en América. No por ignorar los problemas, éstos desaparecen. Por el contrario, se agravan con el devenir del tiempo. Por ello en el seno de la Comisión de Seguridad Hemisférica, el Ecuador solicitó la inclusión de un párrafo a continuación del actual número 18. Similar planeamiento hizo la Delegación de Bolivia, y ese importante aporte fue acogido por el Ecuador, con una pequeña modificación.

El Gobierno del Ecuador estima que la Conferencia debe tener presente, necesariamente, que la solución pacífica de las controversias existentes es una de las más importantes medidas de fomento de la confianza y seguridad hemisférica. Por tanto, desde ya solicito que se adopte el párrafo que como moción ha sido sometido por la República de Bolivia con la modificación introducida por el Ecuador, que cuenta con el apoyo de otras delegaciones y cuyo texto es el siguiente:

"Agregar al final del párrafo 18 lo siguiente: En este contexto, abrigan la esperanza de que las controversias pendientes alcancen soluciones, a través de arreglos negociados, en plazos congruentes con los procesos de integración económica del hemisferio".

Señor Presidente: solamente con esta referencia, a pesar de su carácter genérico, podremos contribuir de manera efectiva al afianzamiento de la paz y la seguridad en el continente. Muchas gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.12/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

PALABRAS DEL ALMIRANTE VICENTE CASALES, VICEPRESIDENTE Y
JEFE DE LA DELEGACIÓN DE LA JID, PRONUNCIADAS DURANTE LA
SESIÓN PLENARIA DE LA CONFERENCIA INTERAMERICANA SOBRE
FOMENTO DE LAS MEDIDAS DE CONFIANZA MUTUA Y SEGURIDAD,
REALIZADA ENTRE EL 8 Y EL 10 DE NOVIEMBRE DE 1995,
EN SANTIAGO, CHILE

Excelentísimos señores Presidente y Vicepresidente de la Conferencia Regional sobre Medidas de Confianza Mutua y Seguridad,

Excelentísimos señores Jefes de Delegación,

Excelentísimo señor Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA,

Ilustres invitados, miembros de delegaciones, señoras y señores:

Sean mis primeras palabras, para agradecer la manera gentil y acogedora con que mi delegación ha sido recibida y atendida por el Gobierno y por ese pueblo tan maravilloso que es el pueblo chileno. Encontramos Santiago hermosa y limpia, y como siempre, hospitalaria.

La seguridad, puede calificarse simplemente como el estado o condición de estar libre de peligros, daños o pérdidas. A su vez, la amenaza puede definirse como aquello que puede provocar peligros, daños o pérdidas. Aplicando estos sencillos conceptos a nivel de nación, dichos peligros, daños o pérdidas tienen que ver con los objetivos vitales y los intereses nacionales. En el caso de los objetivos vitales, existe casi un consenso doctrinario mundial en identificarlos como siendo básicamente la independencia, la soberanía y la integridad territorial y patrimonial. En lo que se refiere a los intereses nacionales, este es un concepto por demás subjetivo, lo que hace que el asunto sea delicado y complejo. En lo que respecta a los objetivos vitales, las amenazas se pueden identificar perfectamente bien y, en su gran mayoría, son referentes al estamento militar del adversario en potencial. En lo que se refiere a los intereses nacionales, pese a la diversidad de su definición, las amenazas serán en su mayoría de carácter económico-psicosocial. Así es que por ejemplo los capitales especulativos, las empresas multinacionales, y las represalias económicas en el comercio internacional e incluso la actuación ocasional de la prensa explorando los factores adversos naturales, transformándolos en antagonismos y éstos en presiones dominantes generadoras de crisis pueden provocar más daños o pérdidas para una nación que una acción propiamente militar. Lo que quiero decir es que las medidas de fomento de la confianza mutua y de la seguridad en el área político-diplomático militar no son suficientes para garantizar un cuadro de seguridad; hay que estudiar medidas procedimientos e instrumentos que controlen o minimicen las amenazas provenientes de las áreas económica y psicosocial.

Pienso que se puede construir un Sistema de Seguridad en el Continente basado en cinco factores determinantes y en tres reglas de conducta en las relaciones internacionales.

Los factores determinantes los llamaré las cinco Ds: Defensa, Disuasión, Democracia, Desarrollo y Desarme. La defensa es el primer paso para la seguridad. Un sistema de defensa adecuado, según las posibilidades y limitaciones de una nación, conduce al segundo factor determinante: la disuasión. Esta puede definirse sencillamente como una capacidad de reacción que obligue a los posibles adversarios a evaluar sus daños como algo inaceptable.

La democracia es fundamental para la seguridad. No sólo la que se practica dentro de la sociedad de la nación estado, que le da credibilidad y respetabilidad internacionales, sino principalmente la que se practica entre las naciones, o sea, la democracia internacional que se rige por los principios de respecto a la autodeterminación de los pueblos, no ingerencia en los asuntos internos de otros estados, no intervención y observancia de la igualdad jurídica entre las naciones.

El desarrollo es el factor determinante más crucial para la Seguridad en su sentido más amplio de satisfacción de un mínimo indispensable de las necesidades humanas más básicas: sobrevivencia digna, bienestar, identidad y libertad. Sólo con el desarrollo venceremos la mayor amenaza para nuestro continente que es la pobreza.

El desarme es el factor determinante más complejo pues no depende sólo de nuestro continente --hay que hacer un esfuerzo mundial en el sentido de reducir la capacidad de "overkill" a los límites suficientes para la autodefensa.

Las tres reglas de conducta que deberían ser adoptadas en las relaciones internacionales de nuestro continente son: pacifismo, juridicismo y pragmatismo.

Pacifismo, entendido como la firme y sincera disposición de los gobiernos a buscar la vía pacífica para la solución de las controversias internacionales, utilizando exhaustivamente la negociación directa o, incluso, los buenos oficios, la mediación, y el arbitraje de terceros.

Juridicismo, entendido como el respeto del derecho internacional por parte de los gobiernos y, además, el fiel cumplimiento de los convenios, acuerdos, tratados, pactos y protocolos.

Pragmatismo, entendido como la capacidad de luchar por aquello que podemos y debemos cambiar, la paciencia y resignación para aceptar aquello que no podemos cambiar y el buen sentido para discernir e identificar lo que se puede y lo que no se puede cambiar.

Señor Presidente, la Junta Interamericana de Defensa, organismo intergubernamental del Sistema Interamericano, creada en 1942, órgano subsidiario, vinculado y bajo el control político de la OEA, como resultado de las Resoluciones No. 7 y No. 24 de la Novena Conferencia de ministros de Relaciones Exteriores - 1948 - Bogotá y, además la Resolución 1240/de AG/RES/Managua/93, está pronta para prestar su colaboración y su asesoría a la Comisión de Seguridad Hemisférica, creada en tan buena hora, con carácter permanente, como foro político por excelencia para tratar los puntos preliminares del tema seguridad en el Sistema Interamericano.

En este contexto, la Junta Interamericana de Defensa ejecutará entre otras, las siguientes tareas:

. Actuar, a solicitud de la OEA o de los estados miembros (de la JID) como órgano de planeamiento y coordinación, en actividades que demanden el empleo de capacidades militares dentro del Hemisferio.

. Organizar y mantener actualizado un sistema coordinado de intercambio de informaciones, mediante el establecimiento de un banco de datos sobre temas vinculados a la seguridad y defensa del Continente.

. Contribuir al fortalecimiento de la confianza mutua en el Continente, mediante la promoción y el desarrollo de las medidas que sobre el tema, competen al dominio militar.

. Promover la difusión de temas vinculados a la Seguridad Hemisférica entre toda la comunidad americana, mediante el desarrollo de conferencias, simposios y debates abiertos a la participación de civiles y militares y de organizaciones de todo orden, involucrados en el quehacer de la seguridad y defensa continentales.

Señor Presidente, pido permiso de V.E. para exceder mi tiempo en un minuto a fin de concluir mis palabras con una cita sobre la paz.

Durante las discusiones preliminares sobre el texto de la Resolución 2734/70/XXV-ONU - Declaración sobre el Fortalecimiento de la Seguridad Internacional uno de sus principales redactores, el Embajador brasileño, Luiz Augusto de Araujo Castro, manifestó lo siguiente sobre la paz:

"La paz es mucho más que el antónimo de la guerra: la paz es un compromiso diario del comportamiento humano creativo; la paz es una cooperación de soberanías, la paz es la eliminación del hiato económico entre los países industrializados y las demás naciones; la paz es el desarrollo económico-social armónico y homogéneo".

Señor Presidente, señores participantes de la Conferencia, que Dios los proteja a ustedes y a sus familias. Muchas gracias.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.13/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

PRESENTACIÓN DEL SR. FRANCISCO ROJAS ARAVENA,
COORDINADOR DEL ÁREA DE RELACIONES INTERNACIONALES Y MILITARES,
FACULTAD LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES, FLACSO-CHILE Y
CO-DIRECTOR DEL PROGRAMA PAZ Y SEGURIDAD EN LAS AMÉRICAS

EL APORTE ACADÉMICO A LA PAZ EN EL HEMISFERIO

 

Sr. Presidente de la Conferencia,

Sr. Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica,

Señores Representantes de Gobierno,

Autoridades civiles y militares de las Américas,

Señoras y Señores,

Alcanzar la paz, la estabilidad y la seguridad en el hemisferio es una tarea de todos. Ello significa una responsabilidad estatal y una responsabilidad de la sociedad civil. Las instituciones académicas de carácter regional como FLACSO e instituciones privadas y universitarias nacionales, están realizando algunos esfuerzos por sistematizar el conocimiento sobre los temas que dicen relación con la cooperación y el conflicto.

El desarrollo de actividades académicas sobre estos temas en el hemisferio contribuye de manera substantiva a sistematizar conocimientos, prácticas e ideas. Posibilita mejorar la percepción que cada uno de los gobiernos tiene sobre los temas más sensibles de la seguridad. Permite definir y contextualizar las amenazas percibidas y el tipo de solución que los Estados generan, en pos de la seguridad de sus pueblos.

Es en este sentido que el Programa de Paz y Seguridad en las Américas, programa de colaboración de carácter hemisférico, co-dirigido por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Chile) y el Woodrow Wilson Center (Washington), han organizado una serie de seminarios y establecido una línea de publicaciones con el fin de contribuir de manera significativa a lo que el Canciller José Miguel Insulza denominó una paz sustentable. De igual forma, estos trabajos buscan aportar conocimientos en las significativas áreas que nos señaló el Secretario General, César Gaviria, en el día de ayer. Las actividades del Programa Paz y Seguridad en las Américas las ejecutamos con el apoyo de organismos gubernamentales y agencias filantrópicas privadas, en especial, el apoyo de la Fundación MacArthur ha sido decisivo en el éxito de este programa.

Las actividades de P&SA han permitido desarrollar una labor de colaboración en el conjunto de las Américas y hemos podido establecer una red de investigadores en el conjunto de la región. Esperamos que los conocimientos que de allí surgen contribuyan a la labor que cada uno de vuestros gobiernos realiza en pos de una región más pacífica, integrada y democrática.

En ocasión de esta Conferencia, realizamos un conjunto de actividades en las Américas, las cuales culminaron en un Seminario Internacional que efectuamos con el apoyo y colaboración del Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y para lo cual tuvimos el decidido apoyo de autoridades e instituciones del conjunto de la región. Los resultados están en vuestras manos. Dos libros, nuestra revista Fuerzas Armadas y Sociedad y un conjunto de publicaciones del Programa Paz y Seguridad en las Américas, han sido entregados a cada una de las delegaciones. Las ideas que allí se recogen, corresponden a las opiniones a título individual de los académicos, funcionarios civiles y militares que han participado en estas actividades; sin embargo, ellas reflejan de manera significativa un acercamiento científico y político a las visiones de los gobiernos y Estados de las Américas.

