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Seguimiento del Programa Interamericano 

 

SEPIA III – Género y Trabajo 

Diciembre 9-10, 2003 

Washington, D.C. 

 

 

DOCUMENTO DE TRABAJO 

Propuestas sobre Género  y Educación 

en el marco de la III Reunión de Ministros de Educación

 

I.                   La Declaración de la III Reunión de Ministros de Educación

 Las Ministras y los Ministros de Educación de los países miembros de la Organización de Estados Americanos, reunidos con motivo de la III Reunión de Ministros de Educación en la ciudad de México entre los días 11 y 13 de agosto de 2003 se  comprometieron  a “promover los principios de equidad, calidad, pertinencia y eficacia en todos los niveles del sistema educativo y de asegurar, para el año 2010, el acceso universal y cumplimiento de todos los niños y las niñas de una educación primaria de calidad y el acceso a la educación secundaria de calidad de un mínimo del 75 por ciento de los jóvenes, con índices crecientes de eficiencia terminal y oportunidades de educación a lo largo de la vida a la población en general y eliminar las disparidades de género en la educación primaria y secundaria para el 2005”, de acuerdo al mandato de la III Cumbre de las Américas. 

Tales metas se enmarcan en el reconocimiento de la educación como una de las herramientas que permiten lograr una mayor equidad social y la superación de la pobreza, además de ser el medio para la formación de un capital humano consistente con  las exigencias de un mundo globalizado. Por otra parte,  hace referencia al necesario compromiso de los sistemas educativos con la democracia, la justicia social y “la dignidad de las personas evitando toda discriminación e intolerancia.” 

La Declaración señala la necesidad  de priorizar los gastos e inversiones en educación, incluyendo la investigación científica,  el desarrollo de tecnologías y  la difusión y preservación de la diversidad cultural, a la vez que hace un llamado a los Gobiernos a desarrollar estrategias  para mejorar el financiamiento de la educación que involucre a  las organizaciones políticas, los poderes legislativos y los medios de comunicación. En este sentido, resalta la importancia de la colaboración  de todos los sectores, en especial de la sociedad civil, para lograr los objetivos planteados. 

Se insta a la incorporación de los principios de la Carta Democrática Interamericana, especialmente los referidos a “la educación como un medio clave para fortalecer las instituciones democráticas, promover el desarrollo del potencial humano, aliviar la pobreza y fomentar un mayor entendimiento entre los pueblos” en los programas educativos de cada país. 

Resalta en la Declaración, el papel de la información en el proceso de mejoría de la educación,  en particular, a través del avance en  la ampliación y difusión de indicadores de calidad de la educación, creando al mismo tiempo las capacidades necesarias en los Ministerios  para el uso de esta herramienta. 

Especial hincapié se hace sobre el esfuerzo de focalización en los grupos de la población más carenciados a fin de asegurar la igualdad des oportunidades a todos los sectores. De igual manera, reafirma el compromiso de aumentar la cobertura, retención y prevención del fracaso escolar mediante diversos mecanismos.

A la educación técnica se le confiere un lugar importante en tanto es un medio para la preparación de los jóvenes para la vida laboral y el desarrollo de competencias de innovación y emprendimiento.  

Se hace un llamado a la CIE para seguir  desarrollando proyectos en los temas de equidad y calidad, formación, capacitación, evaluación y desarrollo profesional docente, recorridos transversalmente por las nuevas tecnologías de la información y comunicación.  

La Declaración  de México resalta en todo su contenido la equidad y la calidad de la educación, como principios inseparables para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población, en particular de los sectores más pobres. Hace referencia al logro de la eliminación de las disparidades de género en relación a  la igualdad de oportunidades para las personas de ambos sexos en el acceso a la educación primaria y secundaria.  Asimismo, señala que es imprescindible evitar toda discriminación e intolerancia en los sistemas educativos. 

Desde una dimensión de género, la equidad en la educación se expresa - además de la igualdad de oportunidades  en la cobertura equitativa para hombres y mujeres en todos los niveles de enseñanza-  en otros aspectos que es necesario tener en consideración al momento de plantearse la incorporación del enfoque de género en todo el proceso educativo.

