HISTORIA DE LA CIM
La CIM promueve el debate público sobre
la condición de la mujer en las Américas
El primer proyecto de la Comisión fue
estudiar la condición jurídica de la mujer en las Américas. Por su
propia naturaleza, este estudio destacó las inequidades legales sufridas
por las mujeres. La Comisión, durante los años treinta y cuarenta,
recabó información sobre las inequidades de la condición jurídica de
la mujer en las Américas y publicó sistemáticamente estos estudios
buscando la mayor difusión posible. Con el tiempo, la Comisión
incrementó el número de sus miembros y pasó a ser el símbolo
representativo de varias organizaciones feministas de las Américas, a las
que apoyaba en su lucha, brindándoles un foro a través del cual las
mujeres de las Américas podían comunicarse entre sí en su lucha por
lograr la igualdad jurídica.
Aun durante la Segunda Guerra Mundial, cuando viajar a Washington
significaba hacer un peligroso viaje por barco, a través de mares
infestados de submarinos, la Comisión continuó reuniéndose para
fomentar el ideal de la igualdad de la mujer y la validez de la acción
interamericana para hacer valer sus derechos.
Como parte de los esfuerzos internacionales para avanzar la causa de la
mujer, las delegadas de la CIM desempeñaron un papel decisivo, en 1946,
al asegurar la creación en las Naciones Unidas de la Comisión sobre la
Condición de la Mujer, y desde su primera sesión celebrada en 1947, la
CIM le ha prestado a ese órgano su total y constante apoyo. Como parte
del reconocimiento general del éxito de la alianza interamericana durante
la guerra, y con la intención de establecer un marco sólido para las
relaciones interamericanas y para el fomento de la democracia
representativa, los representantes de las naciones americanas reunidos en
la Novena Conferencia Internacional Americana (Bogotá, 1948) adoptaron la
Carta de la Organización de los Estados Americanos. Como parte esencial
de esta renovación del Sistema Interamericano y en reconocimiento a la
larga y justa campaña por la igualdad de los derechos de la mujer, la
Conferencia adoptó también las Convenciones para la Concesión de los
Derechos Políticos y la Concesión de los Derechos Civiles a la Mujer, así como el Estatuto Orgánico de la CIM y la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Una vez más
las Américas estaban a la vanguardia en el fomento de los derechos y
libertades fundamentales. En la década siguiente las Naciones Unidas
adoptarían acuerdos similares.