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SEGUIMIENTO DEL PROGRAMA INTERAMERICANO 

SOBRE LA PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA MUJER 

Y LA EQUIDAD E IGUALDAD DE GÉNERO (PIA)

 

SEPIA II- REUNIÓN DE GÉNERO Y EDUCACIóN

Washington D.C. 9-10 de diciembre de 2003

 

Documento Final 

 

 

 

I.                   La Declaración de la III Reunión de Ministros de Educación

 

Las Ministras y los Ministros de Educación de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos, reunidos con motivo de la III Reunión de Ministros de Educación en la ciudad de México, del 11 al 13 de agosto de 2003, se comprometieron a “promover los principios de equidad, calidad, pertinencia y eficacia en todos los niveles del sistema educativo y de asegurar, para el año 2010, el acceso universal y cumplimiento de todos los niños y las niñas de una educación primaria de calidad y el acceso a la educación secundaria de calidad de un mínimo del 75 por ciento de los jóvenes, con índices crecientes de eficiencia terminal y oportunidades de educación a lo largo de la vida a la población en general y eliminar las disparidades de género en la educación primaria y secundaria para el 2005”, de acuerdo con el mandato de la Tercera Cumbre de las Américas.

 

Tales metas se enmarcan en el reconocimiento de la educación como una de las herramientas que permiten lograr una mayor equidad social y la superación de la pobreza, además de ser el medio para la formación de un capital humano consistente con las exigencias de un mundo globalizado. Por otra parte, hace referencia al necesario compromiso de los sistemas educativos con la democracia, la justicia social y “la dignidad de las personas evitando toda discriminación e intolerancia”.

 

La Declaración señala la necesidad de priorizar los gastos e inversiones en educación, incluyendo la investigación científica, el desarrollo de tecnologías y la difusión y preservación de la diversidad cultural, a la vez que hace un llamado a los Gobiernos a desarrollar estrategias para mejorar el financiamiento de la educación que involucre a las organizaciones políticas, los poderes legislativos y los medios de comunicación. En este sentido, resalta la importancia de la colaboración de todos los sectores, en especial de la sociedad civil, para lograr los objetivos planteados.

 

Se insta a la incorporación de los principios de la Carta Democrática Interamericana, especialmente los referidos a “la educación como un medio clave para fortalecer las instituciones democráticas, promover el desarrollo del potencial humano, aliviar la pobreza y fomentar un mayor entendimiento entre los pueblos” en los programas educativos de cada país.

 

Resalta la Declaración el papel de la información en el proceso de mejoría de la educación, en particular a través del avance en la ampliación y difusión de indicadores de calidad de la educación, creando al mismo tiempo las capacidades necesarias en los Ministerios para el uso de esta herramienta.

 

Especial hincapié se hace sobre el esfuerzo de focalización en los grupos de la población más carenciados a fin de asegurar la igualdad de oportunidades a todos los sectores. De igual manera, reafirma el compromiso de aumentar la cobertura, retención y prevención del fracaso escolar mediante diversos mecanismos.

 

A la educación técnica se le confiere un lugar importante en tanto es un medio para la preparación de los jóvenes para la vida laboral y el desarrollo de competencias de innovación y emprendimiento.

 

Se hace un llamado a la Comisión Interamericana de Educación (CIE) para seguir desarrollando proyectos en los temas de equidad y calidad, formación, capacitación, evaluación y desarrollo profesional docente, recorridos transversalmente por las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

 

La Declaración de México resalta en todo su contenido la equidad y la calidad de la educación, como principios inseparables para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población, en particular de los sectores más pobres. Hace referencia al logro de la eliminación de las disparidades de género en relación con la igualdad de oportunidades para las personas de ambos sexos en el acceso a la educación primaria y secundaria. Asimismo, señala que es imprescindible evitar toda discriminación e intolerancia en los sistemas educativos.

 

Desde una dimensión de género, la equidad en la educación se expresa –además de la igualdad de oportunidades en la cobertura equitativa para hombres y mujeres en todos los niveles de enseñanza– en otros aspectos que es necesario tener en consideración al momento de plantearse la incorporación del enfoque de género en todo el proceso educativo.

