10/11/2008
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III CONFERENCIA DE MINISTROS DE DEFENSA DE LAS AMÉRICAS

 

PERMANENT COUNCIL OF THE 
ORGANIZATION OF AMERICAN STATES 

COMMITTEE ON HEMISPHERIC SECURITY 

 

OEA/Ser. G
CP/CSH-265/00 corr.1
21 March 2000
Textual

STATEMENTS DELIVERED AT THE THIRD DEFENSE MINISTERIAL
CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA

NOVEMBER 1998

EXPLANATORY NOTE

This document has been compiled by the General Secretariat at the instruction of the Chair of the Committee on Hemispheric Security, Ambassador Flavio Darío Espinal, Permanent Representative of the Dominican Republic. The compilation and circulation of this document represents one of the initiatives by the Secretariat to comply with the General Assembly mandate to the General Secretariat contained in the resolution "Support for the Committee on Hemispheric Security", AG/RES. 1645 (XXIX-O/99), operative paragraph 3:

"To request the General Secretariat to compile, organize, and update files and databases on confidence- and security-building measures in the Hemisphere ... To request also that the General Secretariat study and disseminate in a timely manner various aspects and studies related to these topics."

The texts have been copied faithfully from the electronic (cd-rom) record of the Third Defense Ministerial made available to the Committee Secretariat by the former Committee Chair, Ambassador Carlos Portales Cifuentes, Permanent Representative of Chile, who participated in that meeting.

For uniformity and in order to conform to OAS document style, some format adjustments have been made. The Secretariat regrets that it cannot accept responsibility for any errors and omissions there might be in the texts themselves.

TABLE OF CONTENTS

Explanatory Note *

  1. Saludo de Bienvenida Ministro de Defensa de Colombia *
  2. Palabras del Señor Presidente de la República de Colombia en la Sesión de Apertura *
  3. Statement by Minister Henderson Simon of Antigua and Barbuda *
  4. Palabras del Señor Ministro de Defensa de la República Argentina *
  5. Statement by The Honourable Frank Watson, MP, Minister of National Security
    and Public Utilities of the Commonwealth of The Bahamas *
  6. Statement by Mr. Lionel Nurse, Permanent Secretary in the Office of the Attorney-
    General, Barbados *
  7. Statement by Brigadier General Roberty S. Garcia, Belize *
  8. Intervención del Lic. Fernando Kieffer G., Ministro de Defensa Nacional de Bolivia *
  9. Palavras do Chefe da Delegação Brasileira *
  10. Statement by Ambassador C. William Ross, Canadian Ambassador to Colombia *
  11. Exposición Conjunta Argentina-Chile *
  12. Palabras del Señor Ministro de Defensa Nacional de Colombia *
  13. Palabras del Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica *
  14. Palabras del Señor General José Gallardo Román, Ministro de Defensa Nacional
    de la República del Ecuador *
  15. Palabras del Señor Jaime Guzmán Morales, General de División, Ministro de la
    Defensa Nacional de la República de El Salvador *
  16. Statement by Lt. Col. Nestor A. Ogilvie of Grenada *
  17. Palabras del General de Brigada Héctor Barrios Celada, Presidente del Consejo Superior
    de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC) de Guatemala *
  18. Presentation by Honorable Charles R. Ramson S.C. M.P. Attorney General and
    Minister of Legal Affairs of Guyana *
  19. Palabras del Embajador Claude Heller Jefe de la Delegación Observadora de México *
  20. Palabras del Representante de Panamá *
  21. Palabras de José F. Segovia B., Ministro de Defensa, Paraguay *
  22. Palabras de Don Julio Salazar Monroe, Ministro de Defensa y General de Ejército
    del Perú *
  23. Palabras de Hernán Disla González, Mayor General, Ejército Nacional de la República Dominicana *
  24. Statement by Delano F. Bart, Honourable Attorney General of St. Christopher and Nevis *
  25. Statement by the Representative of Saint Lucia *
  26. Presentatie Door De Heer Ramon Achmat Dwarka-Panday, Minister Van Befensie De Surinaamse *
  27. Statement by the Representative of Trinidad and Tobago *
  28. Statement by William S. Cohen, Secretary of Defense of the United States of America *
  29. Palabras del Representante de Uruguay *
  30. Palabras del Vicealmirante Tito Manlio Rincón Bravo, Ministro de la Defensa
    de Venezuela *

 

SALUDO DE BIENVENIDA
MINISTRO DE DEFENSA DE COLOMBIA

 

Es una feliz coincidencia que la Tercera Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas se reúna en Colombia, una Nación que enfrenta las más diversas formas de violencia pero que lucha, con decisión, por alcanzar una paz justa y duradera.

Y digo que es circunstancia afortunada porque de alguna manera, de esa compleja realidad colombiana, surgen muchos de los temas de esta conferencia, que son, a la vez, los grandes retos del futuro: la creación de un sistema de seguridad colectiva, las amenazas que surgen del terrorismo y el narcotráfico, la plena vigencia de los derechos humanos y la contribución de las Fuerzas Militares al desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos.

Cartagena de Indias, la ciudad heróica que resistió durante la época colonial todos los embates de las potencias europeas y luego en la independencia, libró batallas contra la dominación española, se viste de gala para recibirlos.

Estas murallas, escenario de épicas jornadas, deben hoy inspirar nuestro trabajo y la visión de una América fuerte y unida.

Colombia, bajo el liderazgo firme y renovador de nuestro Presidente Andrés Pastrana Arango, quien hoy inaugura este histórico encuentro, se siente honrada con su visita.

Bienvenidos, señores Ministros y Delegados a la Tercera Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas.

PALABRAS DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA
EN LA SESIÓN DE APERTURA

Pocos lugares tan apropiados para la celebración de una cumbre hemisférica sobre temas de defensa y seguridad como nuestra Cartagena de Indias. Sitiada en varias oportunidades por los ingleses durante los siglos XVII y XVIII; por los españoles durante nuestra Gesta de Independencia y por nosotros mismos en 1885, Cartagena se convirtió en baluarte inexpugnable gracias a las fortificaciones, producto de la industria y el tesón de los ingenieros militares españoles.

Su ubicación geográfica en una bahía amplia y segura permitió su desarrollo fundamental como puerto de zarpe de la "Armada de Las Galeones" que, anualmente, surcaba el Atlántico llevando las riquezas del Nuevo Mundo hacia la metrópoli. Para proteger ese comercio, a través de los años, se diseñaron las fortificaciones de Cartagena de Indias que resistieron los sitios del inglés Vernon, del español Morillo y del colombiano Gaitán Obeso.

La cuidadosa estrategia implícita en las murallas solo fue derrotada por el fragor implacable del progreso que demolió sin piedad algunos de sus sectores más característicos. Pero una buena parte de ellas sobrevivió para que el escritor cartagenero Eduardo Lemaitre llamara "el Corralito de Piedra" a la ciudad que hasta ese momento llevaba el título de "Heroica" por el papel que jugaron sus murallas en la defensa de los criollos.

En el mundo moderno el Estado y sus instituciones deben adaptarse a la nueva agenda global en la medida en que su modernización es esencial para su preservación y para que pueda cumplir adecuadamente con las legítimas aspiraciones de la comunidad.

Las Américas Continentales y el Caribe no pueden ser la excepción. Sus instituciones deben evolucionar para que la capacidad de respuesta del Estado avance sin rezagos y deben hacerlo en relación con todos y cada uno de los distintos temas que son neurálgicos para nuestro desarrollo. El empleo, la lucha contra la pobreza, el ingreso, la productividad, la competitividad, la participación, la globalización, la libertad de prensa y los derechos humanos, entre otros, son siempre una responsabilidad primordial de los gobiernos.

La historia reciente ha demostrado con certeza que, los estados democráticos deben contar con esquemas que le permitan protegerse adecuadamente. Por ello el tema de la seguridad es de vital importancia en cada una de nuestras sociedades. Hoy estamos aquí, en esta reunión de Ministros de Defensa de las Américas, para reafirmar nuestra voluntad de darle a la democracia este soporte necesario.

Durante la guerra fría las naciones del hemisferio estaban influidas por el concepto de la defensa nacional. Fue así, como, en el afán de protegernos de los regímenes totalitarios marxistas, se generó una visión de Estado en la cual las instituciones, se encaminaban a la defensa del orden vigente. Era el Estado al servicio de la seguridad nacional que, en no pocas ocasiones y como uno de sus mayores inconvenientes, condujo a una inconsciente dependencia de la propia democracia a estos objetivos.

El fin de la confrontación bipolar nos muestra un panorama muy distinto, que necesariamente debe reflejarse en un cambio en la visión de la seguridad y la defensa. Así lo han venido haciendo con empeño creador los señores Ministros de Defensa. Es igualmente claro que la región enfrenta dos importantes realidades: la consolidación del sistema democrático, por el que tanto hemos luchado, y la integración hemisférica.

A su vez, ahora, los vecinos nos entendemos y trabajamos de una manera muy distinta al pasado. Nos vemos como socios, no como rivales. Para todos, son temas de permanente análisis: la cooperación, la globalización y la interdependencia. El fomento y la adopción de medidas de la confianza mutua es un excelente ejemplo, a tal punto que ha permitido que, en nuestras relaciones, se pase de situaciones de tensión constante, a la de aliados en diversos aspectos.

Debemos avanzar entonces en la nueva agenda de la seguridad y la defensa para que vaya acorde con los retos del nuevo siglo. Temas como el terrorismo, el problema mundial de las drogas, la paz, los derechos humanos, el tráfico ilegal de armas, el medio ambiente y los desastres naturales, entre otros, son los que hoy y en las próximas décadas se constituyen en desafíos para nuestras sociedades. En su tratamiento y discusión, el respeto al Derecho Internacional y la cooperación, entre las naciones serán elementos esenciales para obtener consensos en nuestra acción colectiva.

Permítanme, a continuación, detenerme en algunos temas de esta nueva agenda.

Quienes hemos tenido que padecer, como ciudadanos o como gobernantes, los embates feroces de la violencia indiscriminada, de la muerte y del dolor que causa el terrorismo sabemos que no es posible ahorrar un solo esfuerzo en su prevención y control. Colombia desea reafirmar ante ustedes su indeclinable voluntad de combatir el terrorismo.

La reciente Conferencia Interamericana, que se celebró en Mar de Plata, representa un paso significativo en la elaboración de un programa hemisférico que permita prevenir y reprimir la ocurrencia de este tipo de hechos. Para Colombia es de sumo interés, por ejemplo, el fortalecimiento de una plena coordinación en materia de inteligencia que permita detectar con prontitud la presencia de redes internacionales de terroristas en nuestro continente.

