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OEA/Ser.G
CP/doc.3715/03
26 marzo 2003
Original: inglés/francés
TERCER INFORME DEL SECRETARIO
GENERAL SOBRE
LA EJECUCIÓN DE LA RESOLUCIÓN
CP/RES. 822
“Este informe se completó antes de la visita que
realizó la Delegación de Alto Nivel OEA-CARICOM a Haití, del 19 al 20 de marzo
de 2003”
FORMACIÓN DEL CONSEJO ELECTORAL PROVINCIAL
(CEP)
REPARACIONES
Y PROCESOS EN RELACIÓN CON LOS HECHOS DEL 17 DE DICIEMBRE DE 2001
CRÍMENES CON MOTIVACIÓN POLÍTICA
Anexo
I: Términos de referencia para Derechos Humanos, Gobernabilidad y Justicia
TERCER INFORME DEL SECRETARIO
GENERAL SOBRE LA EJECUCIÓN DE LA RESOLUCIÓN CP/RES. 822
Este tercer informe del Secretario General se presenta al Consejo
Permanente de conformidad con lo estipulado en el párrafo 14 de la resolución
CP/822 del 4 de septiembre de 2002, y abarca el período comprendido entre el 4
de enero de 2003 y el 4 de marzo de 2003.
La situación en Haití sigue siendo sumamente preocupante y el
estancamiento político no ha hecho más que solidificarse desde que la campaña
pública en favor del desplazamiento del Presidente Aristide cobró bríos en Cap
Haitien, a mediados de noviembre de 2002. La decisión del presidente de nombrar
a siete de los nueve miembros requeridos para integrar un nuevo Consejo
Electoral Provisional (CEP) abrió una nueva controversia. Alianzas opositoras,
grupos de estudiantes, miembros del sector empresarial y algunos grupos de la
sociedad civil se han manifestado resueltamente contra la participación en el
proceso electoral bajo la autoridad del Presidente Aristide y de sus
partidarios. Reina la sensación de que todas las partes aguardan, simplemente,
la visita de la Delegación de alto nivel, que debía realizarse a mediados de
febrero y se postergó, por razones técnicas, hasta los días 19 y 20 de
marzo.
Para salir del estancamiento, constituir un CEP digno de confianza y
organizar elecciones adecuadas en 2003, el gobierno debe demostrar su voluntad
política de tomar difíciles decisiones adicionales a fin de cumplir cabalmente
con sus obligaciones dentro del marco de las resoluciones 806 y 822 de la OEA.
Se ha logrado un progreso importante en cuanto a la solución del problema de
las reparaciones a las víctimas de los sucesos del 17 de diciembre de 2001 y a
la firma de términos de referencia adicionales entre el gobierno y la
Misión Especial de la OEA respecto de la asistencia técnica en materias de
gobernanza, derechos humanos y justicia (véase los textos en el Anexo 1), pero
la evolución en lo que atañe al clima de seguridad, el desarme y la impunidad
ha sido notoriamente insuficiente. En
cuanto a la reforma del comando y la estructura de control del cuerpo policial
no se ha avanzado y, al contrario, el escepticismo respecto de la institución
se ha acentuado a raíz de hechos ampliamente publicitados, como el asesinato de
tres jóvenes en un suburbio de Puerto Príncipe. Al mismo tiempo, varios
ejemplos de comportamiento profesional, como el ofrecido en Jacmel durante la
visita de un grupo de la sociedad civil, han demostrado lo que puede lograrse
merced a órdenes y dirección apropiadas, inclusive en el plano local. La falta
de progresos perceptibles en el enjuiciamiento de implicados en la violencia
del 17 de diciembre de 2001 también ha contribuido al presente estancamiento y
será inevitable el abordaje de este y otros problemas de impunidad si ha de
lograrse algún avance.
El 19 de febrero de 2003, la Misión Especial de la OEA para el
fortalecimiento de la democracia en Haití (Misión Especial) emitió una declaración
señalando la necesidad de un “firme
respaldo para la rápida aplicación de las resoluciones 806 y 822 del Consejo
Permanente, por parte de todos los sectores afectados”. Esto debe incluir,
además del gobierno, a la Convergencia Democrática, las entidades de la
sociedad civil que deben proponer integrantes para el CEP y otros miembros de
la clase política haitiana, así como la comunidad internacional. El Secretario
General Adjunto ha reiterado que la urgente puesta en práctica de esas
resoluciones, incluido el mejoramiento de la seguridad y la organización de
elecciones dignas de fe este año, sigue siendo la senda óptima para conjurar
los problemas de desarrollo político, económico y social que enfrenta
Haití.
En el plano económico, el aumento entre 52% y 96% de los precios de los
combustibles que el gobierno anunció el 3 de enero, la depreciación constante y
radical del gourde y la consiguiente inflación, avivaron considerablemente las
protestas públicas. Durante la última semana de febrero, otro aumento de los
precios de los combustibles reforzó el incremento de los precios en general y
acentuó la sensación creciente de exasperación en el país. El presidente culpó a la oposición y a la
comunidad internacional responsable de las “sanciones económicas” contra Haití,
por el deterioro de la situación económica y la imposibilidad de su gobierno de
mantener los subsidios para los precios de los combustibles. La evaluación del Directorio Ejecutivo del
FMI, tras las consultas regulares celebradas con Haití en enero, conforme al
Artículo IV, consignó una serie de problemas de política y gestión económica
considerables, cuya solución aún está pendiente.
En comparación con el período que abarcó el segundo informe, que se
caracterizó por las demostraciones violentas, el que trata este informe fue
menos radical. Aunque el número de muertos o heridos en el curso de
manifestaciones disminuyó sensiblemente, los casos de violencia por razones
políticas aumentaron y continuaron siendo motivo de preocupación. Además, las
huelgas, marchas y manifestaciones, algunas pacíficas y otras violentas,
continuaron alterando la vida en todo el país y contribuyeron al clima de
inseguridad. Una serie de ataques contra periodistas, amenazas de muerte contra
activistas defensores de los derechos humanos y otros actos de intimidación
contra estudiantes, personal hospitalario de Puerto Príncipe y miembros de la
comunidad empresarial, cobraron suma resonancia y fueron denunciados en los
ámbitos nacional e internacional. Al mismo tiempo, la celebración anual del
Carnaval transcurrió en medio de una atmósfera generalmente pacífica.
También constituye motivo de preocupación la inestabilidad en la Meseta
Central (una zona particularmente inquietante) y en las ciudades de Petit Goâve
y Gonaïves. Funcionarios del gobierno
han descrito como la rama armada de la oposición a grupos de ex militares que
operan en Petit Goâve y en la Meseta Central, implicados en ataques contra
cuartelillos policiales, acusación que la Convergence
Démocratique rechaza enérgicamente.
FORMACIÓN
DEL CONSEJO ELECTORAL PROVINCIAL (CEP)
El 7 de febrero de 2003, el Presidente Aristide estableció por decreto
un nuevo CEP, sobre la base prescrita en la resolución 822, con siete de los
nueve miembros que estipula la Constitución, pero sin despedir al CEP
existente. En el decreto se prevé que el
número de miembros aumente a nueve y que el consejo funcione una vez que sus
miembros hayan prestado juramento ante la Suprema Corte. Los dos cargos
vacantes están reservados para representantes de la Convergence Démocratique y el grupo de “otros partidos políticos”
que se han abstenido de nombrar ocupantes para ellos y, en su mayoría, se
mantienen unidos en su reclamo de alejamiento del presidente. Un vocero de la
Convergencia sostuvo que la formación del CEP de siete miembros es ilegal.
