La Casa de las Américas fue construida en el lugar que ocupaba la
aristocrática mansión Van Ness, nombre adquirido en memoria de su dueño, John Van Ness.
Esta mansión fue la primera residencia del Distrito de Columbia que tuvo agua corriente,
fría y caliente; un lujo sin precedentes para aquellos tiempos. Después de la muerte de
John Van Ness, sus herederos decidieron vivir en otro lugar y abandonaron la mansión que
permaneció vacía durante varios años. En realidad, la casa se mantuvo vacía durante
tanto tiempo que se ganó la reputación, entre los habitantes de la ciudad, de ser un
lugar misterioso.
Se decía que en la víspera
de la muerte de su amo, se había visto seis caballos blancos descabezados que galopaban
por el jardín, con la esperanza de darle el último paseo. También se decía que a veces
aparecía el fantasma de la señora Van Ness que deambulaba de una habitación a otra,
esperando en vano la reaparición de su amado esposo.

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