III REUNIÃO MINISTERIAL DE DEFESA DAS AMÉRICAS
PERMANENT COUNCIL OF THE
ORGANIZATION OF AMERICAN STATES
COMMITTEE ON HEMISPHERIC SECURITY
|
OEA/Ser. G
CP/CSH-265/00 corr.1
21 March 2000
Textual |
STATEMENTS DELIVERED AT THE THIRD DEFENSE MINISTERIAL
CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA
NOVEMBER 1998
E X P L A N A T O R Y N
O T E
This document has been compiled by the General
Secretariat at the instruction of the Chair of the Committee on
Hemispheric Security, Ambassador Flavio Darío Espinal, Permanent
Representative of the Dominican Republic. The compilation and
circulation of this document represents one of the initiatives by the
Secretariat to comply with the General Assembly mandate to the General
Secretariat contained in the resolution "Support for the Committee
on Hemispheric Security", AG/RES. 1645 (XXIX-O/99), operative
paragraph 3:
"To request the General Secretariat to
compile, organize, and update files and databases on confidence- and
security-building measures in the Hemisphere ... To request also that
the General Secretariat study and disseminate in a timely manner
various aspects and studies related to these topics."
The texts have been copied faithfully from the
electronic (cd-rom) record of the Third Defense Ministerial made
available to the Committee Secretariat by the former Committee Chair,
Ambassador Carlos Portales Cifuentes, Permanent Representative of Chile,
who participated in that meeting.
For uniformity and in order to conform to OAS
document style, some format adjustments have been made. The Secretariat
regrets that it cannot accept responsibility for any errors and
omissions there might be in the texts themselves.
TABLE OF CONTENTS
Explanatory Note
*
- Saludo de Bienvenida Ministro de Defensa de Colombia *
- Palabras del Señor Presidente de la República de Colombia en la
Sesión de Apertura
*
- Statement by Minister Henderson Simon of Antigua and Barbuda *
- Palabras del Señor Ministro de Defensa de la República Argentina *
- Statement by The Honourable Frank Watson, MP, Minister of National
Security
and Public Utilities of the Commonwealth of The Bahamas *
- Statement by Mr. Lionel Nurse, Permanent Secretary in the Office
of the Attorney-
General, Barbados *
- Statement by Brigadier General Roberty S. Garcia, Belize *
- Intervención del Lic. Fernando Kieffer G., Ministro de Defensa
Nacional de Bolivia *
- Palavras do Chefe da Delegação Brasileira
*
- Statement by Ambassador C. William Ross, Canadian Ambassador to
Colombia *
- Exposición Conjunta Argentina-Chile *
- Palabras del Señor Ministro de Defensa Nacional de Colombia *
- Palabras del Ministro de Seguridad Pública de Costa Rica *
- Palabras del Señor General José Gallardo Román, Ministro de
Defensa Nacional
de la República del Ecuador *
- Palabras del Señor Jaime Guzmán Morales, General de División,
Ministro de la
Defensa Nacional de la República de El Salvador *
- Statement by Lt. Col. Nestor A. Ogilvie of Grenada *
- Palabras del General de Brigada Héctor Barrios Celada, Presidente
del Consejo Superior
de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC) de
Guatemala *
- Presentation by Honorable Charles R. Ramson S.C. M.P. Attorney
General and
Minister of Legal Affairs of Guyana *
- Palabras del Embajador Claude Heller Jefe de la Delegación
Observadora de México *
- Palabras del Representante de Panamá *
- Palabras de José F. Segovia B., Ministro de Defensa, Paraguay *
- Palabras de Don Julio Salazar Monroe, Ministro de Defensa y
General de Ejército
del Perú *
- Palabras de Hernán Disla González, Mayor General, Ejército
Nacional de la República Dominicana *
- Statement by Delano F. Bart, Honourable Attorney General of St.
Christopher and Nevis *
- Statement by the Representative of Saint Lucia *
- Presentatie Door De Heer Ramon Achmat Dwarka-Panday, Minister Van
Befensie De Surinaamse *
- Statement by the Representative of Trinidad and Tobago *
- Statement by William S. Cohen, Secretary of Defense of the United
States of America *
- Palabras del Representante de Uruguay *
- Palabras del Vicealmirante Tito Manlio Rincón Bravo, Ministro de
la Defensa
de Venezuela *
SALUDO
DE BIENVENIDA
MINISTRO DE DEFENSA DE COLOMBIA
Es una feliz coincidencia que la Tercera Cumbre de
Ministros de Defensa de las Américas se reúna en Colombia, una Nación
que enfrenta las más diversas formas de violencia pero que lucha, con
decisión, por alcanzar una paz justa y duradera.
Y digo que es circunstancia afortunada porque de
alguna manera, de esa compleja realidad colombiana, surgen muchos de los
temas de esta conferencia, que son, a la vez, los grandes retos del
futuro: la creación de un sistema de seguridad colectiva, las amenazas
que surgen del terrorismo y el narcotráfico, la plena vigencia de los
derechos humanos y la contribución de las Fuerzas Militares al
desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos.
Cartagena de Indias, la ciudad heróica que resistió
durante la época colonial todos los embates de las potencias europeas y
luego en la independencia, libró batallas contra la dominación española,
se viste de gala para recibirlos.
Estas murallas, escenario de épicas jornadas, deben
hoy inspirar nuestro trabajo y la visión de una América fuerte y unida.
Colombia, bajo el liderazgo firme y renovador de
nuestro Presidente Andrés Pastrana Arango, quien hoy inaugura este histórico
encuentro, se siente honrada con su visita.
Bienvenidos, señores Ministros y Delegados a la
Tercera Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas.
PALABRAS
DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA
EN LA SESIÓN DE APERTURA
Pocos lugares tan apropiados para la celebración de
una cumbre hemisférica sobre temas de defensa y seguridad como nuestra
Cartagena de Indias. Sitiada en varias oportunidades por los ingleses
durante los siglos XVII y XVIII; por los españoles durante nuestra
Gesta de Independencia y por nosotros mismos en 1885, Cartagena se
convirtió en baluarte inexpugnable gracias a las fortificaciones,
producto de la industria y el tesón de los ingenieros militares españoles.
Su ubicación geográfica en una bahía amplia y
segura permitió su desarrollo fundamental como puerto de zarpe de la
"Armada de Las Galeones" que, anualmente, surcaba el Atlántico
llevando las riquezas del Nuevo Mundo hacia la metrópoli. Para proteger
ese comercio, a través de los años, se diseñaron las fortificaciones
de Cartagena de Indias que resistieron los sitios del inglés Vernon,
del español Morillo y del colombiano Gaitán Obeso.
La cuidadosa estrategia implícita en las murallas
solo fue derrotada por el fragor implacable del progreso que demolió
sin piedad algunos de sus sectores más característicos. Pero una buena
parte de ellas sobrevivió para que el escritor cartagenero Eduardo
Lemaitre llamara "el Corralito de Piedra" a la ciudad que
hasta ese momento llevaba el título de "Heroica" por el papel
que jugaron sus murallas en la defensa de los criollos.
En el mundo moderno el Estado y sus instituciones
deben adaptarse a la nueva agenda global en la medida en que su
modernización es esencial para su preservación y para que pueda
cumplir adecuadamente con las legítimas aspiraciones de la comunidad.
Las Américas Continentales y el Caribe no pueden ser
la excepción. Sus instituciones deben evolucionar para que la capacidad
de respuesta del Estado avance sin rezagos y deben hacerlo en relación
con todos y cada uno de los distintos temas que son neurálgicos para
nuestro desarrollo. El empleo, la lucha contra la pobreza, el ingreso,
la productividad, la competitividad, la participación, la globalización,
la libertad de prensa y los derechos humanos, entre otros, son siempre
una responsabilidad primordial de los gobiernos.
La historia reciente ha demostrado con certeza que,
los estados democráticos deben contar con esquemas que le permitan
protegerse adecuadamente. Por ello el tema de la seguridad es de vital
importancia en cada una de nuestras sociedades. Hoy estamos aquí, en
esta reunión de Ministros de Defensa de las Américas, para reafirmar
nuestra voluntad de darle a la democracia este soporte necesario.
