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SALUD
Toda persona tiene derecho a gozar del nivel más elevado posible de salud física y
mental. Los Estados deberán tomar todas las medidas adecuadas para asegurar, en bases de
igualdad entre hombres y mujeres, el acceso universal a servicios eficientes de atención
médica. (ONU)
- Balance
- En toda la región, la mujer vive más que el hombre, y en circunstancias
normales, el
índice de mortalidad de la mujer será más bajo que el del hombre, en toda la estructura
de edades, comenzando desde el período prenatal y la primera infancia.
- Se han logrado avances significativos en las condiciones de salud de muchos
países, en
zonas urbanas y rurales, y gran parte de la carga del cuidado de la salud recae sobre los
hombros de la mujer. Han descendido las tasas de mortalidad infantil como resul-tado de la
erradicación de las enfermedades infantiles y el uso generalizado de
vacunas, sobre todo
dada la alta prioridad que se ha otorgado a la atención materno infantil en los programas
de salud pública de toda la región. En la mayoría de los países se asignó la más
alta prioridad a este tema durante la Década de la Mujer. Sin embargo, todavía existe
posibilidad de mejoramiento; por ejemplo, la desnutrición sigue siendo un problema en
muchos países.
- Sin embargo, la mortalidad por maternidad no se ha reducido de manera
significativa,
debido entre otras cosas, a la falta de una atención médica adecuada y al incremento de
embarazos de alto riesgo de adolescentes, quienes a menudo carecen de una atención
médica adecuada. Los problemas de salud de la mujer se han agravado en situaciones de
conflictos bélicos, violencia política o migraciones.
- Los programas de planificación familiar, educación sexual y educación para la vida
familiar, se aplican de manera diferente en cada país y, en general, no están
institucionalizados. Como regla general, se respeta la decisión de la pareja de
determinar el número de hijos que desea tener y el método anticonceptivo que prefiere
utilizar. En el Principio 4 del Programa de Acción de la Conferencia Internacional de las
Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo se reconoce el derecho de la mujer a
controlar su propia fecundidad.
- A pesar de los logros registrados en la mayoría de los países en el campo de la salud
pública, todavía queda bastante por hacer, sobre todo en materia de cobertura de los
servicios de atención, saneamiento del medio ambiente, salud pública y
nutrición. En
muchos países, el impacto de las políticas de ajuste estructural, que ha traído
aparejada una reducción del gasto público en salud, han tenido un efecto adverso sobre
la sociedad.
- Se han ampliado los programas de salud
pública, a fin de incluir a las zonas rurales
mediante la creación de servicios médicos para los habitantes de esas
zonas, el
establecimiento de clínicas satélite y centros de salud que dependen de hospitales
centrales, y la operación de unidades móviles, entre otras medidas. Se ha alentado la
acción de grupos voluntarios de enfermeras, paramédicos y líderes comunitarios en zonas
urbanas y rurales, en los que las mujeres han desempeñado una importante
función.
- Las mujeres prestan la mayor parte de los servicios de salud pública y servicios de
apoyo y son cada vez más numerosas entre las filas de profesionales pero en general, su
participación en la formulación de políticas y en la toma de decisiones del sector de
la salud sigue siendo muy esporádica y limitada.
- La transmisión del VIH y la propagación pandémica del SIDA sigue incrementándose en
todo el mundo, situación a la que no escapan los países del hemisferio, y se ha
registrado un aumento significativo del número de mujeres infectadas.
- El Programa Mujer, Salud y Desarrollo de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) ha logrado grandes avances en algunos países en lo referente a la introducción de
consideraciones de género en el análisis de la situación de la salud en la región y en
el diseño y la ejecución de programas encaminados a suministrar una atención médica
integral y accesible.
| OBJETIVO:
-
Promover la salud integral de las
mujeres, considerando los factores
psico-biológicos y los condicionantes de género que las afectan en todas las etapas de
su vida.
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- Estrategias
- Promover medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida de las mujeres en todas las
etapas de su vida, facilitándoles el acceso efectivo a los servicios de calidad en
materia de educación, salud, vivienda, recreación y trabajo.