Quisiera remarcar solamente algunas conclusiones. Las Medidas de Confianza Mutua tienen como objetivo actuar sobre los riesgos y sobre las amenazas. Poseen un valor preventivo. Posibilitan la comunicación y efectivizan mecanismos de información. Las Medidas de Confianza Mutua no son medidas de control de armamento. Tampoco son medidas de limitación de armamentos, ni constituyen medidas de desarme. Aunque el desarrollo de las Medidas de Confianza Mutua pueda formar parte de un proceso que incluya medidas de esas características. Es difícil pensar que puedan desarrollarse medidas de control y limitación de armamentos y más aún de desarme, en ausencia de un contexto de confianza, en donde se focalizan las Medidas de Confianza Mutua.

El objetivo principal de las Medidas de Confianza Mutua y de seguridad, es poder establecer un patrón de relación que se base en la confianza. Ello permitirá abrir un mayor espacio a la diplomacia. Superada la desconfianza inicial se podrá pasar a establecer niveles de cooperación mayores. Es por ello que los resultados de esta Conferencia y el texto de la declaración propuesta tienen una gran relevancia. Permitirán reforzar los procesos de integración y cooperación en el hemisferio y en cada una de sus regiones.

Nuestra visión analítica de las medidas de seguridad nos lleva a destacar diez características:

1. Transparentes y abiertas. Estas medidas tienen por objeto establecer "claridad" sobre los objetivos que se persiguen o sobre las acciones que se desarrollan. La transparencia es el requisito básico, ella busca hacer evidente los cursos de acción, demostrar una lógica de acción. Que ella no responde a una agresión contra otro (s) actor (es). La verificación cumple un papel esencial en el establecimiento de la transparencia. Ella posibilita ratificar en el terreno los aspectos que se requieren hacer transparentes. El cumplimiento con la entrega de información al Registro de Armas Convencionales de Naciones Unidas es una medida de confianza de este tipo. El intercambio de información sobre presupuestos militares se ubica en esta categoría.

2. Predictibles. Las medidas buscan hacer fiable la conducta, para ello generan un patrón de conducta predictible. Su función específica es hacer evidente la aparición de conductas "agresivas" que contrasten con el patrón de relación establecido o con el compromiso de conducta diseñado. La notificación de actividades militares en el terreno, el intercambio de planes sobre maniobras militares significativas corresponden a este punto.

3. Reciprocidad y equivalencia. Las acciones deben corresponder a desarrollos entre las partes, debe existir una simetría básica en los compromisos, o al menos compensaciones. La reciprocidad permite involucrar a los actores en el proceso. Esto las diferencia de las acciones unilaterales, cuyo fin es generar distensión. El intercambio de información establecido formalmente en Organismos Multilaterales o bilateralmente es un ejemplo de esto.

4. Comunicación adecuada. Estas medidas están destinadas a mejorar las percepciones. Buscan establecer una interlocución que posibilite comprender las acciones y las intensiones. Estas medidas establecen un diálogo profesional que reforzará la transparencia. Las reuniones de altos mandos y de autoridades de los ministerios de defensa son ejemplos que muestran el énfasis en la comunicación e interlocución.

5. Establecer una relación. Se busca establecer un patrón de relación. Por ello las medidas deben tener permanencia en el tiempo. La estabilidad en la ejecución permite una mejor comprensión y evaluación de los cursos de acción. Las rondas anuales de intercambios y análisis reflejan con claridad este punto.

6. Factibilidad. Las medidas deben ser realistas en su ejecución. Buscar la simplicidad es esencial. En su diseño tanto los intercambio como las medidas de verificación deben tener un grado de factibilidad esencial, a ello se une la rapidez que puede ser requerida y los costos de implementación. Instalar un sistema de sensores remotos puede ser más eficiente que mantener un cuerpo de vigilancia. Un satélite de observación puede entregar la información adecuada pero a un alto costo. Un grupo de observadores puede, en algunos casos, cumplir una misión de manera más efectiva.

7. Coherentes. Las medidas en ejecución deben estar en concordancia con otras políticas. La falta de coherencia puede evidenciar el intento de usar las MCM como un instrumento distractivo. La coherencia refuerza otros aspectos de la relación y el clima global de la relación. Un discurso agresivo y hostil en el plano doméstico no sería coherente con proponer una serie de medidas de fomento de la confianza.

8. Verificables. Como las MCM son acciones, y no declaraciones sobre las que sólo cabe creer o no, ellas pueden ser verificadas. La verificación evidencia el cumplimiento. Ello puede expresarse en un cronograma de acciones que deben ser cumplidas en tiempos determinados. Establecer un área desmilitarizada en x plazo. El desarrollo de inspecciones a solicitud sin posibilidades de rechazo. Autorizaciones de sobre vuelo son ejemplos desarrollados de verificación.

9. Soporte social. Las medidas deben contar con una fuerte legitimidad doméstica. El consenso doméstico reforzará las políticas institucionales otorgando transparencia en el cumplimiento y asegurando su estabilidad en el tiempo.

10. Variables según el número de actores. Las MCM pueden ser bilaterales o multilaterales. Los arreglos multilaterales requieren de mayores consensos y se establecen sobre la base del mínimo común denominador. Dada la diversidad del hemisferio occidental y la diferenciación y asimetrías de poderes, intereses y prácticas se deben diseñar medidas subregionales y algunas de carácter global. En general éstas últimas están referidas al intercambio de información: el Registro de Naciones Unidas sobre Armas Convencionales, por ejemplo. En el ámbito vecinal y subregional tienen mayor significación la notificación de maniobras y la presencia de observadores.

La creación de un sistema que consolide y sistematice los avances y los contactos en el campo de las Medidas de Confianza Mutua en la región, será el gran avance que ustedes producirán en esta reunión.

Nosotros como académicos por nuestra parte, queremos entregarles nuestras visiones sobre algunas tareas que deberán ser abordadas en el futuro. Ellas son el vínculo entre las medidas de confianza y los procesos de verificación y la relación entre el balance estratégico y la confianza mutua.

La principal conclusión a la cual hemos llegado es que si algo caracterizará a los regímenes internacionales del próximo siglo, serán los eficientes sistemas de verificación. A su vez, el concepto del balance estratégico que tiene una fuerte influencia en los diseños de las políticas de defensa y las políticas exteriores de nuestros países, se vincula de manera estrecha con la capacidad de generar confianza en términos de que lo que se quiere alcanzar es una paz estable y duradera.

En el día de hoy, al finalizar las sesiones de trabajo de la Conferencia, siguiendo la sugerencia del Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica, el P&SA ha organizado un foro académico en el cual podremos profundizar algunos de los conceptos que aparecen en las publicaciones que presentaremos.

Aprovecho la ocasión para agradecer al Presidente de la Conferencia la invitación que me ha hecho para dirigirme a ustedes y agradecerle las facilidades que nos ha otorgado en las instalaciones de este edificio para la realización del foro académico.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.14/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

 

INTERVENCIÓN DEL DELEGADO DE PANAMÁ
EMBAJADOR BRUNO GARISTO, EN LA CONFERENCIA REGIONAL
SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

Señor Presidente de la Conferencia, Señor Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica, Señor Secretario de la Conferencia, Señores Jefes de Delegaciones, Señores Representantes de las Fuerzas Armadas, Señores Delegados, Señores Observadores, Señores:

Antes que todo reciba, Señor Presidente, mis sinceras felicitaciones por vuestra muy merecida elección para presidir esta Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad en la Región, que nos congrega aquí en esta bella y hospitalaria ciudad de Santiago. Seguro estoy que vuestra elección será factor primordial para el éxito de nuestras deliberaciones.

Deseo expresar, Señor Presidente, por su digno conducto, nuestras felicitaciones al Gobierno de Chile por su reciente elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.

Hemos venido aquí para tratar de encontrar, entre los pueblos de América, formas que nos garanticen una mejor convivencia en el continente y de lograrlo ya sea a corto o mediano plazo, estaríamos haciendo realidad parte del ideal Bolivariano.

Panamá, un país pequeño territorialmente, con apenas 75.517 kilómetros cuadrados, sin ejército, viene muy interesadamente a cumplir con la expresa voluntad de participar en la búsqueda de formas que lleguen a garantizar la confianza y seguridad regional, hasta que ellas puedan culminar en convenios globales. Para lograr esta meta contamos con una gran aliada, la democracia, que, día a día y por voluntad de los pueblos, se viene perfeccionando en nuestro continente.

Una de las primeras responsabilidades de Panamá para contribuir que esto así sea, es el acatamiento de la neutralidad del Canal de Panamá, cuyo protocolo es uno de los instrumentos jurídicos en torno al cual se construye un ambiente de seguridad y confianza, porque estamos plenamente convencidos que después del 31 de diciembre de 1999 tenemos la necesidad de garantizar el tráfico pacífico de los barcos de todas las banderas del mundo por el Canal de Panamá.

La seguridad y confianza entre los estados ofrecería una de las bases fundamentales para lograr una mejor gobernabilidad interna, que debería contribuir en el mejoramiento de los índices de progreso de nuestros pueblos.

Panamá viene realizando acciones para contribuir en la seguridad y confianza en la región, para lo cual fue sede el pasado 11 de noviembre de la XXI Reunión de la Comisión de Seguridad de Centroamérica que buscó analizar un "Anteproyecto de Convención de Seguridad Democrática para la Región" y un "Tratado para Enfrentar y Castigar el Robo de Vehículos, Naves y Aeronaves", cuyos instrumentos deberán ser aprobados por los Presidentes del Istmo Centroamericano durante la Reunión Cumbre Regional, a celebrarse en la ciudad de San Pedro Sula, Honduras, del 13 al 15 de diciembre próximo.

Señor Presidente, somos un fiel convencido de la trascendencia e importancia de la convivencia pacífica y de todas las acciones que conlleven al logro de este gran objetivo. Tenemos la seguridad de que los éxitos alcanzados en esta Conferencia serán la base para la armonización y las relaciones estables entre los estados, y en esta forma entrar al siglo XXI con mayores esperanzas de paz global y prosperidad para nuestros pueblos.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-
AND SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.15/95
9 Novembre 1995
Original: English

 

STATEMENT OF THE HON. JOHN D. HOLUM, DIRECTOR U.S. ARMS
CONTROL AND DISARMAMENT AGENCY TO THE ORGANIZATION OF
AMERICAN STATES CONFERENCE ON CONFIDENCE
AND SECURITY BUILDING MEASURES

 

Mr. Secretary General, Mr. Chairman, Vice-Ministers, Delegates, Observers, Ladies and Gentlemen:

The United States is pleased to take part in this Conference, and to thank Chile for its initiative and hospitality. We also salute the OAS and Argentina -- knowing that the road to Santiago passed through Buenos Aires.

Last year, in Miami, our presidents envisioned a Hemisphere in which our democracies are consolidated, our economies are integrated, and our security is indivisibly enhanced through open dialogue, mutual confidence and transparency. Now, as partners, we must carry that vision toward fruition.

It may seem paradoxical that nations can become more secure by having fewer military secrets. But precisely that will be the result of the confidence- and security-building measures, or CSBMs, that we are gathered here to identify and pursue.

Broadly speaking, CSBMs are as old as the handshake, as simple as the open-handed military salute. Using your turn signal while driving is a non-military transparency measure -- with risks averted and lives saved plain for all to see.

Today we see a heartening worldwide trend toward CSBMs -- in regions relatively free of conflict, as well as some of the tensest in the world. Not only in Europe but also in the Middle East, Africa, South Asia, East Asia and the Pacific, nations are exploring ways to buttress their security and enhance their prosperity through negotiated threat reduction generally, and CSBMs specifically.

Of course, the unique geographic, political, social, cultural and economic circumstances of our Hemisphere all call for our own distinctive political and security architecture, our own regime of CSBMs.

It should ease our way that the democracies of Latin America and the Caribbean are among the least armed and militarized in the world, and that this Hemisphere has an enviable tradition of peace.

But that is no license to relax. A time of comparative peace and stability is the best time to choose and begin implementing durable structures and practices to ease tensions, enhance stability, avoid unnecessary expenditures, avert arms races, prevent conflicts, preserve the peace we now enjoy.