Durante la guerra fría las naciones del hemisferio
estaban influidas por el concepto de la defensa nacional. Fue así, como,
en el afán de protegernos de los regímenes totalitarios marxistas, se
generó una visión de Estado en la cual las instituciones, se
encaminaban a la defensa del orden vigente. Era el Estado al servicio de
la seguridad nacional que, en no pocas ocasiones y como uno de sus
mayores inconvenientes, condujo a una inconsciente dependencia de la
propia democracia a estos objetivos.
El fin de la confrontación bipolar nos muestra un
panorama muy distinto, que necesariamente debe reflejarse en un cambio
en la visión de la seguridad y la defensa. Así lo han venido haciendo
con empeño creador los señores Ministros de Defensa. Es igualmente
claro que la región enfrenta dos importantes realidades: la consolidación
del sistema democrático, por el que tanto hemos luchado, y la integración
hemisférica.
A su vez, ahora, los vecinos nos entendemos y
trabajamos de una manera muy distinta al pasado. Nos vemos como socios,
no como rivales. Para todos, son temas de permanente análisis: la
cooperación, la globalización y la interdependencia. El fomento y la
adopción de medidas de la confianza mutua es un excelente ejemplo, a
tal punto que ha permitido que, en nuestras relaciones, se pase de
situaciones de tensión constante, a la de aliados en diversos aspectos.
Debemos avanzar entonces en la nueva agenda de la
seguridad y la defensa para que vaya acorde con los retos del nuevo
siglo. Temas como el terrorismo, el problema mundial de las drogas, la
paz, los derechos humanos, el tráfico ilegal de armas, el medio
ambiente y los desastres naturales, entre otros, son los que hoy y en
las próximas décadas se constituyen en desafíos para nuestras
sociedades. En su tratamiento y discusión, el respeto al Derecho
Internacional y la cooperación, entre las naciones serán elementos
esenciales para obtener consensos en nuestra acción colectiva.
Permítanme, a continuación, detenerme en algunos
temas de esta nueva agenda.
Quienes hemos tenido que padecer, como ciudadanos o
como gobernantes, los embates feroces de la violencia indiscriminada, de
la muerte y del dolor que causa el terrorismo sabemos que no es posible
ahorrar un solo esfuerzo en su prevención y control. Colombia desea
reafirmar ante ustedes su indeclinable voluntad de combatir el
terrorismo.
La reciente Conferencia Interamericana, que se celebró
en Mar de Plata, representa un paso significativo en la elaboración de
un programa hemisférico que permita prevenir y reprimir la ocurrencia
de este tipo de hechos. Para Colombia es de sumo interés, por ejemplo,
el fortalecimiento de una plena coordinación en materia de inteligencia
que permita detectar con prontitud la presencia de redes internacionales
de terroristas en nuestro continente.
Nuestros países y particularmente Colombia han sido
severamente afectados por el problema mundial de las drogas, bien sea
por los efectos de su comercio ilícito o por las devastadoras secuelas
que el consumo de la droga deja en nuestros jóvenes.
El mundo entero conoce la importancia que como
Presidente de mi país le he dado a la lucha contra este flagelo.
Es que el daño producido no es cualquiera. Por eso
nuestro impulso indeclinable en el ámbito hemisférico y mundial para
que se entienda que la responsabilidad y la activa cooperación son la
clave para lograr soluciones definitivas.
Colombia y otros Estados del Continente hemos cargado
el lastre del comercio ilícito de drogas. Después de muchos años
perdidos en prevenciones y mutuas inculpaciones, comenzamos a ver
renacer nuestras esperanzas de superar este flagelo. Yo confío en la
cooperación internacional, porque con ella ganaremos la batalla de la
droga y le abriremos distintas oportunidades de subsistencia a los
cultivadores de plantas prohibidas.
También le damos la mayor importancia a las
negociaciones que se llevan a cabo en el seno de la CICAD para diseñar
y poner en práctica el mecanismo Multilateral de Evaluación y
Seguimiento de los esfuerzos y políticas nacionales contra las drogas.
Creemos que este mecanismo, basado en la transparencia y en la aplicación
de instrumentos objetivos de medición para todas las naciones,
significará un gran avance en el hemisferio.
Mi gobierno presentó recientemente la Estrategia
Integral de Lucha contra las Drogas, en la cual se definen la combinación
de diversos elementos complementarios entre sí, que nos permitan
combatir efectivamente este flagelo. Erradicar y sustituir los cultivos,
prevenir el consumo, combatir el tráfico de drogas, avanzar en el
desarrollo de cultivos alternativos y fortalecer la cooperación
judicial son los principales elementos de este plan que pongo a la
disposición de ustedes.
Para este propósito quiero traer a colación el
esfuerzo que realizaremos en el montaje y puesta en marcha del proyecto
que hemos denominado "Plan Colombia". Este tiene como base la
constitución de un Fondo de Inversiones para la Paz. Su objetivo es
hacerse presente en zonas olvidadas por el resto del país y hoy
azotadas por la violencia para realizar un ataque frontal a la pobreza.
No solo buscamos sustituir los cultivos ilícitos, sino fortalecer la
sociedad con educación, salud e infraestructura. También tenemos que
reconstruir el tejido social con la promoción de la participación
ciudadana en la vida democrática de la Nación.
La primera prioridad de mi Gobierno es la paz. Sé
que para conseguirla se requiere tanto de una férrea determinación
como de mucha paciencia. Tantos años de conflicto violento en mi país
no pueden eliminarse de la noche a la mañana. Avanzamos dentro del propósito
de construir un proceso en el que, a partir del diálogo, logremos una
solución política negociada. Este, a su vez, debe revertir en el
fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Para ello estamos actuando con discreción,
responsabilidad y prudencia. Necesitamos del apoyo y la comprensión de
la comunidad internacional. Bajo el concepto de Diplomacia para la Paz,
hemos iniciado una serie de gestiones, destinadas a difundir nuestro
compromiso y nuestra tarea de conseguir la convivencia pacífica. A
ustedes, señores Ministros de Defensa de las Américas, les reitero el
mensaje: en función de la búsqueda de la paz en Colombia, necesitamos
contar de manera permanente con el apoyo del concierto de naciones.
Conozco el interés de los países aquí
representados en mi política de paz. Con generosidad hemos creado los
espacios de confianza que permitan el diálogo para encontrar a través
de la solución política el camino que le ponga fin a tantos años de
conflicto. Mi propuesta para lograr una paz estable y duradera la
impulsaré enmarcada siempre dentro del cumplimiento de la Constitución
que juré defender.
Desde mi primer encuentro, con el secretariado de las
FARC en las montañas de Colombia, mantengo la esperanza de construir la
paz que tanto reclaman mis compatriotas. Mi propósito fue crear la
confianza mutua que permita un diálogo directo. En esa dirección,
hemos avanzado. Tengo la convicción de que las condiciones para iniciar
ya las primeras conversaciones están dadas. Este es un anhelo de todos
los colombianos y también de la comunidad internacional.
Convoco a los grupos alzados en armas para que
avancemos en el proceso. Nada se logra intentando negociar antes de
iniciar el verdadero proceso de negociaciones o enfrascándose en
discusiones sin verdadero fondo. Es hora ya de emprender estos diálogos.
Encontremos la mejor alternativa con hechos de paz y no con retórica de
paz. Los invito a decretar un cese al fuego; o a devolver los
secuestrados; o a parar cualquier acto de violencia en contra de la
población civil. Pero, en todo caso, los convoco a tener una Navidad en
medio de la reflexión y no de la guerra. De esa manera podremos hacer
realidad la preferencia expresada por los propios insurgentes de hacer
la paz en paz y no en guerra. Si ello es aceptado, cualquier obstáculo
es superable para mi gobierno.