Nuestros países y particularmente Colombia han sido severamente afectados por el problema mundial de las drogas, bien sea por los efectos de su comercio ilícito o por las devastadoras secuelas que el consumo de la droga deja en nuestros jóvenes.

El mundo entero conoce la importancia que como Presidente de mi país le he dado a la lucha contra este flagelo.

Es que el daño producido no es cualquiera. Por eso nuestro impulso indeclinable en el ámbito hemisférico y mundial para que se entienda que la responsabilidad y la activa cooperación son la clave para lograr soluciones definitivas.

Colombia y otros Estados del Continente hemos cargado el lastre del comercio ilícito de drogas. Después de muchos años perdidos en prevenciones y mutuas inculpaciones, comenzamos a ver renacer nuestras esperanzas de superar este flagelo. Yo confío en la cooperación internacional, porque con ella ganaremos la batalla de la droga y le abriremos distintas oportunidades de subsistencia a los cultivadores de plantas prohibidas.

También le damos la mayor importancia a las negociaciones que se llevan a cabo en el seno de la CICAD para diseñar y poner en práctica el mecanismo Multilateral de Evaluación y Seguimiento de los esfuerzos y políticas nacionales contra las drogas. Creemos que este mecanismo, basado en la transparencia y en la aplicación de instrumentos objetivos de medición para todas las naciones, significará un gran avance en el hemisferio.

Mi gobierno presentó recientemente la Estrategia Integral de Lucha contra las Drogas, en la cual se definen la combinación de diversos elementos complementarios entre sí, que nos permitan combatir efectivamente este flagelo. Erradicar y sustituir los cultivos, prevenir el consumo, combatir el tráfico de drogas, avanzar en el desarrollo de cultivos alternativos y fortalecer la cooperación judicial son los principales elementos de este plan que pongo a la disposición de ustedes.

Para este propósito quiero traer a colación el esfuerzo que realizaremos en el montaje y puesta en marcha del proyecto que hemos denominado "Plan Colombia". Este tiene como base la constitución de un Fondo de Inversiones para la Paz. Su objetivo es hacerse presente en zonas olvidadas por el resto del país y hoy azotadas por la violencia para realizar un ataque frontal a la pobreza. No solo buscamos sustituir los cultivos ilícitos, sino fortalecer la sociedad con educación, salud e infraestructura. También tenemos que reconstruir el tejido social con la promoción de la participación ciudadana en la vida democrática de la Nación.

La primera prioridad de mi Gobierno es la paz. Sé que para conseguirla se requiere tanto de una férrea determinación como de mucha paciencia. Tantos años de conflicto violento en mi país no pueden eliminarse de la noche a la mañana. Avanzamos dentro del propósito de construir un proceso en el que, a partir del diálogo, logremos una solución política negociada. Este, a su vez, debe revertir en el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Para ello estamos actuando con discreción, responsabilidad y prudencia. Necesitamos del apoyo y la comprensión de la comunidad internacional. Bajo el concepto de Diplomacia para la Paz, hemos iniciado una serie de gestiones, destinadas a difundir nuestro compromiso y nuestra tarea de conseguir la convivencia pacífica. A ustedes, señores Ministros de Defensa de las Américas, les reitero el mensaje: en función de la búsqueda de la paz en Colombia, necesitamos contar de manera permanente con el apoyo del concierto de naciones.

Conozco el interés de los países aquí representados en mi política de paz. Con generosidad hemos creado los espacios de confianza que permitan el diálogo para encontrar a través de la solución política el camino que le ponga fin a tantos años de conflicto. Mi propuesta para lograr una paz estable y duradera la impulsaré enmarcada siempre dentro del cumplimiento de la Constitución que juré defender.

Desde mi primer encuentro, con el secretariado de las FARC en las montañas de Colombia, mantengo la esperanza de construir la paz que tanto reclaman mis compatriotas. Mi propósito fue crear la confianza mutua que permita un diálogo directo. En esa dirección, hemos avanzado. Tengo la convicción de que las condiciones para iniciar ya las primeras conversaciones están dadas. Este es un anhelo de todos los colombianos y también de la comunidad internacional.

Convoco a los grupos alzados en armas para que avancemos en el proceso. Nada se logra intentando negociar antes de iniciar el verdadero proceso de negociaciones o enfrascándose en discusiones sin verdadero fondo. Es hora ya de emprender estos diálogos. Encontremos la mejor alternativa con hechos de paz y no con retórica de paz. Los invito a decretar un cese al fuego; o a devolver los secuestrados; o a parar cualquier acto de violencia en contra de la población civil. Pero, en todo caso, los convoco a tener una Navidad en medio de la reflexión y no de la guerra. De esa manera podremos hacer realidad la preferencia expresada por los propios insurgentes de hacer la paz en paz y no en guerra. Si ello es aceptado, cualquier obstáculo es superable para mi gobierno.

Otro de los grandes temas de la agenda es el de los derechos humanos. Quiero compartir con ustedes una reflexión que les presenté hace unos pocos días a los oficiales que se graduaron de los distintos cursos de nuestra Escuela Superior de Guerra. La defensa y protección de los derechos humanos así como el respeto cabal de los principios y las normas del Derecho Internacional Humanitario se constituyen en un ejercicio de pleno cumplimiento, vital para todo Estado. Como los militares han recibido de sus respectivas naciones el derecho legítimo de portar las armas, tienen una gran responsabilidad legal y moral de respetar el estado de derecho. Quiero ser enfático: nada justifica una violación a los derechos humanos.

En este campo, es necesario reconocer, y estoy seguro que la comunidad internacional así lo hará, el enorme avance que las Fuerzas Armadas de Colombia han realizado y siguen haciendo en materia de protección de los derechos humanos. Sé que en cada operación de nuestras Fuerzas Armadas está siempre presente el respeto a los derechos de la población.

Señores Ministros, un tema de especial interés para Colombia en relación con la nueva agenda de seguridad y defensa en nuestro continente es el del tamaño de las Fuerzas Militares. Es lógico que se afirme que los roles de las fuerzas Militares sean compatibles con el desarrollo social, político y económico de nuestras sociedades. Es lógico también que en función del nuevo siglo se estimule un debate sobre el tamaño y la misión de estas fuerzas dentro de una sociedad que cada día estará más integrada.

Pero de igual manera, es lógico que esta evaluación se haga teniendo en cuenta las particularidades de cada Nación. Muchos analistas y no pocos medios de comunicación, regularmente comparan el tamaño de nuestras Fuerzas Militares o la magnitud del gasto en defensa con el Producto Interno Bruto, con la extensión geográfica o con la población.

Sin embargo, la situación es muy distinta si se hacen otras comparaciones. Por ejemplo, si se compara la magnitud de nuestras Fuerzas Militares con la realidad interna que vivimos. Debemos tener en cuenta las cifras de soldados y policías muertos y heridos, las cifras de secuestros, de desplazamientos masivos, de actividades de narcotráfico y de los ataques a bases militares y a puestos de policía.

La agenda de las Fuerzas Militares de mi país es muy especial. Sus retos no tienen parangón en toda América. Por eso mi propósito como gobernante es buscar una reestructuración que responda a las inquietudes de la sociedad y a los retos actuales y futuros. Su fundamento no será establecer si habrá mas o menos hombres o más o menos armamento. Se trata de preparar mejor a los hombres, fortalecer el respaldo a su accionar tanto en lo logístico como en lo legal, integrar más a la Institución con la comunidad y ser modelo de eficiencia y eficacia.

Al hablar de la reestructuración de las Fuerzas Militares de Colombia, estoy hablando implícitamente de un análisis que nos permita modificar lo que no está dando el resultado esperado, y de la misma manera, mantener y fortalecer lo que sí funciona.

En todo caso, en materia armamentista, el Hemisferio siempre debería tener presente la necesidad de lograr un balance entre una prudente concepción de la defensa Continental y las necesidades de orden público interno de cada Nación.

Deseo así mismo, invitar a los señores Ministros de Defensa a realizar esfuerzos para controlar el tráfico ilegal de armas. Tenemos que avanzar, con imaginación, para establecer mecanismos eficientes que garanticen que nuestros estados tengan el monopolio de las armas. Colombia quiere reiterar el papel que la O.E.A. puede y debe jugar frente a este tema pues ayudaría a disminuir los altos índices de violencia en nuestras ciudades y constituiría un eficaz obstáculo para los fines de la delincuencia organizada.

Esta Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas debe servir, adicionalmente, para dar un paso adelante en el proceso de conocimiento mutuo. Todos necesitamos saber que no estamos solos y que somos conscientes de los retos que enfrentamos.

Por eso saludo que el objetivo central de la Conferencia sea buscar que la seguridad y la defensa en esta parte del planeta se fortalezca, a través de mecanismos interamericanos, con el propósito de fomentar el desarrollo y promover la democracia, dentro de un marco de confianza y transparencia.

La seguridad hemisférica es un compromiso de toda la región, el cual debe evidenciarse con una participación activa en espacios de discusión e intercambio como el que hoy nos congrega. Quiero resaltar el trabajo que, en esta dirección, adelanta la Comisión de Seguridad Hemisférica de la O.E.A.

Nuestro Hemisferio en materia de seguridad colectiva ha tenido desafíos que ha sabido cumplir. Así lo hizo en la reunión de consulta de Río de Janeiro a los pocos días del ataque japonés a Pearl Harbour. De allí surgió, de alguna manera una política conjunta dentro de sus limitaciones, al objetivo común de la defensa contra la agresión militarista y nacista. Así lo hizo igualmente en la Reunión de Consulta de Washington con ocasión de los sucesos de Corea.

La solidaridad americana no es solo fruto de la geografía o de la conveniencia política. Surge del convencimiento sobre una serie de principios que debemos preservar sin vacilaciones. La solidaridad debe tener un propósito común, porque esa es la razón de ser del sistema Interamericano. Ustedes tienen, señores ministros, una gran responsabilidad para preservarlo. Debemos recuperar la tradición, como señaló Alberto Lleras, de que cada resolución interamericana sea una lección de historia y una reafirmación de nuestros principios. La solidaridad se expresa en momentos difíciles como los que ha tenido que vivir la región centroamericana con ocasión del desastre natural ocasionado por el paso del Huracán Mitch.