 

Uno de ellos es la eliminación de los factores que inciden en la deserción escolar de niñas y niños, en los cuales se reproducen las relaciones de género: las niñas abandonan los estudios para pasar a desempeñar labores domésticas en el hogar; también tiene una alta repercusión la incidencia del embarazo precoz. Por su parte, los niños tienen como principal motivo de abandono de la escuela el ingreso a la fuerza de trabajo, asumiendo un papel de proveedor secundario de los bienes necesarios para satisfacer las necesidades familiares.

 

Otro aspecto a mencionar es la orientación en la elección de una actividad o carrera que es diferenciada para niñas y niños. Por lo general los varones son guiados hacia actividades ligadas a la ciencia y la tecnología; las niñas, preferentemente son orientadas hacia actividades ligadas a los servicios y, en particular, a aquellas relacionadas con el cuidado a otras personas, todas tareas reconocidas como femeninas. Este hecho reproduce y fortalece la segregación del mercado laboral según sexo, que finalmente es uno de los principales factores de discriminación en el mercado de trabajo.

 

La formación docente es una de las dimensiones en las cuales se pueden promover los mayores cambios desde una perspectiva de género. En la medida en que el personal docente transmite a los educandos valores basados en la equidad de género, que se expresa tanto en la formación en los principios de equidad y reconocimiento de la diversidad, como en la conducta no discriminatoria en las aulas, están promoviendo cambios fundamentales en la socialización de niños y niñas.

 

Se destaca la importancia de la continuación y ampliación del Proyecto Cumbre sobre Indicadores (Proyecto Regional de Indicadores Educativos). Esta iniciativa debe ser enriquecida con la introducción de indicadores que permitan medir en el tiempo los avances comparativos entre mujeres y hombres en aquellos temas que son de especial importancia desde la equidad de género.

 

 

II.   El marco de la incorporación de la perspectiva de género en la educación

 

El Plan Estratégico de Acción de la CIM, en sus Áreas de Acción Prioritarias establece que la educación con perspectiva de género es el medio para formar nuevos valores y cambios de actitudes. Es el elemento indispensable para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de la mujer, con el fin de lograr su incorporación en la actividad política en todos los niveles, el ingreso y permanencia en el mercado de trabajo y el mejoramiento de su calidad de vida. En el área de la educación, la CIM propone desarrollar actividades dirigidas a producir e inducir cambios socioculturales y eliminar estereotipos de los papeles domésticos y laborales, a fin de crear conciencia de que hombres y mujeres deben compartir las labores del ámbito público y privado. Prestará atención en general, a la educación de la mujer en todos sus ciclos de vida, y dará especial atención a programas de capacitación para grupos rezagados de educación, como las minorías, la población rural, la población urbana marginada, los grupos indígenas y otros grupos étnicos.[1]

 

El Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género en su objetivo específico 5, insta a los Estados Miembros de la OEA a promover la equidad e igualdad de género y los derechos humanos de la mujer, entre otros, mediante el logro de su acceso pleno e igualitario a “todos los niveles del proceso educativo, así como a las diversas disciplinas de estudio”. Este llamado se reafirma (objetivo específico 8) con “la eliminación de patrones culturales y estereotipos que denigran la imagen de la mujer, en particular en los materiales educativos...”[2]. El mismo Programa, entre las acciones a desarrollar por la Secretaría General de la OEA, llama a adoptar las medidas necesarias para promover entre los organismos del sistema interamericano la incorporación de esta perspectiva en sus trabajos.

 

La propuesta de la CIM para incorporar la perspectiva de género en la educación se basa en la premisa de que ésta, además de ser un mecanismo de movilidad social y económica, integración y superación de la pobreza, es un ámbito privilegiado para promover cambios culturales que faciliten el logro de la equidad e igualdad de género. Si bien el acceso igualitario de las mujeres a todos los niveles de la educación es un avance fundamental, existen otros factores que se relacionan con el potencial que significa la formación de niñas y niños en valores de equidad, tolerancia, respeto a la diversidad y formación ciudadana.