Entre los nombrados por el presidente, los representantes de cinco
entidades (la Conferencia Episcopal de
Haití (católica romana), la Federación Protestante de Haití, la Iglesia
Episcopal de Haití, la Comisión de Justicia y Paz (en nombre de las
organizaciones defensoras de los derechos humanos) y la Cámara de Industria y
Comercio de Haití (en nombre de la comunidad empresarial)) anunciaron que
no prestarían juramento como miembros del CEP hasta que no se creara un entorno
conducente a la celebración de elecciones y estipularon que debía mejorarse la
seguridad, desarmarse a las bandas, arrestarse a Amio Métayer, fugitivo de la
justicia y liberarse a los prisioneros políticos. En una declaración a la prensa librada el 10
de febrero (Anexo 2), las entidades dijeron que es lamentable la decisión del
presidente de establecer un CEP sin prestar atención a inquietudes legítimas.
También manifestaron su preocupación por el proceso democrático en Haití ante
el constante deterioro de la situación en material de seguridad pública y
derechos humanos e instaron al presidente a que cumpla sus compromisos de
conformidad con las resoluciones 806 y 822.
El 12 de enero, el Presidente Aristide se entrevistó con dos dirigentes
de la Convergence Démocratique, en la
Nunciatura Apostólica, para tratar la situación política. Esta iniciativa y el auspicioso pago de
reparaciones al OLP, el 29 de enero, no sirvieron para quebrar el estancamiento
político.
El movimiento de la sociedad civil, que agrupa a una coalición de 184
organizaciones de la sociedad civil que se proclaman representantes de 12
sectores de la sociedad, siguió cobrando vigor en el debate político. El 20 de enero, la coalición de 184 entidades
emitió un comunicado de prensa (Anexo 3) con su conclusión de que el gobierno
no tiene la voluntad política para, entre otras cosas, resolver la crisis
política, atenerse a sus compromisos estipulados en la resolución 822 o crear
las condiciones necesarias para que los ciudadanos ejerzan sus derechos
políticos, sociales y económicos. La coalición prometió que presentaría un plan
de acción para el establecimiento de un “nuevo
contrato social” a fin de resolver la crisis (véase más adelante). El 24 de
enero, la coalición organizó una huelga general, que recibió un considerable
apoyo, para protestar por lo que considera un desgobierno general del país.
A modo de celebración del segundo aniversario de su asunción del
gobierno, el 7 de febrero, el Presidente Aristide anunció ante una
manifestación de miles de personas la constitución del nuevo CEP y un aumento
del salario mínimo. El aniversario provocó numerosas declaraciones públicas de
crítica para el gobierno, emitidas por dirigentes de los partidos de oposición,
organizaciones defensoras de los derechos humanos y personalidades religiosas
de todo el país. El 14 de febrero, un grupo de dirigentes protestantes (que no
participaron en la formación del CEP) denunció la formación de la institución y
reclamaron el alejamiento del Presidente Aristide. Una semana después, un
portavoz de la Convergence Démocratique
declaró públicamente que el gobierno estaba llevando a cabo una campaña de
terror contra la oposición, la prensa, los estudiantes, los grupos defensores
de los derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil. Añadió el
portavoz que la coalición opositora se mantenía fiel al compromiso con la
resolución 822 y con la realización de elecciones creíbles, pero no con el
Presidente Aristide en el poder.
Pese a los numerosos pronunciamientos de figuras públicas en respaldo a
la oposición, las marchas contra el gobierno fueron, por varias razones, menos
y con menor resonancia durante el período que cubre este informe. El grupo Initiative
Citoyenne, con sede en Cap Haitien, que en noviembre de 2002 había
organizado la marcha Cri de Vertières
con la participación de miles de personas, organizó un “fin de semana de la
esperanza” los días 8 y 9 de febrero. Se estima que en esa marcha de fin de
semana participaron de 1.000 a 2.000 opositores y la demostración terminó
abruptamente cuando la policía resolvió una disputa en torno al recorrido a
fuerza de gases lacrimógenos y balazos.
Una marcha organizada el 17 de febrero por el Mouvement Syndical Haïtien para protestar por el alto costo de la
vida, contó con la asistencia de apenas treinta a cincuenta personas. Los
dirigentes de la oposición atribuyen la merma de la participación al clima de
miedo creado por los partidarios de Fanmi
Lavalas.
El 21 de febrero, la coalición de las 184 entidades lanzó una campaña
pública para la configuración de un “nuevo
contrato social” con la sociedad civil en todo el país. Unos sesenta
miembros del grupo, acompañados por quince periodistas, viajaron desde Puerto
Príncipe hasta Jacmel a fin de presentar una propuesta escrita a la sociedad
civil de ese departamento, incluida la dirigencia religiosa. En la reunión
también participaron unas 60 personas de Jacmel y el comportamiento de la
policía fue ejemplar. La campaña, bautizada “Caravana
de la Esperanza”, incluirá viajes a los otros ocho departamentos haitianos
a fin de presentar el plan de unificación y desarrollo de la nación.
Durante el mes de febrero, varios dirigentes de partidos de oposición y
voceros sindicales cuestionaron públicamente la medida en que la resolución 822
de la OEA fuera suficiente como estrategia de solución de la crisis política en
curso.
El 8 de enero, al término de la tregua promovida por el gobierno entre
diciembre de 2002 y enero de 2003, con motivo de las fiestas tradicionales, la
embajada de los Estados Unidos emitió un comunicado de prensa instando al pleno
respeto a los derechos políticos, poniendo énfasis en la necesidad de respeto a los derechos de reunión y a la libertad de
expresión. En el período inmediato, los informes sobre actos de persecución
política se intensificaron significativamente a pesar de los reclamos de ONG
internacionales, entre otros. El vacío de seguridad se hizo mayor a medida que
en el seno de la policía nacional se multiplicaban los conflictos internos y
las denuncias de influencias de los traficantes de drogas.
El asesinato de un estudiante de medicina de la Universidad de Haití, el
7 de enero, fue sumamente politizado por las asociaciones universitarias y
otros sectores de la oposición política. El 13 de enero tuvo lugar una marcha
pacífica para denunciar el crimen, la inseguridad y la persecución política,
con la participación de varios centenares de manifestantes que recorrieron las
calles de Puerto Príncipe voceando consignas contra el gobierno, sin que
hubiera incidentes y bajo una protección policial ejemplar.
El 10 de enero, por lo menos cinco personas resultaron heridas cuando
partidarios del gobierno chocaron en Puerto Príncipe con miembros de una marcha
opositora que protestaban por el aumento de precio de los combustibles. Se
estima que unas 200 personas manifestaron contra el gobierno bajo protección
policial, encabezadas por dirigentes opositores y por el ex coronel Himmler
Rébu. Éste fue acusado por partidarios de Fanmi
Lavalas de haber herido a dos miembros de esa organización que lo asaltaron
a pedradas después de haberse separado, según dijeron, de la columna protegida
por la policía. El fiscal del estado libró una citación (que aparentemente fue
retirada más tarde).
El 10 de enero, la violencia se expandió desde las calles de Puerto
Príncipe hasta el hospital estatal más importante del país, cuando miembros de
organizaciones populares partidarias del gobierno exigieron atención médica
inmediata para sus heridos. Muchos funcionarios del hospital huyeron del
nosocomio presas del miedo y el incidente desembocó en una prolongada huelga de
enfermeras y médicos residentes que, según informes periodísticos, provocó numerosas
muertes debido a la falta de cuidados médicos. Un sindicato de enfermeras y un
grupo de médicos residentes publicaron un informe acerca de varios actos de
intimidación y asaltos de partidarios del gobierno contra profesionales
médicos, denunciando que habían aterrorizado al personal del hospital. Se
informó que la policía y el Ministerio de Salud estaban tomando medidas para
solucionar esos problemas.