That lesson was imparted for us three decades ago, when nations united in the Treaty of Tlatelolco not to react to a crisis, but to prevent one. They showed that roofs are best upgraded during the dry season. We must follow that far-sighted example here.

The United States welcomes the interest in exchanging information on the acquisition and production of new weapon systems. But we also stress that such exchanges are most useful in the context of baseline exchanges. A purchase of five new tanks has a very different meaning depending on whether it represents a state's first five tanks - or five more added to five hundred. So we urge all states to commit themselves to exchange basic information about the size and composition of their armed forces and military equipment holdings.

It was President Kennedy who began that tradition for the United States, through our annual defense posture statement -- a deliberate effort to increase understanding, by our own citizens and our potential adversaries, of what the United States does and does not intend by its military programs. Such reports have added to our security and to public support for our security planning.

We also commend for continuing effort the practice of providing prior notification of military exercises, and are committed to give prior notice to all participants of significant multilateral exercises in the region. And, of course, every country here should abide by existing commitments to foster transparency in armaments and other military expenditures, through UN and other mechanisms.

Today, remaining differences over frontiers in various parts of the Hemisphere constitute a continuing and serious potential source of instability. For confidence inevitably is undercut when we cannot resolve questions as basic as where one state ends and another begins. Even aside from the risk of open conflict, such disputes carry a high price -- in resources diverted ... confidence undermined ... opportunities foregone.

The successful efforts of Chile and Argentina prove that nations can peacefully resolve their own border disputes. And the Peru-Ecuador declarations announced in Williamsburg and yesterday in Santiago demonstrate another constructive way to approach confidence building.

The United States calls on all states to redouble their efforts to resolve outstanding boundary and territorial differences, moving forward in parallel with the process set in Miami for economic integration, and within the time frame it envisions. Success in such efforts will make the CSBMS we will be discussing here at once more attainable and more effective.

And these measures, in turn, will be giant steps toward the kind of Hemisphere envisioned in the OAS charter and by our presidents in Miami: an Americas where it is possible to devote the largest amount of resources to the economic and social development of the member states ... where nations are esteemed not for keeping arms but for keeping commitments -- to other nations, and their own people.

Generally friendly relations are not enough -- we must also build transparency, confidence and stability in the very fabric of our Hemispheric practices and structures.

If we approach our work with the seriousness, boldness, and commitment it deserves -- here and in its fulfillment in the OAS Committee on Hemispheric Security -- then this Conference will be seen one day as a turning point in the history of the Americas.

But its renown will be as a beginning, not a destination.

For the road we take from Santiago will be even more vital than the one that brought us here.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.16/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR VLADIMIR I. CHERNYSHEV
OBSERVADOR PERMANENTE DE RUSIA ANTE LA OEA
EN LA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

Santiago de Chile, 9 de Noviembre de 1995

Señor Presidente, Señores Vicepresidentes, Señores Embajadores, Señoras y Señores, atendiendo las reuniones de la Comisión de Seguridad Hemisférica, la Reunión Preparatoria para esta Conferencia y, durante estos días, su importante foro regional, he podido percibir, como Observador Permanente de Rusia, que los cambios ocurridos en el escenario mundial, el advenimiento de gobiernos democráticos en el hemisferio occidental y el fin de la Guerra Fría han llevado a los países de las Américas a una reflexión profunda sobre nuevos conceptos de su seguridad.

Me complace constatar que, con todas las diferencias emanadas de las condiciones geográficas, políticas, sociales, culturales y económicas de nuestras respectivas regiones, Rusia y los países miembros de la OEA nos atenemos a principios afines, estamos a favor de un enfoque pragmático, por un avance sucesivo de la cooperación, cuyo contenido se acuerda en cada etapa por consenso. Estamos a favor de un sistema de seguridad basado en compromisos y no la presión, lo que es válido tanto para Europa, como para las Américas, tanto para la OSCE, como la OEA.

Ahora todos nosotros enfrentamos una opción, de la cual depende el camino del desarrollo mundial en el siglo XXI.

En lo que se refiere a la diplomacia rusa, proponemos formar un nuevo modelo de seguridad general y comprensiva en Europa.

Rusia se pronuncia por un orden mundial con un sistema comprensivo de seguridad, que asegure un avance continuo hacia un mundo libre de armas de destrucción masiva y una reducción de armas convencionales.

Nos pronunciamos a favor de que se elaboren acuerdos bilaterales y multilaterales entre los estados para que se renuncie a la política de fuerza y se excluya el uso de la fuerza militar o la amenaza de su uso.

Rusia se pronuncia por la consolidación del régimen de la no proliferación de armas nucleares, porque las negociaciones sobre el desarme nuclear tengan un carácter multilateral.

Ya se ha madurado la necesidad de ampliar el concepto de la seguridad. Así lo requieren las realidades del mundo de post confrontación, en el cual salen al primer plano las amenazas provenientes desde el interior de los estados, consecuencias de grandes crisis financieras y económicas, catástrofes tecnológicas, el terrorismo internacional, el narcotráfico, entre otros.

Hace falta que las relaciones entre los estados coadyuven a que se superen y no se agraven problemas internos que los intereses y prioridades de diferentes naciones se plasmen en una cooperación y co-participación y no en la edificación de barreras recíprocas.

Señor Presidente, señores Delegados, aprovechando esta ocasión quisiera compartir con ustedes nuestra aproximación a esas complejas y multifacéticas ideas de elaboración de un nuevo concepto de seguridad que, espero, podría ser de algún interés para los participantes de este respetado foro.

Desde nuestro punto de vista ahora se perfila un esquema de un avance por etapas -de las que puedo nombrar tres- a un sistema de seguridad comprensiva.

La primera etapa -la conceptual- que se refiere ante todo, a los principios de este modelo. Los principales son los siguientes:

- La seguridad es indivisible. Ningún estado puede garantizar su seguridad solo, en perjuicio o a cuenta de intereses de otros estados. La seguridad de cada uno es al mismo tiempo una condición para garantizar la seguridad de todo el mundo. Sin una seguridad general no se puede garantizar la seguridad de cada uno de los miembros de la comunidad internacional. Lo dicho, se refiere no sólo a cada uno de los estados, sino también a sus agrupaciones. Ningún bloque, asociación o coalición de estados están en condiciones de garantizar una seguridad sólida para sí, actuando de un modo, digamos, "unilateral".

- El enfoque de la seguridad tiene que ser comprensivo y prever un enlace muy estrecho entre todos los aspectos de la seguridad en las esferas militar, política, legal, económica, humanitaria, cultural, ecológica y otras, incluyendo, naturalmente, medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, las cuales por sí solas tienen un significado especial.

- La complementación de esfuerzos de los estados e instituciones multilaterales que actúen en la esfera de seguridad. Estamos a favor de "tender puentes" entre diferentes niveles de la seguridad: la recíproca de los estados fronterizos, la regional, la transregional y la global.

- La segunda etapa la podría denominar como estructural, de enlace. Hablando más concretamente, se trata de buscar mancomunadamente las vías más eficaces de cooperación, de un sistema de relaciones más adecuado entre los estados e instituciones multilaterales.

- Un modelo de seguridad no constituye un momento estático, sino un movimiento, un proceso que suponga una evolución de organizaciones internacionales, afinación de puntos de enlace entre ellas.

Finalmente, la tercera etapa es la elaboración de una base jurídica de la seguridad comprensiva.

El pasado 25 de octubre, el Doctor Georgy Mamedov, Vicecanciller de Rusia, expuso ante la Comisión de Seguridad Hemisférica los enfoques de mi país hacia los problemas de seguridad global y regional. Teniendo en cuenta que su exposición abordaba con bastante amplitud temas que se discuten aquí hoy en día,le rogaría Sr. Presidente, hacer circular el texto de su declaración como documento oficial de la Conferencia. Muchas gracias por la atención prestada.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.17/95
8 noviembre 1995
Original: español

 

INTERVENCIÓN DEL EMBAJADOR SEBASTIÁN ALEGRETT
DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA EN LA
CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE
FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

Santiago de Chile, 8 al 10 de Noviembre de 1995

Deseo referirme, en primer lugar, a la importancia de la Conferencia que hoy nos reúne. Como bien se ha resaltado, esta Conferencia es, en sí misma, un importante paso de avance en materia de fomento de la confianza recíproca, tanto por el valioso aporte que en este tema fundamental de la seguridad harán los reconocidos expertos presentes en esta Conferencia, como por el rico diálogo que se desarrolló en la preparación de la Declaración de Santiago en el seno de la Comisión Permanente de Seguridad Hemisférica de la OEA. Este diálogo reflejó un indudable consenso en torno a la necesidad de superar las carencias y riesgos existentes en materia de seguridad en el Hemisferio. En efecto, éste es un tema difícil que requiere, por su propia naturaleza, una perspectiva común. Un hecho promisorio en este sentido lo constituye la participación activa en este diálogo de todos los Estados miembros de la OEA.

El tema que nos reúne debe analizarse en el contexto de los grandes cambios que experimenta el sistema internacional, tanto a nivel global como a nivel hemisférico. Me referiré inicialmente a estos cambios para luego, a la luz de ellos, formular algunas interrogantes que subyacen al debate sobre la seguridad en el Hemisferio y que determinan, de alguna forma, la evolución que podrían tener las deliberaciones sobre este tema.

Si bien, en un sentido estricto, las medidas de fomento de la confianza son acciones específicamente dirigidas a evitar incidentes militares y a profundizar la paz, es indudable que el contexto general en el que se desarrollan define sus características y alcance. Este contexto es reflejo tanto de los cambios que experimenta el sistema internacional a nivel global, como de las realidades específicas que caracterizan las relaciones entre los países de nuestro Hemisferio.

Quizás el rasgo más general con el que puede describirse el sistema internacional tras la culminación de la Guerra Fría, al menos en esta primera fase, se refiere a su carácter transicional. Resulta ilusorio pretenden definir con toda precisión el alcance que tendrán los efectos del fin de la Guerra Fría. Lo que si está claro, sin embargo, es que avanzamos hacia un orden distinto con nuevas formas de relación entre los Estados, un orden de prioridad distinto en los temas que nos ocupan así como una radical transformación en las bases sobre las cuales reposan la paz y la seguridad. En esta complicada realidad, todavía la evolución y sin precedentes históricos, podemos destacar algunas de las características que empiezan a vislumbrarse como definitorio del orden internacional en esta nueva fase de la historia.

Una característica resaltante se refiere a la multiplicación de los canales de interacción entre los países así como a la proliferación de instancias que facilitan la comunicación y el diálogo activo. En las circunstancias actuales, es difícil precisar cuáles son los actores más determinantes en la relación entre los Estados. El análisis que antes podía enfocarse en la acción directa de los Gobiernos y sus líderes, debe ahora incorporar la interrelación que resulta, por ejemplo, de la actividad de las corporaciones transnacionales, del desarrollo del comercio internacional, así como de la actividad de las agencias intergubernamentales y de las organizaciones no gubernamentales. Los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención conservan su importancia tradicional, en un contexto más amplio donde, a su vez, muy acertadamente han pasado a constituirse en valores fundamentales la defensa de la democracia y la integración. La interdependencia es una realidad que impone una agenda mucho más extensa a la relación entre los Estados.

Estas realidades, características de las actuales relaciones internacionales a nivel global, tienen en nuestro Hemisferio rasgos adicionales que definen aún más el camino hacia el cual podemos avanzar.

Existen, no se puede ignorar, factores distintivos del modo de ser de nuestros pueblos que han estado presente desde que nuestros países se constituyeron en repúblicas soberanas. Me refiero, claro está, al alto grado de identidad histórica y cultural, a la tradición de respeto a las leyes internacionales y a la generalizada desestimación del uso de la fuerza como instrumento de política internacional. Todos estos elementos vienen recogidos, con mucha claridad, en el proyecto de Declaración de Santiago.