 

La educación con perspectiva de género se concibe como la formación de niñas y niños desde su más temprana edad en principios de equidad e igualdad entre los sexos, que abren el camino a la superación de las mayores barreras basadas en la inequidad de género, entre otras, el acceso igualitario al mercado de trabajo; induce procesos de cambio cultural tanto en hombres como en mujeres, tales como la paternidad responsable, la repartición igualitaria de las labores domésticas; además, crea las condiciones para el empoderamiento de las mujeres y, por ende, la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

 

 

III.    Observaciones  de la Reunión de Género y Educación de la CIM a la Declaración de la III Reunión de Ministros de Educación

 

Durante el desarrollo de la reunión de SEPIA III, se analizó la Declaración de México. Se notaron deficiencias que corresponde destacar para que sean consideradas e incorporadas en las próximas actividades  de seguimiento de la reunión de Ministros a fin de lograr su inserción en las políticas educativas en todos los Ministerios de Educación de los Estados Miembros y que a continuación se detallan:

 

Financiamiento

 

Para mejorar el financiamiento de las reformas de educación;

 

a) Se deben involucrar el y/o los organismos responsables de las finanzas públicas, y otros organismos del Poder Ejecutivo según corresponda.

b)  Dedicar más recursos a la investigación en educación y género y dedicar más recursos en el presupuesto universitario a estos fines.

c) De igual manera deberían involucrarse en la financiación de la educación con perspectiva de género los organismos de cooperación bilateral y multilateral.

 

Educación permanente

 

La educación a lo largo de todos los ciclos de vida debe propiciar la autosuficiencia de las mujeres.

 

Indicadores

 

En relación con los índices de eficiencia terminal, en el nivel de educación secundaria, se sugiere establecer rangos acordes a las distintas regiones y a las características diferentes de cada país y región.

 

Elaborar y aplicar indicadores cualitativos para el tema de género y educación, diferenciados de acuerdo con las realidades culturales de cada país.

 

Hacer una enunciación más específica de los indicadores de género.

Se deben desagregar los datos sobre género y educación no solo entre mujeres y varones sino entre mujeres entre sí para detectar y actuar sobre las brechas existentes

 

Lenguaje no sexista

 

Incluir lenguaje no sexista en el uso de títulos, documentos y otros instrumentos emanados del sistema educativo.

 

Educación y empleo

 

Que los éxitos educativos se visibilicen en mayores oportunidades de empleo sin discriminación por sexo.

 

Deserción escolar por embarazo, maternidad y acoso

 

Para evitar la deserción escolar por embarazo precoz, maternidad, acoso sexual y pérdida de la lactancia, se deben adoptar legislaciones o normativas ministeriales protectoras y servicios de apoyo que las eviten.

 

Formación y actualización en género dentro de la comunidad educativa

 

Es importante el entrenamiento de las y los docentes en la perspectiva de género porque transmiten y testimonian valores y actitudes que a veces  sostienen o fortalecen el sexismo en la educación, cuando deberían favorecer el cambio de esos valores o actitudes.

 

El entrenamiento de administradores y administradoras de la educación es tan vital como el entrenamiento de maestras/os por el rol que estas/os cumplen en proteger y prevenir a los niñas/os de ser sujetos de abuso físico y psicológico

 

La comunidad educativa también debe participar en programas de educación con perspectiva de género

 

 

IV.  Propuestas para la incorporación de la perspectiva de género en la educación

 

La incorporación de la perspectiva de género requiere un tratamiento integral, de manera que las iniciativas en las distintas áreas se refuercen entre sí. Desde cada área específica surgen propuestas complementarias, que actúan paralelamente para lograr la disminución de las brechas de género y la persistencia de factores discriminatorios de género en la educación.

 

Para la operacionalización de las propuestas que permitan lograr la igualdad de género en la educación, se han establecido campos de acción con base en las orientaciones de la III Reunión de Ministros de Educación, se identifican los objetivos que respondan a esas necesidades y las acciones para lograrlos.