Es cierto, el mundo ha cambiado, pero nuestra vocación pacifista y la solución negociada de nuestras diferencias debe ser la preocupación de los estados del continente para ayudarnos a superar los problemas que conjuntamente tenemos. Nuestro consenso sobre estos temas será una base fundamental para hacer más amable y digna la vida de los ciudadanos de las Américas.

Muchas gracias y éxitos en las deliberaciones.

STATEMENT BY MINISTER HENDERSON SIMON OF
ANTIGUA AND BARBUDA

Ministers, Excellencies, Leaders of the Armed Forces of the countries of the Americas and the Caribbean, Ladies and Gentlemen.

The delegation of Antigua and Barbuda is very pleased to be present and participating in this important meeting of the Ministers of Defense of all the countries in the Americas and the Caribbean. We are even more pleased to be here in Cartagena, the historical gateway to South America from the Caribbean.

Cartagena and Antigua and Barbuda have much in common, even today. We both rely upon tourism to fuel our economic growth; we share the beauty and majesty of the Caribbean Sea, our conmmon patrimony, and our people have boundless faith in the future.

Yet, there is another aspect of our shared and common history which binds us and which brings the countries of the "new world" together today. I refer to our everlasting search for security. The walled city within this city stands as testimony to a bygone era when walls were sufficient to provide protection from rival navies and armies.

Twenty-six of these fortresses were built on my Antigua and Barbuda, in the 18th century, in order to make it impregnable. The navy of the most powerful monarch of that century was headquartered on Antigua; had Antigua fallen into the hands of a rival, the balance of power in Europe would have shifted. Today, many of those ancient forts on Antigua have been turned into restaurants, museums, a hotel and even a jail.

Security can no longer be achieved by merely building walls or forts. The very large and the very small states of this hemisphere have found that security, in an age of globalization, is rather complex. Security includes the traditional-notions of yesteryear, but today, security must now be extended, in the case of the small-island state, to encompass several non-traditional aspects. Natural disasters, for example, pose a greater threat to our security than does the loss of national territory to an enemy.

Particularly injurious to our security is the peril posed by global warming. The emission of more than 30 billion tons of carbon dioxide and other greenhouse gases into the earth’s atmosphere, each year, undermine our security and our well-being. Most harmful are the ferocious summer storms and hurricanes which form in the Atlantic, fuel their fury with the ocean’s warm waters, and which come ashore to destroy. Their frequency and their, ferocity are, we believe, an expression of the global warming phenomenon.

I would Like to share with this meeting some very persuasive statistics. Between 1920 and 1940, the Caribbean witnessed 70 storms and hurricanes, or an average of 3.5 storms and hurricanes per year. Between 1944 and 1980, a thirty-six year period, the Caribbean bore the fury of 216 storms and hurricanes, or an average of 6 of these extreme weather events each year. The decade of the 1980s is the warmest on record; and 1995 is the warmest year in recorded human history. In that year, 1995, the Caribbean was pummeled by 17 storms and hurricanes, including hurricane Luis. Its massive winds extended outward for more than 450 miles; its sustained winds blew at 140 miles per hour; its gusts exceeded 200 miles per hour. In 1996, the year after Luis, the Caribbean bore the brunt of 19 storms and hurricanes. In 1997, 12 storms and hurricanes were forecast, only six arrived thanks to the dampening effects of the El Nino. In 1998, 13 storms and hurricanes were predicted, thirteen arrived including hurricanes Georges and Mitch.

We wish to express our condolences to the peoples and Governments of St. Kitts and Nevis, Haiti -and the Dominican Republic for the loss which they suffered as a result of hurricane Georges, in the third week of September. We express equally our sympathy and solidarity with Honduras, Nicaragua, El Salvador and Guatemala for the loss of life, property and security which hurricane Mitch caused four weeks ago.

The images from Honduras, which the global news media have flashed around the world, tell the story of destruction for which hurricanes are known. The winds and rain combine to destroy our homes, schools, churches, hotels, beaches, coral reefs . fish , stocks, trees, crops, birds, livestock. Hurricanes kill and maim, destroy the infrastructure, set back development, and undermine security. We believe that they are made more frequent and more fierce by our consumption and disposal habits. Hence, we include them on our list of security threats.

Another threat to our security comes from the illicit trafficking in drugs and illegal arms. Our enemies are non-state actors. There is no state in this or any hemisphere which regards Antigua and Barbuda as its enemy. The days of conquest and conquistadors are over. The states in this hemisphere have all agreed to abide by the norms of international law. criminals do not abide by the law. they break the law.

We would wish, at this juncture, to congratulate Peru and Ecuador for their historic agreement, three weeks ago, which settles the border dispute between them. Antigua and Barbuda is of the view that every effort should be made before the start of the new millennium to resolve the territorial disputes which hang over Belize, Guyana, and the Falklands/Malvinas Islands. All disputes must be settled peacefully, in accord with the Charter of our Organization of American States and public international law.

Illicit drug trafficking, however, requires a joint and coordinated effort among our 35 states -including Cuba. This pernicious trade imperils our security and threatens to undermine our sovereignty.

The special security concerns of the island-states of the Caribbean are not a new topic within this Ministerial body nor within the Summit of the Americas. We have frequently spoke of the dangers which flow from the transportation of nuclear and hazardous wastes through the Caribbean Sea; the harm to the environment which global warming occasions; the undermining of good governance which trans-national, criminal activity causes; and the spread of illegal arms which make criminal outfits better armed than some governments. These special security concerns will continue to engage us, and we will look increasingly to these Ministerials to provide us with solutions.

At the Organization of American States, we have proposed a series of solutions to each of these concerns. We note that our neighbors have grown to embrace and to accept our very modest proposals. We therefore wish to have this Meeting take note of the work of the OAS’ Committee on Hemispheric Security and to act to implement the commonsense objectives which are within our grasp.

I’m closing, Mr. Chairman, my delegation wishes to thank the government of Canada for providing transportation to our join Cartagena to Miami.

The president, government and people of Colombia for bating this conference. The mayor and people of Cartagena for having us as their guest and to the Ministry of Defense for the Excellent conference facilities and accommodation.

Thank you very much.

PALABRAS DEL SEÑOR MINISTRO DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Es para mi un motivo de especial satisfacción encontrarme con todos ustedes, una vez más, en este importante foro para el debate de las principales oportunidades y desafíos que enfrentan las Américas en el campo de la seguridad y la defensa.

Junto a la vigencia del sistema democrático, el respeto de los derechos humanos, y el vigor de los diversos procesos de integración en marcha entre nuestros países, la paz y la seguridad son elementos indispensables para asegurar la buena convivencia entre vecinos y el bienestar de los pueblos.

Desde la realización de la primera Reunión de Ministros de Defensa, en 1995, nuestra región ha logrado impresionantes avances que la ubican frente a la comunidad internacional como una de las áreas más estables y pacíficas del planeta. En efecto, y por citar algunos ejemplos:

No puedo dejar de mencionar, en primer término, el reciente acuerdo entre Ecuador y Perú. Este resultado, alcanzado con el concurso de los países garantes del Protocolo de Río, es un símbolo elocuente de la madurez de los pueblos y los gobiernos de ambos países que supieron, con espíritu constructivo, superar sus diferencias y mirar juntos al futuro. Y es, además, la demostración más cabal de que nuestra región es capaz de generar sus propias soluciones:

Por otra parte, luego de tres décadas del tratado de Tlatelolco, América Latina y el Caribe se han convertido en la primera zona habitada en el mundo libre de armas nucleares, al tiempo que integran también el área del mundo que, en promedio, tiene e menor nivel de gastos en adquisición de armamentos.

Así mismo, el proceso de adopción de medidas de fomento de la confianza identificadas en la Conferencia de Santiago y reforzadas en San Salvador ha probado ser un camino adecuado que debemos seguir recorriendo para el logro de una mayor transparencia.

En el Cono Sur, a través de la "DECLARACION DEL MERCOSUR, BOLIVIA Y CHILE COMO ZONA DE PAZ", Los países miembros destacamos que la paz es un elemento esencial para la continuidad y desarrollo del proceso de integración, a la vez que perseguimos el fortalecimiento y progresiva articulación de los mecanismos de consulta y cooperación sobre temas de seguridad y defensa.

La Argentina, en particular, forma parte de una red de instrumentos políticos que la vinculan en nuestro continente, con Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos y Paraguay, en tanto que con el Uruguay ya existe una propuesta de entendimiento mutuo que esperamos que próximamente arribe a buen término.

Consideramos que la cooperación militar debe ser un componente destacado en estas relaciones y por ello hemos incrementado significativamente los ejercicios combinados entre nuestras fuerzas Armadas y las de los países de la región buscando además alcanzar la habilidad para la conducción de operaciones de mantenimiento de la paz y el desarrollo de mejores condiciones de interoperatividad.

Así mismo, las Armadas y las fuerzas Aéreas Argentinas y Chilenas han efectuado este año, por primera vez en décadas, sendos ejercicios de búsqueda, salvamento y patrulla antártica, como parte de un programa de actividades combinadas.

Todos estos alentadores resultados son producto de una renovada y creciente convicción regional que acompañando los cambios en el orden internacional, nos demuestra que la cooperación es la via más adecuada para diseñar un nuevo sistema de seguridad hemisférica.

Pero pese a los avances registrados, es mucho lo que queda por hacer. No puedo dejar de mencionar la desdichada situación de nuestros hermanos centroamericanos a raíz del Huracán que devastara sus países con gran pérdida de vidas humanas y daños materiales, así como las inundaciones que afectaran a mi país al comienzo de este año. Estas críticas situaciones ilustran la importancia de la misión de asistencia de las Fuerzas Armadas en caso de desastres naturales, y recuerda la necesidad de contar con una mejor coordinación regional para enfrentar estas circunstancias.

Sobre la base de valores compartidos, el desarrollo de la seguridad cooperativa permite a los Estados prevenir y neutralizar potenciales conflictos, al tiempo que les facilita el accionar común frente a los desafíos transnacionales que, si bien previos, han tomado nuevo impulso por el fenómeno de la globalización y el fin de la Guerra Fría.

Por estas razones es que la Argentina fue sede de la segunda reunión de Ministros de Defensa y apoya con firmeza la continuación de estos encuentros.

Es cierto que el tratamiento de los muchos temas pendientes en nuestra agenda de seguridad –tienen- y deben continuar teniendo" un tratamiento paralelo a este foro en otros ámbitos como la OEA y su Comisión Permanente de Seguridad Hemisférica, la cumbre de las Américas y en los distintos entendimientos regionales y bilaterales existentes.