 Uno de ellos es la eliminación de los factores que inciden en la deserción escolar de niñas y niños, en los cuales se reproducen las relaciones de género: las niñas abandonan los estudios para pasar a desempeñar labores domésticas en el hogar; también tiene una alta repercusión la incidencia del embarazo precoz.  Por su parte,  los niños tienen como principal motivo de abandono de la escuela, el ingreso a la fuerza de trabajo, asumiendo un  papel de proveedor secundario de los  bienes necesarios para satisfacer las necesidades familiares.

 Otro aspecto a mencionar es la orientación en la elección de una actividad o carrera que es diferenciada para niñas y niños. Por lo general los varones son guiados hacia actividades ligadas a la ciencia y la tecnología; las niñas, preferentemente son orientadas hacia actividades ligadas a los servicios y, en particular, a aquellas relacionadas con el cuidado a otras personas, todas tareas reconocidas como femeninas. Este hecho reproduce y fortalece la segregación del mercado laboral según sexo, que finalmente es uno de los principales factores de discriminación en el mercado de trabajo.

 La formación docente, es una de las dimensiones en las cuales se pueden promover los mayores cambios desde una perspectiva de género. En la medida en que el personal docente transmite a los educandos valores basados en la equidad de género, que se expresa tanto en la formación en los principios de equidad y reconocimiento de la diversidad, como en la conducta no discriminatoria  en las aulas, están promoviendo cambios fundamentales en la socialización de niños y niñas.  

Se destaca la importancia de la continuación y ampliación del Proyecto Cumbre sobre indicadores  (Proyecto Regional de Indicadores Educativos). Esta iniciativa debe ser enriquecida con la introducción de indicadores que permitan medir en el tiempo los avances comparativos entre mujeres y hombres en aquellos temas que son de especial importancia  desde la equidad de género.

  

II.                El marco de la incorporación de la perspectiva de género en la educación

 El Plan Estratégico de Acción de la CIM, en sus  Áreas de Acción Prioritarias   establece que la educación con perspectiva de género es el medio para formar nuevos valores y cambios de actitudes. Es el elemento indispensable para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de la mujer, con el fin de lograr su incorporación en la actividad política en todos los niveles, el ingreso y permanencia en el mercado de trabajo, y el mejoramiento de su calidad de vida. En el área de la educación, la CIM propone desarrollar actividades dirigidas a producir e inducir cambios socioculturales y eliminar estereotipos de los papeles domésticos y laborales, a fin de crear conciencia de que hombres y mujeres deben compartir las labores del ámbito público y privado. Prestará atención en general, a la educación de la mujer en todos sus ciclos de vida, y dará especial atención a programas de capacitación para grupos rezagados de educación, como las minorías, la población rural, la población urbana marginada, los grupos indígenas y otros grupos étnicos.[1]

 El Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género en su objetivo específico 5., insta a los Estados Miembros de la OEA a promover la equidad e igualdad de género y los derechos humanos de la mujer, entre otros, mediante el logro de su acceso pleno e igualitario a “todos los niveles del proceso educativo, así como a las diversas disciplinas de estudio”. Este llamado se reafirma (objetivo específico 8) con “la eliminación de patrones culturales y estereotipos que denigran la imagen de la mujer, en particular en los materiales educativos...”[2]. El mismo Programa, entre las acciones a desarrollar por la Secretaría General de la OEA, llama a adoptar las medidas necesarias para promover entre los organismos del sistema interamericano la incorporación de esta perspectiva en sus trabajos.

 La propuesta de la CIM para incorporar la perspectiva de género en la educación,  se basa en la premisa de que ésta, además de ser un mecanismo de movilidad social, integración y superación de la pobreza,   es un ámbito privilegiado para promover cambios culturales que faciliten el logro de la equidad de género. Si bien el acceso igualitario de las mujeres a todos los niveles de la educación, es un avance fundamental, existen otros factores que se relacionan con el potencial que significa la formación de niñas y niños en valores de equidad, tolerancia, respeto a la diversidad y formación ciudadana.

