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EDICION: D I C I E M B R
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Mientras los lectores leen esta revista, en un lugar donde reina el silencio,
en las profundidades oceánicas de la remota isla del Coco en Costa Rica, una
congregación de voraces depredadores ejerce el control de la cadena
alimenticia. Están, por supuesto, amenazados, y si se extinguieran, los
océanos podrían colapsar. En este número, Américas
presenció ese proceso.
Saliendo de las turbulencias del mar, en la Sierra
entre Bolivia y Perú, vimos a los habitantes aymaras y quechuas
navegar en «caballitos de totora» el lago Titicaca, uno de los más altos del
mundo, cruzando una frontera artificial desde el punto de vista cultural,
imbuidos de ancestrales mitos incaicos y preincaicos.
También en los Andes, al penetrar en la selva húmeda
del Ecuador, en bosques cada vez más desprovistos de vida silvestre,
descubrimos poblaciones vulnerables que viven expuestas a la defaunación;
mientras que en el Caribe, una iniciativa financiada por la OEA contribuye a
que la supervivencia de especies como la culebra inofensiva de Antigua
permita mantener un delicado equilibrio ecológico.
En otros climas, cientos de miles de productores de
café, en zonas otrora peligrosas pero ya accesibles como Chiapas en México,
pueden vivir del ecoturismo. Y vimos como los campesinos cafeteros de
Colombia, además de producir un café de fama mundial, se unen en proyectos
que traspasan las fronteras.
A la costa, la Sierra y Selva de nuestro hemisferio, Américas
envía a los mejores y más intrépidos escritores y fotógrafos. En estos
variados ambientes, en toda la gama política, social y cultural del
continente, enfocamos sobre todo el esfuerzo del hombre, las «sorpresas de
la supervivencia».
En este número relatamos el ascenso al poder de la
mujer en el hemisferio, región tradicionalmente atrasada en materia de
género, y contamos la historia de artistas que también han conquistado, a su
manera, el contexto en que vivimos: retrocedimos al siglo XIX para refrescar
la memoria sobre Frederic Church, uno de los más exitosos e influyentes
paisajistas de las Américas, y regresamos al presente para mostrar la obra
pictórica, «con luz propia», del paraguayo Manuel Miranda.
¡Y los que gozan de recorrer nuestra geografía no
deben perder en este número la deliciosa nota de Louis Werner, «Lazarillo de
bisoños caminantes»!
Seguimos siendo una revista dedicada a revelar la
diversidad y la riqueza del patrimonio del hemisferio. Pero también somos
conscientes de nuestros conflictos, nuestros debates y nuestros retos: los
del desarrollo integral, la democracia, los derechos humanos y la seguridad.
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