Otros actos de intimidación y violencia tuvieron por blanco a
periodistas. El 22 de febrero, la
directora de Radio Haïti Inter,
Michele Montas, viuda del antiguo director de la estación, Jean Dominique, que
pereció asesinado, clausuró la emisora por tiempo indeterminado debido a las
constantes amenazas contra las vidas de los empleados y después del atentado
contra su vida que tuvo lugar el 25 de diciembre, a raíz del cual fue muerto un
guardaespaldas, a lo que siguió otro ataque a balazos contra su casa, en
enero. Montas dijo que había tomado la
decisión para evitar más muertes. El 12
de enero, el director de Radio Schekina,
en St. Marc fue herido gravemente a balazos en su estudio. El personal de Radio Métropole, en Puerto Príncipe, fue víctima de ataques perturbadores y en Cap
Haitien fueron destruidos los equipos de Radio Máxima, que hasta el 4 de marzo aún no había reanudado sus
transmisiones.
El único asesinato durante una manifestación denunciado durante el
período que trata este informe, ocurrió en Gonaïves, el 8 de febrero. Testigos
acusaron a la policía de haber ultimado a un partidario de la oposición cuando
éste, desde una barricada, lanzaba piedras contra la policía. La Initiative Citoyenne denunció
inicialmente que 30 personas habían sido heridas por la policía durante la
manifestación del “fin de semana de la
esperanza” el 8 de febrero, en Cap Haitien, pero no insistió en sus
aseveraciones. Se confirmaron los informes según los cuales manifestantes
antigubernistas trataron de incendiar un vehículo del estado y acosaron a un
periodista partidario del gobierno.
El 19 de febrero, la Misión Especial, tras consultas con el Grupo de
Amigos de Haití, emitió un comunicado de prensa deplorando los actos de
violencia e intimidación contra grupos y sectores específicos, como
periodistas, estaciones de radio, estudiantes, personal médico, empresarios,
sindicalistas y activistas de los derechos humanos en todo el país. La Misión
Especial instó al gobierno a que redoblara esfuerzos a fin de asegurar el
respeto a las normas de derechos humanos y al régimen de derecho. A ese
comunicado siguió otro del Relator Especial para la libertad de expresión de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que manifestó su grave
preocupación por el incremento de las amenazas
contra periodistas en Haití. Puede encontrarse ambos documentos en el
sitio de la Misión Especial en la red.
Otro motivo de preocupación fue la serie de asaltos armados contra
cuartelillos policiales en la Meseta Central y uno en el norte, atribuidos al
mismo grupo de ex militares que, según se denunció, había atacado el cuartelillo
policial de Lascahobas en diciembre pasado.
Este grupo de ex militares, denominado “el ejército de los sin madre”
por los partidarios del gobierno, reclama el alejamiento del Presidente
Aristide y el retorno del ejército al poder. Se denunció que, el 16 de febrero,
un agente de una unidad especializada de la policía fue muerto por miembros de
ese grupo en las cercanías de Pernale, en la Meseta Central. Las autoridades
policiales sostienen que se ha comprobado la vinculación del movimiento de ex
militares de la zona con uno que opera en las afueras de Petit Goâve. El
gobierno organizó varias operaciones policiales especiales para desmantelar el
movimiento y dijo que en la Meseta Central fueron detenidos nueve ex militares.
La inquietante situación planteada en la Meseta Central deberá seguirse
atentamente.
Petit Goâve fue nuevamente escenario de una serie de actos de violencia
que se abrió con el asesinato de un activista de Fanmi Lavalas, el 1 de febrero. Varios días de violencia siguieron
al crimen, durante los cuales fue quemado otro miembro de Lavalas (que luego
fallecería) y varias casas. El
coordinador local de la denunció que fue obligado a abandonar su casa por
partidarios del gobierno. Se denunció
que el 18 de febrero se efectuaron disparos contra el conspicuo cortejo fúnebre
que acompañaba los restos del activista de Fanmi
Lavalas y el mismo día, más tarde, se intentó el incendio de la casa de un
periodista opositor y dos de sus hijos, también periodistas, fueron arrestados.
Ambos bandos se acusaron de haber desatado la violencia.
La guerra entre bandas prosiguió en la zona de Cité Soleil, Puerto
Príncipe, con un saldo denunciado de varias muertes. Aunque, en cierta medida,
imperó más tranquilidad en Gonaïves durante el período que abarca este informe,
la insólita situación allí planteada no cambió sustancialmente con respecto a
la que se describió en el segundo informe del Secretario General.
La Policía Nacional Haitiana (PNH)
se encuentra en su nivel más reducido desde 1995, con una fuerza efectiva que
asciende a poco más de la mitad del número obligatorio de 7.000 funcionarios.
El respeto por la jerarquía ha desaparecido en gran medida y se considera que
numerosos oficiales son cómplices de los traficantes de drogas. El reciente anuncio
estadounidense de que Haití no había cumplido con las leyes de los Estados
Unidos sobre drogas y necesitaría una exención para seguir recibiendo ayuda y
los informes sobre una lista de funcionarios haitianos a los que se negó visa
de entrada a los Estados Unidos, despertaron suma atención. La corrupción, la
política y la reincorporación de oficiales que habían sido dados de baja por
violación de los derechos humanos o delitos de otra índole, también han dañado
la moral de la policía. El 14 de febrero, cuatro asistentes superiores del Jefe
de Policía fueron arrestados por el Inspector General, acusados de estar
involucrados en el tráfico de drogas, pero el Jefe de Policía los liberó poco
después. Se denunció que los asesores estaban implicados en una operación con
estupefacientes por la cual también había sido detenido el jefe de la
dependencia especializada en la lucha contra el tráfico de drogas. En el
término de una semana, el Director de la Policía Judicial huyó del país y fue
reemplazado.
A pesar de estos y otros problemas apremiantes, en varias oportunidades
la fuerza policial dio muestras de estar capacitada para brindar protección
profesional a las manifestaciones y reuniones anunciadas de la oposición, en
especial a la marcha que organizaron estudiantes universitarios en Puerto
Príncipe, para protestar por el asesinato de uno de sus compañeros y a la
reunión de la Caravana de la Esperanza,
en Jacmel.
Es evidente que serán necesarias decisiones políticas relativas a
reformas de fondo, fortalecimiento de la administración y la cadena de comando,
planes de capacitación serios y tiempo –así como, huelga decirlo, recursos
adicionales- para reforzar a la PNH y
ayudarla a convertirse en un cuerpo plenamente profesional y en un pilar
imparcial de respaldo al régimen de derecho y a las instituciones democráticas
de Haití, que use responsablemente sus recursos. Miembros de la Misión Especial
y representantes del gobierno que componen la comisión técnica conjunta de
seguridad, se reunieron regularmente durante el período a fin de examinar
expedientes concretos, profesionalización de la policía, desarme y seguridad
para las elecciones, pero el progreso es demasiado lento.
La meta inmediata de la Misión Especial es el reclutamiento de unos 25 a
30 policías extranjeros para que trabajen en la profesionalización del cuerpo.
Durante el mes de febrero, miembros de la Misión Especial entrevistaron a
catorce postulantes en varios países del Caribe, de habla francesa y créole. Los asesores serán asignados a los nueve
departamentos y al cuartel central policial, a la Inspection Generale, a la Academia de Policía y a otras unidades
especializadas.
Uno de los tres especialistas en
seguridad de la Misión Especial siguió asesorando y orientando a la Academia de
Policía y asistió para la concepción y ejecución de programas de capacitación.
La actual clase de la Academia, que es la 14ª y consta de unos 850 cadetes, se
inició en septiembre de 2002 y se ha previsto que la próxima reciba alrededor
de 500 reclutas y se inicie en junio de 2003.
Se ha previsto para fines de marzo de 2003 el comienzo de la
capacitación en servicio de comisarios e inspectores, divididos en cinco
grupos. La Misión Especial ofrecerá una considerable asistencia para este
esfuerzo importante y también dictará cursos sobre desarme, seguridad
electoral, mantenimiento del orden público y liderazgo. La misión también
trabaja en el refuerzo de las nociones de los instructores en materias de
derecho y derechos humanos.
