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SALUD

Toda persona tiene derecho a gozar del nivel más elevado posible de salud física y mental. Los Estados deberán tomar todas las medidas adecuadas para asegurar, en bases de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso universal a servicios eficientes de atención médica. (ONU)

  1. Balance
    1. En toda la región, la mujer vive más que el hombre, y en circunstancias normales, el índice de mortalidad de la mujer será más bajo que el del hombre, en toda la estructura de edades, comenzando desde el período prenatal y la primera infancia.
    2. Se han logrado avances significativos en las condiciones de salud de muchos países, en zonas urbanas y rurales, y gran parte de la carga del cuidado de la salud recae sobre los hombros de la mujer. Han descendido las tasas de mortalidad infantil como resul-tado de la erradicación de las enfermedades infantiles y el uso generalizado de vacunas, sobre todo dada la alta prioridad que se ha otorgado a la atención materno infantil en los programas de salud pública de toda la región. En la mayoría de los países se asignó la más alta prioridad a este tema durante la Década de la Mujer. Sin embargo, todavía existe posibilidad de mejoramiento; por ejemplo, la desnutrición sigue siendo un problema en muchos países.
    3. Sin embargo, la mortalidad por maternidad no se ha reducido de manera significativa, debido entre otras cosas, a la falta de una atención médica adecuada y al incremento de embarazos de alto riesgo de adolescentes, quienes a menudo carecen de una atención médica adecuada. Los problemas de salud de la mujer se han agravado en situaciones de conflictos bélicos, violencia política o migraciones.
    4. Los programas de planificación familiar, educación sexual y educación para la vida familiar, se aplican de manera diferente en cada país y, en general, no están institucionalizados. Como regla general, se respeta la decisión de la pareja de determinar el número de hijos que desea tener y el método anticonceptivo que prefiere utilizar. En el Principio 4 del Programa de Acción de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo se reconoce el derecho de la mujer a controlar su propia fecundidad.
    5. A pesar de los logros registrados en la mayoría de los países en el campo de la salud pública, todavía queda bastante por hacer, sobre todo en materia de cobertura de los servicios de atención, saneamiento del medio ambiente, salud pública y nutrición. En muchos países, el impacto de las políticas de ajuste estructural, que ha traído aparejada una reducción del gasto público en salud, han tenido un efecto adverso sobre la sociedad.
    6. Se han ampliado los programas de salud pública, a fin de incluir a las zonas rurales mediante la creación de servicios médicos para los habitantes de esas zonas, el establecimiento de clínicas satélite y centros de salud que dependen de hospitales centrales, y la operación de unidades móviles, entre otras medidas. Se ha alentado la acción de grupos voluntarios de enfermeras, paramédicos y líderes comunitarios en zonas urbanas y rurales, en los que las mujeres han desempeñado una importante función.
    7. Las mujeres prestan la mayor parte de los servicios de salud pública y servicios de apoyo y son cada vez más numerosas entre las filas de profesionales pero en general, su participación en la formulación de políticas y en la toma de decisiones del sector de la salud sigue siendo muy esporádica y limitada.
    8. La transmisión del VIH y la propagación pandémica del SIDA sigue incrementándose en todo el mundo, situación a la que no escapan los países del hemisferio, y se ha registrado un aumento significativo del número de mujeres infectadas.
    9. El Programa Mujer, Salud y Desarrollo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha logrado grandes avances en algunos países en lo referente a la introducción de consideraciones de género en el análisis de la situación de la salud en la región y en el diseño y la ejecución de programas encaminados a suministrar una atención médica integral y accesible.

OBJETIVO:

Promover la salud integral de las mujeres, considerando los factores psico-biológicos y los condicionantes de género que las afectan en todas las etapas de su vida.

