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Historia

El territorio actual de Chile, el menos poblado de todo el continente americano, fue habitado por diversos grupos indígenas antes de la llegada española. Al inicio, éstos estaban organizados en grupos tribales nómadas, en lo que se conoce como sociedad primitiva, evolucionando luego hasta llegar a convertirse en sociedades aldeanas sedentarias. Los restos arqueológicos más antiguos del país se encontraron en Monte Verde, cerca de Puerto Montt y datan del 10.500 a.C. Algunos restos encontrados en la cueva Fell, un yacimiento arqueológico de Tierra del Fuego (el lugar habitado más austral de Chile), indican que la presencia humana remonta al 7.000 adC.

Los cambios climáticos del 6.000 adC, alteraron drásticamente las costumbres de los paleoindígenas chilenos que debieron adaptarse a un nuevo entorno: se formó el desierto de Atacama, desaparecieron muchas especies y el océano Pacífico delimitó las costas actuales. Estos indígenas debieron adaptarse a un clima mucho más cálido del que estaban acostumbrados, por lo que muchos se trasladaron desde el norte hacia las costas y el valle central. Así, se formaron los principales grupos indígenas chilenos: atacameños y aimaras; en el norte grande, diaguitas en el norte chico; los changos en la costa septentrional; la gran familia de los mapuches en el valle central hasta el seno de Reloncaví y los tehuelches, chonos, alacalufes, onas y yaganes en la Patagonia.

Los primeros europeos en reconocer el territorio chileno fueron el portugués Hernando de Magallanes y Sebastián Elcano, en su intento de circunnavegación del planeta bajo las órdenes de Carlos I, rey de España.

Luego de zarpar desde Sanlúcar de Barrameda, el 26 de septiembre de 1519 y de reconocer gran parte de las costas brasileñas y argentinas, Magallanes descubrió el estrecho que comunica el Pacífico con el océano Atlántico, el 1 de noviembre de 1520, fecha marcada por la historiografía chilena como del descubrimiento del territorio chileno. Magallanes nombró a dicho paso como Estrecho de Todos los Santos, el que luego sería renombrado en nombre de su descubridor.

El Reino de Chile constituía administrativamente una Gobernación y Capitanía General con capital en Santiago. El control efectivo del territorio abarcado por ésta se reducía al Valle Central hasta el río Biobío. Al frente del mismo se encontraba el gobernador y capitán general, asesorado por la Real Audiencia, presidida por el mismo gobernador (razón por la cual se le denominaba indistintamente presidente o gobernador). La Audiencia, además de servir de órgano consultivo del gobernador, tenía las funciones de tribunal de apelaciones del reino.

La Guerra de Arauco tendría, a lo largo de la colonia, diversas etapas de alta beligerancia y otras más pacíficas: guerra ofensiva, guerra defensiva y parlamentos. Además, los gobernadores españoles tuvieron que enfrentarse, durante la segunda mitad del siglo XVII, a las repetidas incursiones de corsarios ingleses. Para el sostenimiento del ejército se estableció, en 1600, el real situado, una subvención de la corona pagada con cargo al tesoro del virreinato del Perú.

La situación geográfica de Chile, apartado de las principales rutas terrestres y marítimas, fue uno de los inconvenientes más graves con que tropezó la colonización del país. Esto, sumado al constante estado de guerra en que se encontraba la Capitanía, convirtieron a Chile en una de las zonas más pobres del imperio español en América. Los intercambios con el Perú fueron la base de la actividad comercial de la capitanía; posteriormente, aunque estaba legalmente prohibido, se establecería un comercio regular con Buenos Aires.

El año 1808, el Imperio Español vivía en un creciente estado de agitación. A Chile llegaron las noticias de la invasión napoleónica a España, y el cautiverio de Fernando VII en la época que había asumido García Carrasco como gobernador de Chile. Después de un bullado caso de contrabando, renunció en 1810. El militar más antiguo de Chile en esa época era Mateo de Toro y Zambrano, por lo que éste debió tomar interinamente el mando. Por ese minuto, se había propagado fuertemente entre los criollos el movimiento juntista, es decir, el de reemplazar la gobernación española por una junta de notables que conservara el gobierno mientras durara el cautiverio del soberano.

El gobernador Mateo de Toro y Zambrano acepta la convocatoria a un cabildo para decidir el establecimiento de una junta de gobierno. Así, el 18 de septiembre de 1810, se forma la Primera Junta Nacional de Gobierno, quedando él como presidente y dando inicio al período de la Patria Vieja. Al poco tiempo se convoca y eligen los miembros del Primer Congreso Nacional. En éste obtuvo una amplia mayoría el movimiento de los moderados, que propugnaba una mayor autonomía, sin llegar a la separación completa del imperio español, mientras los exaltados, que predicaban la independencia absoluta e instantánea, quedaron en minoría.

En un comienzo, el gobierno transitorio establecido se mantuvo sin intenciones independentistas. Sin embargo, con el correr de los meses se tomó otros rumbos, especialmente, al acceder al poder José Miguel Carrera. Se dictan los primeros textos constitucionales y leyes propias, y se crean nuevas instituciones, como el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional y el primer periódico chileno, la Aurora de Chile. A su vez se da inicio a la Guerra de la Independencia contra las tropas realistas.

Las tropas enviadas por el virrey del Perú, José Fernando de Abascal y Sousa (1806-1816), junto adherentes a la causa realista que habitaban el territorio, finalmente derrotan a las tropas patriotas en la batalla de Rancagua, el 2 de octubre de 1814, dando inicio a la Reconquista Española. En esta etapa se restauran las instituciones coloniales, con los gobiernos de Mariano Osorio y Casimiro Marcó del Pont.

Tras el Desastre de Rancagua, la mayoría de los líderes independentistas debieron huir hacia Mendoza, en la Argentina. Allí fue formado el Ejército de los Andes a cargo del libertador argentino, José de San Martín, en el cual participaba Bernardo O'Higgins, líder de las milicias chilenas. Este Ejército Libertador, que contó inicialmente con 4000 hombres y 1200 milicianos de tropa de auxilio para conducción de víveres y municiones, cruzó la Cordillera de los Andes y, el 12 de febrero de derrota a las tropas realistas en la batalla de Chacabuco dando inicio a la Patria Nueva.

O'Higgins fue nombrado Director Supremo y, el 12 de febrero de 1818, primer aniversario de la batalla de Chacabuco, declara formalmente la independencia de Chile, que se confirmaría con la victoria del ejército patriota en la batalla de Maipú, el 5 de abril de ese año.

Bajo su gobierno se realizan diversas obras de infraestructura, se organiza la Expedición Libertadora del Perú que se dirige hacia el Perú, se produce la captura de la ciudad de Valdivia, que aún se encontraba en manos españolas, por parte del almirante Thomas Cochrane y se promulgan dos cartas fundamentales, la Constitución de 1818 y la Constitución de 1822; sin embargo, se gana la antipatía del pueblo debido a su autoritarismo, sus intentos de mantenerse en el poder indefinidamente y las acusaciones de los carrerinos de una supuesta orden de muerte a los Carrera, sumado al asesinato de Manuel Rodríguez debido a la influencia de la Logia Lautaro. Para evitar una guerra civil, O'Higgins renuncia el 28 de enero de 1823 y en julio del mismo año se exilia en el Perú.

 

 

 

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Updated: 26 May 2008