Seguridad para las
elecciones
La Misión Especial propone que se
brinde asistencia técnica en materia de seguridad para las elecciones, por
intermedio de sus especialistas. Propone, asimismo, que se reclute a por lo
menos 100 funcionarios policiales extranjeros (sujeto a la disponibilidad de
fondos) que serán distribuidos en todo el país, para asistir a la PNH, no para
sustituirla. Se encomendará a los especialistas y a los asesores policiales
internacionales la preparación de un plan de seguridad para el proceso
electoral y la provisión de seguridad para los miembros y funcionarios del CEP
y de la Comisión de Garantías Electorales. La Misión Especial también se
propone organizar un cuerpo internacional de, por lo menos, 200 observadores
electorales que se esparcirán por todo el país para controlar el proceso
electoral y trabajar con el CEP y con la PNH en cuestiones de seguridad a lo
largo de todo ese proceso.
Desarme
La proliferación de armas ilícitas,
su uso para la consumación de actos delictivos y el uso ilegal de armas siguen
constituyendo problemas graves en todo el país. Los aspectos que requieren
atención urgente son las actividades de bandas armadas y el personal
fuertemente armado que protege a los funcionarios oficiales; la actualización
de la legislación pertinente; la preparación de un plan nacional de desarme; el
inventario y ulterior destrucción de las armas decomisadas en una ceremonia
pública; la elaboración y puesta en práctica de un proyecto experimental de
“armas para el desarrollo”; y la organización y ejecución de una campaña de
concienciación pública. Este trabajo tomará en cuenta las recomendaciones
formuladas en el seminario internacional sobre desarme que la Misión Especial
organizó con el PNUD en octubre pasado.
En respaldo de los órganos competentes de la ONU y de acuerdo con las
políticas e instrumentos hemisféricos de lucha contra el terrorismo, se
considera actualmente con el Ministerio de Justicia la ratificación por Haití
de las convenciones internacionales sobre prevención y supresión del terrorismo,
de acuerdo con la resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad y la
Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional
Organizada y sus Protocolos (YOC).
A pesar de algunos progresos
conseguidos durante los años recientes, la administración de justicia sigue
siendo sumamente débil y se ve acosada por problemas de interferencia política,
anacronismo de los códigos, procedimientos engorrosos, falta de personal y
equipos e infraestructura inadecuados.
A comienzos de febrero, el Ministro
de Justicia chocó con la flamante Asociación
Nacional de Magistrados de Haití (ANAMAH) a raíz de la suspensión de un
juez, dispuesta unilateralmente por el ministro, después que el magistrado
ordenara la libertad, libre de cargos, de un individuo acusado de la posesión
de una gran cantidad de cocaína. A modo de reacción y al llamado de la ANAMAH,
los jueces fueron a la huelga por tres semanas, a partir del 17 de febrero, en
respaldo a su colega y en defensa de la independencia de la judicatura.
En enero, el juez instructor en el
caso de Amiot Métayer se vio temporalmente impedido de salir del país cuando su
pasaporte fue confiscado, en un incidente que tuvo amplia publicidad. El juez,
que había sido víctima de actos de
intimidación constantes, recuperó su pasaporte unas semanas más tarde, luego de
recibir firmes muestras de respaldo público e inmediatamente buscó refugio en
el exterior.
En el caso de Rosemond Jean, el juez instructor libró la acusación
definitiva y el juicio se halla pendiente en Puerto Príncipe. Prosper Avril
sigue detenido aunque un tribunal de apelaciones ordenó su liberación. En
virtud de la resolución 822, el gobierno aceptó la obligación de liberar a los
prisioneros en esas circunstancias.
REPARACIONES
Y PROCESOS EN RELACIÓN CON LOS HECHOS DEL 17 DE DICIEMBRE DE 2001
El 29 de enero se registró un avance significativo en el expediente de
las reparaciones por los ataques del 17 de diciembre de 2001, cuando el
gobierno abonó al partido político OPL 50 millones de gourdes y firmó un
acuerdo para pagarle 20 millones más, en cuatro cuotas, entre febrero y mayo de
2003. Esto, empero, no cierra el expediente de las reparaciones, porque aún no
se llegó a un acuerdo completo con el partido MOCHRENHA, ni con otras víctimas
individuales que no forman parte de la Convergence
Démocratique. En el caso de MOCHRENHA, aunque el gobierno manifestó
claramente en una carta que el primer pago sólo constituía un anticipo a
cuenta, dentro del período a que se refiere este informe no puso término a la
cuestión.
La indagatoria penal de los sucesos del 17 de diciembre de 2001, sigue
siendo deficiente y plagada de vacíos y demoras graves. Aún no hubo acusaciones definitivas y al cabo
de más de un año, sólo hay cuatro detenidos con cargos, tres de ellos en
relación con el ataque al Palacio Nacional.
De todas las personas identificadas por la Comisión Investigadora de la
OEA, sólo unas pocas han sido interrogadas por los jueces investigadores en
todo el país y, debe resaltarse, Amiot Métayer se encuentra en libertad en
Gonaïves. Hasta ahora no se ha iniciado una indagatoria judicial del papel de
la fuerza policial durante los hechos del 17 de diciembre.
Lo
que ocurre en este plano ilustra acerca del grado de impunidad.
Los tribunales se pronunciaron a favor de un proceso en los casos de los
asesinatos de Jean Dominique y Jean Claude Louissaint, integrantes del equipo
de Radio Haiti-Inter. El juez instructor completó su investigación
y el 7 de febrero el fiscal del estado presentó su requisitoria definitiva (Réquisitoire définitif). El juez anunció que, de acuerdo con la ley,
disponía de un plazo de un mes, hasta el 6 de marzo, para librar las
acusaciones definitivas (l’Ordonnance de
clôture) contra cualquiera de los principales sospechosos, pero al cierre
de este informe, aún no se había cumplido ese trámite.
Aún se halla pendiente una apelación
en el caso del asesinato de Brignol Lindor y las audiencias fueron postergadas
tres veces durante el período que cubre este informe. Se estima que todavía
transcurrirá un lapso considerable antes que el caso concluya.
La Misión Especial no tiene conocimiento de progresos
importantes en la investigación de casos anteriores de crímenes con motivación
política que figuraban en una lista que se remitió al Ministro de Justicia el
17 de junio de 2002, tras la reunión política en la Nunciatura Apostólica entre
el presidente y representantes de la Convergence Démocratique.
La Misión Especial sigue colaborando
con muchas instituciones en la promoción y protección de los derechos humanos,
el respaldo a seminarios sobre cuestiones de derechos humanos, instrumento,
normas y recursos. La misión también ayuda a los grupos que se ocupan de
las violaciones de los derechos humanos. En febrero, durante un viaje a Cap
Haitien, el jefe de la misión se reunió con autoridades locales y puso énfasis
en la obligación que éstas tienen de sustentar el régimen de derecho
respetando, al mismo tiempo, la libertad de expresión y el derecho de reunión.
La misión continuó controlando y reuniendo información sobre casos de
derechos humanos, trabajando en el terreno con otros. Como se ha dicho en este
informe, la situación en materia de derechos humanos ha seguido deteriorándose
y son especialmente inquietantes las amenazas de muerte contra prominentes
activistas de los derechos humanos y otros actos intimidatorios contra
activistas individuales y sus organizaciones. El Secretario General de la
Asociación de Periodistas Haitianos (AJH) informó que por lo menos 30
periodistas han huido de Haití debido a las persecuciones durante los dos años
recientes. Seis de los siete periodistas
que se habían ocultado el 21 de noviembre de 2002 debido a la persecución de
Amiot Métayer, en Gonaïves, abandonaron el país en febrero. Varias docenas de
personas siguen viviendo en la clandestinidad por temor a la persecución
política, entre ellos estudiantes universitarios y miembros de la oposición de
la Meseta Central y de varias ciudades.