 

1.  Asegurar igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el acceso a todos los niveles del sistema educativo.

 

Las mujeres y las niñas se mencionan entre los grupos vulnerables como sujetos de atención prioritaria; sin embargo, este tratamiento impide que se dirijan hacia ellas acciones específicas, especialmente hacia las mujeres de los sectores rurales que presentan un déficit aún en varios países del hemisferio, tanto en la alfabetización como en el nivel de instrucción. Esta necesidad es aún más imperiosa al considerar el efecto multiplicador de la educación de las madres, tanto en la asistencia y permanencia en el sistema educativo de los hijos, como en las mejorías de las condiciones de salud de la familia y, en particular, en la superación de la pobreza de los hogares más desposeídos de la región; además tiene gran incidencia en otros aspectos del desarrollo social, tales como la mortalidad materna e infantil, la salud, nutrición y educación de las nuevas generaciones, el control demográfico y ambiental, la integración social y la construcción de ciudadanía.

 

Por otra parte, la deserción escolar ha sido identificada como uno de los problemas que afecta con más seriedad a los sistemas educativos. Si se analiza este fenómeno desagregado por sexo, se encuentra que reproduce los patrones sexistas que se dan en la sociedad. Los resultados de las encuestas de hogares que se realizan periódicamente en los países de la región, que hacen alusión a las causas del abandono escolar antes de completar la secundaria, revelan que los motivos difieren sensiblemente entre los sexos: los hombres desertan mayoritariamente por motivo de trabajo o búsqueda de empleo y las mujeres por problemas familiares. 

 

Los principales motivos de deserción de las mujeres incluyen: pobreza, embarazo precoz, maternidad, trabajo doméstico remunerado y no remunerado, acoso sexual, prostitución infantil, migración en busca de trabajo y temporeras.

 

Objetivo 1.1. Promover el acceso equitativo y permanencia de niñas y niños en la enseñanza preescolar, básica y secundaria.

 

Acciones:

 

·  Efectuar los cambios necesarios en la normativa vigente a fin de eliminar las barreras legales –donde existan– para el acceso, permanencia y promoción de la educación en igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, con obligatoriedad de la educación preescolar y básica para niños y niñas.

 

· Implementar programas de sensibilización para madres, padres u otros responsables de las decisiones educacionales –en especial los pertenecientes a los grupos más desfavorecidos, en los sectores urbanos y rurales– acerca de la importancia de la asistencia y permanencia de niños y niñas en el sistema educativo.

 

· Realizar estudios para identificar las causas de la deserción escolar, por sexo, en los diferentes niveles educativos, a fin de diseñar acciones y políticas para enfrentar este problema.

 

· Implementar acciones afirmativas que eviten la discriminación y permitan la permanencia de niñas y adolescentes embarazadas y madres en las escuelas.

 

· Creación de programas piloto de apoyo financiero para familias de bajos ingresos condicionados al mantenimiento de los niños y niñas en la escuela.

 

Objetivo 1.2. Aumentar el nivel educativo de las mujeres, en especial de las que están en situación de mayor vulnerabilidad.

 

Acciones:

 

Implementar programas dirigidos a:

 

· Alfabetización para mujeres adultas, relacionando dicha alfabetización con la capacitación ocupacional como parte de proyectos de desarrollo  –considerando en particular aquéllas que pertenecen a los grupos más desfavorecidos– acorde con sus necesidades, horarios, cuidado infantil, lengua y cultura, así como con las características propias de las comunidades en que habitan, estableciendo refuerzo especial para analfabetas funcionales (por desuso de las habilidades de lectoescritura adquiridas).

 

· Alfabetización para mujeres adultas también ligada a lo ocupacional, a proyectos vinculados con el desarrollo y a la demanda de las mujeres por sus derechos.

 

·  Alfabetización de niñas prepúberes (9 años), en los países en que corresponda.

 

·  Refuerzo educativo focalizado en grupos de mujeres en condiciones desfavorables tales como: discapacitadas, mujeres pobres del sector urbano y del sector rural, jefas de hogar, madres adolescentes, refugiadas, reclusas; aprovechando la complementación y articulación con otros programas o servicios institucionales relacionados (en particular dirigidos a la formación para el trabajo y el ejercicio de otros derechos humanos de la mujer).