- Respaldar los programas de atención de la
salud, asignando prioridad a los programas
de prevención de enfermedades, de atención materno-infantil y de eliminación de
enfermedades evitables.
- Asegurar la incorporación de una perspectiva de género en la planificación y la
prestación de los servicios de salud pública, y alentar actividades que promuevan la
salud mediante la participación activa de las mujeres.
- Promover la capacitación del personal que trabaja en los diferentes servicios de salud
con el fin de lograr una mejor comprensión de los problemas de salud de las mujeres y una
atención humanizada y de calidad.
- Establecer un sistema de información sobre la
salud, con estadísticas e indicadores
desagregados por sexo, y procurar emplear variables que sean útiles para detectar los
problemas de salud de la mujer, sin limitarse a la función reproductiva.
- Promover campañas sobre la salud reproductiva de las mujeres como una responsabilidad
compartida, y abogar por más programas y medidas de concientización para que las parejas
y los individuos se inclinen por una reproducción responsable, compartida y
voluntaria,
con énfasis especial en los grupos de adolescentes.
- Intensificar los programas educativos de prevención de embarazos en adolescentes y
fortalecer los cuidados y servicios de orientación y atención postnatales de las madres
adolescentes.
- Asignar prioridad a las actividades tendientes a mejorar la nutrición de la
mujer,
atendiendo los requisitos nutricionales de las diferentes etapas de su vida y subrayando
la información y la educación sobre estos aspectos.
- Promover mayores investigaciones sobre las enfermedades
crónicas, el cáncer cérvico uterino, el cáncer de útero, y el cáncer de mama en las
mujeres, a fin de fomentar la
detección temprana y la atención oportuna y de calidad de estas
enfermedades. Es
fundamental que los gobiernos redoblen esfuerzos para prevenir y atender adecuadamente la
infección por VIH, el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual a nivel nacional y
regional.
- Determinar la naturaleza de las necesidades de salud mental de las mujeres en las
diferentes etapas de su vida y desarrollar programas de prevención y
atención,
enfatizando la promoción de la autoestima y la creación de grupos de autoayuda y
autocuidado de la salud.
- Respaldar los programas iniciados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
en los campos relacionados con la mujer, la salud y el desarrollo, y procurar establecer
vínculos operacionales e informativos efectivos y de apoyo entre las delegadas de la
CIM,
las instituciones nacionales responsables del adelanto de la mujer y los puntos focales
nacionales de la OPS.
- Instar a los gobiernos a fortalecer los programas multidisciplinarios para combatir el
tráfico de drogas y el uso de narcóticos y estupefacientes y, en particular, los
programas de prevención, teniendo presentes los riesgos específicos de las mujeres y las
familias en lo que se refiere a la drogadicción. La CIM deberá trabajar en colaboración
con la CICAD en lo que concierne a los aspectos relacionados con las mujeres y las
familias, publicando estudios de investigación sobre el tema, e instando a los Estados
miembros a intensificar la recopilación de datos específicos relacionados con el
género.
- El Programa aprobado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente
y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992) y, en particular, el Capítulo 24, deben ser
tomados en cuenta en el desarrollo de programas de salud y medio
ambiente.
- La atención a las personas de edad, incluida la
mujer, no se debe limitar al ámbito
de las enfermedades, sino que debe abarcar su bienestar total. Las estrategias sobre
atención primaria de la salud, los servicios, la residencia y la vivienda
adecuadas,
deben orientarse a permitir que la mujer de edad lleve una vida fructífera durante el
mayor tiempo posible, en su propio hogar y su propia familia y como parte de la
comunidad.
- Las estadísticas han demostrado que la esperanza de vida de la mujer es mayor que la
del hombre. Los gobiernos deberán auspiciar programas encaminados a aliviar el
aislamiento y la pobreza de las mujeres de edad avanzada mediante viviendas
especializadas, medicamentos subsidiados, acceso a servicios médicos gratuitos o de bajo
costo, alimentación y actividades recreativas, terapéuticas y económicamente
viables.
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