El 26 de febrero, la Misión Especial
colaboró con una ONG encabezada por un grupo de destacados residentes de Cité
Soleil en la organización de una jornada sumamente provechosa de reflexión
sobre los métodos de restablecimiento de un clima sin violencia en Cité Soleil,
con exposiciones de especialistas de la misión en seguridad y derechos humanos,
un fiscal del estado adjunto, un sociólogo y otros. La prensa se hizo eco de la
iniciativa y se consideró que ésta constituía un paso inicial importante en la
consideración del grave problema de violencia que ha aquejado durante años a
Cité Soleil. En la jornada participaron unos cien ciudadanos.
En octubre de 2002, la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos había acordado medidas cautelares al doctor
Lysias Fleury, abogado de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica,
en virtud de las amenazas contra él libradas por policías y civiles después que
a fuera torturado en junio de ese año. Al cierre del período de este informe,
el gobierno no había tomado recaudo alguno para brindarle protección, como se
lo exigen las convenciones de las que Haití es parte. Entretanto, Fleury había
sido citado por las autoridades para que identificara, en un careo insólito, a
miembros de la PNH presumiblemente involucrados en las torturas de que fue
víctima. Por estas y otras razones, se han intensificado las preocupaciones
acerca de su seguridad y ya es hora sobrada de que el gobierno asuma sus
responsabilidades en relación con este y otros dos casos en los cuales la CIDH
solicitó la adopción de medidas cautelares.
El especialista independiente para
Haití, de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, preparó un
informe sobre su visita de septiembre pasado, que contiene numerosas
observaciones y recomendaciones de valor. El informe será considerado por la
Comisión, en Ginebra, a partir del 17 de marzo.
La posición de la comunidad
internacional sigue firmemente basada en las resoluciones 806 y 822 del Consejo
Permanente de la OEA, con pleno cumplimiento por parte de los distintos
responsables, de sus obligaciones y cometidos, contribuyendo a la realización
de elecciones exitosas en el transcurso de 2003. Esto requiere, inter alia, la
formación inmediata de un CEP, pero está agotándose el plazo para que eso
ocurra. Por ende, la comunidad internacional proyecta la visita de una
Delegación de alto rango a Puerto Príncipe, el 19 y 20 de marzo, a fin de que
inste a la aplicación completa y con la mayor brevedad, de las resoluciones 806
y 822.
Como
se informó en enero, el gobierno siguió acusando a la comunidad internacional
del mantenimiento de “sanciones económicas” contra Haití y del incumplimiento
de su compromiso de adopción de medidas concretas para la normalización de las
relaciones de Haití con la comunidad donante, de acuerdo con las resoluciones
de la OEA. Las instituciones financieras internacionales sostienen que el
gobierno aún no abordó la cuestión de los atrasos y esto sigue obstaculizando
los progresos en este sentido.
En un resumen para la prensa de su examen de la economía haitiana
practicado en enero de 2003 conforme al Artículo IV, el Fondo Monetario
Internacional dijo que las dificultades
políticas han impedido que las autoridades tomen medidas correctivas
conducentes a la detención de las pérdidas de reservas internacionales, la
contención de la inflación y la promoción del crecimiento. Agregó, inter alia, que el gobierno
debe mejorar la transparencia y la responsabilidad de sus gastos, haciendo
hincapié en la importancia del refuerzo
de la administración del efectivo mediante la restricción del uso de cuentas
ministeriales discrecionales.
El Representante Especial del
Secretario General presidió prolongadas reuniones consultivas con el Grupo de
Amigos de Haití en Puerto Príncipe durante el período que cubre este informe.
También durante el período se llevó a cabo una reunión especial de los Amigos
con representantes de la Convergence Démocratique y la propia misión se
reunió con la CD y, por separado, con miembros del Grupo de las 184.
El 28 de febrero, el Primer
Ministro, Yvon Neptune, y el Jefe de la Misión Especial consumaron un trámite
importante con la firma de los tres pliegos pendientes de términos de
referencia relativos a la asistencia técnica de la Misión Especial en materia
de derechos humanos, justicia y gobernanza, cuya copia se adjunta en el Anexo
1. Están en marcha las deliberaciones para el establecimiento de las comisiones
conjuntas y la puesta en práctica de los
programas de trabajo.
Al 24 de febrero de 2003, los recursos a disposición de la Misión
Especial ascendían a alrededor de US$1,3 millón, tomando en cuenta todas las
contribuciones recibidas y los gastos realizados hasta esa fecha. Salvo que
reciba recursos adicionales en el corto plazo, la misión no podrá avanzar mucho
más allá de los pasos inmediatos. Si bien hay algunos signos alentadores, al
cierre del período que abarca este informe la misión no poseía seguridades de
recepción de más de la mitad de su solicitud inicial de unos US$12 millones.
Esto, a su vez, es sólo alrededor de la mitad de lo que se estima necesario que
suministre la comunidad nacional para llevar a cabo las elecciones en la forma
debida.
En un plano más positivo, la misión recibió una provechosa contribución
de la National Organization for the
Advancement of Haitias (NOAH), que fue la primera donación privada y la
primera de una organización de haitianos residentes en el exterior. En términos
más generales, la misión gestiona la constitución de alianzas con entidades
multilaterales y bilaterales, en especial con el PNUD, con vistas, por ejemplo,
a las elecciones, el desarme y otras cuestiones.
La misión ha continuado su tarea de información para el público haitiano
y su sitio en la red es www.oashaiti.org.
El estancamiento actual no puede prolongarse y casi se ha agotado el
plazo para el establecimiento de un verdadero CEP y la adopción de las medidas
prácticas necesarias para la celebración de elecciones creíbles en 2003.
Pese a ciertos progresos
reconocibles en algunos aspectos, el gobierno no ha hecho lo suficiente para
convencer a la población haitiana o a la comunidad internacional, de su
seriedad en cuanto al cumplimiento de los compromisos que asumió voluntariamente
dentro del marco de las resoluciones 806 y 822.
Debe poner término a las reparaciones y tomar de inmediato decisiones
rigurosas atinentes, entre otros aspectos, a la policía, la impunidad, el
desarme y la creación de un clima de confianza en la seguridad para las
elecciones. Las garantías verbales no serán suficientes y la forma de proceder
es la aplicación rápida y real de los distintos términos de referencia.
Al mismo tiempo, la
resolución 822 impone exigencias a todas las partes interesadas. Si bien es
cierto que le cabe al gobierno haitiano la principal responsabilidad por las
condiciones de seguridad, la sociedad civil y todos los haitianos comparten la
obligación de fomentar la seguridad y el desarrollo. Las preocupaciones
legítimas del público haitiano acerca de la seguridad pública, el respeto a los
derechos humanos y al régimen de derecho, no deben usarse para bloquear las
elecciones, que constituyen un portal necesario para el desarrollo político,
económico y social de Haití—y, de hecho, para la consecución de un clima de paz
y justicia. Empero, aún no se percibe
claramente la existencia de las circunstancias bajo las cuales sectores de la
oposición estarían dispuestos a cooperar con la celebración de elecciones en
2003, bajo el gobierno de Jean Bertrand Aristide, a quien la comunidad
internacional reconoce como Presidente de Haití.
Las cinco entidades que
han de nombrar representantes para integrar el CEP deben estar preparadas para
asumir sus responsabilidades dentro del marco de la resolución 822 y del
proyecto de acuerdo inicial del 12 de junio de 2002, es decir para autorizar a
quienes nombraron a que juren y presten servicio como miembros activos e
independientes del CEP. La activación de este órgano será, por sí misma, un factor
galvanizador del mejoramiento de la atmósfera pública del país. La Misión
Especial ha ofrecido su colaboración para la seguridad de los miembros del CEP
y de la Comisión de Garantías Electorales y la de sus familiares y allegados. Otros elementos de la seguridad electoral
deberán ponerse en práctica de acuerdo con los términos de referencia
pertinentes, incluyendo los planes de la Misión Especial ya descritos –con
mejoras que cobren efecto paulatinamente, a medida que avancen los preparativos
de las elecciones.
Es tiempo de que las
instituciones financieras internacionales y el gobierno de Haití resuelvan los
importantes problemas pendientes entre ellos, incluido el de los atrasos y, de
esta forma, demuestren rápidamente al pueblo haitiano que las profesiones de
buena voluntad de la comunidad internacional se llevan a la práctica.