 

·        Educación permanente, dirigidos especialmente a mujeres adultas mayores. de los sectores más vulnerables

 

·        Elaboración y distribución gratuita de materiales educativos con contenidos contextuales de fácil lectura y con pertinencia cultural y lingüística para esta alfabetización, como así también  refuerzo educativo focalizado a fin de promover la lectoescritura.

 

2.                  Promover una educación no sexista

 

Un alto porcentaje de las jóvenes siguen carreras que reproducen los roles femeninos tradicionales, tales como las relacionadas con la educación y salud, las que son precisamente las de menor status y niveles de ingreso. En las opciones de los jóvenes está implícita la formación que los docentes imparten a alumnos y alumnas desde el nivel básico. Por lo general, se les da una mayor atención a los niños en las áreas científicas que a las niñas; en el ciclo secundario, la orientación vocacional orienta a muchachos y muchachas hacia intereses preestablecidos de acuerdo a su sexo. De este modo, la cultura educativa, que hace distinciones entre el tratamiento y orientación entre niños y niñas, va definiendo las preferencias de cada uno.

 

Juega también en este aspecto un papel importante, las imágenes que se proyectan en los textos escolares. Aunque en algunos países se ha dado comienzo a la revisión desde una perspectiva de género de los textos escolares, en el marco de las reformas educativas que se implementan, persisten en muchos aún, las imágenes estereotipadas de hombres y mujeres de acuerdo a sus roles tradicionales de género, o bien la imagen femenina tiene menor importancia que la masculina.

 

La orientación vocacional sexista desde la escuela, deja fuera del mercado laboral relacionado con la ciencia y la tecnología a un gran contingente de mujeres, marginándolas de las actividades productivas de punta que son las de mayor oferta de acuerdo a las transformaciones de los mercados, producto de la integración económica y la globalización.

 

En el nivel de educación superior, sigue presente la segmentación de las carreras universitarias, por las cuales algunas concentran a un alto porcentaje de mujeres y en otras son una minoría. Dentro de las propuestas para el replanteamiento de la educación superior, no pueden estar ausentes aquellas dirigidas a ampliar las opciones de carrera de hombres y mujeres, estimulando a unos y otras a incursionar en carreras de las cuales han estado desigualmente representadas.

 

Otro aspecto a considerar, se relaciona con los rápidos cambios e innovaciones basadas en la tecnología, la conectividad y la comunicación deben ser puestos al servicio de la educación, sobre todo para romper la brecha de calidad en la educación de los sectores más aislados y vulnerables. Tradicionalmente, las mujeres han estado menos ligadas al uso de la tecnología, en función de la distribución de roles de acuerdo al sexo. El esfuerzo por la utilización de las tecnologías en la educación, debe prestar una atención especial a acercar a las niñas y jóvenes al uso de las innovaciones, evitando la orientación sexistas en su uso.

 

El desafío de crear ambientes educativos concebidos como comunidades de aprendizaje, se extiende naturalmente a los docentes, quienes en este escenario tienen la responsabilidad de promover valores democráticos, la equidad y la tolerancia en contraposición al autoritarismo y a las jerarquías rígidas. Para ello, es preciso incorporar en la formación de los docentes, los principios que promuevan estos valores, en particular, la no discriminación por razones de género en todas las instancias del sistema educativo.

 

Objetivo 2.1. Eliminar las discriminaciones de género en el currículo educativo e introducir nuevos temas

 

Acciones:

 

·  Revisar la curricula educativa integrando la perspectiva de género en todos los niveles y áreas del conocimiento, en las actividades, espacios, lenguaje, materiales, interrelaciones dentro del aula, orientación vocacional, organización y administración escolar y otras áreas de la cultura educativa. Se enfatiza la modificación del currículo de formación y actualización docente.

 

·  Promover la participación coeducativa de alumnos y alumnas en actividades de asignaturas especiales o extracurriculares eliminando estereotipos u obstáculos sexistas.