Otro de los grandes temas de la agenda es el de los
derechos humanos. Quiero compartir con ustedes una reflexión que les
presenté hace unos pocos días a los oficiales que se graduaron de los
distintos cursos de nuestra Escuela Superior de Guerra. La defensa y
protección de los derechos humanos así como el respeto cabal de los
principios y las normas del Derecho Internacional Humanitario se
constituyen en un ejercicio de pleno cumplimiento, vital para todo
Estado. Como los militares han recibido de sus respectivas naciones el
derecho legítimo de portar las armas, tienen una gran responsabilidad
legal y moral de respetar el estado de derecho. Quiero ser enfático:
nada justifica una violación a los derechos humanos.
En este campo, es necesario reconocer, y estoy seguro
que la comunidad internacional así lo hará, el enorme avance que las
Fuerzas Armadas de Colombia han realizado y siguen haciendo en materia
de protección de los derechos humanos. Sé que en cada operación de
nuestras Fuerzas Armadas está siempre presente el respeto a los
derechos de la población.
Señores Ministros, un tema de especial interés para
Colombia en relación con la nueva agenda de seguridad y defensa en
nuestro continente es el del tamaño de las Fuerzas Militares. Es lógico
que se afirme que los roles de las fuerzas Militares sean compatibles
con el desarrollo social, político y económico de nuestras sociedades.
Es lógico también que en función del nuevo siglo se estimule un
debate sobre el tamaño y la misión de estas fuerzas dentro de una
sociedad que cada día estará más integrada.
Pero de igual manera, es lógico que esta evaluación
se haga teniendo en cuenta las particularidades de cada Nación. Muchos
analistas y no pocos medios de comunicación, regularmente comparan el
tamaño de nuestras Fuerzas Militares o la magnitud del gasto en defensa
con el Producto Interno Bruto, con la extensión geográfica o con la
población.
Sin embargo, la situación es muy distinta si se
hacen otras comparaciones. Por ejemplo, si se compara la magnitud de
nuestras Fuerzas Militares con la realidad interna que vivimos. Debemos
tener en cuenta las cifras de soldados y policías muertos y heridos,
las cifras de secuestros, de desplazamientos masivos, de actividades de
narcotráfico y de los ataques a bases militares y a puestos de policía.
La agenda de las Fuerzas Militares de mi país es muy
especial. Sus retos no tienen parangón en toda América. Por eso mi
propósito como gobernante es buscar una reestructuración que responda
a las inquietudes de la sociedad y a los retos actuales y futuros. Su
fundamento no será establecer si habrá mas o menos hombres o más o
menos armamento. Se trata de preparar mejor a los hombres, fortalecer el
respaldo a su accionar tanto en lo logístico como en lo legal, integrar
más a la Institución con la comunidad y ser modelo de eficiencia y
eficacia.
Al hablar de la reestructuración de las Fuerzas
Militares de Colombia, estoy hablando implícitamente de un análisis
que nos permita modificar lo que no está dando el resultado esperado, y
de la misma manera, mantener y fortalecer lo que sí funciona.
En todo caso, en materia armamentista, el Hemisferio
siempre debería tener presente la necesidad de lograr un balance entre
una prudente concepción de la defensa Continental y las necesidades de
orden público interno de cada Nación.
Deseo así mismo, invitar a los señores Ministros de
Defensa a realizar esfuerzos para controlar el tráfico ilegal de armas.
Tenemos que avanzar, con imaginación, para establecer mecanismos
eficientes que garanticen que nuestros estados tengan el monopolio de
las armas. Colombia quiere reiterar el papel que la O.E.A. puede y debe
jugar frente a este tema pues ayudaría a disminuir los altos índices
de violencia en nuestras ciudades y constituiría un eficaz obstáculo
para los fines de la delincuencia organizada.
Esta Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas
debe servir, adicionalmente, para dar un paso adelante en el proceso de
conocimiento mutuo. Todos necesitamos saber que no estamos solos y que
somos conscientes de los retos que enfrentamos.
Por eso saludo que el objetivo central de la
Conferencia sea buscar que la seguridad y la defensa en esta parte del
planeta se fortalezca, a través de mecanismos interamericanos, con el
propósito de fomentar el desarrollo y promover la democracia, dentro de
un marco de confianza y transparencia.
La seguridad hemisférica es un compromiso de toda la
región, el cual debe evidenciarse con una participación activa en
espacios de discusión e intercambio como el que hoy nos congrega.
Quiero resaltar el trabajo que, en esta dirección, adelanta la Comisión
de Seguridad Hemisférica de la O.E.A.
Nuestro Hemisferio en materia de seguridad colectiva
ha tenido desafíos que ha sabido cumplir. Así lo hizo en la reunión
de consulta de Río de Janeiro a los pocos días del ataque japonés a
Pearl Harbour. De allí surgió, de alguna manera una política conjunta
dentro de sus limitaciones, al objetivo común de la defensa contra la
agresión militarista y nacista. Así lo hizo igualmente en la Reunión
de Consulta de Washington con ocasión de los sucesos de Corea.
La solidaridad americana no es solo fruto de la
geografía o de la conveniencia política. Surge del convencimiento
sobre una serie de principios que debemos preservar sin vacilaciones. La
solidaridad debe tener un propósito común, porque esa es la razón de
ser del sistema Interamericano. Ustedes tienen, señores ministros, una
gran responsabilidad para preservarlo. Debemos recuperar la tradición,
como señaló Alberto Lleras, de que cada resolución interamericana sea
una lección de historia y una reafirmación de nuestros principios. La
solidaridad se expresa en momentos difíciles como los que ha tenido que
vivir la región centroamericana con ocasión del desastre natural
ocasionado por el paso del Huracán Mitch.
Es cierto, el mundo ha cambiado, pero nuestra vocación
pacifista y la solución negociada de nuestras diferencias debe ser la
preocupación de los estados del continente para ayudarnos a superar los
problemas que conjuntamente tenemos. Nuestro consenso sobre estos temas
será una base fundamental para hacer más amable y digna la vida de los
ciudadanos de las Américas.
Muchas gracias y éxitos en las deliberaciones.
STATEMENT BY MINISTER
HENDERSON SIMON OF
ANTIGUA AND BARBUDA
Ministers, Excellencies, Leaders of the Armed Forces
of the countries of the Americas and the Caribbean, Ladies and
Gentlemen.
The delegation of Antigua and Barbuda is very pleased
to be present and participating in this important meeting of the
Ministers of Defense of all the countries in the Americas and the
Caribbean. We are even more pleased to be here in Cartagena, the
historical gateway to South America from the Caribbean.
Cartagena and Antigua and Barbuda have much in
common, even today. We both rely upon tourism to fuel our economic
growth; we share the beauty and majesty of the Caribbean Sea, our
conmmon patrimony, and our people have boundless faith in the future.
Yet, there is another aspect of our shared and common
history which binds us and which brings the countries of the "new
world" together today. I refer to our everlasting search for
security. The walled city within this city stands as testimony to a
bygone era when walls were sufficient to provide protection from rival
navies and armies.
Twenty-six of these fortresses were built on my
Antigua and Barbuda, in the 18th century, in order to make it
impregnable. The navy of the most powerful monarch of that century was
headquartered on Antigua; had Antigua fallen into the hands of a rival,
the balance of power in Europe would have shifted. Today, many of those
ancient forts on Antigua have been turned into restaurants, museums, a
hotel and even a jail.
Security can no longer be achieved by merely building
walls or forts. The very large and the very small states of this
hemisphere have found that security, in an age of globalization, is
rather complex. Security includes the traditional-notions of yesteryear,
but today, security must now be extended, in the case of the
small-island state, to encompass several non-traditional aspects.
Natural disasters, for example, pose a greater threat to our security
than does the loss of national territory to an enemy.
Particularly injurious to our security is the peril
posed by global warming. The emission of more than 30 billion tons of
carbon dioxide and other greenhouse gases into the earth’s atmosphere,
each year, undermine our security and our well-being. Most harmful are
the ferocious summer storms and hurricanes which form in the Atlantic,
fuel their fury with the ocean’s warm waters, and which come ashore to
destroy. Their frequency and their, ferocity are, we believe, an
expression of the global warming phenomenon.