Por ultimo, los estados
miembros y los estados observadores de la OEA, así como otras instituciones,
deben hacerse presentes con aportes nuevos y significativos para la Misión
Especial, en particular para su trabajo en todas las cuestiones de seguridad
(ámbito en el cual virtualmente no hay otro actor internacional activo al
presente) y para las tareas que debe llevar a cabo en relación con la
celebración de elecciones en Haití durante 2003.
Anexo I: Términos de referencia para Derechos Humanos,
Gobernabilidad y Justicia
ANEXO I
TÉRMINOS
DE REFERENCIA
DE LA
ASISTENCIA TÉCNICA
DE LA
OEA
RELATIVOS
A LOS DERECHOS HUMANOS
PREPARADOS CONJUNTAMENTE POR
LA MISIÓN ESPECIAL DE LA OEA
Y
EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE
HAITÍ
Puerto
Príncipe, 28 de febrero de 2003
(rúbricas)
TÉRMINOS
DE REFERENCIA RELATIVOS A LOS DERECHOS HUMANOS
I. Contexto y justificaciones
Las Resoluciones 806 y
822 de la OEA, del 15 de enero y 4 de septiembre de 2002, confirieron a la
Misión Especial de la OEA el mandato de ayudar al Gobierno a desarrollar y
reforzar sus instituciones democráticas, notablemente para atender la necesidad
de consolidar la protección y la promoción de los derechos humanos.
Por carta fechada el 29
de octubre de 2002, el Primer Ministro, Sr. Ivon Néptune, solicitó oficialmente
en nombre del Gobierno la asistencia de la Misión Especial de la OEA en Haití
en lo que se refiere a los derechos humanos.
II. Objetivos
·
Ayudar al Gobierno de Haití a respetar los compromisos
relativos a los derechos humanos conforme a las Resoluciones 806 y 822, así
como para la ejecución de las recomendaciones de la Comisión Investigadora
Independiente de la OEA sobre los hechos del 17 de diciembre de 2001.
·
Promover el respeto integral de los derechos humanos,
su promoción y su garantía por parte de las autoridades encargadas de hacer
respetar la ley, lo que comprende la lucha contra la impunidad.
·
Promover y mantener un entorno de respeto de los
derechos humanos.
III. Acciones que han de realizarse y respaldo de la Misión
Especial de la OEA
A) Acciones
Las acciones enunciadas no constituyen una lista
exhaustiva de las que pueden realizarse para el logro de los objetivos previstos. Toda actividad se realizará teniendo en
cuenta las prioridades que han de establecerse y los recursos financieros
disponibles, así como las actividades de asistencia en curso o programadas por
otros dispensadores de fondos. A los
efectos de alcanzar los objetivos establecidos se prevén las siguientes
acciones y actividades.
a) Acciones relativas a la protección de los derechos humanos
1.
Favorecer la adopción de medidas concretas inmediatas
de aplicación general que puedan favorecer una mejor protección de los derechos
humanos, la lucha contra la impunidad y la consolidación de un clima de
seguridad; entre otras, sin carácter no limitativo:
·
La difusión de circulares administrativas y/u otros
instrumentos destinados a los agentes del Estado y funcionarios públicos, en
que se recuerden explícitamente las normas constitucionales y las reglas de
derecho aplicables y las sanciones previstas por toda transgresión del marco
normativo. Dichas normas y reglas serán
dadas a conocer públicamente para que sean conocidas por toda la población, y
se referirán a cuestiones delicadas, entre las cuales, sin restricción de la
generalidad de lo que antecede:
i) Las manifestaciones
públicas y la libertad de expresión.
ii) Las violaciones de
derechos humanos y otros actos arbitrarios, incluidas las ejecuciones sumarias,
las desapariciones forzadas de personas, la aplicación de la tortura y otros
tratamientos crueles, inhumanos o degradantes cometidos por los agentes del
Estado o por personas toleradas por el Estado.
iii) Los arrestos y las
detenciones y la aplicación de la norma constitucional de las 48 horas para la
comparecencia ante un juez natural.
iv) Las restricciones a la
libertad de circulación a través de la utilización de barricadas de todo tipo y
otros medios de obstrucción, y de actos de violencia y de vandalismo en la vía
pública.
2.
La promoción de la adopción por el Parlamento y la
acelerada aplicación de la Ley Orgánica de la Oficina de Protección del
Ciudadano.
3.
La revisión de las disposiciones de las Resoluciones
806 y 822, así como de las Recomendaciones de la Comisión Investigadora
Independiente sobre los hechos del 17 de diciembre de 2001 referentes a los
derechos humanos en general y a la libertad de expresión o de prensa en
especial, a los efectos de hacer posible el seguimiento necesario.
b)
Acciones relativas a la promoción de los derechos humanos
1.
Favorecer, a través de una asistencia técnica
especialmente encaminada, el fortalecimiento de la capacidad de las
instituciones estatales y locales, incluidas la PNH y la APENA, para proteger,
promover y defender los derechos humanos en Haití.
2.
Elaborar programas y actividades de sensibilización de
la población en todo el territorio nacional, sobre el tema de los principios y
las normas referentes a los derechos humanos.
3.
Favorecer la ratificación por parte de Haití de
instrumentos regionales y universales tendientes a reforzar la protección y
promoción de los derechos humanos en el país.
4.
Armonizar el derecho interno con el derecho
internacional aplicable a Haití en materia de derechos humanos.
5.
Elaborar programas de capacitación y de educación en
materia de derechos humanos, tanto a nivel formal como informal, y destinados a
las instituciones estatales y de la sociedad civil.
B) Respaldo de la OEA
Trabajando en asociación de
esfuerzos con el Gobierno haitiano, teniendo en cuenta los recursos disponibles
y en coordinación con los demás organismos internacionales competentes, la
Misión Especial de la OEA está en condiciones de:
1.
Proporcionar una asistencia consistente en la puesta
en acción de funcionarios internacionales de apoyo a fin de contribuir a la
realización de los objetivos previstos.
2.
Y hacer disponibles los recursos técnicos y materiales
que sean necesarios.
IV. Seguimiento
Se ha creado un Comité
Conjunto encargado de velar por la realización de los presentes términos de
referencia.
El Comité está formado por
representantes designados respectivamente por el Presidente de la República, el
Primer Ministro y la Misión Especial de la OEA.
El Comité Conjunto podrá
agregar, si es necesario, la participación de consultores nacionales e
internacionales, con financiamiento a cargo de la Misión Especial de la OEA, a
fin de facilitar los trabajos.
____________________
TÉRMINOS
DE REFERENCIA
DE LA
ASISTENCIA TÉCNICA
DE LA
OEA
RELATIVOS
A LA JUSTICIA
PREPARADOS CONJUNTAMENTE POR
LA MISIÓN ESPECIAL DE LA OEA
Y
EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE
HAITÍ
Puerto
Príncipe, 28 de febrero de 2003
(rúbricas)
TÉRMINOS
DE REFERENCIA RELATIVOS A LA JUSTICIA
I. Contexto y justificaciones
Las Resoluciones 806 y
822 de la OEA, del 15 de enero y 4 de septiembre de 2002, confirieron a la
Misión Especial de la OEA el mandato de ayudar al Gobierno a desarrollar y
reforzar sus instituciones democráticas, notablemente para atender la necesidad
de consolidar la independencia de la judicatura y apoyar sus esfuerzos
encaminados a luchar contra la impunidad.
Por carta fechada el 29
de octubre de 2002, el Primer Ministro, Sr. Ivon Néptune, solicitó oficialmente
en nombre del Gobierno la asistencia de la Misión Especial de la OEA en Haití
en la esfera de la justicia.
II. Objetivos
·
Reforzar el Estado de Derecho y consolidar la
independencia de la judicatura.
