EL SALVADOR

MITOS Y LEYENDAS

 

EL CIPITILLO

Según antiguas creencias, el Cipitillo era hijo de Zigueguet, la reina de la luna, que traicionando a su esposo solo con un lucero de la mañana, recibieron una terrible maldición del Dios de los Dioses, Teolt. La maldición recayó en su hijo, que seria el resultado de los amores traicioneros.

El cual nunca crecería y no seria hombre. Simbolizará el Dios de los romances ilícitos y quedaría hasta la consumación de los siglos como un cipote, es decir siempre niño, siempre Cipit. De tantas Historias y Anécdotas he aquí narraremos dos:

Cuentan que hace algunos años, cuando nuestros abuelos eran jóvenes era más común encontrar las huellas de un niño en las cenizas de la leña del horno, cualquiera pudiera pensar que es una travesura, pero... quizá no lo sea, al cipitillo le encanta revolcarse entre la ceniza, y hartarse mucho de ella.

Se caracteriza por un ser chiquito y barrigón con un enorme sombrero en la cabeza, sus pies son al revés, o sea que sus dedos estas hacia atrás, por eso cuando la gente intentaba perseguirlo seguía sus huellas al contrario.

Era común encontrar sus huellas alrededor de los trapiches y moliendas, o en las cenizas de viejos hornos de tierra, este pequeño espíritu burlón, se escondía en los matorrales a las orillas de los ríos y quebradas para espiar a las muchachas que llegaban a lavar o a bañarse semi desnudas...

LA SIGUANABA

La Siguana es la mamá del Cipitillo, ella se aparece en las quebradas y riachuelos lavando a media noche.

Sucedio una vez a un señor, que se había puesto de acuerdo con su novia para escaparse por la noche. El joven con su caballo esperando por su amada, de repente vio la figura de una mujer que se acercaba a él, de la felicidad él ni se fijó solo le ayudo a que montara con él, y en todo el camino no hablaron.

Lo que comenzó a inquietar al joven era que no había traído consigo la ropa, al largo rato ella comenzó a acariciarle el pecho, el pobre hombre no hallaba que hacer al sentir sus grandes pechos en la espalda, al fin se decidió el joven y comenzó a acariciar todo su cuerpo, aunque no le podía ver la cara pero él se sentía feliz, al internarse en es espeso monte, de aquellas suaves manos surgieron grandes uñas que se clavaban en la piel del joven, y arañaba al caballo, lo que impedía que éste se parara, al tratar de verle la cara vio una mujer desgreñada y descalabrada que se reía a carcajadas.

No se acordó nada más de los consejos de su abuelo y mordió las riendas del caballo para agarrar valor y le dijo:

  • Que guapa que estás María, dame un beso María, que aquí esta tu pata de gallina María,

Al decir esto, aquella mujer se aventó del caballo y salió espantada por los matorrales.De esta forma el joven se salvo, ya que cuentan que a la Siguanaba le molesta que le digan tres veces María.

La Siguanaba es una leyenda que casi todos los salvadoreños conoce, por eso al salir solo por la noche y si hay quebradas, ríos o arroyos, cuídese de este ser.

 

LA CARRETA BRUJA

Cuentan que desde hace mucho tiempo y hasta la fecha todos los viernes por las noches, en algunos pueblos de El Salvador, al filo de la media noche se escucha el sonar de una carreta que comienza en lo profundo de los llanos y se acerca lentamente, se puede escuchar claramente el chirrido de las ruedas al rozar con los ejes con resequedad de grasa.

Hay muchas historias de la carreta bruja, he os contaré hoy la experiencia de Majin un señor que avanzada edad que vivía cuando era joven en un pueblito del norte de El Salvador, sucede que una noche que él venía de visitar unos parientes en la noche, era casi media noche pero él ya estaba acostumbrado a caminar por aquellos caminos oscuros, solo con la luz de la luna.

A Majin ya nada le asustaba, se había topado con el Cipitillo, la Siguanaba y en ocasiones le acompañaba el Cadejo, pero esa noche ni Palomo su perro guardián iba con él. De repente faltando unos 2 kilómetros para llegar a su pueblo sintió el ruido de una carreta que se acercaba, de repente pensó, será don Concho que viene noche de traer zacate, o será que se les había arruinado, en fin muchas ideas pasaron por su cabeza.

Cada vez aquel ruido se hacia más cercano y estrepitoso, para eso Majin estaba por llegar al pueblo, solo le faltaba pasar junto al cementerio, siempre sentía escalos fríos al pasar por ese lugar, así que solo se persignó y siguió su camino, al lograr pasar la carreta estaba casi a sus espaldas, cuando sintió una corriente de frío helado que recorrió toda su espalda.

Lo que más le encrespó el cabello fue cuando las gallinas comenzaron con su característico chillar de miedo, los perros salieron espantados asustados, eso infundió mas miedo, él sabia que la carreta no era nada bueno, así que se pensino y medio se brincó un alambrado y se refugió detrás de unos piñales cuando sintió que la carreta esta casi enfrente, rezo oraciones.

En ese momento se iba apareciendo un bulto, que al ver más de cerca pudo ver la figura de una carreta resquebrajada que avanzaba lentamente, además no tenía bueyes, y en la punta de sus trinquetes llegaban calaveras, en su interior yacían cuerpos de personas, a las cuales no reconoció, y tras ella avanzaban seres con la cabeza de zacate, pasó frente a él y se alejó, Majin no se acuerda como llegó a su casa, solo que paso 3 días con fiebre, desde ese día ya no se deja agarrar más de la noche y peor si es viernes.

Muchos dicen que la carreta pasaba por los pueblos llevándose el alma de las personas malas y otros dicen que esta leyenda comienza cuando un hombre fue ganado por el diablo y obligaba a sus bueyes a entrar a una iglesia, pero los bueyes se resistían y no lo hicieron, sino que reventaron sus coyundas y escaparon, la carreta rodó sin bueyes cuesta bajo lo raro es que nunca la encontraron, pero la carreta siempre recorre las calles de pueblos y ciudades solitarias en busca de almas malas.

 

EL BALISCO

Es un animal muy extraño, semejante a un reptil con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados. Dice la leyenda que nace de los huevos pequeños y sin yema que ponen algunas gallinas viejas y en algunas regiones se comenta que de los huevos puestos por los gallos colorados. Al nacer tiene la forma de un gusano que corre como lagartija. Se le encuentra generalmente bajo los establos o "enraje" de las casas hasta convertirse en Basilico.

 

El Basilisco puede esconderse en cualquier recoveco de la casa y la persona que lo vea puede morir de inmediato o quedar ciega. En caso que solo se le divisara una parte del cuerpo la persona quedara paralizada para el resto de su vida.

Cuando el Basilisco vive en una casa que tiene habitantes, él entra a las habitaciones cuando ellos duermen y succiona a distancia el aliento y la flema haciendo que estos se vayan secando, generalmente a estas personas se les produce una tos seca y comienzan adelgazar hasta quedar como un esqueleto. El Basilisco no abandona la casa hasta que mata a todos.

Una varias formas de combatir a al Basilisco, lograr que se observe en un espejo y muera del espanto, recurrir a un brujo que usara su arte y algunos recursos como tirarle agua hervida, quemar donde se encuentre. Hay que tener cuidado de destruir los huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.

Algunos fragmentos de Las leyendas fueron extraidas del libro Mitología Cuzcatleca, de el Dr. Efrain Melara Méndez