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PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN LAS ESTRUCTURAS DE PODER
Y DE TOMA DE DECISIONES
La integración de la mujer en toda la gama del proceso de toma de
decisiones,
incluyendo los más altos estratos del Estado, es el único medio para lograr su
participación en el desarrollo, su condición de igualdad en la sociedad y su
contribución a la paz social y goce. El derecho de la persona humana de elegir y ser
elegida mediante su participación en el proceso electoral y en sus resultados directos e
indirectos, es el sello que marca el ejercicio del derecho de ciudadanía, base y
culminación de todos los demás derechos y deberes sociales.
El esencial reconocimiento de la plenitud de los derechos ciudadanos de la mujer no
se ha traducido todavía en su incorporación a la vida política nacional en un pie de
igualdad con el hombre. A pesar de su participación activa en partidos políticos y en
agrupaciones y procesos electorales y de los avances logrados durante la Década de la
Mujer en cuanto a su presencia en las distintas ramas del poder público, persisten los
prejuicios y costumbres que limitan su participación dentro de la actividad pública a
aquellos campos que la sociedad arbitrariamente ha calificado como "propios" de
su condición femenina.
- Balance
- El sufragio universal, en igualdad de condiciones para ambos
sexos, está consagrado en
las constituciones y reglamentado en la legislación de los países de las
Américas. La
mayoría de los países, con excepción de unos pocos que lo habían hecho con
anterioridad, reconocieron este derecho fundamental entre fines de los años cuarenta y
principios de los sesenta.
- Tradicionalmente, la mujer ha participado en diversos movimientos civiles y en la
última década se ha incrementado el número de organizaciones de la sociedad civil que
promueven los intereses de la mujer. A pesar de la tendencia observada en la mayor parte
de la región en favor de una mayor participación de la mujer en los partidos políticos
y los sindicatos, y ocasionalmente en la organización y el manejo de sindicatos de
mujeres trabajadoras, continúa incorporándose a los partidos políticos y asociaciones
sindicales con un grado de intensidad que varía apreciablemente entre los países de la
región. Pueden identificarse rasgos comunes en la calidad de esa
incorporación: el más
importante es la persistente ausencia de la mujer en las posiciones directivas políticas
y gremiales.
- Otra característica importante, común a casi todos los
países, es la continua
existencia de alas, ramas o comités femeninos a través de los cuales las mujeres se
incorporan a la actividad política organizada. Muchas mujeres consideran que en la
actualidad, éstos constituyen uno de los mecanismos efectivos para incrementar su
participación y para incidir en las decisiones de los partidos
políticos.
- Como resultado de su inserción tan solo parcial en los partidos
políticos, el número
de mujeres candidatas para cargos electivos ha sido muy bajo, tanto en términos absolutos
como relativos, en todos los países de las Américas. En contraste, el electorado
femenino, cuyo caudal es comparable al masculino. Por lo generasl participa en
proporciones muy altas en los procesos electorales, aunque en algunos países la tasa de
abstencionismo de la mujer rural continúa siendo elevada.
- Según las estadísticas mundiales de la Unión Interparlamentaria
(IPU), en toda la
región de América las mujeres representan aproximadamente el 12% de los escaños
electivos en los órganos parlamentarios a nivel nacional, mientras que el promedio
mundial es del 11%. Por otra parte, es más frecuente la elección de la mujer para cargos
legislativos o ejecutivos en los ámbitos provincial y local, y su número parece ir en
aumento. En general, la mujer encuentra difícil el acceso a fuentes de financiamiento
para las campañas electorales, aunque en algunos países han surgido grupos de intereses
especiales dedicados a la movilización de fondos para candidatas en
elecciones.
- En algunos países las mujeres han comenzado a organizarse alrededor de causas de
intereses específicos a su condición de mujer y a desafiar a los partidos políticos a
que respondan a las mismas. En la práctica, el papel de las mujeres, en general, consiste
en apoyar programas y personas en los partidos políticos que no siempre representan su
intereses.
- Las mujeres que anteriormente han ocupado con mayor frecuencia cargos de gabinete en
ministerios del sector social, como educación, salud, trabajo, vivienda o bienestar
social, han comenzado a ocupar posiciones clave de gabinete y cargos
superiores, como
titulares de ministerios de relaciones exteriores, del interior, de
justicia, defensa,
obras públicas, economía, bancos centrales, institutos de reforma agraria y juntas
estatutarias. No obstante, siguen desempeñando estos cargos en proporción mucho menor
que los hombres.
- Dentro del Poder Judicial, la mujer, que en un número significativo se ha dedicado a
los estudios de derecho, está representada en forma relativamente alta y creciente en la
judicatura local, si bien, nuevamente, la mayoría de los jueces son hombres. El número
de mujeres es menor en juzgados o tribunales con jurisdicción más amplia y todavía muy
reducido en las Cortes Supremas de Justicia o Tribunales con rango
equivalente.
- Debe destacarse que en las últimas dos
décadas, los gobiernos han demostrado una
mayor inclinación a abordar los temas relacionados con el género, lo que se ha
manifestado, por ejemplo, en esfuerzos por fortalecer las instituciones nacionales para el
avance de la mujer con el fin de influir en las decisiones de política y de
planificación. La temática de género comienza a considerarse en los diversos planes
nacionales de desarrollo.
