ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS

 

 

CONGRESOS INTERAMERICANOS DE TURISMO

SECRETARIA PERMANENTE

 

XVII Congreso Interamericano de Turismo
7-11 de abril de 1997
San José, Costa Rica
OEA/Ser.K.III.18.1
TURISMO-doc.13/97
31 de enero de 1997
Original: Inglés

  

 

SOSTENIBILIDAD DEL TURISMO MEDIANTE LA GESTION

DE LAS CONDICIONES DE SALUD Y SANEAMIENTO

 

 

TURISTAS SANOS, TURISMO MÁS SANO

        A medida que el turismo continúa creciendo, volviéndose un componente importante para las economías de la mayoría de los países de las Américas, también crece la atención y la preocupación por los aspectos vinculados al turismo de la infraestructura, la inocuidad, la seguridad, la salud y la conservación del medio ambiente. Desde hace mucho se ha reconocido la relación entre la salud y el turismo, no sólo como importante fuerza motriz para viajar sino también en términos de los riesgos potenciales para la salud que se derivan del contacto de los visitantes con el medio ambiente y la población anfitriona.

        Cuando, en 1963, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Viajes y Turismo definió el turismo, la "salud" quedó reconocida como una importante razón para viajar (1). Las cuestiones sanitarias relacionadas con los viajes y el turismo han fomentado fuertes vínculos de trabajo entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OMT. Las oficinas regionales de la OMS, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), también están estableciendo vínculos fuertes con organizaciones y mecanismos regionales, como la Organización de Turismo del Caribe y el Congreso Interamericano de Turismo. Cabe señalar asimismo la importante colaboración que existe entre la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la OPS en materia de turismo, colaboración que incluye aspectos de higiene ambiental en el contexto del desarrollo del turismo sostenible (2),

        La OMS ha afirmado su liderazgo estableciendo criterios y directrices sobre la calidad del agua potable y el agua para fines recreativos; para el servicio de alimentos en los aviones y para la publicación de textos clásicos como la guía de saneamiento en los establecimientos turísticos (3) y la guía para la salud y la salubridad en el transporte aéreo (4). Esto, aunado a los requisitos de certificados de vacunación (5) dan fe de la gran importancia que asigna la OMS al vínculo entre salud, viajes y turismo. En publicaciones regionales como "Manejo Higiénico de Alimentos" y en un documento sobre la higiene ambiental y el desarrollo del turismo sostenible en el Caribe (2) se destaca aún más el liderazgo de la OMS en el tema.

        En 1992, la OPS y el Instituto Internacional de Estudios sobre Turismo de la Universidad George Washington publicaron los resultados de una investigación bibliográfica de las referencias (en inglés) sobre la interacción entre la salud y el turismo que figuran en las bases electrónicas de datos (7). Lo interesante de esta investigación es que, si bien se identificaron 147 referencias, la bibliografía es limitada en ciertas áreas. Una posible explicación de esto es que casi todos los documentos fueron escritos por autores de países desarrollados pensando en las necesidades de información de los turistas potenciales procedentes de esos países.

 

 

LA SALUD COMO RAZON DE TURISMO

        La gente viaja por diferentes razones: negocios, congresos, enriquecimiento cultural, exploración ecológica, reuniones familiares y visitas a amigos; pero la razón más antigua y más frecuente del turismo es la salud.

        En la Reunión Mundial de Turismo de 1983 se estableció que deberá afirmarse el derecho a descansar, consecuencia natural del derecho a trabajar, como derecho fundamental en términos de felicidad humana (8). En este contexto, el turismo satisface la necesidad humana básica de recuperar el bienestar mental y físico.

        Cuando los trabajadores lograron que se les concediese el derecho a vacaciones, éste fue definido como tiempo libre que tenía por objeto recuperar la capacidad para trabajar, por lo que debería pasarse en un ambiente de calidad adecuado para la recuperación de la fuerza física y mental. Esta necesidad de recuperación de la capacidad de trabajo es aún más válida hoy en día, como lo demuestra la creciente tendencia de los empleados a solicitar vacaciones más frecuentes, aunque más cortas, en lugar de un período de vacaciones anuales más largo.