Pero la reunión de Ministros es el foro por excelencia para coordinar, evaluar e impulsar posibles alternativas para la conformación de un moderno sistema de seguridad hemisférica, la promoción de funciones complementarias de las FFAA en sociedades democráticas y la cooperación para luchar contra las amenazas comunes que exceden el ámbito de nuestras respectivas fronteras.

Estoy convencido de que esta tercera reunión –ejemplo en si misma de transparencia y confianza entre todos los países participantes-, contribuirá a profundizar el diálogo directo y franco entre nosotros y a dar el necesario impulso político al proceso en el cual estamos embarcados.

Finalmente y antes de concluir, quisiera destacar, en nombre del Presidente de la Nación Dr. CARLOS SAUL MENEM, y en el mio propio, los esfuerzos del pueblo y autoridades colombianas en pos de la paz y la concordia Y además, hacerles llegar nuestro agradecimiento por su generosa hospitalidad y por hacernos sentir como en nuestra propia casa.

MUCHAS GRACIAS

 

STATEMENT BY THE HONOURABLE FRANK WATSON, MP
MINISTER OF NATIONAL SECURITY AND PUBLIC UTILITIES
OF THE COMMONWEALTH OF THE BAHAMAS

 

Mr. Chairman, my first and pleasant duty is to extend congratulations and thanks to the Government and people of Columbia for hosting this important meeting and for the gracious hospitality that has been extended to me and my delegation. I would also like to thank the Government of Canada for assisting the Delegations of the Caribbean and Central America and for transporting us from Miami to Cartagena of the Indias for this meeting. We appreciate this kind cooperation and assistance greatly.

Mr. Chairman, this is the third Conference of Ministers of Defence of the Americas at which the Bahamas has been present. This is an indication that the Government of the Bahamas values greatly these gatherings and the interaction and exchange of views on matters of mutual concern which it fosters. We are a peaceful people and the pursuit of international peace and stability and security is one of the highest priorities of our foreign policy. We recognize that prosperity and the economic well-being of our people rest on peace and stability in the region.

Mr. Chairman, like our sister Caribbean States, the Bahamas has no military tradition. We believe that the military ought to be under civilian control. We believe too that such an arrangement is democratic. It is the model which has the best chance of success as a form of governance.

Mr. Chairman, the Agenda before this III Defence Ministerial of the Americas includes items which are of particular concern to the Bahamas. These include issues of trafficking in narcotics and illegal guns, migration, natural disaster, and the environment. We continue to fight the drug war and take this opportunity to urge hemispheric partners to intensify collaborative efforts to bring this scourge under control.

Thank you Mr. Chairman.

STATEMENT BY MR. LIONEL NURSE, PERMANENT SECRETARY
IN THE OFFICE OF THE ATTORNEY-GENERAL
HEAD OF DELEGATION OF BARBADOS

Opening Ceremony of the Third Defense Ministerial

Thank you, Mr. Chairman. I will, of course, follow your instructions to dispense with the usual courtesies as a time-saving measure and to increase the time available for our substantive work.

Mr. Chairman, the Prime Minister has instructed me to convey his greetings and best wishes. As Minister of Defense of Barbados he recognizes the importance of this meeting as a forum in which we will state our intentions on the way forward for hemispheric security into the regrets that he cannot join in the deliberations of this distinguished group but is bound by his domestic agenda, including the activities of the celebration of Barbados’s 26th anniversary of independence which coincides with the opening day of the conference.

Mr. Chairman, the three broad themes under which we will consider the security issues of the hemisphere provide good framework within which we can discuss more specifically the many and diverse ....... that affect us all, as individual nations on a regional basis.

The delegation of Barbados believes that special attention should be accorded to the vulnerability of small island States and small economies resulting from natural disasters and threats ...... from human action, such as drug-trafficking, terrorism and illegal arms transfers.

This issue, with its far-reaching implications, is vital importance to the Government of Barbados and is in keeping with the necessity for the organization to redefine the definition of security to accord to new realities as part of a process of revitalization.

My delegation supports the efforts toward confidence-building measures and strengthening of mutual understanding as a means of improving security in the hemisphere. We consider that military and law enforcement exchanges provide will play a significant role in this regard. In the Caribbean, the Regional Security System, which has its headquarters in Barbados, is an effective form of collaboration on security issues among the OECS countries and Barbados.

Mr. Chairman my delegation will interview further on specific matter work of the committees.

Before I close I wish to reiterate the sympathy and support of the Government to the Sister Caribbean and Central American States which recently suffered damage and loss of life during the recent hurricanes and floods.

I also wish to thank the Government of Colombia for its very warm welcome and hospitality in this splendid city, Cartagena.

Thank-You, Mr. Chairman.

STATEMENT BY BRIGADIER GENERAL ROBERTY S. GARCIA
BELIZE

Doctor Andrés Pastrana Arango, President of the Republic of Colombia, Doctor Rodrigo Lloreda Caicedo, National Defence Minister of Colombia and also in your capacity as the Director General of the Third Defence Ministerial Conference of the Americas, honourable ministers of defense, heads of delegation, representatives, observers - on behalf of the government of Belize, the minister of national security and immigration of Belize the honourable Jorge Espat who sends his special greetings, it’s indeed an honour and privilege for us, Belize, to be represented here.

My government, which was installed in August 1998 in its manifesto pledge on security says "the people’s united party vision is for a safe and secure Belize - a nation at peace with itself and with the world; a state with secure borders respected by its neighbors, where all citizens are assured that their lives and property are safe and their human rights respected, where laws and institutions are honoured, government is accountable and harmony reigns in its multi-cultured society..." to accomplish this mission statement, Belize as a country continues to find ways to improve and to develop new relationships.

In consideration of the three themes of this conference, I report that Belize is a participant in the regional security system and cooperates fully with its Caribbean neighbors. We have developed greater ties with Mexico and Central America especially with regards to the sharing of information, intelligence and other physical effort. Additionally, a number of confidence building measures as for example senior-level meetings by the security forces of Belize, Mexico and Guatemala and the establishment of communication links which have led to an improved cooperative effort on security matter that have transcended our borders.

The role of our nation’s security force is constantly under review and indeed it is my government’s insistence that there is a place for the force in not only the development of the nation but in providing support in the region. A testament to the latter is our current involvement in Honduras as a result of hurricane Mitch.

The impact of illegal activities; drugs, arms and other areas of concern within Belize and the region has locally, encouraged us to develop a strong multi-agency approach in looking for resolutions. Externally, Belize is a keen participant in various groupings. We are a member of the Central American association of police, Caribbean commissioners of police association and is the secretariat of the Caribbean regional intelligence network. Our security forces, with the Belize police force being the national focal point works daily with the central American joint intelligence agency with emphasis on narcotics and major crime. We have developed a close working relationship with the Colombian anti-narcotics unit and indeed have other bi-laterals with Guatemala, Mexico and the United States. The upcoming Caribbean chief of staff conference at which Belize will be a participant is yet another step towards fostering multi-national, hemispheric relationship.

The Prime Minister of Belize, the honourable Said Musa in his recent address to the 53rd regular session of the united nations general assembly said, "a world free of the curse of drugs, liberated from the affliction of poverty, blessed with freedom and democracy when people’s human rights can be pursued in peace is what we ape all striving for. "... elsewhere in his address he spoke about the requirement for; values, policies, the respect for sovereignty, social factors, and especially at this time financial factors that all influence - in his words - "what are all striving for..." and therefore must be considered if indeed we are really concerned about hemispheric cooperation and security. For sure which Belize has recognized and is conducting vigorous reforms at the domestic level.

In closing, I look forward to an exciting conference and you will permit me if I quote from the honourable Rodrigo Lloreda Caicedo "this conference, I am sure, will redound in a special manner on the integration of our military..." and here I add-security, institutions.

INTERVENCIÓN DEL LIC. FERNANDO KIEFFER G., MINISTRO DE
DEFENSA NACIONAL DE BOLIVIA, DURANTE LA
TERCERA CONFERENCIA DE MINISTROS DE DEFENSA DE LAS AMÉRICAS

CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA

NOVIEMBRE DE 1998

MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFIANZA MUTUA:
AVANCES Y PERSPECTIVAS PARA LA PAZ Y LA SEGURIDAD
HEMISFÉRICA EN DEMOCRACIA

I. EL CONTEXTO HEMISFÉRICO Y REGIONAL

El colapso de la Unión Soviética y la Guerra del Golfo Pérsico, a fines de los ochenta y principios de los noventa pusieron fin a la doctrina de seguridad que durante más de 40 años privilegió el mantenimiento del orden político anticomunista en América Latina. La principal función de las Fuerzas Armadas, FFAA, durante todo este tiempo superpuso el combate contra el "enemigo interno" con relación a la función defensiva de la soberanía e integridad territorial. Esta situación derivó en el protagonismo político de la institución militar cuyas consecuencias aún permanecen y tensionan la memoria de la sociedad.

Hoy día, la región latinoamericana se caracteriza por una saludable combinación entre estabilidad política democrática, un notable avance en la integración económica y comercial y una firme tendencia a la cooperación en materia de seguridad. Estamos libres de amenazas nucleares y gozamos de un clima de paz en ausencia de conflictos armados entre estados. La democratización, la integración y las economías abiertas han mejorado en general las perspectivas de la paz regional y la competencia hegemónica se ha desplazado del campo ideológico a la arena productiva, comercial y tecnológica.

Desde principios de los ochenta la restauración de gobiernos democráticos, consecuentemente, el retorno del control civil sobre las FFAA constituye el marco adecuado para tratar asuntos de seguridad, que en el pasado, estuvo restringido al ámbito castrense. Paralelamente, constatamos que en los distintos foros políticos, económicos y comerciales de la región como son el Grupo de Río, la Cumbre de las Américas, la Cumbre Iberoamericana, MERCOSUR, Comunidad Andina de Naciones, CAN, y en el CARICOM, emergen planteamientos que intentan afirmar la confianza regional mediante compromisos de paz, estabilidad y desarme.

La OEA, el MERCOSUR y últimamente la Comunidad Andina de Naciones están comprometidos para aplicar oportunamente la denominada "cláusula democrática" con el objetivo de mantener y garantizar la estabilidad política en el hemisferio y la región. Los gobiernos han convenido en sancionar y/o vetar cualquier forma de ruptura del orden y legitimidad democrática. Se trata de una nueva fórmula diplomática donde la democracia constituye un valor transversal en las relaciones internacionales.