I would Like to share with this meeting some very
persuasive statistics. Between 1920 and 1940, the Caribbean witnessed 70
storms and hurricanes, or an average of 3.5 storms and hurricanes per
year. Between 1944 and 1980, a thirty-six year period, the Caribbean
bore the fury of 216 storms and hurricanes, or an average of 6 of these
extreme weather events each year. The decade of the 1980s is the warmest
on record; and 1995 is the warmest year in recorded human history. In
that year, 1995, the Caribbean was pummeled by 17 storms and hurricanes,
including hurricane Luis. Its massive winds extended outward for more
than 450 miles; its sustained winds blew at 140 miles per hour; its
gusts exceeded 200 miles per hour. In 1996, the year after Luis, the
Caribbean bore the brunt of 19 storms and hurricanes. In 1997, 12 storms
and hurricanes were forecast, only six arrived thanks to the dampening
effects of the El Nino. In 1998, 13 storms and hurricanes were
predicted, thirteen arrived including hurricanes Georges and Mitch.
We wish to express our condolences to the peoples and
Governments of St. Kitts and Nevis, Haiti -and the Dominican Republic
for the loss which they suffered as a result of hurricane Georges, in
the third week of September. We express equally our sympathy and
solidarity with Honduras, Nicaragua, El Salvador and Guatemala for the
loss of life, property and security which hurricane Mitch caused four
weeks ago.
The images from Honduras, which the global news media
have flashed around the world, tell the story of destruction for which
hurricanes are known. The winds and rain combine to destroy our homes,
schools, churches, hotels, beaches, coral reefs . fish , stocks, trees,
crops, birds, livestock. Hurricanes kill and maim, destroy the
infrastructure, set back development, and undermine security. We believe
that they are made more frequent and more fierce by our consumption and
disposal habits. Hence, we include them on our list of security threats.
Another threat to our security comes from the illicit
trafficking in drugs and illegal arms. Our enemies are non-state actors.
There is no state in this or any hemisphere which regards Antigua and
Barbuda as its enemy. The days of conquest and conquistadors are over.
The states in this hemisphere have all agreed to abide by the norms of
international law. criminals do not abide by the law. they break the
law.
We would wish, at this juncture, to congratulate Peru
and Ecuador for their historic agreement, three weeks ago, which settles
the border dispute between them. Antigua and Barbuda is of the view that
every effort should be made before the start of the new millennium to
resolve the territorial disputes which hang over Belize, Guyana, and the
Falklands/Malvinas Islands. All disputes must be settled peacefully, in
accord with the Charter of our Organization of American States and
public international law.
Illicit drug trafficking, however, requires a joint
and coordinated effort among our 35 states -including Cuba. This
pernicious trade imperils our security and threatens to undermine our
sovereignty.
The special security concerns of the island-states of
the Caribbean are not a new topic within this Ministerial body nor
within the Summit of the Americas. We have frequently spoke of the
dangers which flow from the transportation of nuclear and hazardous
wastes through the Caribbean Sea; the harm to the environment which
global warming occasions; the undermining of good governance which
trans-national, criminal activity causes; and the spread of illegal arms
which make criminal outfits better armed than some governments. These
special security concerns will continue to engage us, and we will look
increasingly to these Ministerials to provide us with solutions.
At the Organization of American States, we have
proposed a series of solutions to each of these concerns. We note that
our neighbors have grown to embrace and to accept our very modest
proposals. We therefore wish to have this Meeting take note of the work
of the OAS’ Committee on Hemispheric Security and to act to implement
the commonsense objectives which are within our grasp.
I’m closing, Mr. Chairman, my delegation wishes to
thank the government of Canada for providing transportation to our join
Cartagena to Miami.
The president, government and people of Colombia for
bating this conference. The mayor and people of Cartagena for having us
as their guest and to the Ministry of Defense for the Excellent
conference facilities and accommodation.
Thank you very much.
PALABRAS DEL SEÑOR MINISTRO
DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
Es para mi un motivo de especial satisfacción
encontrarme con todos ustedes, una vez más, en este importante foro
para el debate de las principales oportunidades y desafíos que
enfrentan las Américas en el campo de la seguridad y la defensa.
Junto a la vigencia del sistema democrático, el
respeto de los derechos humanos, y el vigor de los diversos procesos de
integración en marcha entre nuestros países, la paz y la seguridad son
elementos indispensables para asegurar la buena convivencia entre
vecinos y el bienestar de los pueblos.
Desde la realización de la primera Reunión de
Ministros de Defensa, en 1995, nuestra región ha logrado impresionantes
avances que la ubican frente a la comunidad internacional como una de
las áreas más estables y pacíficas del planeta. En efecto, y por
citar algunos ejemplos:
No puedo dejar de mencionar, en primer término, el
reciente acuerdo entre Ecuador y Perú. Este resultado, alcanzado con el
concurso de los países garantes del Protocolo de Río, es un símbolo
elocuente de la madurez de los pueblos y los gobiernos de ambos países
que supieron, con espíritu constructivo, superar sus diferencias y
mirar juntos al futuro. Y es, además, la demostración más cabal de
que nuestra región es capaz de generar sus propias soluciones:
Por otra parte, luego de tres décadas del tratado de
Tlatelolco, América Latina y el Caribe se han convertido en la primera
zona habitada en el mundo libre de armas nucleares, al tiempo que
integran también el área del mundo que, en promedio, tiene e menor
nivel de gastos en adquisición de armamentos.
Así mismo, el proceso de adopción de medidas de
fomento de la confianza identificadas en la Conferencia de Santiago y
reforzadas en San Salvador ha probado ser un camino adecuado que debemos
seguir recorriendo para el logro de una mayor transparencia.
En el Cono Sur, a través de la "DECLARACION DEL
MERCOSUR, BOLIVIA Y CHILE COMO ZONA DE PAZ", Los países miembros
destacamos que la paz es un elemento esencial para la continuidad y
desarrollo del proceso de integración, a la vez que perseguimos el
fortalecimiento y progresiva articulación de los mecanismos de consulta
y cooperación sobre temas de seguridad y defensa.
La Argentina, en particular, forma parte de una red
de instrumentos políticos que la vinculan en nuestro continente, con
Bolivia, Brasil, Chile, Estados Unidos y Paraguay, en tanto que con el
Uruguay ya existe una propuesta de entendimiento mutuo que esperamos que
próximamente arribe a buen término.
Consideramos que la cooperación militar debe ser un
componente destacado en estas relaciones y por ello hemos incrementado
significativamente los ejercicios combinados entre nuestras fuerzas
Armadas y las de los países de la región buscando además alcanzar la
habilidad para la conducción de operaciones de mantenimiento de la paz
y el desarrollo de mejores condiciones de interoperatividad.
Así mismo, las Armadas y las fuerzas Aéreas
Argentinas y Chilenas han efectuado este año, por primera vez en décadas,
sendos ejercicios de búsqueda, salvamento y patrulla antártica, como
parte de un programa de actividades combinadas.
Todos estos alentadores resultados son producto de
una renovada y creciente convicción regional que acompañando los
cambios en el orden internacional, nos demuestra que la cooperación es
la via más adecuada para diseñar un nuevo sistema de seguridad hemisférica.
Pero pese a los avances registrados, es mucho lo que
queda por hacer. No puedo dejar de mencionar la desdichada situación de
nuestros hermanos centroamericanos a raíz del Huracán que devastara
sus países con gran pérdida de vidas humanas y daños materiales, así
como las inundaciones que afectaran a mi país al comienzo de este año.
Estas críticas situaciones ilustran la importancia de la misión de
asistencia de las Fuerzas Armadas en caso de desastres naturales, y
recuerda la necesidad de contar con una mejor coordinación regional
para enfrentar estas circunstancias.
Sobre la base de valores compartidos, el desarrollo
de la seguridad cooperativa permite a los Estados prevenir y neutralizar
potenciales conflictos, al tiempo que les facilita el accionar común
frente a los desafíos transnacionales que, si bien previos, han tomado
nuevo impulso por el fenómeno de la globalización y el fin de la
Guerra Fría.