        La creciente popularidad de los centros de salud y baños termales como lugares de vacaciones es otra indicación de la relación que media entre la salud y el turismo, y constituye lo que se ha dado en llamar "turismo terapéutico" (9). Esta forma de viajar ha creado una gran demanda en miles de lugares del mundo. Muchos de estos lugares asocian el ocio con la atención profesional para bajar de peso, adquirir buena condición física, proceder a la rehabilitación y reducir el estrés. Muchos de ellos cuentan con programas de tratamiento de la drogadicción y el alcoholismo.

        Cuba ofrece una forma interesante de turismo terapéutico mediante servicios médicos altamente calificados a pacientes de otros países a costos considerablemente inferiores a los de sus lugares de origen (10). Muchas veces estos servicios médicos forman parte de un paquete turístico y se dispone de recursos especiales de alojamiento para estos fines.

 

 

IMPACTO DEL TURISMO SOBRE LA SALUD DE LOS TURISTAS

        En los países desarrollados existe una gran cantidad de publicaciones que describen los peligros para la salud que acechan a los turistas que se disponen a viajar a países y lugares con economías en desarrollo. Si bien su contenido suele ser muy general y muchas veces se basan en percepciones o proyecciones y no en datos concretos, estas publicaciones responden a la mayoría de las inquietudes de los viajeros potenciales. En una versión reciente del libro publicado en Canadá con el título "Don't Drink the Water" (11) se describe una lista de riesgos potenciales y se sugieren formas y métodos de evitar la exposición a dichos riesgos.

        Los turistas pueden sentir los impactos sobre la salud a principios del viaje, tan pronto comienza el desfase de horarios o los mareos. Si bien estas molestias no constituyen un grave riesgo para la salud, pueden causar un considerable malestar, sobre todo para las personas de edad y quienes ya tienen problemas de salud.

        Normalmente se presta más atención a las diarreas causadas por parásitos, bacterias o virus. La mayoría de los viajeros nunca estuvieron en contacto con estos microorganismos en sus lugares de origen, lo que los hace presa fácil en algunos destinos turísticos. Este tipo de diarreas, en general asociadas al consumo de agua o alimentos contaminados, rara vez requiere atención médica intensiva o prolongada. Los agentes más frecuentes de diarrea en los turistas son shigella y salmonella, microorganismos que también están presentes en piscinas y aguas costeras, donde a veces se relacionan con infecciones gastrointestinales, respiratorias y cutáneas (12).

        Se ha demostrado que el consumo de mariscos y pescados contaminados está asociado a la incidencia de Hepatitis A, dado que los crustáceos y moluscos, y muy específicamente los bivalvos, concentran los microorganismos, exponiendo a los consumidores a altas dosis de agentes infecciosos. En algunos casos, el consumo de mariscos y pescados, sobre todo si se trata de peces carnívoros, se ha vinculado a la intoxicación de los turistas debido a la presencia de altas concentraciones de toxinas producidas por el alga ciguatera.

        En los últimos años han cobrado gran visibilidad los brotes de enfermedad de los legionarios. Se trata de un trastorno respiratorio causado por una bacteria llamada Legionella pneumophila, que habita en los sistemas de agua y aire acondicionado de hoteles y otros ambientes cerrados.

        Existen muchos más riesgos biológicos potenciales para la salud a los cuales pueden quedar expuestos los turistas no inmunizados y sin protección. Algunos de los agentes más frecuentemente identificados son las amibas, Vibrio cholerae, giardia, helmintos y el virus que provoca gastroenteropatías. Todos estos organismos están vinculados al consumo de alimentos y agua en condiciones insalubres (13).

        Otro grupo de riesgos para la salud a los cuales suelen quedar expuestos los turistas son los trasmitidos por vectores, como mosquitos, garrapatas, piojos, pulgas y ácaros. La malaria, el dengue, la fiebre amarilla y el mal de Lyme figuran entre las enfermedades transmitidas por vectores que se diagnostican con cierta frecuencia en los turistas.