·
En el contexto de las Resoluciones 806 y 822, reforzar
la lucha contra la impunidad mediante la activa persecución penal de los
autores de delitos y violaciones de los derechos humanos.
·
Reforzar las capacidades del sistema judicial para la
realización de investigaciones criminales y en la esfera de la utilización de
pruebas científicas.
III. Acciones que han de realizarse y respaldo de la Misión
Especial de la OEA
A) Acciones
Las acciones enunciadas no constituyen una lista
exhaustiva de las que pueden realizarse para el logro de los objetivos previstos. Toda actividad se realizará teniendo en
cuenta las prioridades que han de establecerse y los recursos financieros
disponibles, así como las actividades de asistencia en curso o programadas por
otros dispensadores de fondos. A los
efectos de alcanzar los objetivos establecidos se prevén las siguientes
acciones y actividades.
a) Acciones relativas a la independencia de la magistratura
1.
Promover la adopción por el Parlamento, y hacer
aplicables de manera acelerada, las leyes siguientes relativas a la
magistratura:
·
Ley sobre el Consejo Superior de la Magistratura
·
Ley sobre el Estatuto de la Magistratura
·
Ley Orgánica de la Escuela de la Magistratura
2.
Realización de actividades de acompañamiento del nuevo
Consejo Superior de la Magistratura una vez establecido, y puesta a su
disposición de instrumentos jurídicos[1]/,
materiales técnicos[2]/ y
científicos necesarios.
3.
Actividades realizadas con los Consejos de la
Magistratura de otros países.
4.
Realización de actividades de sensibilización sobre la
importancia de la magistratura y el papel de los jueces en una sociedad
democrática fundada en un verdadero Estado de Derecho.
5.
Realización de un seminario sobre la independencia de
la magistratura y la separación de poderes en un Estado de Derecho.
6.
Realización, en la EMA, de seminarios de capacitación
especializada, sobre ética y deontología, destinados a los miembros de la
magistratura.
7.
Difusión de la jurisprudencia, los procedimientos y
los actos de los tribunales superiores en los dos idiomas oficiales del país.
8.
Realización de seminarios tendientes a favorecer los
intercambios de información sobre derecho comparado y capacitación
especializada, para los miembros de la magistratura, sobre la Corte de Justicia
del Caribe (CJC) y el sistema jurídico de la CARICOM.
b)
Acciones relativas a la consolidación del sistema penal
1.
Realización de seminarios que favorezcan el desarrollo
de relaciones armoniosas entre los protagonistas del sistema penal del país.
2.
Realización de seminarios tendientes a promover la
utilización de la mediación, la conciliación, el arbitraje y la solución
pacífica de conflictos.
3.
Realización de seminarios de capacitación
especializada en materia de investigación criminal y utilización de pruebas
científicas para los miembros de la magistratura y del personal judicial, de la
Policía Judicial y Científica, de los médicos forenses, incluidas etapas de
capacitación en el extranjero.
4.
Realización de seminarios de capacitación
especializada en materia de medicina forense para los miembros de la magistratura,
personal judicial y de la Policía Judicial y Científica, incluidas etapas de
capacitación en el extranjero.
5.
Realización, en la EMA, de seminarios sobre la
problemática de las investigaciones criminales y el papel de los ciudadanos y
de las organizaciones de la sociedad civil.
c)
Relativas a la
lucha contra la impunidad
1.
Realizar el seguimiento de la evolución de los
expedientes vinculados con los actos de violencia del 17 de diciembre de 2001
en cuanto a los procesamientos penales y a los expedientes relativos a
indemnizaciones.
·
Evaluar todos los expedientes, garantizar el
seguimiento ante las jurisdicciones apropiadas, y promover, por otra parte, la
aplicación completa de las recomendaciones de la Comisión Investigadora
Independiente.
·
Dar término a la tramitación de todos los expedientes
referentes a indemnizaciones conforme a los criterios establecidos por el
Consejo Consultivo, y tratar por igual a todos los expedientes de las víctimas,
independientemente de que sean personas físicas o instituciones.
2.
Ocuparse de los casos de graves violaciones de los
derechos humanos perpetradas en el curso del último decenio y, dentro de un
plazo razonable, movilizar la acción pública contra los autores, coautores y
cómplices, a los siguientes efectos:
·
Realización de investigaciones.
·
Identificación de los responsables.
·
Procesamiento penal de los responsables.
·
Realización de procesos justos y equitativos.
B) Respaldo de la OEA
Trabajando en asociación de
esfuerzos con el Gobierno haitiano, teniendo en cuenta los recursos disponibles
y en coordinación con los restantes organismos internacionales competentes, la
Misión Especial de la OEA está en condiciones de:
1.
Proporcionar una asistencia consistente en la puesta
en acción de funcionarios internacionales de apoyo a fin de contribuir a la
realización de los objetivos previstos.
2.
Y hacer disponibles los recursos técnicos y materiales
que sean necesarios.
IV. Seguimiento
Se ha creado un Comité
Conjunto encargado de velar por la realización de los presentes términos de
referencia.
El comité está formado por
representantes designados respectivamente por el Presidente de la República, el
Primer Ministro y la Misión Especial de la OEA.
El Comité Conjunto podrá
disponer, si es necesario, la participación de consultores nacionales e
internacionales, con financiamiento a cargo de la Misión Especial de la OEA, a
fin de facilitar los trabajos.
____________________
TÉRMINOS
DE REFERENCIA
DE LA
ASISTENCIA TÉCNICA
DE LA
OEA
RELATIVOS
A LA GOBERNABILIDAD
PREPARADOS CONJUNTAMENTE POR
LA MISIÓN ESPECIAL DE LA OEA
Y
EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE
HAITÍ
Puerto
Príncipe, 28 de febrero de 2003
(rúbricas)
TÉRMINOS
DE REFERENCIA RELATIVOS A LA GOBERNABILIDAD
I. Contexto y justificaciones
Las Resoluciones 806 y
822 de la OEA, del 15 de enero y 4 de septiembre de 2002, confirieron a la
Misión Especial de la OEA el mandato de ayudar al Gobierno a desarrollar y
reforzar sus instituciones democráticas, notablemente para atender la necesidad
de consolidar la gobernabilidad institucional.
Por carta fechada el 29
de octubre de 2002, el Primer Ministro, Sr. Ivon Néptune, solicitó oficialmente
en nombre del Gobierno la asistencia de la Misión Especial de la OEA en Haití
en la esfera de la gobernabilidad.
II. Objetivos
A) GOBERNABILIDAD
Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO DE DERECHO
·
Consolidar el Estado de Derecho en Haití.
·
Promover una profunda reforma del sistema judicial
haitiano a los efectos de adaptarlo a las exigencias de una adecuada
administración de la justicia en el marco de un verdadero Estado de Derecho.
·
Hacer que la justicia haitiana, como garantía de los
derechos de la persona humana, sea más confiable y accesible para todos.
·
Reforzar y consolidar la gobernabilidad institucional
y local en la esfera de la administración de justicia.
B)
GOBERNABILIDAD,
TRANSPARENCIA Y DESARROLLO
·
Promover la transparencia y una sana gestión de los
recursos a nivel de las instituciones del Estado.
·
Promover una adecuada gobernabilidad y el desarrollo
sostenido a nivel de las instituciones locales.
III. Acciones que han de realizarse y respaldo de la Misión
Especial de la OEA
A) Acciones
A.1)
GOBERNABILIDAD Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO DE DERECHO
Una de las principales
acciones consistirá en la puesta en funcionamiento de una comisión encargada de
elaborar la planificación estratégica de un conjunto de acciones y actividades
adecuadas para hacer posible una reforma profunda, coherente, participativa y
ordenada de la administración de justicia en función de las prioridades establecidas,
de los recursos financieros disponibles, y teniendo en cuenta asimismo la
duración del mandato de la Misión Especial de la OEA y de las medidas de
asistencia en curso o programadas por otros dispensadores de fondos.