Por estas razones es que la Argentina fue sede de la
segunda reunión de Ministros de Defensa y apoya con firmeza la
continuación de estos encuentros.
Es cierto que el tratamiento de los muchos temas
pendientes en nuestra agenda de seguridad –tienen- y deben continuar
teniendo" un tratamiento paralelo a este foro en otros ámbitos
como la OEA y su Comisión Permanente de Seguridad Hemisférica, la
cumbre de las Américas y en los distintos entendimientos regionales y
bilaterales existentes.
Pero la reunión de Ministros es el foro por
excelencia para coordinar, evaluar e impulsar posibles alternativas para
la conformación de un moderno sistema de seguridad hemisférica, la
promoción de funciones complementarias de las FFAA en sociedades democráticas
y la cooperación para luchar contra las amenazas comunes que exceden el
ámbito de nuestras respectivas fronteras.
Estoy convencido de que esta tercera reunión
–ejemplo en si misma de transparencia y confianza entre todos los países
participantes-, contribuirá a profundizar el diálogo directo y franco
entre nosotros y a dar el necesario impulso político al proceso en el
cual estamos embarcados.
Finalmente y antes de concluir, quisiera destacar, en
nombre del Presidente de la Nación Dr. CARLOS SAUL MENEM, y en el mio
propio, los esfuerzos del pueblo y autoridades colombianas en pos de la
paz y la concordia Y además, hacerles llegar nuestro agradecimiento por
su generosa hospitalidad y por hacernos sentir como en nuestra propia
casa.
MUCHAS GRACIAS
STATEMENT BY THE HONOURABLE
FRANK WATSON, MP
MINISTER OF NATIONAL SECURITY AND PUBLIC UTILITIES
OF THE COMMONWEALTH OF THE BAHAMAS
Mr. Chairman, my first and pleasant duty is to extend
congratulations and thanks to the Government and people of Columbia for
hosting this important meeting and for the gracious hospitality that has
been extended to me and my delegation. I would also like to thank the
Government of Canada for assisting the Delegations of the Caribbean and
Central America and for transporting us from Miami to Cartagena of the
Indias for this meeting. We appreciate this kind cooperation and
assistance greatly.
Mr. Chairman, this is the third Conference of
Ministers of Defence of the Americas at which the Bahamas has been
present. This is an indication that the Government of the Bahamas values
greatly these gatherings and the interaction and exchange of views on
matters of mutual concern which it fosters. We are a peaceful people and
the pursuit of international peace and stability and security is one of
the highest priorities of our foreign policy. We recognize that
prosperity and the economic well-being of our people rest on peace and
stability in the region.
Mr. Chairman, like our sister Caribbean States, the
Bahamas has no military tradition. We believe that the military ought to
be under civilian control. We believe too that such an arrangement is
democratic. It is the model which has the best chance of success as a
form of governance.
Mr. Chairman, the Agenda before this III Defence
Ministerial of the Americas includes items which are of particular
concern to the Bahamas. These include issues of trafficking in narcotics
and illegal guns, migration, natural disaster, and the environment. We
continue to fight the drug war and take this opportunity to urge
hemispheric partners to intensify collaborative efforts to bring this
scourge under control.
Thank you Mr. Chairman.
STATEMENT BY MR. LIONEL NURSE,
PERMANENT SECRETARY
IN THE OFFICE OF THE ATTORNEY-GENERAL
HEAD OF DELEGATION OF BARBADOS
Opening Ceremony of the Third Defense Ministerial
Thank you, Mr. Chairman. I will, of course, follow
your instructions to dispense with the usual courtesies as a time-saving
measure and to increase the time available for our substantive work.
Mr. Chairman, the Prime Minister has instructed me to
convey his greetings and best wishes. As Minister of Defense of Barbados
he recognizes the importance of this meeting as a forum in which we will
state our intentions on the way forward for hemispheric security into
the regrets that he cannot join in the deliberations of this
distinguished group but is bound by his domestic agenda, including the
activities of the celebration of Barbados’s 26th
anniversary of independence which coincides with the opening day of the
conference.
Mr. Chairman, the three broad themes under which we
will consider the security issues of the hemisphere provide good
framework within which we can discuss more specifically the many and
diverse ....... that affect us all, as individual nations on a regional
basis.
The delegation of Barbados believes that special
attention should be accorded to the vulnerability of small island States
and small economies resulting from natural disasters and threats ......
from human action, such as drug-trafficking, terrorism and illegal arms
transfers.
This issue, with its far-reaching implications, is
vital importance to the Government of Barbados and is in keeping with
the necessity for the organization to redefine the definition of
security to accord to new realities as part of a process of
revitalization.
My delegation supports the efforts toward
confidence-building measures and strengthening of mutual understanding
as a means of improving security in the hemisphere. We consider that
military and law enforcement exchanges provide will play a significant
role in this regard. In the Caribbean, the Regional Security System,
which has its headquarters in Barbados, is an effective form of
collaboration on security issues among the OECS countries and Barbados.
Mr. Chairman my delegation will interview further on
specific matter work of the committees.
Before I close I wish to reiterate the sympathy and
support of the Government to the Sister Caribbean and Central American
States which recently suffered damage and loss of life during the recent
hurricanes and floods.
I also wish to thank the Government of Colombia for
its very warm welcome and hospitality in this splendid city, Cartagena.
Thank-You, Mr. Chairman.
STATEMENT BY BRIGADIER GENERAL
ROBERTY S. GARCIA
BELIZE
Doctor Andrés Pastrana Arango, President of the
Republic of Colombia, Doctor Rodrigo Lloreda Caicedo, National Defence
Minister of Colombia and also in your capacity as the Director General
of the Third Defence Ministerial Conference of the Americas, honourable
ministers of defense, heads of delegation, representatives, observers -
on behalf of the government of Belize, the minister of national security
and immigration of Belize the honourable Jorge Espat who sends his
special greetings, it’s indeed an honour and privilege for us, Belize,
to be represented here.
My government, which was installed in August 1998 in
its manifesto pledge on security says "the people’s united party
vision is for a safe and secure Belize - a nation at peace with itself
and with the world; a state with secure borders respected by its
neighbors, where all citizens are assured that their lives and property
are safe and their human rights respected, where laws and institutions
are honoured, government is accountable and harmony reigns in its
multi-cultured society..." to accomplish this mission statement,
Belize as a country continues to find ways to improve and to develop new
relationships.
In consideration of the three themes of this
conference, I report that Belize is a participant in the regional
security system and cooperates fully with its Caribbean neighbors. We
have developed greater ties with Mexico and Central America especially
with regards to the sharing of information, intelligence and other
physical effort. Additionally, a number of confidence building measures
as for example senior-level meetings by the security forces of Belize,
Mexico and Guatemala and the establishment of communication links which
have led to an improved cooperative effort on security matter that have
transcended our borders.
The role of our nation’s security force is
constantly under review and indeed it is my government’s insistence
that there is a place for the force in not only the development of the
nation but in providing support in the region. A testament to the latter
is our current involvement in Honduras as a result of hurricane Mitch.
The impact of illegal activities; drugs, arms and
other areas of concern within Belize and the region has locally,
encouraged us to develop a strong multi-agency approach in looking for
resolutions. Externally, Belize is a keen participant in various
groupings. We are a member of the Central American association of
police, Caribbean commissioners of police association and is the
secretariat of the Caribbean regional intelligence network. Our security
forces, with the Belize police force being the national focal point
works daily with the central American joint intelligence agency with
emphasis on narcotics and major crime. We have developed a close working
relationship with the Colombian anti-narcotics unit and indeed have
other bi-laterals with Guatemala, Mexico and the United States. The
upcoming Caribbean chief of staff conference at which Belize will be a
participant is yet another step towards fostering multi-national,
hemispheric relationship.
