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Historia
México es un país con una
historia muy compleja, pasando por grandes imperios, con el esplendor
de los aztecas y mayas, después siendo una colonia española durante la
época del virreinato y pasando después una vida independiente que no
ha estado excluída de guerras y grandes movimientos sociales que
siguen todavía en la actualidad.
La cultura olmeca,
llamada cultura madre, se desarrolló entre los años 1200 a. C. y 500
a.C. En la región costera del Golfo de México que actualmente
comprende los estados de Veracruz y Tabasco se ubicó el área central
de los llamados Habitantes del país del hule.
El territorio que
ocupaban los mayas comprende los actuales estados de Yucatán,
Campeche, Quintana Roo, parte de Chiapas y Tabasco en México y Belice,
Guatemala y Honduras. A partir del siglo III de nuestra era, la
cultura maya empezó un florecimiento impresionante, que perduró hasta
el siglo IX, que ha sido llamado período clásico. Tenían una sociedad
de jerarquías, pero aún no queda claro si eran los guerreros o
sacerdotes quienes gobernaban.
La civilización teotihuacana se
desarrolló al noreste del Valle de México entre los años 200 y 650 de
nuestra era. Estaban concentrados en una sola ciudad, alcanzando gran
mérito de construcciones y también en la cultura.
En 1519, Hernán Cortés
natural de Medellín (Badajoz), España, llegó a la isla de Cozumel y
desde allí dio inicio a su incursión en el actual territorio de
México. El resultado de la expedición fue la derrota del estado mexica
a manos de los españoles y sus aliados en 1521. Esto fue posible
porque los pueblos sometidos por los mexicas, en especial los
zempoaltecas y los tlaxcaltecas, vieron en los europeos una
oportunidad para liberarse del dominio tenochca.
Entre la caída de
Tenochtitlán y el establecimiento del virreinato de Nueva España
transcurrieron catorce años. En ese tiempo, el gobierno quedó primero
a cargo de Hernán Cortés, que se autoproclamó Capitán General de Nueva
España. Luego fueron nombradas las Reales Audiencias de México,
dependientes de la Corona de España, con el propósito de realizar una
mejor administración de la colonia. Durante el período colonial se
gestaron muchas de las tradiciones populares e instituciones
tradicionales que dan carácter al pueblo mexicano de la actualidad.
Uno de los pretextos
tomados por los criollos para reclamar la independencia de las
colonias españolas fue la ocupación francesa de España, a principios
del siglo XIX. En varias partes de América Latina tuvieron lugar
algunas rebeliones independentistas, algunas más exitosas que otras.
México no fue la excepción. Los primeros intentos separatistas de
Nueva España corresponden a la conspiración de La Profesa (nombrada
así por el templo en el que se reunían los conspiradores a tomar
chocolate y simular tertulias literarias, para ocultar sus intenciones
reales), en la Ciudad de México. Este grupo contaba con cierta
simpatía del virrey Iturrigaray, pero fue descubierta y aplastada. Sin
embargo, en otras regiones del país había núcleos de rebelión, debido
a la inconformidad de los criollos con su situación secundaria en la
sociedad novohispana y la ocupación francesa de la metrópoli. A este
suceso se le conoce como Crisis política de 1808 en México.
Los primeros
reconocimientos a la nación independiente provinieron de Chile, Gran
Colombia y Perú. En 1825, los Estados Unidos reconocieron a la nueva
nación hispana con los límites de 1820 establecidos por el gobierno
estadounidense y la Corona de España, por el Tratado de Adams-Onís.
Los límites estaban fijados por el paralelo 42ºN, las Rocallosas, el
río Nexpentle, el río Rojo y el río Sabina hasta desembocar en el
Golfo de México.
Durante casi todo el
siglo XIX el joven país afrontó guerras interinas por el poder. Tras
la consumación de la independencia nacional, se discutía la forma de
gobierno de la nueva nación. El Plan de Iguala señalaba que a su
independencia, México debía convertirse en una monarquía encabezada
por un miembro del linaje de Fernando VII. Mientras se encontraba un
candidato a la corona de México, se había instalado una Junta de
Gobierno Provisional, ocupada por tres personas. Meses más adelante,
en 1822, Agustín de Iturbide fue proclamado Emperador de México. En
aquel tiempo, formaban parte del territorio mexicano el antiguo
virreinato de Nueva España y el de la Capitanía General de Guatemala.
Por esa época, México
enfrentaba una guerra con Estados Unidos. Este país había anexado el
Territorio de Texas en 1841, y en 1846 reclamó a México la posesión de
la franja de tierra comprendida entre los ríos Bravo y Nueces. El
límite de la provincia texana históricamente había sido el río Nueces,
unos 300 km más al norte del Bravo, por lo que las reclamaciones eran
infundadas. El gobierno estadounidense acometió contra México, y ocupó
el país desde 1846 hasta 1848. Después de esto los norteamericanos
ocuparon el territorio nacional.
El siglo XX mexicano
comienza con la Revolución. Porfirio Díaz había convocado a elecciones
para elegir a su sucesor, de las que salió victoriosa compuesta por
Madero y José María Pino Suárez, del Partido Antirreeleccionista. Sin
embargo, Díaz desconoció el resultado de las votaciones. Como reacción,
Madero llamó al levantamiento armado por medio del Plan de San Luis.
Al llamado se levantaron numerosos grupos de las más diversas clases
sociales y elaborando las más variadas banderas sociales: en el
noroeste, Álvaro Obregón encabezó la revuelta de los pequeña clase
media campesina, en Chihuahua Francisco Villa encabezaba un regimiento
formado por ganaderos; en Coahuila, Venustiano Carranza representaba a
los hacendados; y en el estado de Morelos, Emiliano Zapata y sus
tropas de indígenas reclamaban el reparto agrario. Díaz finalmente
dimitió el 24 de mayo de 1911. Salió exiliado del país siete días más
tarde, a bordo del vapor Ypiranga, con rumbo a Francia, donde murió y
fue sepultado.
Mientras tanto, el
Congreso nombró como interino al señor Francisco León de la Barra (porfirista),
que entregó la presidencia a Madero en noviembre de 1911. En febrero
de 1913, Victoriano Huerta dio un golpe de Estado contra Madero, a
quien mandó asesinar junto con Pino Suárez en la "Decena Trágica", y
gobernó como dictador hasta 1914. En el bando revolucionario también
había disputas: por ejemplo, Zapata había desconocido a Madero porque
sintió que lo había traicionado al no haber iniciado el reparto
agrario. A la muerte de Madero, las facciones revolucionarias se
levantaron en armas contra el usurpador, y lo derrocaron, quedando
como presidente Venustiano Carranza.
A éste correspondió
promulgar la Constitución que rige actualmente en México, y que
incorporó varias de las demandas sociales reivindicadas por los
movimientos revolucionarios y sus antecesores (jornada de ocho horas,
libertad de culto, salario mínimo, reparto agrario, nacionalización de
los recursos naturales...). Mientras tanto, el ejército revolucionario
se dividió en dos facciones: una, encabezada por Carranza y Obregón,
moderada y vinculada con los intereses de la burguesía norteña; y la
otra, con Zapata y Villa, más radicales y vinculados con los intereses
de los campesinos. Los vencedores fueron los primeros, Zapata fue
asesinado en Chinameca en 1919, y cuatro años más tarde la misma
suerte tuvo Villa.
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actualizada en el 13 de junio de 2008 |