En este contexto, cabe
citar, sin carácter limitativo, las siguientes acciones y actividades, en el
conjunto de las previstas:
a.-
Modernización y fortalecimiento administrativo
1. Realización de un
Foro Nacional sobre la Reforma Judicial.
2. Creación de una
Secretaría Permanente de compilación y coordinación en el seno del Ministerio
de Justicia y Seguridad Pública.
3. Desarrollo de
capacidades operacionales del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública
(comunicaciones, transporte, instrumentos y materiales jurídicos, etc.).
4. Desarrollo de
instrumentos técnicos y de apoyo en los dos idiomas oficiales (circulares,
directrices, textos de leyes y jurisprudencia, etc.).
5. Reforma de los
códigos correspondientes a las esferas específicas de las diferentes ramas del
Derecho, y del procedimiento pertinente para su aplicación, y complementación
con la labor de otros organismos internacionales.
6. Creación y adopción
de recursos, instrumentos estadísticos y medidas encaminados a desarrollar las
capacidades técnicas y científicas en materia de administración de justicia,
notablemente en lo referente a inspecciones judiciales, investigaciones
criminales y medicina forense.
7. Promulgación de
nuevas tasas judiciales.
8. Puesta en
funcionamiento de un sistema de mejoramiento de las remuneraciones de los agentes
de la función judicial.
9. Rehabilitación y
creación de tribunales.
b.- Reforma y modernización del sistema de
Registro Civil
1. Separación de los
Archivos Nacionales de los Archivos del Registro Civil. Relación de este último con el Ministerio de
Justicia y Seguridad Pública.
2. Dotación de
recursos para las Oficinas del Registro Civil en materia de registros y actas
de estado civil, en los dos idiomas oficiales.
c.- Mejoramiento del nivel de los agentes de la
función judicial
1. Organización, en la
EMA, de programas de capacitación profesional continua de los miembros de la
magistratura, del personal judicial y de auxiliares de justicia (actuarios,
funcionarios administrativos, técnicos jurídicos, etc.)
i.
Programa de capacitación especializada en materia de
investigación criminal para miembros de la magistratura y el personal judicial,
la Policía Judicial y Científica y médicos forenses, incluidas etapas de
capacitación en el extranjero.
ii. Programa de
capacitación especializada para agentes de la función pública, sobre el sistema
jurídico de la CARICOM y sobre las reglas de comercio multilateral en general.
iii. Programa de
capacitación especializada en materia de medicina forense para miembros de la
magistratura, personal judicial y la Policía Judicial y Científica, incluidas
etapas de capacitación en el extranjero.
iv. Programa de
capacitación especializada en la EMA, sobre ética y deontología, destinado a
agentes de intervención del aparato judicial.
v. Programa de
capacitación especializada sobre técnicas de mediación, conciliación, arbitraje
y resolución pacífica de conflictos.
vi. Sensibilización de
la población sobre la problemática de las investigaciones criminales y el papel
de los ciudadanos y de las organizaciones de la sociedad civil.
vii. Establecimiento de
una asociación de esfuerzos con los Consejos de la Magistratura de otros
países.
2. Difusión y
suministro de material jurídico a los tribunales de la República.
A.2) GOBERNABILIDAD, TRANSPARENCIA Y DESARROLLO
Las acciones enunciadas se realizarán teniendo en
cuenta las prioridades que han de establecerse y los recursos financieros
disponibles, así como las actividades de asistencia en curso o programadas por
otros dispensadores de fondos. A los
efectos de alcanzar los objetivos establecidos se prevén, sin carácter
limitativo, las siguientes acciones y actividades:
1. Iniciación de
consultas sobre los temas de la transparencia, una sana administración de los
recursos y fondos públicos y el desarrollo.
2. Preparación de
diagnósticos regionales y de un diagnóstico de la situación a nivel nacional.
3. Evaluación de
aspectos favorables y críticos en relación con los temas anteriormente
mencionados.
4. Preparación de
políticas, estrategias y actividades que hayan de recomendarse.
5. Elaboración de
perfiles de proyectos prioritarios y cronogramas de ejecución.
6. Organización de
debates, talleres, conferencias y seminarios sobre transparencia y desarrollo a
nivel local.
7. Utilización de los
resultados de las investigaciones, tanto en el sector privado como en el
público, directamente referentes al papel de las instituciones locales en una
mejor transparencia y una mejor administración de los recursos y de las
finanzas públicas.
B) Respaldo
Trabajando en asociación de
esfuerzos con el Gobierno haitiano, teniendo en cuenta los recursos disponibles
y en coordinación con los demás organismos internacionales competentes, la
Misión Especial de la OEA está en condiciones de:
1.
Proporcionar una asistencia consistente en la puesta
en acción de funcionarios internacionales de apoyo a fin de contribuir a la
realización de los objetivos previstos.
2.
Y hacer disponibles los recursos técnicos y materiales
que sean necesarios.
IV. Seguimiento
Se ha creado un Comité
Conjunto encargado de velar por la realización de los presentes términos de referencia.
El Comité está formado por
representantes designados respectivamente por el Presidente de la República, el
Primer Ministro y la Misión Especial de la OEA.
El Comité Conjunto podrá
disponer, si es necesario, la participación de consultores nacionales e
internacionales, con financiamiento a cargo de la Misión Especial de la OEA, a
fin de facilitar los trabajos.
____________________
ANEXO II
Déclaration des Cinq Secteurs de la Société Civile
Appelés a Participer a la Formation du CEP
Les cinq
institutions et secteurs soussignés ont pris note de la décision du pouvoir
exécutif de publier un arrêté relatif à la formation du Conseil Électoral
Provisoire. Ils constatent également que les noms des personnalités
respectivement désignées par ces cinq secteurs font partie des sept noms
publiés par le pouvoir dans le cadre dudit arrêté, acte unilatéral qui ne tient
pas compte des réserves des secteurs appelés à participer à la formation du
CEP.
Aussi
les cinq (5) institutions et secteurs soussignés :
1. Considèrent que la décision regrettable
du pouvoir d'avancer seul sur ce dossier sans répondre de manière appropriée à
leurs revendications légitimes, constitue un nouveau pas sur la voie de
l'arbitraire.
2. Expriment
leur vive inquiétude pour l'avenir du processus démocratique et la tenue
d'élections crédibles en Haïti face à la détérioration continue de la situation
des droits de l'homme, de la sécurité publique, et du respect des libertés
publiques et citoyennes garanties par la constitution.
3. Réaffirment le maintien de leur position
commune exprimée dans la lettre en date du 19 novembre 2002 adressée au
Ministre des Affaires Étrangères, indiquant clairement leur décision de ne pas
habiliter leurs représentants respectifs au CEP à prêter serment et à intégrer
l'institution aussi longtemps que les conditions essentielles minimales à
l'engagement d'un processus électoral crédible ne soient pas encore réunies.
4. Renouvellent leur engagement à
accompagner le peuple haïtien dans sa quête de démocratie, de justice, et de
progrès, en assumant leurs responsabilités à ce tournant critique de la vie
nationale et en jouant pleinement leur rôle dans la mise en oeuvre d'un
processus électoral véritablement crédible et démocratique.
5. Demandent au Gouvernement de ne pas
poursuivre dans la mauvaise direction mais au contraire de prendre les
responsabilités qui lui incombent en vue de créer la confiance ainsi que
les conditions nécessaires à la tenue d'élections crédibles, telles que prévues
dans les résolutions 806 et 822 de l'OEA, qui correspondent par ailleurs aux
diverses revendications fondamentales de Sécurité, de justice, de gouvernance
responsable et de moralité publique maintes fois exprimées par différents
secteurs de la société haïtienne.
Port-au-Prince, le 10 Février 2003.
Pour la Conférence Épiscopale d'Haïti Pour la
Fédération Protestante d'Haïti
Pour l'Église Épiscopale d'Haiti Pour
la Commission Justice et Paix
Pour la Chambre de Commerce et
d'Industrie d'Haïti