        La mayoría de los problemas de salud mencionados pueden controlarse adecuadamente mediante la aplicación de procedimientos muy conocidos para el manejo de los alimentos y la salubridad ambiental. En términos generales podría decirse que un ambiente sano es un sello de calidad para los turistas, porque indica la preocupación de las autoridades locales por la higiene ambiental. Es legítimo decir que el medio ambiente es un importantísimo factor determinante de la salud de los turistas y que un medio ambiente adecuadamente mantenido no sólo atrae a los visitantes sino que es una medida muy eficaz para proteger su salud. Por lo tanto, la inversión en el medio ambiente es un insumo del turismo eficaz en función de sus costos.

        El surgimiento del virus responsable de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la epidemia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) abrieron un capítulo muy especial en los aspectos sanitarios de los viajes y el turismo. Las enfermedades de transmisión sexual, que están registrando una creciente incidencia en todo el mundo, exigen con urgencia una modificación de la conducta en lo que se refiere a los contactos sexuales ocasionales, en gran medida responsables de la diseminación del VIH y del continuo aumento del número de casos de SIDA.

        Se desprende de lo anterior que la responsabilidad por la salud del turista radica no sólo en las autoridades locales sino también en los turistas potenciales, quienes deben asumir una posición proactiva en este asunto. Dado que las enfermedades vinculadas al turismo no están distribuidas equitativamente en todos los lugares, es muy importante conseguir la mayor cantidad posible de información sobre el lugar de destino. Esta actitud constituye una base adecuada para cumplir con los requisitos y recomendaciones de inmunización. Si bien la fiebre amarilla es la única enfermedad para la cual algunos países requieren la presentación del Certificado Internacional de Vacunación, se dispone de varias vacunas adicionales para los turistas. Las que más se recomiendan para los viajeros son las vacunas contra la fiebre tifoidea, la hepatitis B, la poliomielitis y la rabia (12).

        En conclusión, cabe señalar que si bien se reconocen los riesgos potenciales para la salud que entrañan los viajes y el turismo, existe una gran cantidad de medios para reducir o eliminar dichos riesgos. Para ello se requiere un esfuerzo concertado de las autoridades locales y de los viajeros potenciales. La educación sanitaria y la promoción de la salud, así como la higiene ambiental, son fundamentales para generar actitudes y conductas apropiadas. Tanto las autoridades como los viajeros deberán emplear siempre medidas de saneamiento ambiental y prevención médica.

 

 

IMPACTO DEL TURISMO SOBRE LA SALUD DE LA POBLACION RECEPTORA

        La investigación bibliográfica del Instituto Internacional de Estudios sobre Turismo (2) identificó en 1992 que, entre las 147 citas recogidas, 36 de ellas se referían al impacto del turismo sobre la salud de los residentes. La mayoría de estos documentos y publicaciones fueron escritos en los 10 últimos años, lo que revela una nueva tendencia a analizar los impactos sanitarios del turismo en los países receptores. Las enfermedades de transmisión sexual y el deterioro ecológico como consecuencia del turismo parecen ser las inquietudes principales en este contexto. Algunos textos también tratan sobre la drogadicción y la importación de valores culturales de otros países. No obstante, también se identifican y analizan los efectos positivos, como el ingreso de divisas, el desarrollo de mercados de trabajo, el mejoramiento de la infraestructura local y la prestación de servicios de salud y ambientales.

        Poco se duda de que la conducta promiscua ha contribuido enormemente a la importación y diseminación del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. Aunque inicialmente se lo vinculó con la homosexualidad, en los últimos 10 años la transmisión ha tenido lugar cada vez más a través de contactos heterosexuales. Algunos turistas tienden a asumir comportamientos más relajados que en sus lugares de origen. Ésta es una de las razones principales del abuso del alcohol, del uso de drogas, de la promiscuidad sexual y del abandono de los hábitos de protección.

        La mayoría de estos problemas deben abordarse con metodologías y estrategias de promoción de la salud, y este concepto deberá ser aceptado por los promotores turísticos y las autoridades del país receptor. La promoción de la salud del turista debe ser un componente integral del fomento del turismo. Si bien en este sentido se han registrado experiencias muy positivas, dista mucho de ser un procedimiento estándar. Es, además, urgente que los profesionales de la salud se constituyan en promotores y agentes de la salud de los turistas.