En el nuevo contexto hemisférico, el control sobre el trafico ilícito de armas, lucha contra el terrorismo, desminado, Fomento de Medidas de la Confianza Mutua, control sobre gastos de defensa y las propuestas de paz, configuran los ejes temáticos que enriquecen más la interlocución entre los lideres Políticos de la región en materia de seguridad.

El fecundo diálogo político efectuado hasta hoy ha permitido transformar el MERCOSUR en una Zona de Paz con el objeto de alejar toda forma de amenaza y proscribir el empleo de las armas nucleares y de destrucción masiva. En la Cumbre de las Américas e iberoamericana también se ha asumido el reto de impulsar compromisos para fortalecer la paz y la seguridad. La OEA ha recibido el mandato de traducir estos compromisos políticos en acciones practicas. En este sentido, observamos que actualmente su esfuerzo está volcado a mejorar la comprensión y el diálogo sobre las Medidas de Fomento de Confianza como componente gravitante de la política de seguridad hemisférica.

En este escenario, la posibilidad de veto militar como alternativa a los conflictos políticos y sociales que confrontan las sociedades latinoamericanas tiende a decrecer. Protagonizamos relaciones interestatales maduras, somos testigos de procesos plausibles de negociación de acuerdos internos de paz, como en el caso de nuestros anfitriones, y estamos avanzando con firmeza en la relación entre Estado y sociedad civil para garantizar la gobernabilidad. En el hemisferio la paz y la estabilidad están afirmando su condición de puentes estratégicos para permitir transitar hacia el desarrollo equitativo, la integración y la compaginación de intereses recíprocos.

No obstante lo avanzado hasta hoy, la actual situación estratégica se caracteriza por una cierta "híbridez", como suele pasar en todo ciclo de transición. En ella caben viejas temáticas de orden interno, defensa territorial, soberanía y contenciosos fronterizos. Pese al permanente debate y discusión que se lleva a cabo para esclarecer y definir un nuevo marco conceptual de seguridad, todavía no existe una definición precisa sobre los limites de las nuevas funciones militares, el tipo de organización que se requiere, la dimensión de su estructura, así como los umbrales, máximos y mínimos, del gasto en defensa.

Nuestro mapa de seguridad regional es todavía ambiguo. Coexisten, por una parte, tendencias positivas que facilitan la estabilidad y por otra, subsisten políticas que continúan privilegiando hipótesis de conflicto que tienen un peso importante en la confrontación militar. Dicho de otra manera, en el ámbito de la seguridad el hemisferio ha transitado con relativa firmeza hacia un Horizonte de estabilidad pero no deja de lado la posibilidad de apelar, aunque excepcionalmente, a la fuerza como patrón de solución de conflictos.

Los regímenes democráticos y los gobiernos civiles están demostrando que existen menos posibilidades de conflicto y mejores opciones para negociar salidas concertadas a conflictos del pasado, particularmente conflictos territoriales como lo sucedido con el Perú y Ecuador. Al respecto, nuevas formas de diplomacia, como el caso de los Garantes del Protocolo de Río de Janeiro de 1942 han demostrado tener éxito cuando las fórmulas de solución pasan por el diálogo político y la negociación concertada. Por lo mismo, las posibilidades de conflictos armados entre estados es cada vez menor.

Los diferendos territoriales o problemas vinculados a la soberanía territorial, que se arrastran en algunos casos desde el siglo pasado, constituye uno de los mayores obstáculos que impide una adecuada combinación de integración y seguridad en democracia. En otros, postergan condiciones de desarrollo económico. En la región, y excepcionalmente fuera de ella, pero que igualmente nos afecta, existen conflictos territoriales pendientes que es necesario contribuir a resolver.

Si bien, los problemas territoriales pendientes obstaculizan la integración regional, el mayor peligro latente proviene de la retroalimentación de logicas nacionalistas y territorialistas que pueden otorgar a las FFAA mayor poder del que necesitan y a su vez, servir de pretexto para continuar ejerciendo control sobre los sistemas políticos democráticos. Por otra parte, la propia competencia política interna en los estados enfrenta la posibilidad de activar viejas heridas instrumentalizando negativamente la fuerza simbólica del territorio y la soberanía. Por ello, una de las tareas más importantes para transitar hacia el siglo XXI es tratar de desmontar la rigidez reinvindicativa y territorialista de la lógica militar tradicional y los usos político-instrumentales en torno a los contenciosos fronterizos en la región.

II. CONTRIBUCIÓN NACIONAL Y HEMISFÉRICA A LA PAZ Y LA SEGURIDAD

En el umbral del siglo XXI uno de nuestros mayores desafíos reside en construir un clima armónico y estable que permita desterrar la ambigüedad doctrinaria de la seguridad, afirmar la certidumbre estratégica y proyectar escenarios de paz entre los estados, la región y el hemisferio. De ahí que nuestra agenda debería avanzar paralela y simultáneamente en tres niveles: por una parte, redefiniendo nuestros intereses nacionales en un contexto de consolidación democrática y de consenso interno. En segundo lugar, superando las vallas históricas jalonadas por problemas limítrofes y fronterizos. En tercer lugar, mejorando las condiciones de la integración hemisférica pero a su vez reduciendo las asimetrías tradicionales entre América Latina y los Estados Unidos.

Creemos que la paz y la estabilidad es posible de lograr a través de una atmósfera de integración civil-militar democrática que posea la capacidad de ubicar las cuestiones de la seguridad en la agenda pública. El soporte constitutivo de una cultura estratégica democrática se funda en la construcción pluralista de una Comunidad de Seguridad y Defensa Nacional que a su turno transparente el resultado de un nuevo pacto social en torno a la seguridad democrática del Estado.

En un contexto de mundialización creciente y donde la soberanía del estado es cada vez más reducida e interdependiente, el papel de los actores sociales y políticos de los pueblos adquieren mayor preponderancia. En correspondencia con ello, se ha hecho necesario un mayor protagonismo y acceso de actores no tradicionales a decisiones claves en cuestiones de seguridad y defensa como una forma de fortalecer el Estado de Derecho. En este sentido es necesario mejorar las condiciones de la ciudadanía militar pero también proteger los Derechos Humanos dentro de las FFAA como durante su desempeño en tareas constitutivas. La búsqueda de legitimidad de la fuerza pública requiere de estos dos elementos para impedir el desborde de la fuerza pero al mismo tiempo para educar a la sociedad respecto a sus limites frente a terceros y al Estado.

Desmilitarizar la seguridad creando nuevos espacios y códigos de participación ciudadana ayudara a que el tratamiento de los problemas de seguridad se democraticen y logren transparencia. El denominador común para lograr este resultado es una relación armónica entre partidos políticos parlamento y sociedad civil que a su turno posean una Concepción de la Defensa Nacional como un Bien Público.

Una nueva cultura cívica que trastoque, enmiende y resignifique la conflictiva relación civil-militar del pasado por un vínculo democrático es lo que necesitan nuestros pueblos para borrar sus heridas y avanzar hacia el futuro.

Configurar nacionalmente un triángulo virtuoso en torno al Estado, las FFAA y la sociedad para la definición de una Política de Seguridad y Defensa Nacional como Política Pública debiera constituir un objetivo gravitante. Esta articulación democrática entre civiles y militares y una agenda pública de seguridad labrada en base al consenso constituye el camino adecuado para facilitar una constructiva relación vecinal.1

En segundo lugar, es fundamental tratar en el escenario diplomático y en base a un diálogo franco, nuestras diferencias o problemas pendientes respecto a los contenciosos fronterizos. Si una de las mayores fuentes de amenaza tradicional proviene de problemas territoriales pendientes, creemos que la mejor forma de vencer la racionalidad militar inherente a este problema reside en superarlo a través del diálogo político y una activa diplomacia preventiva.2

El empleo de la exitosa Formula de los Garantes, que ha permitido vencer un conflicto histórico latente por más de 40 años entre el Perú y Ecuador, sin duda constituye un ejemplo. Resulta también digno de emular la decisión del Brasil frente a su vecino Colombia. Reconocer y enmendar el irregular trazado fronterizo, en un acto de fe estatal, es sin duda un acto ejemplar a seguir en el futuro. En este sentido, creemos que la subsistencia de amenazas territoriales o de hipótesis de conflicto vecinales, además de impedir la construcción de un clima de confianza mutua, obstruyen el proyecto bolivariano de la unidad regional y la plena integración hemisférica.

Finalmente, la conjugación y armonización de los distintos intereses nacionales y regionales permitirá proyectar condiciones de estabilidad y paz hemisférica. Esta paz no sería posible de lograr si antes no resolvemos pacífica y armoniosamente nuestras diferencias vecinales. En un mundo globalizado política y económicamente, cualquier diferencia vecinal o subregional significa reducir nuestra capacidad competitiva, postergar nuestro desarrollo y prolongar las asimetrías existentes. En este sentido, la seguridad hemisférica para ser tal, deberá amortizar las asimetrías tradicionales, los prejuicios y las visiones unilaterales. Un decoroso respeto a las soberanías y la dignificación del Derecho Internacional permitirá superar la distancia entre unos y otros.

  1. INTEGRACIÓN REGIONAL Y PREVENCIÓN DE CONFLICTOS: FÓRMULAS PARA INSTITUCIONALIZAR LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFIANZA

America Latina está viviendo estos últimos años uno de los mayores ciclos históricos de interdependencia regional en medio de un clima de paz. La mayor amenaza de conflicto armado entre dos estados, Ecuador-Perú, ha sido superada gracias a la exitosa mediación de los países Garantes del Protocolo de Río. El promedio de gasto militar en la región es el más bajo del mundo, 1.3% respecto al PIB. Con relación a los gastos del gobierno central, el presupuesto militar de 1996 alcanzó en promedio sólo el 8%. Igualmente, la proporción población/dotación militar de soldados no superó el 2.6% por cada mil en valor ponderado (Revista CEPAL, agosto 1998).

El diálogo político regional así como el dinámico proceso de integración económica y comercial están transformando la lógica tradicional de rivalidad por la de cooperación. Una mirada al mapa de estos acuerdos proyecta la sensación de una América Latina cada vez menos distante, dispersa y heterogénea. Por el contrario, a diferencia del ciclo de la Guerra Fría, este proceso de ensamble y agregación entre estados se asume más que como una estrategia defensiva, como un recurso que tiende a mejorar la inserción internacional y disminuir las asimetrías históricas respecto a otras regiones del mundo.