La educación con perspectiva de género, se concibe como la formación de niñas y niños desde su más temprana edad en principios de equidad entre los sexos, que  abren el camino a la superación de las mayores barreras basadas en la inequidad de género, entre otras, el  acceso igualitario al mercado de trabajo; induce procesos de cambio cultural tanto en hombres como en mujeres,  tales como  la paternidad responsable, la repartición igualitaria de las labores domésticas; además, crea las condiciones para el  empoderamiento de las mujeres y, por ende,  la construcción de una sociedad  más justa y equitativa.

  

III.             Propuestas para la incorporación de la perspectiva de género en la educación

 La incorporación de la perspectiva de género requiere de un tratamiento integral, de manera de que las iniciativas en las distintas áreas se refuercen entre sí. Desde cada área específica surgen propuestas complementarias, que actúan paralelamente para lograr la disminución de las brechas de género y la persistencia de factores discriminatorios de género en la educación.

 Para la operacionalización de las propuestas que permitan lograr la equidad de género en la educación, se han establecido campos de acción en base a las orientaciones de la III Reunión  de Ministros de Educación, se identifican los objetivos que respondan a esas necesidades y las acciones  para lograrlos. 

  1. Asegurar igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el acceso a todos los niveles del sistema educativo.

Las mujeres y las niñas se mencionan entre los grupos vulnerables, como sujetos de atención prioritaria; sin embargo, este tratamiento impide que se dirijan hacia ellas acciones específicas, especialmente hacia las mujeres de los sectores rurales que  presentan un déficit aún en varios países del hemisferio, tanto en la alfabetización como en el nivel de instrucción. Esta necesidad es  aún más imperiosa al considerar el efecto multiplicador de la educación de las madres, tanto en la asistencia y permanencia en el sistema educativo de los hijos, como en las mejorías de las condiciones de salud de la familia y, en particular, en la superación de la pobreza de los hogares más desposeídos de la región; además tiene gran incidencia en otros aspectos del desarrollo social, tales como la mortalidad materna e infantil, la salud, nutrición y educación de las nuevas generaciones, el control demográfico y ambiental,  la integración social y la construcción de  ciudadanía.

 Por otra parte, la deserción escolar ha sido identificada como uno de los problemas que afecta con más seriedad a los sistemas educativos. Si se analiza este fenómeno  desagregado por sexo, se encuentra que reproduce los patrones sexistas que se dan en la sociedad.  Los resultados de las encuestas de hogares que se realizan periódicamente en los países de la región, que hacen alusión a las causas del abandono escolar antes de completar la secundaria, revelan que los motivos difieren sensiblemente entre los sexos: los hombres  desertan mayoritariamente  por motivo de trabajo o búsqueda de empleo y las mujeres por problemas familiares, que incluye embarazo o maternidad y quehaceres del hogar.

Objetivo 1.1. Aumentar el nivel educativo de las mujeres, en especial de las que están en situación de mayor vulnerabilidad.

Acciones:

    Implementar programas dirigidos a: 

·         Alfabetización para mujeres adultas – considerando en particular a  mujeres indígenas- acordes con sus necesidades (horarios, cuidado infantil), lengua y cultura, así como con las características propias de las comunidades en que habitan,  estableciendo reforzamiento especial para   analfabetas funcionales (por desuso de las habilidades de lectoescritura adquiridas). 

·         Reforzamiento educativo focalizado en grupos de mujeres en condiciones desfavorables: pobres,  jefas de hogar, madres adolescentes, etc., aprovechando la complementación y articulación con otros programas o servicios institucionales relacionados (en particular dirigidos a formación para el trabajo). 

·         Educación permanente,  dirigidos especialmente a mujeres adultas mayores.  

Objetivo 1.2. Promover el acceso equitativo y permanencia de niñas y niños en la enseñanza primaria y secundaria. 

Acciones: 

·         Efectuar los cambios necesarios  en la normativa vigente a fin de eliminar las barreras legales –donde existan- para el acceso a la educación en igualdad de oportunidades para hombres y mujeres (obligatoriedad de la educación básica para niños y niñas). 

·         Implementar programas de sensibilización a padres y madres –en especial, pertenecientes a los grupos más postergados y con énfasis en los sectores rurales- acerca de la importancia de la asistencia y permanencia de niños y niñas en el sistema educativo. 

·         Realizar estudios que permitan indagar sobre las causas de la deserción por sexo, a fin de diseñar acciones y políticas para enfrentar este problema.  