  1. Estrategias
    1. Promover medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida de las mujeres en todas las etapas de su vida, facilitándoles el acceso efectivo a los servicios de calidad en materia de educación, salud, vivienda, recreación y trabajo.
    2. Respaldar los programas de atención de la salud, asignando prioridad a los programas de prevención de enfermedades, de atención materno-infantil y de eliminación de enfermedades evitables.
    3. Asegurar la incorporación de una perspectiva de género en la planificación y la prestación de los servicios de salud pública, y alentar actividades que promuevan la salud mediante la participación activa de las mujeres.
    4. Promover la capacitación del personal que trabaja en los diferentes servicios de salud con el fin de lograr una mejor comprensión de los problemas de salud de las mujeres y una atención humanizada y de calidad.
    5. Establecer un sistema de información sobre la salud, con estadísticas e indicadores desagregados por sexo, y procurar emplear variables que sean útiles para detectar los problemas de salud de la mujer, sin limitarse a la función reproductiva.
    6. Promover campañas sobre la salud reproductiva de las mujeres como una responsabilidad compartida, y abogar por más programas y medidas de concientización para que las parejas y los individuos se inclinen por una reproducción responsable, compartida y voluntaria, con énfasis especial en los grupos de adolescentes.
    7. Intensificar los programas educativos de prevención de embarazos en adolescentes y fortalecer los cuidados y servicios de orientación y atención postnatales de las madres adolescentes.
    8. Asignar prioridad a las actividades tendientes a mejorar la nutrición de la mujer, atendiendo los requisitos nutricionales de las diferentes etapas de su vida y subrayando la información y la educación sobre estos aspectos.
    9. Promover mayores investigaciones sobre las enfermedades crónicas, el cáncer cérvico uterino, el cáncer de útero, y el cáncer de mama en las mujeres, a fin de fomentar la detección temprana y la atención oportuna y de calidad de estas enfermedades. Es fundamental que los gobiernos redoblen esfuerzos para prevenir y atender adecuadamente la infección por VIH, el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual a nivel nacional y regional.
    10. Determinar la naturaleza de las necesidades de salud mental de las mujeres en las diferentes etapas de su vida y desarrollar programas de prevención y atención, enfatizando la promoción de la autoestima y la creación de grupos de autoayuda y autocuidado de la salud.
    11. Respaldar los programas iniciados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en los campos relacionados con la mujer, la salud y el desarrollo, y procurar establecer vínculos operacionales e informativos efectivos y de apoyo entre las delegadas de la CIM, las instituciones nacionales responsables del adelanto de la mujer y los puntos focales nacionales de la OPS.
    12. Instar a los gobiernos a fortalecer los programas multidisciplinarios para combatir el tráfico de drogas y el uso de narcóticos y estupefacientes y, en particular, los programas de prevención, teniendo presentes los riesgos específicos de las mujeres y las familias en lo que se refiere a la drogadicción. La CIM deberá trabajar en colaboración con la CICAD en lo que concierne a los aspectos relacionados con las mujeres y las familias, publicando estudios de investigación sobre el tema, e instando a los Estados miembros a intensificar la recopilación de datos específicos relacionados con el género.
    13. El Programa aprobado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992) y, en particular, el Capítulo 24, deben ser tomados en cuenta en el desarrollo de programas de salud y medio ambiente.
    14. La atención a las personas de edad, incluida la mujer, no se debe limitar al ámbito de las enfermedades, sino que debe abarcar su bienestar total. Las estrategias sobre atención primaria de la salud, los servicios, la residencia y la vivienda adecuadas, deben orientarse a permitir que la mujer de edad lleve una vida fructífera durante el mayor tiempo posible, en su propio hogar y su propia familia y como parte de la comunidad.
    15. Las estadísticas han demostrado que la esperanza de vida de la mujer es mayor que la del hombre. Los gobiernos deberán auspiciar programas encaminados a aliviar el aislamiento y la pobreza de las mujeres de edad avanzada mediante viviendas especializadas, medicamentos subsidiados, acceso a servicios médicos gratuitos o de bajo costo, alimentación y actividades recreativas, terapéuticas y económicamente viables.

 

              © 2007 Organización de los Estados Americanos.