        En la región de las Américas existe una situación muy especial con respecto a las repercusiones potenciales para la salud de las comunidades receptoras de turistas. Se ha puesto en marcha una campaña regional muy vigorosa para erradicar las enfermedades que pueden prevenirse mediante inmunización que ha arrojado importantes resultados. Desde septiembre de 1994 se ha declarado a la región americana libre de la transmisión del virus salvaje que causa la poliomielitis. En otras regiones del mundo aún no se ha logrado este resultado excepcional, lo que plantea la posibilidad potencial de reintroducir la enfermedad en la región. Las autoridades sanitarias están aplicando fuertes mecanismos de vigilancia en todos los países de la región.

        En la región del Caribe, tras una intensa campaña de vacunación, no se ha notificado ningún caso de sarampión, lo que probablemente signifique que los países de esa región estén muy próximos a erradicar esta enfermedad. Actualmente se están desplegando esfuerzos similares en todos los países de América Latina, pero también en el caso del sarampión se corre el riesgo de que sea reintroducido desde un país donde sigan presentándose casos.

 

 

RESUMEN

        El turismo ya no es percibido como un privilegio ni como un lujo, sino como un derecho básico para recuperar el bienestar mental y físico, restableciendo de esa manera la capacidad de llevar una vida activa. Si bien el turismo está motivado por el deseo de recuperar la salud, no está libre de riesgos para la salud misma. El turismo puede afectar no sólo la salud de los turistas sino también la de las comunidades que los reciben. No obstante, la mayoría de estos riesgos pueden evitarse o reducirse sensiblemente por medio de la higiene ambiental, la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.

        Las autoridades de los países de origen y destino de los turistas, los promotores turísticos y los profesionales de la salud tienen importantes responsabilidades para hacer del turismo lo que se supone que sea: una experiencia enriquecedora en la que se pasa un período grato en un ambiente de calidad recuperando la salud y acumulando recuerdos imperecederos. El turismo deberá orientarse a la salud y las enfermedades deberán mantenerse lo más alejadas posibles.

 

 

 

REFERENCIAS

1.  Conferencia de las Naciones Unidas sobre Viajes y Turismo Internacional, Roma, Italia, 1963.

2.  Organización Panamericana de la Salud. Proceedings of the Regional Conference on Environmental Health and Sustainable Tourism Development, Washington: OPS; 1994.

3.  Salvato, J.A. Guide to Sanitation in Tourist Establishments. Ginebra: OMS; 1976.

4.  Bayley, J. Guide to Health and Salubrity in Air Transport. Ginebra: OMS; 1978.

5.  Organización Mundial de la Salud. Vaccination Requirements and Health Advise. Ginebra: OMS; 1990 (Publicado como parte de la serie "International Travel and Health Series".)

6.  Organización Panamericana de la Salud. Manejo Higiénico de Alimentos. Santafé de Bogotá, Colombia: OPS; 1994.

7.  Frechtling, D.C. Annotated Bibliography on Health and Tourism Issues. Washington, DC: International Institute of Tourism Studies/The George Washington University; 1992.

8.  Organización Mundial del Turismo. Convención de Turismo: Madrid; OMT; 1983.

9.  Alleyne, G.A.O. Health and Tourism in the Caribbean: Bulletin of the Pan American Health Organization, 1990, 24(3):291-300.

10.  Feinsilver, J.M. Cuba as a World Medical Power: The Politics of Symbolism. Lat Am Res Rev. 1989; 24:1-34.

11.  Canadian Public Health Association/Canadian Society for International Health. Don't Drink the Water. Keystone, J.S. editor: Ottawa, Canadá; CPHA/CSIH 1994.

12.  Zampieri, A. Epidemiology of infections in tourists, en: Pasani, W., ed., Tourism Health: A New Branch of Public Health, vol I, Rimini, Italia; IATM/OMS/OMT, 1988.

13.  Giannico, L. Prevention of the most frequent communicable diseases in tourists. En: Pasani, W., ed., Tourism Health: A New Branch of Public Health, vol I, Rimini, Italia; IATM/OMS/OMT, 1988.