 

·  Favorecer o, según proceda, incluir en los textos escolares y otros recursos educativos (audiovisuales, multimedios, etc.) un contenido e imagen equilibrada de las capacidades, funciones y aportes a la cultura de hombres y mujeres, suprimiendo estereotipos por razones de sexo. Se enfatiza la incorporación del género en el uso de los diversos sistemas de comunicación. 

 

·  Incluir objetivos curriculares en todos los niveles educativos sobre:

 

a)  la educación sexual apropiada a la edad y salud sexual y reproductiva;

b)  los derechos humanos de las mujeres, la educación y cultura en y para la democracia, valores éticos, el pleno ejercicio de la ciudadanía, así como para la participación protagónica y empoderamiento de las mujeres con el fin de favorecer la gobernabilidad democrática y la negociación pacífica de conflictos;

c)  la participación de la mujer para el respeto a la ecología y el medio ambiente.

 

·  Implementar programas de sensibilización y conocimiento de la perspectiva de género en la formación y capacitación permanente de docentes y del personal de los departamentos correspondientes dirigidos a:

 

a)  la orientación vocacional y de carreras;

b)  la motivación a la ciencia y a la tecnología en la vida cotidiana y para la formación profesional;

c)  la participación política, y

d)  el desarrollo de la creatividad y a una cultura de paz.

 

Objetivo 2.2. Promover una orientación vocacional igualitaria para mujeres y hombres

 

Acciones:

 

· Eliminar estereotipos sexistas en las prácticas docentes, tales como la transmisión de mensajes que promuevan la inequidad de género, el uso diferenciado del espacio para hombres y mujeres, la descalificación o ignorancia de necesidades e intereses de las alumnas y los alumnos.

 

·  Estimular a las niñas y mujeres a incursionar en estudios y carreras de los que han estado tradicionalmente excluidas, especialmente en el campo de la ciencia y la tecnología, así como promover el uso de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana y en el desempeño laboral.

 

3. Impulsar, a través de la educación, una mejor inserción laboral de las mujeres

 

Los resultados alcanzados en el aumento de la cobertura en el nivel de la educación básica, y el registro de un aumento de la matrícula en el nivel secundario, no se reflejan en los logros esperados de los(as) jóvenes en relación a su inserción en el mercado laboral. Hay que considerar que los(as) jóvenes que llegan a la educación superior son un pequeño porcentaje, por lo que se requiere una redefinición de la orientación de la educación desde el nivel básico, en función del trabajo, de modo de que entregue formación adecuada para el desempeño laboral y, por ende, para el incremento del capital humano de los países de la región. Para las mujeres esta formación requiere una preocupación particular, por cuanto sus opciones de trabajo se ven reducidas por la prevalencia de estereotipos formados en relación con trabajos masculinos y femeninos, siendo estos últimos más restringidos y menos valorizados en el mercado de trabajo. En muchas oportunidades, las opciones de las mujeres se reducen al empleo informal de baja productividad o el empleo doméstico, por falta de una preparación adecuada que las habilite para el desempeño de otras ocupaciones mejor rentadas que les proporcione la autonomía económica necesaria para su propio sustento y el de sus familias.

 

Objetivo 3.1. Aumentar la empleabilidad de las mujeres

 

Acciones:

 

·        Fortalecer la coordinación entre el sistema formativo, las dependencias de capacitación laboral del Estado y el sector productivo para determinar las necesidades y actualización de los perfiles ocupacionales, alimentar el sistema de información e intermediación de la oferta sobre la demanda laboral que permita definir las posibilidades de empleo femenino existentes.

 

·        Diseñar e implementar programas complementarios en los diferentes niveles del sistema educativo, dirigidos hacia:

 

o  Desarrollo de la capacidad de emprendimiento para lograr competencias claves para la empleabilidad que permitan a las mujeres –en especial a las más pobres- proyectarse, adaptarse y cambiar su entorno.

 

o    Formación profesional y técnica para direccionar a las mujeres hacia actividades dinámicas y con potencialidades de desarrollo, así como para mejorar su acceso a funciones de gestión, supervisión y dirección, en especial en las áreas en las que tienen poca representación.

