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Batalla en el Puente de Gámeza-
11 de Julio de 1819*
Recordemos como el Libertador Simón Bolívar, después de la
desafortunada campaña sobre Caracas de 1818, comprendió que era
indispensable liberar primero a la Nueva Granada que a Venezuela, tanto
porque en la primera las fuerzas españolas eran más débiles y los
recursos humanos y materiales más ricos, como porque el afán de
libertad sobrecogía a todos sus pobladores. Con tal fin en agosto de
1818 ascendió a general de Brigada al coronel Francisco de Paula
Santander y lo envió con suficiente material de guerra, para organizar
las diferentes fuerzas patriotas que actuaban contra los realistas, de
manera irregular y cada una por su cuenta en los llanos de Casanare.
Orden que cumplió el prócer neogranadino con creces, pues a escasos
meses contaba con una fuerte división, compuesta de dos batallones de
Infantería y varios escuadrones de Caballería, con la cual rechazó
con éxito la incursión de los Llanos de la Tercera División realista
del coronel José María Barreiro, durante el mes de abril de 1819.
De tal manera, notificado Bolívar de los éxitos militares de Santander
en Casanare, se dispuso a cominezos del mismo mes de abril, a marchar
con su ejército en esta dirección. Aprovechando además la estación
de lluvias, durante la cual se presumía difícil cualquier movimiento,
para lograr el desprendimiento estratégico del ejército de Morillo,
quien permaneció en Venezuela sin intuir las intenciones de su rival.
El ejército Libertador inició su penosa y larga travesía por los
inundados Llanos del Apure y de Casanare, logrande reunirse con el
general Santander en la población de Tame el 12 de Junio. Luego
continuó la marcha hacia la cordillera oriental, que lo separaba de su
objetivo estratégico y se erguía como formidable muralla a la
distancia, después de escoger la ruta más difícil y azarosa para
atravesarla: el Páramo de Pisba, que era la menos defendida y por tanto
la que le podía permitir la sorpresa estratégica sobre la tercera
división realista dispersa en el interior del virreinato de la Nueva
Granada, condición indispensable para lograr su propósito político.
Todos
recordamos con admiración y asombro el paso del páramo de Pisba por el
ejército patriota en los primeros días de julio de 1819, donde en
particular los llaneros sufrieron indecibles penalidades y sufrimientos,
dados por una geografía tan imponente como gélida e inhóspita, en la
cual varios de ellos quedaron sepultados en los abismos o congelados, en
compañía de sus cabalgaduras y escasos abastecimientos.
Por tal razón, al llegar al Llano de Miguel, donde empieza la parte
más alta del páramo, el Ejército Libertador, ante tantos sufrimientos
por poco se regresa a los Llanos, pero gracias a la intervención del
capellán Fray Ignacio Mariño, de los generales Santander y Anzoátegui
y del propio Libertador, se propuso superar la naturaleza y continuar la
marcha por sobre cualquier inconveniente. Con tal fin, desde Paya,
Bolívar escribió el 30 de junio la proclama a los granadinos,
anunciándoles la presencia de las armas patriotas e invitándolos a
abandonar a los españoles y dedicar todos sus esfuerzos a la libertad y
a la construcción de la República.
El día 2 de julio, la vanguardia del Ejército Libertador después de
pasar la parte mas elevada del Páramo, llegó a Dos Quebradas, en
territorio de la población de Socha en la provincia de Tunja y entró a
ésta Población el día 4. La retaguardia y parte de infantería
siguieron el movimiento, de tal manera que el 6 de julio ya habían
remontado el Páramo gran parte de las tropas, mientras Bolívar
establecía entre Socha y Tasco su cuartel general, un hospital de campaña
para recuperar a sus hombres, un taller de armería para reparar las
armas y municiones que se encontraban en precarias condiciones y un
centro de acopio de toda suerte de abastecimientos, especialmente
vestuario, víveres, ganado caballar y vacuno del cual carecía casi por
completo el ejército. Acopio que por fortuna fue satisfecho de manera
generosa por el espíritu patriótico de los habitantes de estos
pueblos.
La región de Tasco, Gámeza y Tópaga, está conformada por las
estribaciones occidentales del páramo de Pisba, por tanto es una zona
quebrada que va siendo menos áspera en la medida que desciende a buscar
el valle de Sogamoso, éste rico en agricultura y ganadería, de clima
agradable, suave y apropiado para el desarrollo de una población tan
densa, sana, como trabajadora, sencilla y valerosa.