Estas características constituyen la base sólida sobre la cual se superpone un hecho fundamental en la América del presente: la democratización del continente. Este hecho es primordial a la hora de entender las causas de fondo que han permitido el reciente auge en la cooperación de nuestros países en problemas que escapan a los ámbitos nacionales o cuyos efectos son de alcance supranacional. Me refiero al desarrollo de instrumentos jurídicos y de acciones conjuntas para enfrentar el narcotráfico, el lavado de dinero, la corrupción, el terrorismo, así como la lucha frente a la violación de los derechos humanos y la defensa contra el deterioro del medio ambiente.

Estas circunstancias han facilitado, asimismo, la creciente integración de nuestras economías y el desarrollo de acuerdos subregionales de integración que han permitido aumentar, a niveles sin precedentes, los volúmenes de intercambio comercial entre nuestros países.

Otro elemento que determina la especificidad de las relaciones en nuestro Hemisferio viene configurado por el significativo papel que han asumido los mecanismos regionales de consulta y el diálogo directo entre los Jefes de Estado y de Gobierno. Lo que empezó como tentativas informales y de naturaleza ad-hoc, se ha establecido como instancia efectiva para armonizar, en una amplia variedad de temas, las posiciones de los países en las propias subregiones y facilitar, en gran medida, el diálogo entre regiones.

La realidad que prevalecía en los años en que se fundaron las instituciones rectoras del sistema interamericano, en particular, el riesgo percibido frente a la posible intervención en el Hemisferio de potencias extracontinentales, determinó la orientación del sistema de seguridad regional entonces acordado. El desafío del presente consiste en explorar cómo actualizar el sistema de modo que responda a las realidades imperantes del tiempo actual. Cómo, en otras palabras, entender la seguridad en términos de la interdependencia que caracteriza nuestras relaciones y en función de la posición prioritaria que la integración ocupa en la agenda de las relaciones en el Hemisferio, sin que el nuevo esquema afecte los principios de soberanía nacional, libre determinación y no intervención.

Realidades de este tipo, tanto aquellas que conforman el contexto de las relaciones internacionales a nivel global como los hechos específicos que definen las características propias de las relaciones en el Hemisferio, proveen el marco de referencia para el análisis de las medidas de fomento de la confianza. Se trata, pues de alcanzar una seguridad cooperativa, entendida como cooperación y prevención para el logro de la confianza. En suma, el desarrollo de estas medidas, que es imprescindible observar, está íntimamente vinculado a la rápida evolución que constatamos, tanto a nivel global como en nuestro Hemisferio.

Una vez que se entiende el contexto más amplio en el que se desarrollan los esfuerzos por profundizar las medidas de confianza, es posible plantear, desde una renovada perspectiva, cómo los cambios en el orden internacional obligan a replantear las interrogantes básicas que subyacen al diálogo en torno al tema de la seguridad. Esta Conferencia Regional constituye una excelente oportunidad para el examen de asuntos cuya principal dificultad radica en la definición de un balance adecuado entre objetivos aparentemente contradictorios, así por ejemplo:

-)Cómo responder al desafío de identificar nuevas modalidades de acción conjunta que conlleven a la suscripción de nuevos acuerdos sin menoscabar el objetivo fundamental de preservar la seguridad individual de cada país del Hemisferio?

-)Cuál es el balance apropiado entre la conveniencia de reducir los gastos militares en la adquisición de equipos militares sofisticados de alto costo para poder destinar mayores recursos al desarrollo y la necesidad legítima de defensa de la soberanía y consolidación de la seguridad interna?

-)Hasta qué punto la participación de las fuerzas armadas en urgentes problemas actuales como el narcotráfico y el terrorismo desvía la preparación de estas fuerzas para atender su propósito fundamental?

Interrogantes de este tipo reflejan la complejidad del tema y la necesidad de proseguir en un diálogo que, como el de esta Conferencia, será constructivo pero laborioso. La realidad internacional, como dije antes, está en período de transición y, en consecuencia, los cambios en el sistema de seguridad regional se deberán desarrollar en la misma medida en que el panorama vaya vislumbrándose con mayor claridad. Los resultados, en otras palabras, se alcanzarán paulatinamente y no tanto por una falta de compromiso por parte de nuestros países como por la propia naturaleza cambiante del contexto en el que nos desenvolvemos. Es por ello, que resulta necesario advertir que algunas propuestas, especialmente aquellas que tienden a definir en términos concluyentes el sistema de seguridad regional emergente, podrían ser tan ambiciosas que corremos el riesgo de dificultar e incluso interrumpir un proceso cuya evolución ha sido francamente positiva.

Estas consideraciones me llevan a plantear, señor Presidente, y con esta reflexión concluyo mi intervención, que la alternativa más adecuada para continuar las deliberaciones en torno a esta materia fundamental en una siguiente etapa, consiste en realizar seminarios de carácter subregional que permitan a los países analizar estos temas de acuerdo con la especificidad propia de cada subregión. Ello facilitará, así como ha sucedido en el caso de los acuerdos subregionales de comercio, la construcción de bases más sólidas sobre las cuales será mucho más factible la definición de un nuevo sistema de seguridad para el Hemisferio.

Venezuela es un país comprometido con la paz. Sólo una vez en su historia sus ejércitos han salido de sus fronteras, y sólo para ayudar a pueblos hermanos en la lucha por la independencia. Los acuerdos del Gobierno de Venezuela con sus países vecinos relativos a la aplicación de medidas de confianza, son fiel reflejo de nuestra convicción de que las circunstancias del tiempo presente, en particular el impulso hacia la integración, ofrece magníficas oportunidades para profundizar la paz y la seguridad.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.18/95
10 November 1995
Original: English

 

ADDRESS DELIVERED BY DEPUTY ASSISTANT SECRETARY OF STATE,
EDWARD CASEY, IN GENERAL COMMITTEE UNDER AGENDA ITEM 6.

 

Thank you Mr. Chairman. The United States Delegation is pleased to take this opportunity to speak about the political, economic and historic context of the movement toward enhanced use of CSBM's among OAS Member States.

The maintenance of peace among the nations of the hemisphere is a sine qua non for the economic development and social progress which we all desire for our peoples.

Our interest in CSBM's did not arise in a vacuum, nor has it been merely copied from the experience of other regions.

Our region has its own rich history of multilateral efforts to ensure that disputes are settled by peaceful means.

We in the Americas began early to seek means to resolve disputes peacefully. In 1826, when Bolivar convoked the first Pan-American Congress in Panama, he was aware of the danger or intra-regional disputes. One of his hopes for the Conference was that it would produce ways to "conciliate all our differences".

When Washington Conference met in 1889 and produced what was later to become the OAS, one of its goals was an arbitration treaty.

In the late 19th and early 20th century, there was a tendency for stronger countries to attempt to maintain peace and good order by asserting a right to deal unilaterally with cases of "wrong-doing".

Partly in response, Latin American statesmen evolved very comprehensive agreements for peaceful settlement, to eliminate the need or pretext for any State to act unilaterally.

For example, the 1924 Gondra Treaty stated that all conflicts not resolved by diplomatic means or arbitration would be submitted for investigation and non-binding recommendation to a 5-member commission.

In the 1930's, all Latin American states also adhered to the "Saavedra Lamas Treaty" (the Anti-War Treaty of Non-Aggression and Conciliation), in line with the universal Kellogg-Briand Pact against war.

Of course, in a larger sense, the relative peace of our region was not based on such agreements. Rather, the agreements and the peace itself grew from basic commonalities of interest, culture and values, which we still enjoy.

Since World War II, two additional important commitments have been made by the countries of the region to peaceful settlement and the avoidance of armed conflict: the OAS Charter language affirming the principle of peaceful settlement and against the use of force; and, the Pact of Bogota on Peaceful Settlement of Disputes.

Among the many international disputes between OAS members that have been resolved peacefully using suc measures, 3 bear mention:

First the U.S.-Canadian maritime boundary dispute, which was resolved by agreed recourse of both parties to a binding decision of the International Court of Justice; second, the various Argentine-Chilean boundary disputes, that were resolved peacefully by various means, including bilaterally and through Papal mediation; and third, the U.S.-Mexican "Chamizal" boundary in the El Paso/Ciudad Juarez area.

This rich heritage is part of what we in the Americas bring to the table at the United Nations.

The process in which we are engaged here, of Confidence- and Security-Building measures, is intended as a supplement to the various means by which the substance of disputes are peacefully resolved.

CSBM's do not directly address the underlying issues of such disputes, whether they involve territory or other issues of national interest.

Rather, they seek to raise the level of confidence and security between neighbors, thereby avoiding conflict by accident or misadventure and, hopefully, creating a psychological atmosphere that makes conflict less likely and peaceful resolution of all disputes more likely.

The modern OAS involvement with CSBM's began with the 1991 Santiago Declaration, and gained momentum in subsequent OAS Resolutions 1179, 1284 and 1288.

The historic Buenos Aires meeting of experts on CSBM's in March 1994, which produced the first-even "illustrative list" of CSBM's for the Hemisphere, took this process to another level.

By these meetings and resolutions, we have made substantial progress toward entrenching CSBM's as another useful device for ensuring that our region remains the most peaceful in the world.

This CSBM's process can be very important to the highest-priority goal of many governments --economic development.

Thanks to modern means of communications, the climate of international opinion is able to reverse itself much faster than in the past.

A hint of conflict between two neighbors can have swift effects, not only on the young soldiers of their Armed Forces, but also upon their prospects for stability and economic development.

In an increasingly inter-connected world, potential investors and partners have a seemingly limitless range of possibilities.

War or lesser armed conflict suggests instability and suggests disruption of trade and higher inflation.

Investors and trading partners hesitate, defer decisions for another day, and long-term damage is done to economic growth and progress.

The advocacy and, even more importantly, the actual use of CSBM's among countries of the Americas can help head-off such dangers; can help avoid needless costs for weapons purchased out of a sense of insecurity, and can help to keep the peace. That is why we are meeting here. These, in the largest sense, are our objectives. Thank you, Mr. Chairman.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.20/95
10 November 1995
Original: English

 

INTERVENTION BY BRIGADIER-GENERAL G.T.M. FINDLEY
DEPUTY-HEAD OF THE CANADIAN DELEGATION

ORGANIZATION OF SEMINARS AND OTHER
FOLLOW-UP MEASURES

Mr. Chairman,

- Canada believes that systematic follow-up is key to the success of our efforts here.

- In our view, the holding of well-focused seminars and discussions on confidence- and security building measures as well as hemispheric security will contribute greatly to our work here by helping us develop a cadre of informed individuals -- civilian and military -- this will be essential to our work on confidence- and security-building measures.

- Frankly, we will have to be practical and pragmatic in putting together our programme of follow-up work. We have to be mindful that we all have plenty of other work competing for our time. Thus, we need to ensure that we undertake this work in a cost-effective manner -- this includes bearing in mind travel costs for delegations.

- Notwithstanding, we are convinced that if we keep these criteria in mind, we can make an important contribution to hemispheric security in this follow-up work.

- We believe that we could make fuller use of the venues that we have in washington. For example, we could send experts two or three times a year to participate in an intensive, focused discussion of specific items such as the arms register, also, for example; we could look at ways of using the Inter-American Defence College in our educational efforts.

- We believe that such follow-up activities should reach out to engage military and civilians -- preferably bringing them together to discuss these issues.

Finally, Mr. Chairman,

- we should also remember that within this region we have tremendous non-governmental expertise in the area of security and confidence- and security-building measures. We need to make sure that we draw on this talent. Canada was pleased to be able to support some work in this area in our project with the Latin American Faculty of Social Sciences (FLACSO) of Chile and the Canadian foundation for the Americas (FOCAL) which brought together academics and experts to prepare a series of working papers which have been circulated to you here.

Thank you.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.21/95
10 November 1995
Original: English

 

INTERVENTION BY MR. RALPH LYSYSHYN,
HEAD OF THE CANADIAN DELEGATION ON OBJECTIVES OF CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES IN THE AMERICAS

 

Mr. Chairman,

- It may be useful to begin with a conceptual approach to CSBMS, just to clarify what we are talking about.