Los desafíos de la globalización y la necesidad de competir entre bloques más que entre naciones ha obligado a la región asumir conceptual y pragmáticamente la estrategia del regionalismo abierto. De igual modo, en la última década se ha producido un dinámico acercamiento y convergencia de intereses cuyo denominador común es la democratización regional.

Las condiciones del crecimiento sostenido se han visto favorecidas por ambos procesos. Estos han creado un ambiente de confianza y complementación económica intraregional fortaleciendo acuerdos existentes y en otros casos impulsando su reforma, modemización e institucionalización de cara al siglo XXI.

La integración regional en América Latina y el Caribe, además de otros factores ha significado el crecimiento dinámico del volumen de exportaciones. De un 5% registrado en 1990, la CEPAL estimó que para 1997 este indicador ascendería al 12%. De igual modo, la diversificación de las exportaciones de manufacturas tradicionales y no tradicionales escaló del 18% en 1980 al 22% en 1996. A su vez, la producción de bienes primarios se redujo sustantivamente del 51% al 28% en este mismo tiempo (CEPAL, Globalización y su impacto en las economías y el comercio, Ocampo, J. A., marzo de 1998).

Así pues, la tendencia del regionalismo abierto mejoró la situación de las exportaciones intraregionales del 13% al 21% entre 1990 y 1996. Dicho proceso favoreció significativamente el crecimiento del comercio intraregional entre los países del MERCOSUR, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y con menores resultados en el Mercado Común Centroamericano (MCCA). El crecimiento anual promedio entre 1992 y 1996 para el MERCOSUR fue del 24%, en la CAN del 25%, en la ALADI 19% y en el Mercado Común Centroamericano del 13%, según las estadísticas de la CEPAL.

Como se podrá advertir, la integración regional tuvo un impacto favorable en el crecimiento económico, en el activo intercambio comercial además de canalizar y alentar la Inversión Extranjera Directa (IED). Respecto a los países en desarrollo las entradas netas anuales de Inversión a América Latina alcanzó en 1996 el 30% (UNCTAD, World Investment Report, 1997).

La integración ha revalorizado la construcción de un clima de estabilidad política y de pacificación y está sedimentando una fuerte tendencia a la negociación y superación de diferencias. Por otra parte, sus efectos positivos han permitido allanar el camino para el tratamiento de la seguridad y la confianza entre 1os estados. El caso centroamericano y la realidad que hoy representa el Cono Sur son ejemplos ilustrativos de este proceso.3

El MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones son otros ejemplos que combinan armoniosamente procesos de integración, seguridad, certidumbre política y una tendencia cada vez mayor a la resolución pacífica de conflictos. El MERCOSUR constituye el modelo de integración de mayor potencialidad en la región que está alcanzando logros no sólo en el plano económico sino también en el político y el militar. Este nuevo mercado unificado representa la emergencia de una nueva realidad regional y una nueva forma de inserción internacional. Con un mercado potencial de 200 millones de personas y con un PIB equivalente a la mitad del producto de América Latina, el MERCOSUR se ha convertido en el tercer conglomerado económico mundial y uno de los que representa mayores perspectivas de crecimiento.

El MERCOSUR se ha transformado en el nuevo actor internacional. Con un peso específico importante genera nuevas formas de interlocución de la región con el mundo. A su vez está transformando las tradicionales percepciones de amenaza entre los socios de hoy que en el pasado se consideraban rivales. Por cierto, los principales avances en este sentido se circunscriben fundamentalmente a los cambios de percepción entre Brasil y Argentina, los socios comerciales más importantes que jalonan y armonizan la integración regional.

En el plano político vinculado a la seguridad el MERCOSUR ha logrado dotarse de dos instrumentos valiosos. Por una parte, el Compromiso Democrático, suscrito en Salta, Argentina, en 1996, a través del cual los países miembros se comprometieron a garantizar la plena vigencia de las instituciones democráticas como requisito para la cooperación, así como el establecimiento de mecanismos de consulta en caso de alteración al orden democrático.

El segundo logro constituye la Declaración del MERCOSUR-Bolivia y Chile, como Zona de Paz, rubricado en Argentina en julio de 1998. En esta declaración se reafirman los propósitos de paz y los principios establecidos en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y las Naciones Unidas. Además de ratificar su apoyo a las Conferencias sobre Medidas de Fomento de Confianza y sus recomendaciones, los países miembros declararon al MERCOSUR como una zona libre de armas nucleares. Asimismo, comprometieron su apoyo internacional al perfeccionamiento de los instrumentos y mecanismos de no proliferación de armas nucleares y de destrucción en masa, consagrando la región como una zona libre de armas terrestres antipersonales. De igual manera reafirmaron su compromiso para transferir información al Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas y establecer una metodología uniforme para informar sobre el gasto militar con miras al aumento de transparencia.

Ambas Declaraciones constituyen de modo implícito mecanismos asociativos que tienden a fortalecer la integración y otorgar umbrales de confianza mutua dirigidos a prevenir riesgos o neutralizar amenazas contra el estato quo militar. Pese a que el MERCOSUR tampoco dispone de mecanismos explícitos de prevención de conflictos, ambas declaraciones tienden a construir una plataforma en este sentido. Por lo demás, la cooperación en materia de seguridad ha corrido paralela al proceso de integración. Los países vecinos observamos con beneplácito el desmontaje de la tradicional lógica de rivalidad entre Brasil y Argentina, y la construcción de una nueva arquitectura de cooperación militar que nos provoca una sana envidia.

La densificación de mecanismos de confianza mutua, operativos conjuntos e intercambios técnicos y académicos entre las FFAA del MERCOSUR auguran un ciclo de estabilidad pero también una geografía de paz. Por cierto, nuevos actores protagónicos de este proceso, como el capital privado, están contribuyendo a esta nueva configuración política, económica, y militar.

La armonización que se espera de los modelos de integración entre el MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones posee una inestimable potencialidad para la seguridad hemisférica. Existen negociaciones avanzadas para que ambas subregiones puedan integrarse a principios del siglo XXI. De ser esto posible su empalme sinérgico permitirá articular y modelar un gran mercado común en América del Sur. A partir de este suceso, podremos trazar una gran arco democrático de seguridad bajo el ceño bolivariano. Frente a este proceso se espera que los diálogos políticos como los del Grupo de Río, el Parlamento Latinoamericano, el Parlamento Andino o el Centroamericano, tiendan puentes para cristalizar el sueño emancipatorio.

A mediano plazo esperamos que el proceso de integración regional converja y propicie el desarrollo doctrinario de la seguridad cooperativa, la construcción de un régimen común de seguridad, la proscripción real de armas de destrucción masiva, sistemas de control de armas, pero al mismo tiempo, la construcción de mecanismos de prevención de conflictos para superar las lógicas de rivalidad, problemas territoriales pendientes y por supuesto, desarrollar capacidades de reacción oportuna, manejo de crisis y resolución pacífica y negociada de conflictos.

El denominador común de todo este proceso sugiere el fortalecimiento de nuestras democracias y por lo mismo, el pleno ejercicio del control y supremacía civil sobre el instituto militar. A su vez, una mayor apertura de la sociedad a la agenda de la seguridad.

3.1 AVANCES RESPECTO A LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFIANZA: EL ENTORNO VECINAL

El debate sobre las Medidas de Fomento de Confianza Mutua en la región está generando interacciones e iniciativas diplomáticas y militares de gran relevancia. En los distintos foros internacionales se ha convenido respaldar su implementación a través de un conjunto de mandatos. Al respecto, la OEA ha comprendido que su papel en torno a esta temática resulta clave para avanzar hacia un clima de seguridad concurrente con la integración económica política y comercial.

La Cumbre de las Américas de Santiago de Chile encomendó a este organismo reflexionar sobre un nuevo marco conceptual compartido de seguridad, llevar a cabo estudios sobre la homologación de indicadores de gasto militar, acciones de desminado, canalizar el Registro de Armas Convencionales y la ejecución de una Conferencia Especial de Seguridad.

Consecuente con el debate iniciado en Buenos Aires en 1995 y en Santiago de Chile en 1996, este año se ha Ilevado a cabo la III Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de Confianza en el Salvador organizada, por la Comisión Hemisférica de Seguridad de la OEA. En este evento se han emitido varias recomendaciones como las siguientes: 1) Estimular contactos entre legisladores sobre MFC, 2) Extender programas educativos en centros tanto militares como diplomáticos sobre MFC, desarme y otros temas vinculados a la paz y la seguridad hemisférica, 3) Promover acciones cooperativas en zonas fronterizas, 4) Promover el intercambio de información, 5) Estimular la realización de estudios para lograr una metodología común que facilite la comparación del gasto militar, 7) Desarrollar un programa de cooperación para atender problemas de transporte marítimo sobre deshechos nucleares, 8) Continuar la cooperación a los Estados insulares frente a sus problemas especiales de seguridad vinculados a la economía y control del medio ambiente, 9) Mejorar y ampliar la información que se remite al Registro de Armas Convencionales de la ONU y 10) Continuar con las consultas e intercambio de ideas para avanzar en la limitación y control de armas convencionales en la región.

En este contexto, en los últimos años Bolivia ha venido implementando activamente un conjunto de Medidas de Fomento de Confianza Mutua con su vecinos, aspecto que ha mejorado la interlocución y fluidez en la relación militar vecinal. Con las FFAA del Perú y Paraguay nuestro país realiza conferencias bilaterales en el área de la inteligencia, efectúa intercambio de personal militar en actividades de entrenamiento e instrucción y reuniones de carácter profesional entre los comandantes de las guarniciones y zonas navales fronterizas.

Igualmente, impulsan actividades protocolares, de recreación artísticas y deportiva conjunta y comparten publicaciones de interés común además de propiciar programas de cooperación técnica y logística en las zonas fronterizas.

Desde 1992 Bolivia y Perú llevan a cabo las Rondas de Conversaciones entre los Altos Mandos. Este año se ha efectuado la VII Ronda cuya agenda permitió compartir experiencias en materia de formación, capacitación y entrenamiento de personal femenino en el Ejercito, el empleo de pequeñas unidades en el control medioambiental, así como la transferencia de información sobre la intervención de la Fuerza Aérea en la formación de técnicos aeronáuticos civiles.