  1. Promover una educación no sexista

Un alto porcentaje de las jóvenes siguen carreras que reproducen  los roles femeninos, tales como las relacionadas con la educación y  salud, las que son precisamente las de menor status y niveles de ingreso. En las opciones de los jóvenes está implícita la formación que los docentes imparten a alumnos y alumnas desde el nivel básico. Por lo general, se les da 

una mayor atención a los niños en las áreas científicas que a las niñas; en el ciclo secundario, la orientación vocacional orienta a muchachos y muchachas hacia intereses preestablecidos de acuerdo a su sexo. De este modo, el currículo oculto,  que hace distinciones entre el tratamiento y orientación entre niños y niñas, va definiendo las preferencias de cada uno.

 

Juega también en este aspecto un papel importante, las imágenes que se proyectan en los textos escolares. Aunque en algunos países se ha dado comienzo a la revisión desde una perspectiva de género de los textos escolares, en el marco de las reformas educativas que se implementan, persisten en muchos aún, las imágenes estereotipadas de hombres y mujeres de acuerdo a sus roles de género, o bien la imagen femenina tiene menor importancia que la masculina.

La orientación  vocacional sexista desde la escuela, deja fuera del mercado laboral  relacionado con la ciencia y la tecnología a un gran contingente de mujeres, marginándolas de las actividades  productivas de punta que son las de mayor oferta de acuerdo a las transformaciones de los mercados, producto de la integración económica y la globalización. 

En el nivel de educación superior, sigue presente la segmentación de las carreras universitarias, por las cuales algunas concentran a un alto porcentaje de mujeres y en otras son una minoría. Dentro de las propuestas para el replanteamiento de la educación superior, no pueden estar ausentes aquellas dirigidas a ampliar las opciones de carrera de hombres y  mujeres, estimulando a unos y otras  a incursionar en carreras de las cuales han estado ausentes.   

Otro aspecto a considerar, se relaciona con los rápidos cambios e innovaciones basadas en la tecnología, la conectividad y la comunicación deben ser puestos al servicio de la educación, sobre todo para romper la brecha de calidad en la educación de los sectores más aislados y vulnerables. Tradicionalmente, las mujeres han estado menos ligadas al uso de la tecnología, en función de la distribución de roles de acuerdo al sexo. El esfuerzo por la utilización de las tecnologías en la educación, debe prestar una atención especial a acercar a las niñas y jóvenes al uso de las innovaciones, evitando la orientación sexistas en su uso.   

El desafío de crear ambientes educativos concebidos como comunidades de aprendizaje, se extiende naturalmente a los docentes, quienes en este escenario tienen la responsabilidad de promover valores democráticos, la equidad y la tolerancia en contraposición al autoritarismo y a las jerarquías rígidas. Para ello, es preciso incorporar en la formación de los docentes, los principios que promuevan estos valores, en particular, la no discriminación por razones de género en todas las instancias del sistema educativo. 

Objetivo 2.1.  Eliminar las discriminaciones de género en  el currículo educativo

 Acciones:

·         Eliminar las diferencias existentes en el currículo educativo sobre actividades diferenciadas para uno u otro sexo, estimulado los aprendizajes de niños y niñas en tareas atribuibles a ambos sexos. 

·         Remover  los requisitos que impiden por razones de sexo, la participación de alumnos y alumnas en asignaturas complementarias diferenciales. 

·         Suprimir en los textos escolares  los mensajes que reproducen estereotipos sexistas o que no proporcionen una imagen equilibrada de las capacidades y funciones de hombres y mujeres, así como el uso de un lenguaje discriminatorio. 

·         Introducir la educación sexual en el currículo regular de todos los niveles educativos.  

Objetivo 2.2.  Promover una orientación vocacional igualitaria para mujeres y hombres 

Acciones: 

·         Eliminar estereotipos  sexistas en las prácticas docentes, tales como la transmisión de mensajes que promuevan la inequidad de género, el uso diferenciado del espacio para hombres y mujeres, la descalificación o ignorancia de necesidades e intereses de las alumnas. 