- Canada has done considerable work in this area and a Canadian scholar on the subject of CSBMS, James Macintosh, has suggested that it is useful to separate out confidence building from confidence-building measures.

- "Confidence building is the use of operational measures intended to increase information and reduce uncertainty about the nature and use of military forces".

- Obviously CSBMS can be used to increase information and reduce uncertainty in non-military areas as well.

- But the essential point is that CSBMS are the means employed to achieve a confidence-building end.

- What is that end? A positive change in previously suspicious or uncertain security relations.

- Thus, security relationships should change positively and remain in that stable, positive framework when specific CSBMS are developed, used and implemented successfully.

- In our Hemisphere we need to ask ourselves "what is the current nature of our security relations with our neighbors and how would we like to see this change to make our relations more positive and stable?"

- If our answer is that nothing in particular comes to mind by way of a need for change, then CSBMS may not be necessary.

- However, I think that we would discover that at least some countries here have some specific concerns and that there are probably certain CSBMS that can help address them, thus helping to transform security relations on a bilateral or sub-regional basis, thus reinforcing hemispheric security and stability.

- Enough of concepts.

- At the Meeting of Experts in Buenos Aires in March 1994, Canada was privileged to chair the Working Group which examined the meaning and purpose of CSBMS.

- It may be worth recalling some of the views that were expressed at that time and which are still relevant to our work here.

- We said in Buenos Aires that CSBMS should be part of each individual country's security strategy, but they should also reflect the security concerns of all participants.

- We said that the OAS should consider CSBMS as a way to further strengthen the good relations between and among the countries of the region.

- We said that the participation of the military in security matters constitutes a very important factor in developing and implementing CSBMS.

- These are just a few examples of the rich discussion that took place in Buenos Aires at the very beginning of our hemispheric consideration of CSBMS.

- We should use the development of CSBMS to encourage a transformation in our thinking -- both political and military.

- An objective of CSBMS in the Americas should be to effectively and fully engage our militaries in this effort.

- To return to the work of our Canadian scholar, he has suggested something called a "transformation view" of CSBMS.

- That the confidence-building process itself -- the process of exploring and initiating negotiations; negotiating agreed measures and then implementing it -- facilitates and perhaps initiates a transformation in the security environment.

- The objectives of CSBMS in the Americas should be to ensure that, taking advantage of this excellent moment in hemispheric relations, we put in place a solid framework for ensuring that our mutual security relations remain on a firm, constructive and peaceful basis as move into the next century.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.23/95
10 November 1995
Original: English

OPENING STATEMENT BY MR. RALPH LYSYSHYN
HEAD OF THE CANADIAN DELEGATION

Mr. Chairman, friends, neighbors:

- On behalf of the Canadian Government, I am pleased to address this First Regional Conference on Confidence- and Security-Building Measures.

- As Canadians, we are fully aware that with all our neighbors gathered here today, we share not only common geographic and economic space, but common aspirations for a peaceful, democratic and prosperous future.

- Our deep interest in hemispheric security flows our strong sense of sharing a neighborhood.

- Canada's commitment to an active, constructive role in the Hemisphere has been clearly outlined in the foreign and defence policy reviews undertaken by the Canadian Government this year.

- An important part of that commitment is the work that we do in the OAS.

- This is one of the most peaceful and least militarized regions of the world. We want it to stay that way. And we think that, by projecting a constructive, forward-looking example, this Hemisphere can make a valuable contribution to global security.

Mr. Chairman,

- We proceed today from the assumption that the OAS is the most appropriate hemispheric forum for pursuing and intensifying our dialogue and cooperation on security questions.

- With the establishment of our Permanent Committee on Hemispheric Security, we now have the structures in place to work together effectively to build stability and security in the region and to position the OAS and oas Member States to contribute in a major way to building global security.

- The scope of the committee's work is impressive: we have tackled the major issues facing our neighborhood--from non-proliferation, to conventional arms questions, land-mines, and the security of small states to the topic of this meeting: CSBMS.

- The agenda that we have before us today is the result of the excellent work of the committee under the able chairmanship of Ambassador Castro.

- Canada was impressed by the quality and dedication of all regional countries in preparing this meeting--in our view it demonstrated in a graphic way just how much the hemispheric security dialogue has evolved and matured.

- The preparatory discussions in Washington were substantive and have provided us with a solid basis for our work here.

- At this meeting, we will be setting the overall context for future Confidence- and Security-Building in the americas.

- The first step is to take stock of existing measures.

- We know that the list is impressive--we have already made tremendous strides on a bilateral and sub-regional basis--witness, for example, the central american peace process or the ground-breaking regime between Argentina and Brazil dealing with nuclear issues.

- We look forward to examining the consolidated inventory that the IADB has drawn together for us.

- We also look forward to what we are certain will be a dynamic discussion of new proposals for confidence- and security-building.

- The draft Declaration of Santiago that we are considering contains an extraordinary list of new measures.

- The adoption of this list as an agenda for action would represent a major step by the Hemisphere in establishing a broad cooperative framework for promoting confidence, enhancing transparency and building enduring security.

- The advance notification of military exercises--especially in border areas--and the invitation of observers to these exercises or to visit military installations is a significant CSBM that would truly build security, particularly at the sub-regional level.

- The exchange of information by all states using the Un Conventional Arms Registry and Military Budgets Reporting Instruments would support both hemispheric and global goals.

- The suggestion for opening a consultative process that might lead to limitation and control of conventional weapons responds in an innovative and practical way to the call made by the Secretary General of the United Nations to deal with conventional arms.

- Canada will work enthusiastically with its Hemispheric neighbors in pursuit of such a regime for the region. Progress in this area would demonstrate to the world the ability of our hemisphere to lead on the key issues of our day.

- A senior level meeting to deal with what we know are the very special security concerns of small island states would respond to the real needs of many member states of the OAS.

- The promotion of better communications among civilian and military authorities of neighboring countries with respect to border situations is a highly practical measure that deserves our attention.

- And there are other measures in the Draft Declaration, which I will not mention here, but which are worthy of our work.

- We cannot, of course, produce agreement on this wide range of measures overnight, nor can we expect that we can do everything at once.

- But what we can, and must, do here, is commit ourselves to a longer term programme of work which we can pursue within the oas and our Hemispheric Security Committee. We need to make progress steadily.

- We need to set immediate, medium and longer-term priorities for ourselves--a timetable for action, with each additional step building on the experience and lessons of the previous step.

- Confidence builds confidence. What appears difficult now will not seem so in the future.

- This process will need the full engagement of the skills, knowledge, expertise, and experience that our diplomats and military officers can bring to them.

- I would like to stress this last point--there is a key role for our militaries in this effort--they have the experience, the knowledge and, in many cases, they will be the ones asked to implement these measures for us; their active participation, from the outset of this process, is key to our success.

- This meeting and the impressive level of participation--both diplomatic and military -- augurs well for our future work.

- Canada, for its part, will pursue its work in this area as a Delegation, which has fully integrated diplomatic and military officers into one team working for security.

- We are also committed to making sure that once we have agreed CSBMS to promote confidence and security, we effectively implement them.

- This is why we are very interested in ensuring that the Declaration recognizes the need to follow-up and evaluate the implementation of agreed measures.

- We believe that regular review of implementation is the best way of ensuring that measures are used and are still relevant to the needs of states.

Mr. Chairman,

- We are convinced that there is tremendous commitment and good will around this table, which reflects the good will among the countries of this Region and a sense of shared neighborhood.

- We believe that this spirit will permeate our discussions and enable us to make real, significant progress here in Santiago and that this momentum will not diminish when we leave this splendid city but will simply be moved to a new venue--the Oas in Washington.

- We must give and sustain the necessary political impetus and direction to this process of confidence-building, which we are just launching, and which will continue as long as we have dialogue and cooperation.

- Because, in their essence, CSBMS are simply mechanisms for enhancing dialogue, transparency, contacts and understanding which, are key elements for building stability and security for all countries in this rich and dynamic Hemisphere.

Gracias.

 

 

REGIONAL CONFERENCE ON CONFIDENCE-AND
SECURITY-BUILDING MEASURES
November 8-10, 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.24/95
10 November 1995
Original: English

 

INTERVENTION BY BRIGADIER-GENERAL G.T.M. FINDLEY
DEPUTY-HEAD OF THE CANADIAN DELEGATION

Agenda item 4b - New Proposals Regarding Possible Confidence-and Security-Building Measures

Mr. Chairman,

As the review of the inventory of confidence- and security-building measures showed, this region has a rich history of developing such measures.

In Buenos Aires, military officers and diplomats got together and put together an impressive list of measures which could be applied to build confidence and security.

It included exchanges of information on military budgets, visits of personnel to military units, notifications of exercises, exchanges of military personnel for training and education as well as many more possible future measures.

In the process of preparing for this Meeting, our representatives have been working on a draft declaration that includes a list of some eleven confidence- and security-building measures which would be developed through our Hemispheric Security Committee.

The specificity of the concerns of the countries of our region and the approach that we take to dealing with security issues is clearly reflected in the innovative list of confidence- and security building measures included in the draft Declaration of Santiago.

In our view, it is a list that is relevant to our Hemisphere.

We believe that we should adopt this list as a broad-based programme of work which we will undertake within the Organization of American States.

We believe that we should also examine this list and attempt to select the areas in which we will work in the months prior to the next General Assembly.

We need to organize our work in a way that makes the list manageable and practical.

In Canada's view, it would be useful to begin work as soon as practical in the following areas:

- First, the negotiation of pre-notification and observer provisions. These negotiations should begin now within the hemispheric security committee. Depending on the intensity of our work, it may well be possible to come to agreement on measures in this area in time to report to the general assembly;

- Second, the item on limitation and control of conventional weapons is of particular interest to Canada. We believe that this Hemisphere could break new ground and offer real leadership to the world in dealing with the conventional arms issue. The experience and model of the Treaty of Tlatelolco has set a precedent for what our Hemisphere can do with respect to arms control and disarmament. Canada would be delighted to send appropriate experts from Ottawa to begin the consultation process called for in the draft declaration;

- Third, we also believe that we should continue to intensify the work we have begun within the Organization of American States in support of the United Nations Arms Register. In this regard, we are pleased to circulate here earlier an annotated bibliography on the arms register which we hope will be of interest to those dealing with the register. Within Canada, my Department -the Department of National Defence- working with the Ministry of Foreign Affairs, is preparing a short paper outlining how Canada makes its submission to the register and how we interpret the various reporting categories. We would like to share this paper with you our colleagues and we will be circulating it through the Hemispheric Security Committee.

- Fourth, we believe that it would also be useful to encourage an early scheduling of the holding of a senior level meeting on the security concerns of small Island States. Our island neighbors in the region have very specific security challenges to meet. Such a meeting would provide an appropriate opportunity to address them.

Mr. Chairman,

We believe that we can use the list outlined in the draft declaration to establish an excellent, substantive programme of work for the coming months and years.

In our view, not only will it be important to develop new confidence- and security-building measures but it will be equally as important to ensure that once we have established these measures, we effectively and faithfully implement them.

This is why Canada suggested the inclusion of follow-up in the draft declaration.

Mr. Chairman,

We look forward to working with all of our neighbors in the development of new proposals to build security and confidence in our Hemisphere.

Thank you.

 

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.25/95
9 noviembre 1995
Original: español

 

PALABRAS DEL EMBAJADOR JOSÉ ANTONIO TIJERINO
REPRESENTANTE DE NICARAGUA ANTE LA
CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE LA
CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD

Señor Presidente:

Me es grato agradecer, por el digno medio del Embajador Cabrera, al noble pueblo chileno y a su Gobierno por su tradicional hospitalidad y felicitarlo por su merecida elección para presidir esta importante Conferencia.