- Algunos Estados miembros han comenzado a poner en marcha medidas y normas transitorias
o temporales para remediar arraigadas situaciones de discriminación, a fin de
proporcionar a las mujeres la oportunidad de participar en la toma de
decisiones. Estas
medidas incluyen el establecimiento de metas para alcanzar una proporción determinada de
mujeres postuladas para elecciones públicas y en determinados niveles en la
administración pública.
- Algunos Estados miembros han adoptado medidas destinadas a eliminar la discriminación
y el acoso sexual en otros ámbitos, tales como el trabajo, las escuelas y el sector de la
salud.
- Las estructuras institucionales y sociales continúan obstaculizando el acceso de las
mujeres a cargos de poder en todos los ámbitos. Los estereotipos culturales siguen
influyendo en la asignación de funciones según el género, tanto en el caso de las
mujeres como en el de los hombres.
- Aunque algunos Estados miembros han iniciado el proceso de adopción de planes
nacionales que contemplan la igualdad de oportunidades, generalmente los planes de
gobierno y las políticas sociales no son elaborados con una perspectiva de género que
promueva la real incorporación de las mujeres.
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OBJETIVO:
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Lograr la plena y efectiva participación de las mujeres en todas las estructuras de
poder y de toma de decisiones.
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- Estrategias
- Para alcanzar la plena incorporación de la mujer en la vida política en condiciones de
igualdad, deben tomarse medidas en el plano institucional, cultural y educativo para
superar los obstáculos socioculturales que impiden o limitan la participación de las
mujeres en el quehacer político, tales como:
- realizar estudios para identificar las barreras que impiden o limitan la participación
de las mujeres en la política;
- realizar campañas a través de los diversos medios de comunicación social con el fin
de eliminar las imágenes estereotipadas de hombres y de mujeres, divulgando la diversidad
del papel que desempeña la mujer en nuestras sociedades y su verdadera contribución al
desarrollo;
- aprovechar el sistema educativo para promover la eliminación de las imágenes
estereotipadas de las mujeres y proporcionarles adiestramiento en campos que faciliten su
acceso a la vida política;
- promover una mayor participación de la mujer en los procesos de toma de decisiones a
través de: el apoyo a las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil que
representan los intereses de la mujer, y de la promoción de la participación de
organizaciones civiles de mujeres en todas las etapas de los procesos
políticos;
- lograr la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en los sindicatos del sector
formal y en las empresas asociativas del sector informal y
- establecer programas y mecanismos destinados a incrementar la igualdad de oportunidades
para mujeres y hombres y promover el logro de la equidad, tales como el diseño de
políticas que incorporen una perspectiva de género.
- Medidas transitorias: la CIM debe estimular activamente la creación de mecanismos que
permitan a la mujer desempeñar un papel más activo en el liderazgo de los partidos
políticos y las organizaciones sociales, tales como:
- la modificación o reglamentación de las leyes
existentes, a fin de lograr la
participación igualitaria de mujeres y hombres en todos los niveles de la administración
pública, fijando metas de participación o estableciendo otros mecanismos que los Estados
miembros consideren pertinentes y
- la reforma de los códigos
electorales, los estatutos partidarios o las estructuras de
las organizaciones sociales, para lograr el acceso de las mujeres a los cargos
electivos,
ya sea mediante el establecimiento de porcentajes mínimos o de otros mecanismos que
decidan los Estados miembros.
- Deberían aprovecharse las instituciones existentes para promover causas de interés
para la mujer y estimular su participación en la dirección de actividades públicas y
privadas. Para este efecto, sería conveniente trabajar con los grupos y las
organizaciones de mujeres, los organismos gubernamentales, los partidos políticos y las
organizaciones sindicales, y asignar prioridad a la afiliación de la mujer en partidos y
sindicatos y facilitar su acceso a las posiciones directivas en unos y
otros.
- La CIM debería instar a los Estados miembros a incrementar la
vigilancia, la
evaluación y la adopción de mecanismos con el fin de que se incluya el concepto de la
igualdad entre los géneros en las políticas que aplican las diversas entidades
públicas, de manera que sus efectos sean duraderos y sostenibles.
- La CIM debería coordinar con los Estados miembros esfuerzos especiales con miras a que
tanto las mujeres como los hombres reciban capacitación en disciplinas relacionadas con
el ejercicio de la política. Ello incluiría, entre otras, administración
política,
capacidad de negociación, planificación estratégica, técnicas de
liderazgo,
capacitación en materia de género, instrucción cívica, oratoria y educación política
y sindical.
- Crear programas de capacitación para la mujer rural en diversos
campos, tales como
metodologías de organización, técnicas de participación, autoestima, derechos civiles
y participación en la toma de decisiones, que aseguren la creación de condiciones
favorables para lograr la igualdad.
- Deben realizarse programas y esfuerzos especiales para identificar mujeres jóvenes con
potencial de liderazgo y promover actividades de capacitación y formación
política.
- Instar a los Estados miembros a promover el acceso de la mujer a cargos de alto nivel y
puestos de decisión en el ámbito internacional.
- La CIM debería promover el financiamiento de estudios y seminarios para líderes
sociales y políticos con el fin de que respondan mejor a los temas relacionados con la
participación de la mujer y para integrarlos como promotores activos del
cambio, y
fomentar programas destinados a incrementar la conciencia y la sensibilidad en cuanto al
género de funcionarios y funcionarias del gobierno provenientes de esferas clave de
adopción de decisiones.
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