EL CIUDADANO Y LA LEY
Es importante comprender que todos los canadienses forman parte
del sistema de justicia y que la justicia no es solamente un asunto
que les corresponda a los policías, abogados, jueces y
legisladores. Cada ciudadano debe cumplir su papel si queremos que
la ley sea aplicada eficazmente y se haga justicia.
El jurado
El jurado es una de las más antiguas instituciones de
nuestro sistema de justicia penal. Permite que las personas
acusadas de una infracción criminal sean juzgadas por sus
pares. En Canadá, el jurado está compuesto por 12
personas elegidas entre los ciudadanos de la provincia o del
territorio donde esté situado el tribunal. Las leyes de las
diferentes provincias fijan la forma de selección de los
ciudadanos que serán llamados a formar parte de un jurado.
En general, es necesario ser ciudadano canadiense y mayor de edad
para poder formar parte de un jurado.
Si bien en Canadá la mayoría de las causas son
juzgadas por jueces sin jurado, la Carta estipula que todo acusado
tiene el derecho de tener un proceso con jurado, cuando la pena
máxima prevista para la infracción de que se le acuse
sea una pena de cárcel de cinco años o una pena
más grave. En ciertos casos, el acusado puede tener el
derecho de elegir un proceso con jurado aun cuando la pena de
cárcel sea menos de cinco años. En ciertos casos
administrativos, ciertas causas civiles pueden ser juzgadas por un
juez y un jurado.
La persona que sea llamada a formar parte de un jurado
está obligada a participar en él, a menos que la ley
provincial aplicable la exima. La inscripción en una
nómina de jurados no quiere decir necesariamente que una
persona será elegida de jurado; el fiscal o el abogado
defensor pueden por diversos motivos oponerse a la selección
de una persona.
Durante el proceso, los jurados no deben dejarse influir por
nada que no sean los elementos de prueba presentados al tribunal.
Los jurados deben hacerse su propia idea sobre la exactitud u
honestidad de los testimonios oídos durante el proceso. Una
vez que las dos partes hayan presentado sus argumentos y hayan
llamado sus testigos y el juez haya dado sus directivas al jurado
sobre las leyes aplicables y sobre lo que deben tener en cuenta
para tomar su decisión, los jurados se retiran a una sala
fuera de la sala de audiencia para deliberar. En una causa penal,
deben determinar si el fiscal ha probado sin lugar a duda razonable
la culpabilidad del acusado; en una causa civil, deben determinar
si el demandante ha establecido según la preponderancia de
las pruebas que el demandado es responsable.
Ya sea que decidan en un sentido u otro, el veredicto del jurado
debe ser unánime, es decir que todos los jurados deben estar
de acuerdo con el veredicto enunciado. Si los jurados no llegan a
ponerse de acuerdo sobre el veredicto, el juez puede disolver el
jurado y ordenar la constitución de otro jurado. Cuando se
termina el proceso, los jurados tiene prohibido revelar lo que se
haya dicho en el curso de sus deliberaciones.
Declaración ante los tribunales
Todo ciudadano puede ser llamado a declarar en un proceso en
materia civil o penal, si dispone de información que una o
la otra parte estimare útil. Por ejemplo, una persona puede
haber sido testigo de la perpetración de una
infracción, saber algo que es importante en la causa o estar
en posesión de un documento clave. Una persona puede
también ser citada como testigo experto, es decir, como
persona cuyos conocimientos en un campo dado pueden aclararle al
tribunal puntos complejos.
Habitualmente, la persona que tiene conocimientos que estima
pertinentes a una causa viene a declarar voluntariamente. En otros
casos, ella se le ordenará que comparezca. La
citación con apercibimiento es una orden del tribunal que
obliga a la persona a venir a declarar. Se recurre a esa
citación si el fiscal, el demandante, el acusado o el
abogado defensor desean que una persona venga a declarar. Todos los
ciudadanos tienen el deber de venir a declarar cuando se les pide
que lo hagan. La persona que no acepte una citación puede
recibir una pena de parte del tribunal.
El testigo declara bajo juramento o por afirmación
solemne. Está obligado a responder todas las preguntas que
se le hagan, a menos que el juez lo exima por alguna razón,
como por ejemplo si la pregunta no es pertinente. El testimonio es
esencial en justicia para el buen funcionamiento del sistema de
justicia de Canadá.
Conocimiento de la ley
El simple ciudadano no tiene que ser un experto en derecho: ese
papel le corresponde al abogado. Sin embargo, nuestro sistema de
justicia descansa sobre el principio de que la ignorancia de la ley
no excusa su cumplimiento. En otras palabras, no es un medio de
defensa el hecho de no saber que se ha contravenido la ley, aun
cuando de hecho los tribunales toman en consideración
verdaderos errores. Además, dado que nuestras leyes son
objeto de debate público antes de su adopción por el
Parlamento o la asamblea legislativa de una provincia, se da por
sentado que el público sabe lo que es lícito y lo que
es ilícito.
Conocer la ley supone que los ciudadanos deben tomar las medidas
razonables para asegurarse de que respetarán la ley. Pueden
obtener la información de parte de administraciones
federales y provinciales, la policía y las bibliotecas
públicas. Si, después de haber consultado esas
fuentes de información, una persona todavía no tiene
certeza en cuanto al contenido de la ley, debe entonces consultar a
un abogado.
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