Considero de justicia dejar constancia, además, del reconocimiento de mi Gobierno al incansable trabajo del Presidente de la Comisión de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente de la OEA, el distinguido colega y amigo Embajador Luis Augusto Araujo Castro y también a su antecesor el Embajador Hernán Patiño Mayer, sin los cuales no hubiera sido posible realizar esta Conferencia, trayendo a Santiago una necesaria labor preparatoria.

En primer término, Señor Presidente, deseo dejar constancia de nuestra solidaridad con los conceptos claros expresados ayer por el Secretario General de la OEA, Dr. César Gaviria, que recogen las aspiraciones de nuestros pueblos en referencia con la seguridad relacionada con el respeto y sometimiento militar al poder civil. Debo mencionar sobre el particular que en Nicaragua, por primera vez en su historia, un Jefe del Ejército se retiró del cargo pacíficamente de acuerdo con un nuevo Código de Organización Militar.

Es innegable que desde la Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de América celebrada en Miami en diciembre de 1994, se ha avanzado en numerosas áreas hacia la obtención de las metas que se consignaron entonces.

En la Conferencia de Ministros de Defensa realizada en Williamsburg en julio del corriente año, el Vice Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Doctor José Bernard Pallais, esbozó una ponencia denominada "Hacia un Nuevo Modelo de Seguridad en Centroamérica y el Hemisferio".

En dicha ponencia basaba un modelo de estabilidad hemisférica en lo que llamó "los nueve postulados básicos e indivisibles de la seguridad" y que son:

- Superación de la pobreza crítica,

- afianzamiento de la democracia,

- respeto de los derechos humanos,

- lucha tenaz contra el narcotráfico,

- establecimiento de un nuevo orden ecológico interamericano, -educación y cultura para fomentar los valores de la paz,

- vías de salida a los problemas de la deuda externa,

- apertura de los mercados internacionales y reglas justas y equilibradas de participación y desarme efectivo y completo.

En Centroamérica, a nivel regional, funciona la Comisión de Seguridad que a la fecha ha conseguido avances sustanciales hacia la consecución de un proyecto de Tratado de Seguridad Democrática en Centroamérica y aun cuando el Vice Ministro Carranza de El Salvador ya se refirió con mucha propiedad al tema, insistiré en resaltar algunos aspectos:

Con el mandato de los Presidentes Centroamericanos contenido en la Agenda y el Programa de Acciones Concretas para el Desarrollo Sostenible, aprobada en Guácimo, Costa Rica, la Comisión de Seguridad celebró la IX Reunión el 19 de abril de 1995 en Managua, con la participación de los Vice Ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Seguridad Pública o sus Representantes, el Secretario General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y el Representante del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La Comisión acordó reactivar las negociaciones dirigidas a establecer un acuerdo de Seguridad Regional con una nueva visión renovada del concepto de seguridad.

Esta nueva visión engloba los conceptos contenidos en la Declaración de Centroamérica como Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo, otros aspectos contenidos en el Protocolo de Tegucigalpa y la Alianza para el Desarrollo Sostenible. Esta Seguridad Regional debe reflejar la nueva realidad política, jurídica e institucional de Centroamérica, que incorpore medidas para fomentar la confianza que permita la concreción del Nuevo Modelo de Seguridad Regional.

Para el Nuevo Modelo de Seguridad Regional, la Comisión de Seguridad encomendó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua y a la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SG-SICA), la elaboración de un anteproyecto de Acuerdo de Seguridad Regional, que incorporará el Nuevo Modelo de Seguridad Regional.

Entre los temas que debía incluir este Nuevo Modelo de Seguridad Regional, se señalaron temas como:

- Las medidas para el fomento de la confianza y la cooperación, que incluyen la comunicación directa y el intercambio de información entre otros.

- La lucha contra el narcotráfico y delitos conexos.

- Erradicar el tráfico de armas.

- La necesidad de cooperar para erradicar el robo de vehículos en la región.

- La seguridad ciudadana.

En la X Reunión de la Comisión de Seguridad de Centroamérica, realizada en San Salvador, los días 7 y 8 de agosto de 1995, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua y la SG-SICA presentaron el Anteproyecto de Tratado de Seguridad Democrática en Centroamérica. Esta Comisión acordó que los países presentaran sus observaciones a la Secretaría Pro Tempore, para que se abrieran las negociaciones en la próxima reunión en San José de Costa Rica

Se acordó que la primera reunión para analizar la primera parte del articulado se realizaría los días 18 y 19 de septiembre de 1995 en Costa Rica

Asimismo, se acordó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua y la SG-SICA elaborarían un glosario de términos y conceptos utilizados en el Anteproyecto de Tratado.

Los días 18 y 19 de septiembre de 1995, se realizó la primera reunión de Técnicos de la Comisión de Seguridad con el objeto de iniciar el estudio de un primer bloque de capítulos, los que serían revisados por la XI Comisión de Seguridad.

A la fecha se ha avanzado en la revisión de dos bloques de capítulos, abarcando temas importantes tales como:

- Los principios y objetivos del Nuevo Modelo de Seguridad Democrática en Centroamérica.

- Medidas de Fomento de la Confianza y Solución Pacífica de las Controversias.

- Cooperación en materia de erradicación de graves delitos: tráfico de armas, narcoactividad, corrupción, terrorismo, crimen organizado y obligaciones para erradicar la impunidad.

Esta previsto continuar las negociaciones los días 14, 15 y 16 de noviembre de 1995, fechas en que se reunirá la Comisión de Seguridad.

Se espera que la Cumbre de Presidentes de Centroamérica a efectuarse en San Pedro Sula, Honduras, en diciembre próximo, conocerá de dicho Proyecto y, en su caso, lo apruebe.

Ayer se expresaron criterios sumamente importantes para la consecución de nuestros propósitos como por ejemplo, el Embajador Sebastián Allegrett, de Venezuela, nos habló de la conveniencia de celebrar seminarios subregionales para establecer bases más sólidas de la seguridad hemisférica lo que se puede lograr con la OEA de acuerdo con la cooperación sin reservas que ofreció el Secretario General Gaviria.

También la sesión de ayer revistió características históricas por el comunicado conjunto de Ecuador y Perú y la información suministrada por el Vice Ministro Aparicio, de Bolivia, sobre la afirmación de la amistad de los nobles pueblos de Bolivia y Paraguay, y también por el Memorándum de Entendimiento entre Argentina y Chile, para el Fortalecimiento de la Cooperación en Materias de Seguridad de Interés Mútuo.

Estas manifestaciones nos indican que mediante el diálogo siempre habrá forma de obtener soluciones pacíficas a conflictos o a diferencias de criterios entre los Estados y de conformidad con la Carta de la OEA, lo que nos garantizará a todos con una paz permanente, el mejor camino para la integración interamericana.

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/INF.26/95
10 noviembre 1995
Original: español

 

PALABRAS DEL EMBAJADOR JORGE VOTO BERNALES,
VICE-CANCILLER DEL PERÚ, EN LA
CONFERENCIA REGIONAL SOBRE
MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y LA SEGURIDAD

 

Señor Embajador Pablo Cabrera, Presidente de esta Conferencia Regional, Señores Vice-Cancilleres, Señores Embajadores y Delegados, Señores Miembros de las Fuerzas Armadas, Señores invitados, Señoras y Señores, Señor Presidente:

En primer lugar deseo expresar a nombre del Gobierno del Perú, nuestro especial agradecimiento a su Gobierno por la cordial acogida brindada por Chile como país sede de esta importante Conferencia Regional de la Organización de los Estados Americanos y formular los mejores votos por el éxito de la misma. Para ese fin comprometemos nuestros mejores esfuerzos y ofrecemos la mas amplia colaboración de la delegación peruana.

El Perú conviene en la necesidad de continuar, desde una perspectiva actualizada e integral, el proceso de reflexión ya iniciado sobre la seguridad hemisférica, que imponen las nuevas características del escenario mundial y regional. En ese sentido, compartimos la idea de que la paz en nuestra región no es meramente la ausencia de guerra, sino un concepto integral que se asienta en la interdependencia y los valores democráticos. La paz es el fin superior que nos motiva para fomentar el desarrollo económico y social, el desarme, el control y la limitación de armamentos, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y los derechos humanos, todo ello dentro del marco de respeto a la soberanía de los Estados, al derecho internacional y a los tratados vigentes, como bases fundamentales para asegurar la armonía y la seguridad en el hemisferio.

En dicho contexto, la región ha experimentado notables progresos y se ha obtenido avances concretos en la identificación y promoción de medidas de fomento de la confianza, como mecanismos específicos que contribuyen eficazmente a construir entendimientos, a estimular la cooperación y la amistad recíproca y, en determinadas circunstancias, a superar las tensiones y los factores de desconfianza entre nuestros países.

Existe, sin duda, una practica significativa en la aplicación de políticas y medidas de fomento de la confianza en la región, que permiten desarrollar una mejor comprensión y relaciones mas estables entre nuestros países. Dichas políticas y medidas han demostrado, entre otros resultados, que se pueden reducir las causas de temor o desconfianza, abriendo un espacio importante para impulsar procesos de mayor envergadura, tanto en el ámbito de la integración y el desarrollo económico como en el área de la limitación de armamentos y el desarme.

Por cierto, dichas medidas no constituyen, en ningún caso, una superposición o un reemplazo de la aplicación de los principios del derecho internacional ni de la consecuente solución de las controversias de conformidad con los tratados vigentes.

Las medidas de fomento de la confianza son medidas practicas y voluntarias diseñadas según los países involucrados y las circunstancias especificas a las que deben ser aplicadas, abarcando una amplia gama de posibilidades y complejas situaciones. Su propósito es contribuir al fortalecimiento de las relaciones interestatales o a normalizarlas en los casos en que hubiera sufrido perturbaciones, sin prejuzgar necesariamente posiciones de fondo. He ahí su cualidad esencial. Son el resultado de la voluntad de mejor entendimiento entre Estados, en un ejercicio soberano de mutua aceptación.

Señor Presidente, hace muchos años que el Perú tomó la iniciativa política de llevar adelante un proceso de identificación y aplicación de medidas de fomento de la confianza en distintos niveles y con diferentes contrapartes.

Desde la pionera Declaración de Ayacucho de 1974, hemos impulsado consultas multilaterales y bilaterales para promover el acercamiento de los países de la región a través de medidas concretas de confianza que respondieran a los desafíos de cada coyuntura particular.

Consecuentes con dicho esfuerzo hemos convenido con nuestros países vecinos, en distintos momentos, numerosas medidas concretas de confianza mutua, algunas de las cuales transcienden el ámbito exclusivamente militar. Cabe mencionar los avances registrados en nuestra vinculación con Chile, país con el que hemos alcanzado diez ininterrumpidos y fructíferos años de conversaciones entre altos mandos militares. Hemos avanzado igualmente en dirección semejante con Bolivia y Colombia.

Todos estos procesos han ido ampliándose y enriqueciéndose a lo largo del tiempo, con un balance altamente positivo.

Me complace hacer particular referencia, al documento conjunto presentado el día de ayer en esta Conferencia Regional por el Perú y el Ecuador. Ambos países, haciendo manifiesta voluntad de paz y con el concurso de los Países Garantes del Protocolo de Río de Janeiro de 1942, hemos convenido un conjunto de medidas de fomento de la confianza mutua que están coadyuvando decididamente al proceso de distensión y normalización de las relaciones bilaterales, acordado en la Declaración de Paz de Itamaraty del 17 de febrero de 1995.

En otro ámbito, también podemos mencionar que el Perú viene apoyando activamente los esfuerzos multilaterales para dotar de una mayor transparencia las adquisiciones de armamentos, habiendo cumplido con presentar la información requerida por el Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas desde la creación del mismo en 1992, así como los informes sobre gastos militares.

Señor Presidente, el intenso proceso de consultas concluido en la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA en Washington, bajo la acertada y efectiva conducción de su Presidente, Embajador Luiz de Araujo Castro, tiene como importante producto el proyecto de Declaración que será considerado para su aprobación en esta Conferencia Hemisférica.