Por fortuna, el ejército realista no sospechó tamaña maniobra del
patriota, que de haberla conocido habría sido desastrosa para éste
último. Barreiro tenía su puesto de Mando en Tunja, ciudad donde se
recuperaba de un paludismo adquirido durante su desafortunada campaña
de Casanare y allí mantenía cierta disputa por el mando de la Tercera
División con el virrey de Santafé Juan Sámano, quien quería
relevarlo por el coronel Sebastián de la Calzada. Así pudo Bolívar
contar con una semana para recuperar la salud de sus hombres,
reanimarlos, reorganizar sus tropas y reabastecerlas, aún cuando
algunas de ellas, como la Legión Británica y alguna parte de la
caballería aun se encontraban en la travesía del páramo, que sólo
superaron completamente hasta el 16 de julio.
Pero como era indispensable tener noticias del enemigo, el 7 de julio,
con el fin de obtener tal conocimiento, Bolívar envió a Corrales un
pequeño destacamento de caballería, el cual sorprendió a una
fracción realista en la población, escapando solamente su comandante,
que fue a dar aviso al jefe realista de Sogamoso, quien a su vez
notificó a Barreiro en Tunja. Por esta razón, cuando el 10 de julio
Bolívar envió otras dos fracciones de reconocimiento a los poblados de
Corrales y Gámeza, las cuales luego de un éxito inicial en la mañana,
en la tarde fueron sorprendidas por el batallón de la vanguardia
realista al mando del coronel Nicolás López, que hizo prisioneros unos
40 soldados patriotas.
El día 11 de julio, desde la madrugada los dos ejércitos, el patriota
desde Tasco y Gámeza y el realista desde Sogamoso y los Molinos de
Tópaga se buscaron para entrar en combate. EL Libertador lo hizo por el
camino hacia el puente sobre el río Gámeza, con el batallón Cazadores
y los jinetes disponibles del Guías como vanguardia y el resto del
ejército escalonado a prudente distancia. Cabe aclarar que los
batallones de retaguardia se reorganizaron cada uno con una sola compañía,
debido a los numerosos enfermos que estaban en el hospital de campaña y
casas de la zona.
Barreiro por su parte, quien había pernoctado en los Molinos de Tópaga,
inició la marcha hacia Gámeza con el batallón 2do de Numancia, del
coronel Juan Tolrá, como vanguardia, el cual pasó el puente y avanzó
hacia la población. El coronel patriota Antonio arredondo, que ya la
ocupaba con el Cazadores y los Guías montados, dispuso un ataque para
cortar la vanguardia realista, pero ésta con hábiles movimientos
repasó el puente y se organizó en la ribera opuesta, donde les
favorecía el terreno, mientras llegaba allí el coronel Barreiro con el
grueso de su fuerza.
A los primeros disparos el general Santander se adelantó con la
vanguardia, mientras Bolívar apuraba el paso del batallón 1ro de
línea y las compañías del Rifles, Barcelona y Bravos de Páez. Cuando
las tropas de uno y otro badno se encontraban en formación de Guerra,
frente a frente a cada lado del río, se suscitó un combate singular
entre dos valerosos capitanes. Uno español, que avanzó hasta la mitad
del puente, retando con mucho orgullo a otro independiente. Dicho reto
fue respondido de inmediato por el capitán Juan José Reyes, de los
guías de la descubierta patriota, quién venció a su oponente.
Circunstancia que animó el espíritu de las fuerzas patriotas y de
manera tan osada como imprudente se lanzaron sobre el enemigo.
Varias veces intentaron los hombres del Cazadores cruzar el puente, pero
fueron rechazados por el Numancia, reforzado con una compañía de
Ganaderos del Rey. Pasado el mediodía llegaron las tropas de la
retaguardia y el Libertador dispuso su ataque con el batallón Cazadores,
reforzado por las compañías del Rifles, Barcelona y Bravos de Paéz,
en el escalón de asalto y el batallón 1ro de Línea compuesto de
indígenas de Casanare y toda la caballería que estaba en su mayoría a
pie, como reserva. Barreiro colocó el fuerte batallón 2do de Numancia
en primeralínea y el 1ro del Rey con los Dragones Montados como reserva.
Se inició en esa forma una sostenida y fuerte presión de los patriotas,
que los realistas no pudieron sostener. Los capitanes Vegal, Gómez y
Loboguerrero, al frente de sus tres compañías del Cazadores, iniciaron
la penetración en busca del horizonte, y el Numancia se desorganizó;
pero los patriotas vieron caer a los capitanes Gómez y Loboguerrero y
el abanderado del batallón. alferéz Eusebio Carballo. No cesaron sin
embargo en su empeño, animados por las voces y ejemplos de sus
valientes jefes Arredondo y Joaquín París.
Cuando ya casi ganaban la altura los patriotas, cayeron los oficiales
Ramón Barrantes y Manuel Alderete, intrépidos comandantes subalternos
del Cazadores, mientras las municiones escaseaban. De tal suerte tuvo
que detenerse el avance, tanto por las circunstancias administrativas
como por la superioridad numérica de los españoles.