The Prime Minister of Belize, the honourable Said
Musa in his recent address to the 53rd regular session of the united
nations general assembly said, "a world free of the curse of drugs,
liberated from the affliction of poverty, blessed with freedom and
democracy when people’s human rights can be pursued in peace is what
we ape all striving for. "... elsewhere in his address he spoke
about the requirement for; values, policies, the respect for
sovereignty, social factors, and especially at this time financial
factors that all influence - in his words - "what are all striving
for..." and therefore must be considered if indeed we are really
concerned about hemispheric cooperation and security. For sure which
Belize has recognized and is conducting vigorous reforms at the domestic
level.
In closing, I look forward to an exciting conference
and you will permit me if I quote from the honourable Rodrigo Lloreda
Caicedo "this conference, I am sure, will redound in a special
manner on the integration of our military..." and here I
add-security, institutions.
INTERVENCIÓN
DEL LIC. FERNANDO KIEFFER G., MINISTRO DE
DEFENSA NACIONAL DE BOLIVIA, DURANTE LA
TERCERA CONFERENCIA DE MINISTROS DE DEFENSA DE LAS AMÉRICAS
CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA
NOVIEMBRE DE 1998
MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFIANZA MUTUA:
AVANCES Y PERSPECTIVAS PARA LA PAZ Y LA SEGURIDAD
HEMISFÉRICA EN DEMOCRACIA
I. EL CONTEXTO HEMISFÉRICO Y REGIONAL
El colapso de la Unión Soviética y la Guerra del
Golfo Pérsico, a fines de los ochenta y principios de los noventa
pusieron fin a la doctrina de seguridad que durante más de 40 años
privilegió el mantenimiento del orden político anticomunista en América
Latina. La principal función de las Fuerzas Armadas, FFAA, durante todo
este tiempo superpuso el combate contra el "enemigo interno"
con relación a la función defensiva de la soberanía e integridad
territorial. Esta situación derivó en el protagonismo político de la
institución militar cuyas consecuencias aún permanecen y tensionan la
memoria de la sociedad.
Hoy día, la región latinoamericana se caracteriza
por una saludable combinación entre estabilidad política democrática,
un notable avance en la integración económica y comercial y una firme
tendencia a la cooperación en materia de seguridad. Estamos libres de
amenazas nucleares y gozamos de un clima de paz en ausencia de
conflictos armados entre estados. La democratización, la integración y
las economías abiertas han mejorado en general las perspectivas de la
paz regional y la competencia hegemónica se ha desplazado del campo
ideológico a la arena productiva, comercial y tecnológica.
Desde principios de los ochenta la restauración de
gobiernos democráticos, consecuentemente, el retorno del control civil
sobre las FFAA constituye el marco adecuado para tratar asuntos de
seguridad, que en el pasado, estuvo restringido al ámbito castrense.
Paralelamente, constatamos que en los distintos foros políticos, económicos
y comerciales de la región como son el Grupo de Río, la Cumbre de las
Américas, la Cumbre Iberoamericana, MERCOSUR, Comunidad Andina de
Naciones, CAN, y en el CARICOM, emergen planteamientos que intentan
afirmar la confianza regional mediante compromisos de paz, estabilidad y
desarme.
La OEA, el MERCOSUR y últimamente la Comunidad
Andina de Naciones están comprometidos para aplicar oportunamente la
denominada "cláusula democrática" con el objetivo de
mantener y garantizar la estabilidad política en el hemisferio y la
región. Los gobiernos han convenido en sancionar y/o vetar cualquier
forma de ruptura del orden y legitimidad democrática. Se trata de una
nueva fórmula diplomática donde la democracia constituye un valor
transversal en las relaciones internacionales.
En el nuevo contexto hemisférico, el control sobre
el trafico ilícito de armas, lucha contra el terrorismo, desminado, Fomento
de Medidas de la Confianza Mutua, control sobre gastos de defensa y las
propuestas de paz, configuran los ejes temáticos que enriquecen más la
interlocución entre los lideres Políticos de la región en materia de
seguridad.
El fecundo diálogo político efectuado hasta hoy ha
permitido transformar el MERCOSUR en una Zona de Paz con el objeto de
alejar toda forma de amenaza y proscribir el empleo de las armas
nucleares y de destrucción masiva. En la Cumbre de las Américas e
iberoamericana también se ha asumido el reto de impulsar compromisos
para fortalecer la paz y la seguridad. La OEA ha recibido el mandato de
traducir estos compromisos políticos en acciones practicas. En este
sentido, observamos que actualmente su esfuerzo está volcado a mejorar
la comprensión y el diálogo sobre las Medidas de Fomento de Confianza
como componente gravitante de la política de seguridad hemisférica.
En este escenario, la posibilidad de veto militar
como alternativa a los conflictos políticos y sociales que confrontan
las sociedades latinoamericanas tiende a decrecer. Protagonizamos
relaciones interestatales maduras, somos testigos de procesos plausibles
de negociación de acuerdos internos de paz, como en el caso de nuestros
anfitriones, y estamos avanzando con firmeza en la relación entre
Estado y sociedad civil para garantizar la gobernabilidad. En el
hemisferio la paz y la estabilidad están afirmando su condición de
puentes estratégicos para permitir transitar hacia el desarrollo
equitativo, la integración y la compaginación de intereses recíprocos.
No obstante lo avanzado hasta hoy, la actual situación
estratégica se caracteriza por una cierta "híbridez", como
suele pasar en todo ciclo de transición. En ella caben viejas temáticas
de orden interno, defensa territorial, soberanía y contenciosos
fronterizos. Pese al permanente debate y discusión que se lleva a cabo
para esclarecer y definir un nuevo marco conceptual de seguridad, todavía
no existe una definición precisa sobre los limites de las nuevas
funciones militares, el tipo de organización que se requiere, la
dimensión de su estructura, así como los umbrales, máximos y mínimos,
del gasto en defensa.
Nuestro mapa de seguridad regional es todavía
ambiguo. Coexisten, por una parte, tendencias positivas que facilitan la
estabilidad y por otra, subsisten políticas que continúan
privilegiando hipótesis de conflicto que tienen un peso importante en
la confrontación militar. Dicho de otra manera, en el ámbito de la
seguridad el hemisferio ha transitado con relativa firmeza hacia un
Horizonte de estabilidad pero no deja de lado la posibilidad de apelar,
aunque excepcionalmente, a la fuerza como patrón de solución de
conflictos.
Los regímenes democráticos y los gobiernos civiles
están demostrando que existen menos posibilidades de conflicto y
mejores opciones para negociar salidas concertadas a conflictos del
pasado, particularmente conflictos territoriales como lo sucedido con el
Perú y Ecuador. Al respecto, nuevas formas de diplomacia, como el caso
de los Garantes del Protocolo de Río de Janeiro de 1942 han
demostrado tener éxito cuando las fórmulas de solución pasan por el
diálogo político y la negociación concertada. Por lo mismo, las
posibilidades de conflictos armados entre estados es cada vez menor.
Los diferendos territoriales o problemas vinculados a
la soberanía territorial, que se arrastran en algunos casos desde el
siglo pasado, constituye uno de los mayores obstáculos que impide una
adecuada combinación de integración y seguridad en democracia. En
otros, postergan condiciones de desarrollo económico. En la región, y
excepcionalmente fuera de ella, pero que igualmente nos afecta, existen
conflictos territoriales pendientes que es necesario contribuir a
resolver.
Si bien, los problemas territoriales pendientes
obstaculizan la integración regional, el mayor peligro latente proviene
de la retroalimentación de logicas nacionalistas y territorialistas que
pueden otorgar a las FFAA mayor poder del que necesitan y a su vez,
servir de pretexto para continuar ejerciendo control sobre los sistemas
políticos democráticos. Por otra parte, la propia competencia política
interna en los estados enfrenta la posibilidad de activar viejas heridas
instrumentalizando negativamente la fuerza simbólica del territorio y
la soberanía. Por ello, una de las tareas más importantes para
transitar hacia el siglo XXI es tratar de desmontar la rigidez
reinvindicativa y territorialista de la lógica militar tradicional y
los usos político-instrumentales en torno a los contenciosos
fronterizos en la región.