Con el Paraguay hemos transitado hacia un nuevo modelo de relación bilateral que ha abandonado la tradicional lógica de rivalidad enraizada en el conflicto del Chaco. La devolución de trofeos de guerra en 1993 y el reencuentro de excombatientes de ambos países ha permitido cerrar este capítulo histórico y traumático en nuestras memorias nacionales.

Nuestras percepciones de amenaza signadas por una cruenta guerra actualmente han sido superadas. Estamos fortaleciendo una dinámica cooperativa y complementaria que desde el plano comercial se expande al vínculo militar y la construcción de un clima de paz. El proyecto para la construcción de una ciudad binacional y el desarrollo conjunto de la hidrovía Paraguay-Paraná es una demostración de un nuevo espíritu vecinal. No nos anima ningún balance de poder y juntos procuraremos relanzar una nueva agenda de trabajo para 1999. El próximo año celebraremos la IV Ronda de Conversaciones en la que se tratarán cuestiones inherentes al trafico de drogas y la participación militar.

Aunque no se ha logrado poner en marcha las Rondas de Conversaciones con la República Argentina, el escenario para una futura relación institucionalizada está abonado con la firma del Acuerdo para el Fortalecimiento de la Cooperación en Materia de Defensa y Seguridad Internacionales entre ambos países que data de 1996. Este Acuerdo prevé el establecimiento de un Comité. Permanente de Seguridad con el propósito de fortalecer este vínculo con representación tripartita entre Cancillerías, Ministerios de Defensa y Fuerzas Armadas.

Asimismo, el Protocolo Complementario a dicho Acuerdo considera la participación conjunta de miembros de las Fuerzas Armadas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz dispuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Al amparo de este protocolo, muchos de nuestros oficiales reciben entrenamiento y preparación militar en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ).

Finalmente, este año, la esfera de la cooperación militar ha recibido un nuevo impulso a través de la realización del I Congreso Sudamericano de Inteligencia Estratégica, efectuado en abril, en este país amigo que hoy nos acoge.

3.2. PROPUESTAS PARA LA INSTITUCIONALIZACIO’N DE LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFLANZA MUTUA

Nuestro gobierno considera que la creativa y fructífera aproximación bilateral y multilateral orientada a configurar un clima de estabilidad y confianza mutua requiere ser institucionalizado. Creemos que de esta manera los sucesivos avances en torno a las Medidas de Fomento de Confianza podrían afirmar sus objetivos y alcance pero al mismo tiempo transformarse en políticas de Estado.

Dicha institucionalización, sin duda, requiere acompañarse de una política preventiva de conflictos como el marco adecuado para combinar armónicamente integración y seguridad regional. En este sentido, nuestra región requiere dotarse de un importante grado de certidumbre estratégica a través de mecanismos que permitan proyectar conductas defensivas predictibles.

Consecuentes con esta idea propusimos la necesidad de crear un Centro de Prevención de Conflictos en el marco del Grupo de Río, así como la construcción de un agenda de seguridad en el marco del Tratado de Cooperación Amazónica. Sin duda, ambas propuestas requieren un marco de reflexión, consenso y compatibilización de intereses, pero fundamentalmente requieren el aporte pluralista y generoso de todos nosotros.

4.1 EL CENTRO DE PREVENCIÓN DE CONFLICTOS EN EL MARCO DEL GRUPO DE RÍO

Nuestro empeño por crear este Centro atiende la necesidad de contribuir al diseño y estructuración de una moderna y creativa diplomacia de defensa que permita desplegar adecuadamente y en base al consenso, iniciativas que consoliden y proyecten la paz y la estabilidad regionales. Por ello, su premisa fundacional postula la construcción de un mecanismo esencialmente preventivo y predictivo que contribuya a identificar con anticipación factores de riesgo que limiten la integración, interfieran el progreso democrático o reduzcan el perfil cooperativo en materia de seguridad.

El Centro de Prevención de Conflictos pretende constituir un espacio académico multidisciplinario y representativo entre los países miembros, con el objeto de desarrollar trabajos de diagnóstico, programas de investigaci6n, capacitación de recursos humanos que provean apoyo técnico a sus gobiernos y tareas de asesoramiento permanente al Grupo de Río sobre cuestiones vinculadas a la seguridad e integración, políticas de defensa regionales y Fuerzas Armadas.

Asimismo, se busca constituir un espacio interactivo de diálogo y conocimiento reciproco entre civiles, militares, diplomáticos y políticos de la región con el ánimo de fomentar una cultura estratégica de paz y seguridad, intentando en la medida de lo posible, traducir nuestros esfuerzos bilaterales o multilaterales en Políticas Públicas.

El proyecto prevé la posibilidad de centralizar, procesar e intercambiar información horizontal en la región, articulando redes de investigación académica tanto oficiales como privadas. Estas puedan operar en condición de núcleos u observatorios de análisis estratégico nacional otorgando al Centro de Prevención la posibilidad de ampliar su perspectiva de análisis, cotejar la producción de información, acceder a diversidad de fuentes, producir y mejorar el panorama de consulta e intercambio de información.4

De igual manera, dicho Centro podría operar como un mecanismo de alerta temprana con posibilidad de identificar factores de inestabilidad interna con efecto en las relaciones vecinales o subregionales. No se trata de introducir una agenda de conflictos tradicionales para resolverlos sino mas bien de prevenir y anticipar su posibilidad de ocurrencia. Sensiblemente, en la región existen muy pocas instituciones con capacidad de desarrollar seguimiento, investigación y estudios prospectivos al respecto. A su turno, el desarrollo de programas conjuntos de investigación podría contribuir a identificar ámbitos cooperativos para estrechar nuestras relaciones, así como diseñar agendas interactivas que ayuden a superar percepciones tradicionales de amenaza entre nuestros estados o nuestras fuerzas de seguridad y defensa.

En suma, lo que se pretende con la creación de un Centro de Prevención de Conflictos es avanzar hacia el siglo XXI abonando el camino del entendimiento recíproco, contribuir al diálogo permanente y fortalecer nuestros Estados de Derecho ejerciendo plenamente la primacía del orden constitucional y el respeto al Derecho Internacional. Por otra parte, resulta fundamental en este momento de transición, apelar a fórmulas preventivas para mejorar y fortalecer nuestra vocación pacífica regional.

4.2 LA AMPLIACIÓN DE LA AGENDA DE SEGURIDAD EN EL MARCO DEL TRATADO DE COOPERACIÓN AMAZÓNICA (TCA)

En septiembre de 1998 ha surgido un nuevo escenario que augura un importante ciclo de cooperación y confianza regional a futuro. Se trata de la I Reunión de Ejércitos Amazónicos convocado por el Estado Mayor Brasileño, efectuado con el ánimo de explorar canales y mecanismos de cooperación militar amazónicos. En aquella oportunidad, el Ministerio de Defensa de Bolivia no sólo participó del evento, sino que comprometió su más firme apoyo para consolidar este nuevo escenario de integración militar.

En este contexto, hemos propuesto la necesidad de incorporar una agenda de seguridad al Tratado de Cooperación Amazónica (TCA). Creemos que dicho Tratado ofrece condiciones para crear una Comisión Especial de Seguridad. En efecto, junto a las Comisiones Especiales de Salud, Medio Ambiente, Asuntos Indígenas, Turismo, Transportes y Comunicaciones y Ciencia y Tecnología, hace falta la buena compañía de una Comisión Especial de Seguridad. Esta permitiría ampliar el horizonte y el alcance del Tratado. De esta forma, esperamos fortalecer su funcionamiento, incorporar Políticas de Seguridad Comunes e insertar nuestras Fuerzas Armadas en la defensa armoniosa y cooperativa de la soberanía de nuestros respectivos pisos ecológicos amazónicos.

Así pues, el Tratado de Cooperación abre nuevas perspectivas y oportunidades para concordar objetivos de desarrollo amazónico conjunto a través de una mayor empatía en la integración fronteriza. A su vez, nos permitiría compartir democrática y solidariamente componentes científico-tecnológicos y usar creativamente nuestras potencialidades institucionales. Por lo mismo, una agenda de seguridad cooperativa entre nuestras Fuerzas Armadas, que comparten roles de protección soberana de la amazonía, podrá a futuro contribuir a mejorar nuestra comprensión sobre problemas comunes en esta región.

Creemos que esta iniciativa se inscribe en el espíritu constructivo de la seguridad regional, así como en la formulación y diseño de escenarios institucionales para el despliegue de Medidas de Fomento de la Confianza Mutua entre nuestros pueblos y sus instituciones armadas.

Asimismo, creemos que los resultados de esta iniciativa pueden dar lugar a la creación, como mecanismo operativo de la Comisión Especial de Seguridad, de un Foro Permanente de Seguridad Amazónica con el objeto de dotarle a dicha Comisión de una agenda de trabajo.

Provisoriamente este Foro podría cumplir las siguientes tareas: 1) Constituir un espacio de negociación y consenso para el desarrollo de una activa diplomacia de defensa amazónica, 2) Contribuir a la solución pacífica y concertada de controversias, al manejo, prevención y gestión de conflictos, así como al diseño de sistemas de alerta temprana frente a desastres naturales y/o crisis de seguridad militar.

Con el tiempo, este Foro estaría en condiciones de servir de plataforma para la promoción e institucionalización de Medidas de Fomento de Confianza Mutua en América Latina.

PALAVRAS DO CHEFE DA DELEGAÇÃO BRASILEIRA

Excelentíssimo Senhor Doutor Rodrigo Lloreda Caicedo, Ministro de Defesa Nacional da Colômbia;
Senhores Ministros;
Senhores Embaixadores;
Senhores Oficiais-Generais;
Senhores Oficiais;
Senhoras e Senhores

Em nome da Delegação Brasileira à III Conferência de Ministros da Defesa das Américas, agradeço a calorosa recepção que nos foi oferecida pelo Ministério da Defesa Nacional desse grande país irmão.

O estabelecimento de um diálogo multilateral na área da defesa continental originou-se em 1991, no âmbito da Comissão de Segurança Hemisférica da OEA e, posteriormente, nos trabalhos de preparação da Primeira Cúpula das Américas.

Na Reunião de Williamsburg, os Estados Unidos, como anfitrião, emitiram comunicado final em que se alinharam os chamados "PRINCÍPIOS DE WILLIAMSBURG" , princípios esses que deveriam nortear as atividades regionais na matéria.

Na prática, a Reunião de Williamsburg significou muito mais a apresentação de uma oportunidade de um intercâmbio de idéias entre autoridades dos países do Hemisfério, com atuação e responsabilidade na área de defesa, do que o estabelecimento de um foro de consultas sobre a matéria.