Barreiro aprovechó hábilmente el alto republicano y ordenó un
contraataque general con le batallón 1ro del Rey, en apoyo al 2do de
Numancia, favorecidos ampliamente por el terreno, avance que los
patriotas sólo podían contener a la bayoneta, con alguna efectividad.
Así, las compañías de los batallones de la retaguardia libertadora
tuvieron que replegarse ordenadamente al otro lado del río, mientras el
batallón Cazadores, de manera admirable, sostenía el peso de toda la
infantería realista. Esta varias veces intentó coparlo y desordenarlo,
pero en ninguna lograron siquiera penetrar sus filas; el intrépido
coronel Arredonde, espada en mano y siempre en primera fila, animaba a
sus hombres. Así lograron las fuerzas patriotas una brillante retirada
a sus promeras posiciones, pero a costa de mucha sangre del Cazadores.
Su intrépido comandante cayó mortalmente herido en el puente y el
propio jefe divisionario, general Santander, fue herido en la garganta,
sin embargo, se aferraron al terreno y sostuvieron sobre el río cada
una de las cargas españolas.
Los Dragones españoles, que no habían entrado en combate, creyeron que
había llegado su hora e intentaron el paso del río por el pequeño
valle al oeste del puente; pero los pocos jinetes patriotas disponibles
cargaron con tal furor, que los obligaron a protegerse en su infantería.
Como llegó la noche y ninguno de los ejércitos había logrado definir
la acción, resolvieron los dos ejércitos dar por terminado el combate
y abandonar el campo para reorganizarse con miras a futuras operaciones.
Las fuerzas patriotas regresaron a Gámeza y Aposentos de Tasco y las
realistas a la Población de Tópaga.
En Gámeza expiró y fue sepultado el heroico Antonio arredondo, junto
con sus compañieros que se batieron en tan gloriosa forma. Dos
capitanes, tres oficiales subalternos, el abanderado, muchos
suboficiales y soldados compusieron el cortejo que el Cazadores de
Vanguardia de la Nueva Granada aportó a ésta primera acción de armas
en territorio de la provincia de Tunja, hoy departamento de Bocayá.
Santander hizo justo reconocimiento a la memoria de este oficial español
en la orden general de la división: "Los señores oficiales de la
vanguardia en memoria del benemérito comandante coronel Antonio
Arredondo llevarán hoy y mañana una cinta negra en el puño del sable.
Este bizarro oficial ha muerto heroicamente por su patria. El debe
servir de modelo a todos los que tengan honor y sentimientos heroicos".
Por
su parte, Bolívar enterado del comportamiento heroico del capitán Juan
José Reyes, lo llamó a su presencia para felicitarlo y estimularlo. Al
preguntarle cual era su nombre, éste le respondió: "Soy Juan
Reyes, señor", usted, contestó Bolívar, "debe honrar no a
los Reyes, sino a la Patria con su apellido: en el ejército será
lla,ado el Capitán Patria". Razón por la cual pasó a la historia
con los apellidos de Reyes Patria.
A pesar de que este combate conocido como de "Las peñas de Gámeza
y Tópaga" no tuvo triunfador, tiene sin mebargo un efecto moral
positivo para el ejército libertador. Tácticamente fue un combate de
encuentro, en el cual el terreno obligó a un repliegue inicial del
ejército realista al otro lado del río, donde se organizó
defensivamente. El patriota, motivado por el éxito del combate singular
de Reyes Patria, atacó frontalmente en condiciones adversas de terreno.
Ataque que fracasó por lo prolongado y escarpado de la cuesta. Pero en
el contraataque realista, el heroísmo del batallón Cazadores hizo
pensar seriamente a Barreiro, quien en la víspera había escrito a
Sámano manifestando "su desgracia de tener que combatir contra un
ejército de mendigos, al cual era por demás fácil de batir",
después de la acción de Gámeza yTópaga, tuvo que rectificar su
concepto al virrey, expresando que "sus enemigos, aun cuando
ten[ian apariencia de mendigos, no era una chusma ni mucho menos, sino
que se trata de un ejército disciplinado y aguerrido digno de
enfrentarse con las mejores tropas del rey".
Por la anteior razón, a partir del 11 de julio, Barreiro se volvió en
extremo cauteloso, no intentó mas buscar y atacar a su adversario, sino
que permaneció a la defensiva, otorgándole a Bolívar la iniciativa
militar y limitándose a estar a la expectativa de los movimientos
patriotas.
El triunfo moral de Gámeza y Tópaga, lo completó luego el Libertador
con una maniobra estratégica que le dio posesión de los ricos valles
de Cerinza y Duitama, en los que acrecentó el ejército, humana y
materialmente. Y después del difícil y costoso triunfo del Pantano de
Vargas, que acabó por desmoralizar al ejército realista, pudo resarcir
las pérdidas sufridas mediante la "ley marcial", expedida en
Duitama.
*Fuente: Tomada del
diccionario biográfico de Colombia de Joaquín Ospina.
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