II. CONTRIBUCIÓN NACIONAL Y HEMISFÉRICA A LA PAZ Y
LA SEGURIDAD
En el umbral del siglo XXI uno de nuestros mayores
desafíos reside en construir un clima armónico y estable que permita
desterrar la ambigüedad doctrinaria de la seguridad, afirmar la
certidumbre estratégica y proyectar escenarios de paz entre los
estados, la región y el hemisferio. De ahí que nuestra agenda debería
avanzar paralela y simultáneamente en tres niveles: por una parte,
redefiniendo nuestros intereses nacionales en un contexto de consolidación
democrática y de consenso interno. En segundo lugar, superando las
vallas históricas jalonadas por problemas limítrofes y fronterizos. En
tercer lugar, mejorando las condiciones de la integración hemisférica
pero a su vez reduciendo las asimetrías tradicionales entre América
Latina y los Estados Unidos.
Creemos que la paz y la estabilidad es posible de
lograr a través de una atmósfera de integración civil-militar democrática
que posea la capacidad de ubicar las cuestiones de la seguridad en la
agenda pública. El soporte constitutivo de una cultura estratégica
democrática se funda en la construcción pluralista de una Comunidad de
Seguridad y Defensa Nacional que a su turno transparente el resultado de
un nuevo pacto social en torno a la seguridad democrática del Estado.
En un contexto de mundialización creciente y donde
la soberanía del estado es cada vez más reducida e interdependiente,
el papel de los actores sociales y políticos de los pueblos adquieren
mayor preponderancia. En correspondencia con ello, se ha hecho necesario
un mayor protagonismo y acceso de actores no tradicionales a decisiones
claves en cuestiones de seguridad y defensa como una forma de fortalecer
el Estado de Derecho. En este sentido es necesario mejorar las
condiciones de la ciudadanía militar pero también proteger los
Derechos Humanos dentro de las FFAA como durante su desempeño en tareas
constitutivas. La búsqueda de legitimidad de la fuerza pública
requiere de estos dos elementos para impedir el desborde de la fuerza
pero al mismo tiempo para educar a la sociedad respecto a sus limites
frente a terceros y al Estado.
Desmilitarizar la seguridad creando nuevos espacios y
códigos de participación ciudadana ayudara a que el tratamiento de los
problemas de seguridad se democraticen y logren transparencia. El
denominador común para lograr este resultado es una relación armónica
entre partidos políticos parlamento y sociedad civil que a su turno
posean una Concepción de la Defensa Nacional como un Bien Público.
Una nueva cultura cívica que trastoque, enmiende y
resignifique la conflictiva relación civil-militar del pasado por un vínculo
democrático es lo que necesitan nuestros pueblos para borrar sus
heridas y avanzar hacia el futuro.
Configurar nacionalmente un triángulo virtuoso en
torno al Estado, las FFAA y la sociedad para la definición de una Política
de Seguridad y Defensa Nacional como Política Pública debiera
constituir un objetivo gravitante. Esta articulación democrática entre
civiles y militares y una agenda pública de seguridad labrada en base
al consenso constituye el camino adecuado para facilitar una
constructiva relación vecinal.1
En segundo lugar, es fundamental tratar en el
escenario diplomático y en base a un diálogo franco, nuestras
diferencias o problemas pendientes respecto a los contenciosos
fronterizos. Si una de las mayores fuentes de amenaza tradicional
proviene de problemas territoriales pendientes, creemos que la mejor
forma de vencer la racionalidad militar inherente a este problema reside
en superarlo a través del diálogo político y una activa diplomacia
preventiva.2
El empleo de la exitosa Formula de los Garantes, que
ha permitido vencer un conflicto histórico latente por más de 40 años
entre el Perú y Ecuador, sin duda constituye un ejemplo. Resulta también
digno de emular la decisión del Brasil frente a su vecino Colombia.
Reconocer y enmendar el irregular trazado fronterizo, en un acto de fe
estatal, es sin duda un acto ejemplar a seguir en el futuro. En este
sentido, creemos que la subsistencia de amenazas territoriales o de hipótesis
de conflicto vecinales, además de impedir la construcción de un clima
de confianza mutua, obstruyen el proyecto bolivariano de la unidad
regional y la plena integración hemisférica.
Finalmente, la conjugación y armonización de los
distintos intereses nacionales y regionales permitirá proyectar
condiciones de estabilidad y paz hemisférica. Esta paz no sería
posible de lograr si antes no resolvemos pacífica y armoniosamente
nuestras diferencias vecinales. En un mundo globalizado política y económicamente,
cualquier diferencia vecinal o subregional significa reducir nuestra
capacidad competitiva, postergar nuestro desarrollo y prolongar las
asimetrías existentes. En este sentido, la seguridad hemisférica para
ser tal, deberá amortizar las asimetrías tradicionales, los prejuicios
y las visiones unilaterales. Un decoroso respeto a las soberanías y la
dignificación del Derecho Internacional permitirá superar la distancia
entre unos y otros.
- INTEGRACIÓN REGIONAL Y PREVENCIÓN DE CONFLICTOS: FÓRMULAS PARA
INSTITUCIONALIZAR LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFIANZA
America Latina está viviendo estos últimos años
uno de los mayores ciclos históricos de interdependencia regional en
medio de un clima de paz. La mayor amenaza de conflicto armado entre dos
estados, Ecuador-Perú, ha sido superada gracias a la exitosa mediación
de los países Garantes del Protocolo de Río. El promedio de gasto
militar en la región es el más bajo del mundo, 1.3% respecto al PIB.
Con relación a los gastos del gobierno central, el presupuesto militar
de 1996 alcanzó en promedio sólo el 8%. Igualmente, la proporción
población/dotación militar de soldados no superó el 2.6% por cada mil
en valor ponderado (Revista CEPAL, agosto 1998).
El diálogo político regional así como el dinámico
proceso de integración económica y comercial están transformando la lógica
tradicional de rivalidad por la de cooperación. Una mirada al mapa de
estos acuerdos proyecta la sensación de una América Latina cada vez
menos distante, dispersa y heterogénea. Por el contrario, a diferencia
del ciclo de la Guerra Fría, este proceso de ensamble y agregación
entre estados se asume más que como una estrategia defensiva, como un
recurso que tiende a mejorar la inserción internacional y disminuir las
asimetrías históricas respecto a otras regiones del mundo.
Los desafíos de la globalización y la necesidad de
competir entre bloques más que entre naciones ha obligado a la región
asumir conceptual y pragmáticamente la estrategia del regionalismo
abierto. De igual modo, en la última década se ha producido un dinámico
acercamiento y convergencia de intereses cuyo denominador común es la
democratización regional.
Las condiciones del crecimiento sostenido se han
visto favorecidas por ambos procesos. Estos han creado un ambiente de
confianza y complementación económica intraregional fortaleciendo
acuerdos existentes y en otros casos impulsando su reforma, modemización
e institucionalización de cara al siglo XXI.
La integración regional en América Latina y el
Caribe, además de otros factores ha significado el crecimiento dinámico
del volumen de exportaciones. De un 5% registrado en 1990, la CEPAL
estimó que para 1997 este indicador ascendería al 12%. De igual modo,
la diversificación de las exportaciones de manufacturas tradicionales y
no tradicionales escaló del 18% en 1980 al 22% en 1996. A su vez, la
producción de bienes primarios se redujo sustantivamente del 51% al 28%
en este mismo tiempo (CEPAL, Globalización y su impacto en las economías
y el comercio, Ocampo, J. A., marzo de 1998).
Así pues, la tendencia del regionalismo abierto
mejoró la situación de las exportaciones intraregionales del 13% al
21% entre 1990 y 1996. Dicho proceso favoreció significativamente el
crecimiento del comercio intraregional entre los países del MERCOSUR,
la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y con menores resultados en el
Mercado Común Centroamericano (MCCA). El crecimiento anual promedio
entre 1992 y 1996 para el MERCOSUR fue del 24%, en la CAN del 25%, en la
ALADI 19% y en el Mercado Común Centroamericano del 13%, según las
estadísticas de la CEPAL.