 

Promover la flexibilización de horarios escolares y laborales que garanticen la

formación y posibilidades de empleo de las mujeres con responsabilidades familiares.

 

4. Contribuir al fortalecimiento de los Ministerios de Educación desde una perspectiva de género

 

El proceso de modernización y fortalecimiento a que están abocados los Ministerios de Educación, es una oportunidad para insertar los principios de igualdad de oportunidades. En este ámbito, es fundamental la coordinación que se pueda obtener con los mecanismos nacionales para la igualdad de la mujer de los respectivos países, tanto en lo concerniente a la elaboración de programas conjuntos, como al seguimiento de los avances en la educación, desde una perspectiva de género.

 

Objetivo 4.1.  Promover la coordinación interinstitucional para el logro de los objetivos de género en la educación

 

 Acciones:

 

 · Crear y fortalecer unidades y mecanismos institucionales de género (consejos consultivos, unidades, programas de equidad e igualdad de género) dentro de los ministerios de educación, mecanismos nacionales de igualdad de género y generar una coordinación interinstitucional entre los ministerios de educación y otros puntos focales del Estado relacionados a la educación.

 

· Diseñar e implementar, cuando corresponda, programas en coordinación con los mecanismos nacionales para la igualdad de la mujeres de los respectivos países, dirigidos a:

 

o  Sensibilizar y capacitar desde una perspectiva de género a los encargados de la formulación de programas y políticas de educación, asegurando la asignación presupuestaria para la implementación de esas políticas.

 

o  Sensibilizar y capacitar al personal docente en la perspectiva de género, educación sexual, equidad, desarrollo y formación integral con metodologías continuas que aseguren la aplicación en su práctica docente. En lo posible, estos programas deberían estar instalados al interior de los Ministerios de Educación dentro de su estructura programática y presupuestaria.

 

Objetivo 4.2. Medir permanentemente el estado de las brechas de género en la educación

 

 Acciones:

 · Fortalecer los sistemas estadísticos y de informática de los ministerios para desarrollar información desagregada por sexo.

 

·  Diseñar un conjunto de indicadores cuantitativos y cualitativos de seguimiento de la inserción de la perspectiva de género en las políticas educativas, y en los estudios del impacto de la educación de las mujeres en la reducción de la brecha salarial en coordinación con las oficinas nacionales de estadística de los respectivos países.

 

· Incorporar indicadores cuantitativos y cualitativos de género en la educación en el Programa Regional de Indicadores de la Educación (PRIE).

 

·  Fortalecer los mecanismos de diálogo y consulta entre los ministerios de educación y las organizaciones de la sociedad civil especializadas en género y educación.

 

5. Eliminar mensajes y materiales sexistas en los medios de comunicación social y alentarlos a educar a la sociedad sobre igualdad de género.

 

Los medios de comunicación social desempeñan una función educativa y a través del material que difunden pueden contribuir a visibilizar una imagen polifacética de las mujeres y sus contribuciones a la cultura o reforzar enfoques sexistas.  Por esa razón es importante sensibilizar a quienes influencian y dirigen los medios para alentarlos a que promuevan la equidad e igualdad de género. Se debe hacer un esfuerzo para favorecer un dialogo entre las instituciones responsables del sistema educativo y los medios de comunicación para mejorar la formación e información sobre equidad e igualdad de género.

 

Objetivo 5.1. Alentar a los medios de comunicación, como agentes de educación en nuestra sociedad, a  contribuir a la eliminación de los mensajes sexistas

Acciones

 

·  Sensibilizar a los medios de comunicación sobre equidad e igualdad de género, eliminando los mensajes sexistas.

 

· Establecer mecanismos de enlace entre los entes institucionales encargados del sistema educativo y entidades responsables de  los medios de comunicación a fin de incentivar la formación y la información sobre la equidad e igualdad de género como elemento promotor del desarrollo de la  nación y de la sociedad.

 

 


 


[1] Plan Estratégico de Acción de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM).

[2] Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género  (CIM/RES. 209/98 y AG/RES. 1625 (XXIX-O/99)

 

 

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