MI  RELACION CON LA OEA

La Organización de Estados Americanos, (OEA) tiene su origen en la creación de las repúblicas independientes de América Latina.   

En 1818, dije:  “...nosotros, por nuestra parte, nos apresuraremos con el más vivo interés a iniciar la consideración de un Pacto Americano, el cual, al formar todas nuestras repúblicas en un solo cuerpo político, presentará  a América ante el mundo,  en un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo alguno entre las naciones de antigüedad.  America así unificada, si el Cielo nos concede el deseo, podrá ser llamada la reina de las naciones y la madre de las repúblicas”.  

En 1826, convoqué a varios representantes de las recientemente creadas Repúblicas Americanas para reunirnos en Panamá, planeando organizar en ese Congreso una Liga Americana de Estados.  Esta liga tendría como su propósito primario la defensa mutua contra España o cualquier otro poder extranjero.  Pero también podría ser el núcleo de una nación federal del mundo.  Después de que nuestras repúblicas lograron ser entidades políticas separadas, nuestra herencia cultural inevitablemente contribuyó a la integración de nuestros países.   

Años más tarde, los descendientes de los colonizadores ingleses, escoceses, irlandeses, escandinavos y alemanes, del norte, se pusieron en contacto con nuestros países, descendientes de los colonizadores españoles y portugueses, del Sur.  Estos pueblos con pasados y herencias completamente diferentes se comunicaron unos con otros a través de sus actividades en el campo del comercio.  

Inspirados por mis ideales, el gobierno de los Estados Unidos hizo una invitación a la Primera Conferencia celebrada en Washington, D.C. en 1889-1890.  La creación de la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, que se convertiría en la Organización de Estados Americanos, fue el resultado de dicha conferencia.

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