·         Implementar programas de sensibilización dirigidos a: 

o        Personal docente, sobre la importancia de estimular el interés de las niñas por la ciencia y tecnología. 

o        Los(as) profesionales que imparten orientación vocacional, sobre la importancia de  que las niñas y adolescentes elijan carreras y oficios de mayor diversidad y evitar continuar con su orientación  hacia actividades tradicionalmente femeninas.  

  1. Impulsar, a través de la educación, una mejor inserción laboral de las mujeres

              Los resultados alcanzados en el aumento de la cobertura en el nivel de la educación básica, y el registro de un aumento de la matrícula en el nivel secundario, no se reflejan en los logros esperados de los(as) jóvenes en relación a su inserción en el mercado laboral. Hay que considerar que los(as) jóvenes que llegan a la educación superior son un pequeño porcentaje, por lo que se requiere de una redefinición de la orientación de la educación desde el nivel básico, en función del trabajo, de modo de que entregue formación adecuada para  el desempeño laboral y, por ende, para el incremento del capital humano de los países de la región. Para las mujeres esta formación requiere de una preocupación particular, por cuanto sus opciones de trabajo se ven reducidas por la prevalencia de estereotipos formados en relación a trabajos masculinos y femeninos, siendo estos últimos más restringidos y menos valorizados en el mercado de trabajo. En muchas oportunidades, las opciones de las mujeres se reducen al empleo informal de baja productividad  o el empleo doméstico, por  falta de una preparación adecuada que las habilite para el desempeño de otras ocupaciones mejor rentadas que les proporcione la autonomía económica necesaria para su propio sustento y el de sus familias.

  Objetivo 3.1. Aumentar la empleabilidad de las mujeres

Acciones:

·         Fortalecer la coordinación entre  el sistema formativo y el sector productivo para determinar las necesidades y actualización de  los perfiles ocupacionales, alimentar el sistema de información sobre demanda y oferta laboral y definir las posibilidades de empleo femenino existentes.

·         Diseñar e implementar programas complementarios en los diferentes niveles del sistema educativo, dirigidos  hacia: 

o        Desarrollo de la  capacidad de emprendimiento para lograr competencias claves para la empleabilidad que permitan a las mujeres –en especial a las más pobres- proyectarse, adaptarse y cambiar su entorno. 

o        Formación profesional y técnica para direccionar a las mujeres  hacia actividades dinámicas y con  potencialidades de desarrollo, así como para mejorar su acceso a  funciones de gestión, supervisión y dirección, en especial en las áreas en las que se encuentran subrepresentadas. 

4.     Contribuir al fortalecimiento de los Ministerios de Educación desde una perspectiva de género 

El proceso de modernización y fortalecimiento  a que están abocados los Ministerios de Educación, es una oportunidad para insertar los principios de igualdad de oportunidades. En este ámbito, es fundamental la coordinación que se pueda obtener con los mecanismos nacionales para la igualdad de la mujer de los respectivos países, tanto en lo concerniente a la elaboración de programas conjuntos, como al seguimiento de los avances en la educación, desde una perspectiva de género. 

Objetivo 4.1. Promover la coordinación interinstitucional para el logro de los objetivos de género en la educación

 Acciones:

 ·         Diseñar e implementar programas en coordinación con los mecanismos nacionales para la igualdad de la mujeres de los respectivos países, dirigidos a: 

o        Sensibilizar  y capacitar  desde una perspectiva de género a los encargados de la formulación de  programas y políticas de educación, asegurando la asignación presupuestaria para la implementación de las políticas. 

o        Sensibilizar y capacitar al personal docente  en la perspectiva de género,  educación sexual, equidad, desarrollo y formación integral con metodologías continuas que aseguren la aplicación  en su práctica docente. En lo posible, estos programas deberían estar instalados al interior de los Ministerios de Educación y formar parte de su estructura institucional. 

Objetivo 4.2. Medir permanentemente el estado de las brechas de género en la educación

Acciones: 

·         Diseñar un conjunto de indicadores de seguimiento de la inserción de la perspectiva de género en las políticas educativas, en coordinación con las oficinas nacionales de estadística de los respectivos países. 

·         Incorporar indicadores de género en la educación en el Programa Regional de Indicadores de la Educación (PRIE). 


[1] Plan Estratégico de Acción de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM).

[2] Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género  (CIM/RES. 209/98 y AG/RES. 1625 (XXIX-O/99))

 

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