Debe ponerse de relieve que dicho proyecto recoge un amplio consenso regional en torno a las medidas de fomento de la confianza, cuya adopción, estamos seguros, constituirá un firme avance en el camino hacia la consolidación de la paz y el desarrollo en el hemisferio.

Estamos persuadidos de la necesidad de continuar la permanente búsqueda de convergencia de criterios a través de la reflexión conjunta en este foro político regional de la OEA. Ahora bien, 1por la naturaleza de los objetivos y los factores involucrados, este proceso, para ser realmente efectivo, debe sustentarse en consensos. Para ese propósito, toda iniciativa debe guardar concordancia con los principios fundamentales de la Carta de la OEA y del derecho internacional, que constituyen los pilares de la buena vecindad y de la confianza entre los Estados.

Señor Presidente, el Perú participa en esta Conferencia con el espíritu mas constructivo en la convicción de que la confianza mutua entre los Estados es un aliado de la paz y una herramienta de comprensión, entendimiento y progreso. Hacemos votos para que esta Conferencia marque un paso decisivo en esa dirección y abra aún mejores perspectivas para avizorar un horizonte de paz permanente, bienestar y desarrollo integral de nuestros pueblos. Muchas gracias.

 

 

 

CONFERENCIA REGIONAL SOBRE MEDIDAS DE FOMENTO
DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD
8 al 10 de noviembre de 1995
Santiago, Chile
OEA/Ser.K/XXIX.2
COSEGRE/doc.17/95 rev. 3
10 noviembre 1995
TEXTUAL

 

LISTA DE PARTICIPANTES

 

ARGENTINA

Dr. Fernando Petrella
Secretario de Relaciones Exteriores
Ministerio de Relaciones Exteriores
Buenos Aires, Argentina

Embajador Eduardo Iglesias
Embajada de la República Argentina
Santiago, Chile

Min. Ricardo Lagorio
Subsecretaría de Política y Estrategia
Ministerio de Defensa
Buenos Aires, Argentina

Dr. Enrique de la Torre
Director de Seguridad Internacional
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
Buenos Aires, Argentina

Cons. Marcelo Giusto
Embajada Argentina
Buenos Aires, Argentina

C/N Eduardo Rodolfo Llambí
Agregado Naval
Embajada Argentina
Santiago, Chile

Sr. Raúl Alberto Gambandé
Agregado Aéreo
Embajada Argentina
Santiago, Chile

Sra. Patricia Salomone
Dir. Seguridad Internacional
de Relaciones Exteriores
Buenos Aires, Argentina

Sr. Fabián Oddone
Secretario
Misión Permanente de Argentina
ante la OEA
Washington, D.C.
Dr. Luis Tibiletti
Comisión de Defensa del Senado de la Nación
Buenos Aires, Argentina

Coronel Omar Enrique Martínez
Agregado Militar
Santiago, Chile

BELICE

Amb. Dean R. Lindo
Permanent Representative to the OAS
Washington, D.C.


BOLIVIA

Dr. Jaime Aparicio Otero
Viceministro de Relaciones Exteriores y Culto
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
La Paz, Bolvia

Embajador Carlos Casap
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

Sr. Raúl Barrios
Director General de UDAPEX
La Paz, Bolivia

Sr. Angel Aguilera Antúñez
Cónsul Adjunto
Santiago, Chile

Sr. Ignacio Sánchez de Lozada
Presidencia de la República
La Paz, Bolivia

Sr. Jorge Miguel Vargas C.
Vice-Cónsul
Embajada de Bolivia
Santiago, Chile
Sr. Arturo Suárez Vargas
Cónsul Adjunto
Embajada de Bolivia
Santiago Chile

Coronel Félix Moreno Gil
Jefe, Departamento de Relaciones Públicas
Comando del Ejécito
La Paz, Bolivia


BRASIL

Embaixador Ivan Cannabrava
Subsecretário-Geral de Assuntos Políticos
Ministério das Relações Exteriores
Brasília-D.F., Brasil

Embaixador Luis Augusto de Araujo Castro
Representante Permanente junto à OEA
Washington, D.C.

Contra-Almirante Paulo Cesar de Paiva Bastos
Chefe da Delegação do Brasil na JID
Washington, D.C.

Conselheiro Mario da Graça Roiter
Chefe da Divisão da OEA
Ministério das Relações Exteriores
Brasília-D.F., Brasil

Conselheiro Paulo Cordeiro de Andrade Pinto
Diretor do Centro de Estudos Estratégicos
Secretaria de Assuntos Estratégicos
Brasília-D.F., Brasil

Sr. Luiz Felipe Mendonça
Conselheiro
Embaixada do Brasil
Santiago, Chile

Coronel Maurizil Othon Neves Gonzaga
Estado Maior das Forças Armadas
Brasília-D.F., Brasil
Sr. Paulo Estivallet de Mesquita
Secretário
Secretaria de Planejamento Diplomático
Ministério das Relações Exteriores
Brasília-D.F., Brasil

Capitão de Corveta Helio Mourinho Garcia Junior
Assessor do Chefe da Delegação do Brasil na JID
Washington, D.C.

Julio Laranjeira
Secretário
Representante Alterno junto à OEA
Washington, D.C.


CANADÁ

Mr. Ralph Lysyshyn
Director General
International Security Bureau
Department of Foreign Affairs and International Trade
Ottawa, Canada

Brigadier General G.T.M. Findlay
Department of National Defense
Ottawa, Canada

Commander Ross Nield
Department of National Defense
Ottawa, Canada

Mr. Réjean Beaulieu
Counsellor
Embassy of Canada
Santiago, Chile

Mr. Harold Hickman
Counsellor, Alternate Representative to the OAS
501 Pennsylvania Avenue, N.W.
Washington, D.C.

Ms. Gwyneth Kutz
Regional Security and Peacekeeping
Department of Foreign Affairs and International Trade
Ottawa, Canada

Lt. Col. Omar Van Rooyen
Canadian Defense Liaison Staff
Embassy of Canada
501 Pennsylvania Avenue, N.W.
Washington, D.C.

Lt. Col. Jean-Paul Chabot
Directorate of Nuclear and Arms Control Policy
Department of Defence
Ottawa, Canada

Mr. Hal Philip Klepak
Non-Proliferation, Disarmament and Control Division
Department of Foreign Affairs and International Trade
Ottawa, Canada

Ms. Maryse Guilbeault
Third Secretary
Embassy of Canada
Santiago, Chile


CHILE

Embajador Pablo Cabrera Gaete
Subsecretario de Marina
Ministerio de Defensa Nacional
Santiago, Chile

Embajador Fabio Vio Ugarte
Director General de Política Exterior
Santiago, Chile

Embajador Edmundo Vargas Carreño
Representante Permanente ante la OEA
2000 L Street, N.W., suite 720
Washington, D.C.

Embajador Carlos Ducci Ossa
Director de Política Especial
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile
Sr. Juan Miguel Heiremans Etcheberry
Subdirector de Política Especial
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile

Capitán de Navío Alex Waghorn Jarpa
Armada de Chile
Santiago, Chile

Coronel Jorge Cárdenas
Fuerza Aérea de Chile
Santiago, Chile

Capitán de Navío Sergio Bidart
Estado Mayor de la Defensa Nacional
Santiago, Chile

Capitán de Navío Juan Patillo Barrientos
Subjefe de la Subsecretaría de Marina
Santiago, Chile

Sr. Luis Palma Castillo
Consejero
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile

Sr. Isauro Torre Negri
Primer Secretario
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile

Teniente Coronel Juan Guajardo Lafuente
Ejército de Chile
Santiago, Chile

Sr. Camilo Sanhueza Bezanilla
Tercer Secretario
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile

Sr. Guillermo Bittelman Adriazola
Tercer Secretario
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile
Sr. Boris Yopo
Asesor
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, Chile

Sr. Francisco Rojas Aravena
Asesor
Ministerio de Defensa Nacional
Santiago, Chile

Sr. Alfredo Gallegos Villalobos
Director
Centro de Estudios Estratégicos de la Armada
Academia de Guerra Naval
Valparaiso, Chile


COLOMBIA

Dr. Diego Cardona Cardona
Viceministro de Relaciones Exteriores
Santafé de Bogotá, Colombia

Embajador Jorge Mario Eastman Velez
Embajada de Colombia
Santiago, Chile

Coronel Gabriel Eduardo Contreras Ochoa
Agregado Militar
Embajada Colombia
Santiago, Chile

Capitán de Navío Jorge Alberto Paez Escobar
Agregado Naval
Embajada de Colombia
Santiago, Chile

Sr. Jorge Paez Escobar
Agregado Naval
Embajada de Colombia
Santiago, Chile

Coronel Jairo Antonio León Pinzón
Agregado de Policía
Embajada de Colombia
Santiago, Chile

 

COSTA RICA

Embajador Luis Monte de Oca
Embajada de Costa Rica
Santiago, Chile

Sra. Grace Vargas Díaz
Consejera
Embajada de Costa Rica
Santiago, Chile

ECUADOR

Dr. Marcelo Fernández de Cordova
Viceministro de Relaciones Exteriores
Ministerio de Relaciones Exteriores
Quito, Ecuador

Embajador Rodrigo Valdéz
Embajada de Ecuador
Santiago, Chile

General Ramiro Francisco Manosalvas Aragón
Ministerio de Defensa
Quito, Ecuador

Sr. Juan M. Leoro
Ministro Representante Alterno
Misión del Ecuador ante la OEA
Washington, D.C.

Dr. Leonardo Carrión Eguiguren
Consejero
Embajada del Ecuador
Santiago, Chile

Sr. Pablo Villagómez Reinel
Consejero
Embajada del Ecuador
Santiago, Chile

Coronel Alberto Molina Flores
Agregado Militar
Santiago, Chile
EL SALVADOR

Licenciado Jorge Alberto Carranza
Viceministro de Seguridad Pública
San Salvador, El Salvador

Gen. de División José Alexander Méndez
Viceministro de Defensa Nacional
Ministerio de Defensa Nacional
San Salvador, El Salvador

Embajador José Roberto Andino Salazar
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

Embajador Licenciado Hugo Carrillo Corleto
Embajada en Chile
Santiago, Chile

Licenciado José Francisco González Cortéz
Jefe de Asuntos de Centro América
Ministerio de Relaciones Exteriores
San Salvador, El Salvador

Cnel. Miguel Castillo González
Agregado Militar
Embajada en Chile
Santiago, Chile

Mayor Levy Herber Andrade Cruz
Ministerio de Defensa Nacional
San Salvador, El Salvador

ESTADOS UNIDOS

Mr. John Holum
Director
Arms Control and Disarmament Agency
Washington, D.C.

Amb. Harriet C. Babbitt
Permanent Representative of the U.S.
to the OAS
Department of State
Washington, D.C.

Mr. Edward Casey
Deputy Assistant Secretary
Bureau of Inter-American Affairs
Department of State
Washington, D.C.

Mr. Giovanni Snidle
Arms Control and Disarmament Agency
Bureau of Non Proliferation and Regional Arms Control
Washington, D.C.

Mr. William Millan
Political Counselor and
Alternative Representative of the U.S.
to the OAS
Washington, D.C.

Ms. Roberta Jacobson
Deputy Director Policy Planning
Bureau of Inter-American Affairs
Department of State
Washington, D.C.

Ms. Donna Phelan
Arms Control and Disarmament Agency
Bureau of Multilateral Affairs
Washington, D.C.

Mr. Ted Piccone
Department of Defense
Washington, D.C.

Col. Leon Rios
Department of Defense
Washington, D.C.

Lt. Col. Michael McNiff
Department of Defense
Washington, D.C.

Col. Bill Feyk
Joints Chiefs of Staff
Washington, D.C.
Ms. Caroline Nord
Special Assistant
Arms Control and Disarmament Agency
Washington, D.C.