Ademais, a cooperação internacional e as relações cívico-militares já ocupavam em nossos países papel de reconhecida relevância.

A Reunião seguinte (1996), em Bariloche, representaria oportunidade adicional de intercâmbio e fortalecimento da confiança mútua. Na oportunidade, foi debatida a posição de que as "Reuniões Ministeriais de Defesa" deveriam evitar duplicidade de funções e de propósitos já estabelecidos por outros foros institucionalizados como a Junta Interamericana de Defesa (JID), o Colégio Interamericano de Defesa(CID) e a Comissão de Segurança Hemisférica da OEA, a par de Acordos bilaterais e multilaterais vigentes.

As conclusões gerais registram que a consolidação dos processos democráticos representava requisito e pilar do desenvolvimento e da estabilidade regionais e que o papel básico das Forças Armadas continuava a ser o da defesa da soberania nacional, de acordo com os marcos legais fixados nos respectivos diplomas constitucionais.

Da mesma forma que as reuniões anteriores, a "Reunião de Cartagena" deverá propiciar a retomada do diálogo multilateral regional nos campos da defesa e da solidariedade hemisférica.

Esse diálogo tem se mostrado extremamente eficaz, comprovando ser possível retirar de tais oportunidades resultados objetivos em prol da paz em nosso hemisfério.

Foi assim que, em Williamsburg, a Delegação Brasileira teve o grande prazer e a honra de anunciar, àquela época, a aceitação, por parte do Equador e do Peru, de uma zona desmilitarizada e da denominada área ALFA- passos decisivos para um processo de entendimento que seria coroado de êxito.

Êxito que nesta terceira reunião de Cartagena de Índias nos sentimos imensamente felizes de registrar com a assinatura dos acordos finais de paz entre os dois países irmãos.

Os registros se encaixam perfeitamente no objetivo geral fixado pelo Exmo. Senhor Doutor Rodrigo Lloreda Caicedo, digníssimo Ministro da Defesa Nacional da Colômbia, para o encontro que hoje iniciamos:

"Buscar que a segurança e a defesa regionais se fortaleçam, por meio de mecanismos interamericanos, com o propósito de fomentar o desenvolvimento e promover a democracia, dentro de um clima de confiança e transparência."

A nossa união tem prevalecido nos momentos de dificuldade, como aconteceu também na recente catástrofe que se abateu sobre a América Central, na qual a destruição e a morte não conseguiram reduzir abater a vontade de lutar e vencer dessa brava gente.

Assim sendo, a Delegação Brasileira chega a esse encontro com o firme propósito de contribuir para que todos os seus objetivos sejam plenamente alcançados.

Anima-nos a certeza que ele servirá para estreitar ainda mais os laços de cooperação entre os países americanos, diante dos desafios que a chegada do Terceiro Milênio já pronuncia. Unidos em nossos propósitos será mais fácil vencê-los.

Muito obrigado!!!

STATEMENT BY AMBASSADOR C. WILLIAM ROSS
CANADIAN AMBASSADOR TO COLOMBIA
AT THE OPENING SESSION

On behalf of the Honourable Art Eggleton, Canada’sMinister of National Defence, I’m honoured to participate in the Third Defence Ministerial of the Americas Conference. Me gustaria agradecer a las autoridades Colombianas por su calurosa recepcion y la eficiente organizacion tan evidente durante la reunión técnica en Bogotá y aqui mismo. It is fitting that this meeting, focussing on peace and security, is taking place in Colombia. We applaud recent peace initiatives by President Pastrana and his government, and we note the key role that you and your department, Mr. Minister, will play in this process of reconciliation.

The second Defence Ministerial in San Carlos de Bariloche, Argentina was an important milestone in collective consultations on hemispheric security. It gave our countries an opportunity to discuss, at a senior level, a wide range of security issues, to share our expertise and experience and to develop strategies for the future.

Earlier this year during his visit to Chile, Prime Minister Chrétien summed up the Canadian perspective on the Americas when he said, "our hemispheric identity is an active state of mind and a vital link to our future". We are becoming, he said, "una gran familia".

By this he was referring to Canada’s ties throughout the Americas which, over the last decade in particular, have widened and deepened so that we have, indeed, become a family of nations. Cette famille est composeé de diverses cultures, diverses langues et une vaste gamme de races, mais elle est en mëme temps unie par toute une série de valeurs et de buts partagés.

Indeed, Canada sees itself as a country of the Americas. At home in Canada, we are enriched by the contributions made by immigrants from throughout the hemisphere -- people who represent an important part of Canada’s cultural mosaic.

Our sense of community and solidarity led us to recently send men and women of the Canadian Forces to work side-by-side in Central America with local defence forces and those affected by the devastation caused by Hurricanes Georges and Mitch. One illustration of the practical role militaries play in disaster relief was the ability of the Canadian Forces Disaster Assistance Response Team to deploy quickly to anchor subsequent relief efforts. Another is our support for the OAS-led mission to assess the impact of Hurricane Mitch and devise new mine action programmes. This continuing tragedy underscores the importance of ratification by signatories of the Ottawa Treaty on landmines.

On the trade front, too, our relations are strong and, for a country like Canada that is dependent upon trade, this is very important. While we have enjoyed a long history of commercial relations with the countries of the Americas, in recent years we have been at the forefront in promoting freer trade throughout the hemisphere. The North American Free Trade Agreement and our Free Trade Agreement with Chile symbolize this belief, but this is just the beginning. We have thrown our support behind the concept of a free-trade area of the Americas and are determined to realize that by the year 2005. We are honoured to have been chosen to Chair the first round of negotiations in support of this effort.

But it is not only in the area of trade where our countries have grown closer together.

In keeping with our 1994 Defence White Paper, we have expanded our bilateral and multilateral military activities in this region. These include joint training, personnel exchanges and participation in a number of high level conferences. The Canadian naval frigate HMCS Winnipeg, for example, just returned to Canada from South America, where she took part in the UNITAS naval exercises.

We also believe in expanding our involvement through multilateral fora such as this one and service- specific conferences such as the Conference of the Armies of the Americas, the Inter-American Naval Conference and the System for Cooperation Among the Air Forces of the Americas. And, since joining the Organization of American States in 1990, we have focused our efforts within that organization as a means through which to advance our broader security objectives of economic prosperity, stability and democratic development among our hemispheric partners.

We have also fostered closer relationships with hemispheric partners. We have focused our efforts on training in peacekeeping and civil-military relations. For example, regional peacekeeping training, seminars in Buenos Aires, Argentina, and Kingston, Jamaica, have illustrated our common interest in contributing to stability and durable peace. As well, through training provided under the Police Training Assistance Program, through which we have endeavoured to promote stable democratic growth or countries in the region.

Of course, the countries of the Americas have come together on the global stage, where we have benefitted from cooperating in many areas. In particular, we are cooperating more closely with our hemispheric defence and police partners in peace support operations in this region and throughout the world. Strengthening our dialogue on peace and security issues assumes even greater importance as we prepare to take our seat on the UN Security Council on January 1, 1999.

All of these initiatives are important because the world we live in is a turbulent one. Over the next few days, we have an opportunity to continue working towards our common objectives – by sharing our knowledge and experience on a wide range of issues and by coordinating more of our respective efforts in the security sphere.

We warmly embrace this opportunity and look forward to working closely with all the nations participating in this Ministerial.

EXPOSICIÓN CONJUNTA ARGENTINA-CHILE

Medidas de Confianza Mutua

Los cambios que han afectado al sistema de Seguridad Regional desde el término de la Guerra fría, han sido objeto de múltiples análisis y disquisiciones que -a su vez- han producido una serie de discusiones a nivel mundial, regional, subregional y bilateral entre los estados. A partir de ello, en el Sistema Interamericano se ha ido estructurando una nueva Agenda de Seguridad, con miras a superar las deficiencias que mostraba el multilateralismo vigente hasta ese entonces.

Con ese marco de referencia, Argentina y Chile han ido adoptando, en forma creciente, enfoques similares respecto de los desafíos que presenta este nuevo escenario internacional.

El amplio contexto de la relación bilateral, marcado por la vecindad y un proceso de integración en marcha, ha fortalecido la confianza y la amistad entre ambos países. El proceso de integración física, impulsado desde hace más de dos décadas, les ha facilitado acogerse hoy a los beneficios del desarrollo, marcado por un incremento en los vínculos comerciales y una red de inversiones recíprocas, hechos ciertos que sustentan una cooperación interestatal cada vez más real y eficiente, la que, junto a otras situaciones y hechos de carácter político, cultural y social, han contribuido en un mejor conocimiento mutuo. El Mercosur se transforma, entonces, en una buena expresión de esta comunidad de intereses que va mostrando la evolución de las relaciones chileno-argentinas.

Este cuadro no habría sido posible, sin haberse dado en condiciones de paz y estabilidad, un patrimonio común que es necesario preservar a través del ejercicio de la democracia, el desarrollo económico y pleno respeto a los Derechos Humanos.

Se puede decir que la voluntad política de complementación ha presidido la relación entre Argentina y Chile, entendiendo que la nueva situación internacional los ha motivado a multiplicar las instancias de dialogo, para abordar conjuntamente las complejidades del sistema.

En ese contexto los temas tales como la Seguridad y la Defensa ocupan un lugar relevante. Ellos son aproximados por ambos Gobiernos a tres niveles. El político propiamente tal, el político-estratégico y el puramente estratégico. Los tres teniendo como referencia la necesidad de implementar un proceso de estimulo a la Confianza Mutua, a nivel bilateral primero, pero con irradiación al ámbito subregional y regional. Así, junto con participar activamente en el ámbito de la Organización de Estados Americanos (OEA) en pos de tal objetivo, han sido capaces de impulsar una cantidad de Medidas de Fomento de la Confianza Mutua, principalmente aquellas de carácter militar que permiten allanar el camino para superar diferencias y disipar aprehensiones en el ámbito de la defensa y la seguridad, fortaleciendo, por ende, una relación política cada vez más rica y pródiga en acontecimientos de importancia.

A partir de 1990 se inició una nueva fase en las relaciones, lo que posibilitó la solución de la totalidad de las diferencias territoriales sobre la base del diálogo y las compensaciones mutuas. Paralelamente, se comenzaron a institucionalizar las relaciones entre las ramas de las Fuerzas Armadas de los dos partes y entre el Estado Mayor Conjunto Argentino y el Estado Mayor de la Defensa de Chile, adquiriendo todas densidad y p