GUATEMALA

General de Brigada Marco Tulio Espinosa
Ministerio de Defensa Nacional
Guatemala, Guatemala

Embajador Fernando Hurtado
Embajada de Guatemala
Santiago, Chile

Sr. Melvin Valdéz González
Ministro Consejero
Embajada de Guatemala
Santiago, Chile

Major Marco Antonio Sánchez Muñiz
Ministerio de la Defensa
Guatemala, Guatemala

HAITÍ

Major General Wiltan Lherisson
Ministro del Interior y Defensa Nacional
Puerto Principe, Haití

Embajador Antonio Fénelon
Ministerio de Defensa Nacional
Puerto Principe, Haití

Embajador Guy Pierre Andre
Embajada de Haití
Santiago, Chile

HONDURAS

Embajadora Marlene Villela de Talbott
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

Embajador Roberto Martínez Ordóñez
Embajada de Honduras
Santiago, Chile

Sr. Sergio Suazo Rubí
Tercer Secretario
Embajada de Honduras
Santiago, Chile

Sr. Francisco J. Martínez
Embajada de Honduras
Santiago, Chile

JAMAICA

Ms. Gail Mathurin
Alternate Representative
Mission to the OAS
Washington, D.C.

MÉXICO

Embajador Sergio González Gálvez
Subsecretario para Asuntos Multilaterales
Secretaría de Relaciones Exteriores
México D.F.

Embajadora Carmen Moreno
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

Gen. Egberto Parra Arias
Agregado Militar y Aéreo
Embajada de México
Santiago, Chile

Licenciado Carlos Rico
Coordinador de Asesores del
Subsecretario para Asuntos Multilaterales
Secretaría de Relaciones Exteriores
México, D.F.

Licenciada Elda Paz Gutiérrez
Embajada de México
Santiago, Chile

 

NICARAGUA

Embajador José Antonio Tijerino
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

Embajador Roberto Parrales
Embajada de Nicaragua
Santiago, Chile

Sr.a Josefina Lagos de Cardenal
Ministro Consejero
Embajada de Nicaragua
Santiago, Chile

PANAMÁ

Embajador Bruno Garisto Mead
Embajada de Panamá
Santiago, Chile

Sr. Cristóbal Sarmiento
Ministro Consejero
Embajada de Panamá
Santiago, Chile

PARAGUAY

Gral. Brig. Aérea Héctor Adriano Ocampos Díaz
Viceministro de Defensa Nacional
Ministerio de Defensa Nacional
Asunción, Paraguay

Embajador Horacio Nogués Zubizarreta
Embajada de Paraguay
Santiago, Chile

Dr. Amado Martínez Rojas
Consejero
Embajada de Paraguay
Santiago, Chile

Sr. Edgar H. Gini
Ministro de Defensa
Asunción, Paraguay

Tte. Cnel. DEM. Edgar H. Gini J.
Ayudante Ministro de Defensa Nacional
Ministerio de Defensa Nacional
Asunción, Paraguay

PERÚ

Embajador Jorge Voto-Bernales
Viceministro de Política Internacional
y Secretario General de Relaciones Exteriores
Ministerio de Relaciones Exteriores
Lima, Perú

Embajadora Beatriz Ramacciotti
Representante Permanente del Perú
ante la OEA
Washington, D.C.

Embajador Alfonso Rivero Monsalve
Embajada del Perú
Santiago, Chile

General de Brigada EP Manuel Adrianzén Barreto
Ministerio de Defensa
Lima, Perú

General de Brigada EP Adrián Roman Fernández
Comando Conjunto de la Fuerza Armada
Ministerio de Defensa
Lima, Perú

Sr. Carlos Pareja
Ministro Consejero
Embajada del Perú
Santiago, Chile

Sr. Jorge Lázaro
Consejero
Dirección de Planeamiento
Ministerio de Relaciones Exteriores
Lima, Perú

Sr. Augusto Morelli
Primer Secretario
Embajada del Perú
Santiago, Chile

Sr. Fernando Quiros Campos
Primer Secretario
Dirección de Naciones Unidas
Ministerio de Relaciones Exteriores
Lima, Perú

REPÚBLICA DOMINICANA

Embajador Patricio Badía Lara
Embajada República Dominicana
Santiago, Chile

URUGUAY

Dr. Juan Luis Storace
Subsecretario de Defensa Nacional
Ministerio de Defensa Nacional
Montevideo, Uruguay

Cnel. Nestor Cafaro
Jefe de la Dirección de Planeamiento y Presupuesto
Ministerio de Defensa Nacional
Montevideo, Uruguay

Dr. Ricardo Varela
Subdiretor
Dirección de Organismos Políticos
Ministerio de Relaciones Exteriores
Montevideo, Uruguay

Sr. Pedro Valenzuela
Embajada del Uruguay
Santiago, Chile

VENEZUELA

Embajador Sebastían Alegrett
Representante Permanente ante la OEA
Washington, D.C.

General (R) Alliegro Italo del Valle
Comisionado para Asuntos Fronterizos
Caracas, Venezuela

Coronel Ezquiel Yustiz R.
Ministerio de la Defensa
Caracas, Venezuela

Sr. Alexis Curiei Quintero
Primer Secretario
Embajada de Venezuela
Santiago, Chile


OBSERVADORES PERMANENTES

ALEMANIA

Sr. Roland Kliesow
Ministro Consejero
Embajada de Alemania
Santiago, Chile

BÉLGICA

Embajador Michel Delfosse
Embajada de Bélgica
Santiago, Chile

Sra. Denise De Hauvere
Consejero
Embajada de Bélgica
Santiago, Chile

CHECA, República

Susták Pavel
Encargado de Asuntos Económicos y Comerciales
Santiago, Chile

ESPAÑA

Sr. Javier García de Viedma
Primer Secretario
Embajada de España
Santiago, Chile

FRANCIA

M. Jean Paul Saleille
Ambassade de France
Santiago, Chile

M. Alain de Keghel
Conseiller
Observateur permanent auprés de l'OEA
Washington, D.C.

 

FINLANDIA

Tuula Svinhusvud
Encargado de Negocios
Santiago, Chile

GRAN BRETAÑA, Reino Unido de

Mr. Peter Hunt
Counsellor
British Embassy
Santiago, Chile

ISRAEL

Sr. Isaias Wassermann
Agregado de Presa
Embajada de Israel
Santiago, Chile

ITALIA

Amb. Emanuele Costa
Embassy of Italy
Santiago, Chile

PAÍSES BAJOS, Reino Unido de los

Mr. Klass Van Der Tempel
Deputy Chief of Mission
Royal Netherlands Embassy
Santiago, Chile

Mr. Jeroen Roodenburg
Second Secretary
Royal Neherlands Embassy
Santiago, Chile


PORTUGAL

Embajador Luis Meneses Cordeiro
Embajada de Portugal
Santiago, Chile

Dr. Jorge Gabriel da Fonseca
Secretario
Embajada de Portugal
Santiago, Chile

Embajador Luis Nuno de Meneses Cordeiro
Embajada de Portugal
Santiago, Chile

RUMANIA

Embajador Vasile Dan
Embajada de Rumania
Santiago, Chile

RUSIA, Federación de

Mr. Sergei Akopov
Counselor
Embassy Federation of Rusia
Santiago, Chile

Amb. Vladimir I. Chernyshev
Permanent Observer to the OAS
Washington, D.C.

SUIZA

Sr. Carlos Orga
Embajada de Suiza
Santiago, Chile

COMISIÓN EUROPEA

Embajador Kurt Juul
Delegación en Chile
Santiago, Chile

Sr. Pedro Bermejo Marín
Consejero del Vicepresidente
Santiago, Chile

ORGANISMOS INTERAMERICANOS

Corte Interamericana de Derechos Humanos

Sr. Máximo Pacheco
Juez
Santiago, Chile

Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Sr. Vladimir Radovic
Representante
Santiago, Chile

Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Sr. Antonio Carlos de Azevedo
Santiago, Chile

CARICOM

Dr. Kenny D. Anthony
General Counsel of CARICOM
Georgetown, Guyana

Instituto Interamericano para la Cooperación de la Agricultura (IICA)

Sr. Ariel Rivera Irías
Santiago, Chile

Junta Interamericana de Defensa (JID)

Contraalmirante Vicente P. Casales
Vicepresidente
Washington, D.C.

Brigadier General Eduardo Camelo Caldas
Director del Estado Mayor
Washington, D.C.

General de Brigada Juan Carlos Nielsen
Director
Colegio Interamericano de Defensa
Washington, D.C.

Coronel Guillermo Giandoni
Secretario de la JID
Washington, D.C.

Capitán de Navío José Eustaquio da Silva
Oficial del Estado Mayor
Washington, D.C.

Capitán de Navío William C. Turville
Oficial del Estado Mayor
Washington, D.C.

Sr. Juan Carlos Solari
Oficial del Estado Mayor
Washington, D.C.

NACIONES UNIDAS

Sra. Leonie Voto Bernales
Centro Regional para la Paz, el Desarme y el Desarrollo
en América Latina y el Caribe
Lima, Perú

ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES



FLACSO

Sr. Enrique Correa Ríos
Director
Santiago, Chile

Sr. Francisco Rojas Aravena
Coordinador del Área de Relaciones Internacionales
Santiago, Chile

Srta. Paz Verónica Milet
Investigadora
Santiago, Chile

NORTH-SOUTH CENTER
University of Miami

Dr. Richard Downes
Senior Research Associate
Coral Gables, Florida
EE.UU.

The Woodrow Wilson Center

Mr. Joseph S. Tulchin
Director of the Latin American Program
Woodrow Wilson International Center for Scholars
Washington, D.C.

The Henry L. Stimson Center

Jill Junnola
Washington, D.C.
Comisión Sudamericana de Paz

Sr. Carlos Contrera Quina
Secretario Ejecutivo
Santiago, Chile

Sra. Beatríz Calderón Alzate
Investigadora
Santiago, Chile

CEADE

Sr. Leopoldo Porras Z.
Director Ejecutivo
Santiago, Chile

Sr. Edgardo Villalobos
Secretario Académico
Santiago, Chile

International Space University

Dr. Sergio Navarrete B.
South America Liaison
Santiago, Chile

SER 2000

Sr. Juan Carlos Melián
Buenos Aires, Argentina


ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS (OEA)

César Gaviria Trujillo Secretario General

 

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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Vigésimo tercer período ordinario de sesiones de la Asamblea General, Actas y documentos, Volumen I, pp. 115 y 116.
2. El Informe del Relator de la Reunión de Expertos sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Mecanismos de Seguridad en la Región, fue publicado con la clasificación SEGRE/doc.42/94 rev. 1.
3. AG/doc.3096/94, "Informe del Consejo Permanente sobre el cumplimiento de la resolución AG/RES. 1237 (XXIII-O/93), Reunión de Expertos Gubernamentales sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Mecanismos de Seguridad en la Región".
4. Conforme a lo encomendado por la Asamblea General, mediante su resolución AG/RES. 1353 (XXV-O/95), el Consejo Permanente aprobó la resolución CP/RES. 653 (1039/95) estableciendo la Comisión de Seguridad Hemisférica.
5. CP/RES. 650 (1031/95), "Junta Interamericana de Defensa", resolución aprobada por el Consejo Permanente en su sesión ordinaria celebrada el 1er de junio de 1995.
6. Este documento fue publicado el 12 de septiembre de 1994 como CP/doc.2634/95 corr. 1.
7. Cumbre de las Américas - Declaración de Principios y Plan de Acción, Capítulo I, punto 8, "El Fomento de la Confianza Mutua".
8. CP/RES. 639 (1010/94) - Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad.
9. COSEGRE/doc.12/95 - Informe del Consejo Permanente en cumplimiento a lo establecido en el párrafo 6 de la Resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza y la Seguridad en la Región, pp. 9 y 10.
10. El Reglamento de la Conferencia fue publicado como documento COSEGRE/doc.4/95 rev. 1.
11. El Proyecto de Declaración aparece publicado como anexo 4 del documento COSEGRE/doc.12/95 - Informe del Consejo Permanente en cumplimiento a lo establecido en el párrafo 6 de la resolución AG/RES. 1288 (XXIV-O/94), Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza y la Seguridad en la Región.

CR00062.S

 

 

 

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