Como se podrá advertir, la integración regional
tuvo un impacto favorable en el crecimiento económico, en el activo
intercambio comercial además de canalizar y alentar la Inversión
Extranjera Directa (IED). Respecto a los países en desarrollo las
entradas netas anuales de Inversión a América Latina alcanzó en 1996
el 30% (UNCTAD, World Investment Report, 1997).
La integración ha revalorizado la construcción de
un clima de estabilidad política y de pacificación y está
sedimentando una fuerte tendencia a la negociación y superación de
diferencias. Por otra parte, sus efectos positivos han permitido allanar
el camino para el tratamiento de la seguridad y la confianza entre 1os
estados. El caso centroamericano y la realidad que hoy representa el
Cono Sur son ejemplos ilustrativos de este proceso.3
El MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones son
otros ejemplos que combinan armoniosamente procesos de integración,
seguridad, certidumbre política y una tendencia cada vez mayor a la
resolución pacífica de conflictos. El MERCOSUR constituye el modelo de
integración de mayor potencialidad en la región que está alcanzando
logros no sólo en el plano económico sino también en el político y
el militar. Este nuevo mercado unificado representa la emergencia de una
nueva realidad regional y una nueva forma de inserción internacional.
Con un mercado potencial de 200 millones de personas y con un PIB
equivalente a la mitad del producto de América Latina, el MERCOSUR se
ha convertido en el tercer conglomerado económico mundial y uno de los
que representa mayores perspectivas de crecimiento.
El MERCOSUR se ha transformado en el nuevo actor
internacional. Con un peso específico importante genera nuevas formas
de interlocución de la región con el mundo. A su vez está
transformando las tradicionales percepciones de amenaza entre los socios
de hoy que en el pasado se consideraban rivales. Por cierto, los
principales avances en este sentido se circunscriben fundamentalmente a
los cambios de percepción entre Brasil y Argentina, los socios
comerciales más importantes que jalonan y armonizan la integración
regional.
En el plano político vinculado a la seguridad el
MERCOSUR ha logrado dotarse de dos instrumentos valiosos. Por una parte,
el Compromiso Democrático, suscrito en Salta, Argentina, en 1996, a
través del cual los países miembros se comprometieron a garantizar la
plena vigencia de las instituciones democráticas como requisito para la
cooperación, así como el establecimiento de mecanismos de consulta en
caso de alteración al orden democrático.
El segundo logro constituye la Declaración del
MERCOSUR-Bolivia y Chile, como Zona de Paz, rubricado en
Argentina en julio de 1998. En esta declaración se reafirman los propósitos
de paz y los principios establecidos en la Carta de la Organización de
los Estados Americanos y las Naciones Unidas. Además de ratificar su
apoyo a las Conferencias sobre Medidas de Fomento de Confianza y sus
recomendaciones, los países miembros declararon al MERCOSUR como una
zona libre de armas nucleares. Asimismo, comprometieron su apoyo
internacional al perfeccionamiento de los instrumentos y mecanismos de
no proliferación de armas nucleares y de destrucción en masa,
consagrando la región como una zona libre de armas terrestres
antipersonales. De igual manera reafirmaron su compromiso para
transferir información al Registro de Armas Convencionales de las
Naciones Unidas y establecer una metodología uniforme para informar
sobre el gasto militar con miras al aumento de transparencia.
Ambas Declaraciones constituyen de modo implícito
mecanismos asociativos que tienden a fortalecer la integración y
otorgar umbrales de confianza mutua dirigidos a prevenir riesgos o
neutralizar amenazas contra el estato quo militar. Pese a que el
MERCOSUR tampoco dispone de mecanismos explícitos de prevención de
conflictos, ambas declaraciones tienden a construir una plataforma en
este sentido. Por lo demás, la cooperación en materia de seguridad ha
corrido paralela al proceso de integración. Los países vecinos
observamos con beneplácito el desmontaje de la tradicional lógica de
rivalidad entre Brasil y Argentina, y la construcción de una nueva
arquitectura de cooperación militar que nos provoca una sana envidia.
La densificación de mecanismos de confianza mutua,
operativos conjuntos e intercambios técnicos y académicos entre las
FFAA del MERCOSUR auguran un ciclo de estabilidad pero también una
geografía de paz. Por cierto, nuevos actores protagónicos de este
proceso, como el capital privado, están contribuyendo a esta nueva
configuración política, económica, y militar.
La armonización que se espera de los modelos de
integración entre el MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones posee
una inestimable potencialidad para la seguridad hemisférica. Existen
negociaciones avanzadas para que ambas subregiones puedan integrarse a
principios del siglo XXI. De ser esto posible su empalme sinérgico
permitirá articular y modelar un gran mercado común en América del
Sur. A partir de este suceso, podremos trazar una gran arco democrático
de seguridad bajo el ceño bolivariano. Frente a este proceso se espera
que los diálogos políticos como los del Grupo de Río, el Parlamento
Latinoamericano, el Parlamento Andino o el Centroamericano, tiendan
puentes para cristalizar el sueño emancipatorio.
A mediano plazo esperamos que el proceso de integración
regional converja y propicie el desarrollo doctrinario de la seguridad
cooperativa, la construcción de un régimen común de seguridad, la
proscripción real de armas de destrucción masiva, sistemas de control
de armas, pero al mismo tiempo, la construcción de mecanismos de
prevención de conflictos para superar las lógicas de rivalidad,
problemas territoriales pendientes y por supuesto, desarrollar
capacidades de reacción oportuna, manejo de crisis y resolución pacífica
y negociada de conflictos.
El denominador común de todo este proceso sugiere el
fortalecimiento de nuestras democracias y por lo mismo, el pleno
ejercicio del control y supremacía civil sobre el instituto militar. A
su vez, una mayor apertura de la sociedad a la agenda de la seguridad.
3.1 AVANCES RESPECTO A LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE
CONFIANZA: EL ENTORNO VECINAL
El debate sobre las Medidas de Fomento de Confianza
Mutua en la región está generando interacciones e iniciativas diplomáticas
y militares de gran relevancia. En los distintos foros internacionales
se ha convenido respaldar su implementación a través de un conjunto
de mandatos. Al respecto, la OEA ha comprendido que su papel en torno
a esta temática resulta clave para avanzar hacia un clima de
seguridad concurrente con la integración económica política y
comercial.
La Cumbre de las Américas de Santiago de Chile
encomendó a este organismo reflexionar sobre un nuevo marco
conceptual compartido de seguridad, llevar a cabo estudios sobre la
homologación de indicadores de gasto militar, acciones de desminado,
canalizar el Registro de Armas Convencionales y la ejecución de una
Conferencia Especial de Seguridad.
Consecuente con el debate iniciado en Buenos Aires
en 1995 y en Santiago de Chile en 1996, este año se ha Ilevado a cabo
la III Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de Confianza
en el Salvador organizada, por la Comisión Hemisférica de
Seguridad de la OEA. En este evento se han emitido varias
recomendaciones como las siguientes: 1) Estimular contactos entre
legisladores sobre MFC, 2) Extender programas educativos en centros
tanto militares como diplomáticos sobre MFC, desarme y otros temas
vinculados a la paz y la seguridad hemisférica, 3) Promover acciones
cooperativas en zonas fronterizas, 4) Promover el intercambio de
información, 5) Estimular la realización de estudios para lograr una
metodología común que facilite la comparación del gasto militar, 7)
Desarrollar un programa de cooperación para atender problemas de
transporte marítimo sobre deshechos nucleares, 8) Continuar la
cooperación a los Estados insulares frente a sus problemas especiales
de seguridad vinculados a la economía y control del medio ambiente,
9) Mejorar y ampliar la información que se remite al Registro de
Armas Convencionales de la ONU y 10) Continuar con las consultas e
intercambio de ideas para avanzar en la limitación y control de armas
convencionales en la región.
En este contexto, en los últimos años Bolivia ha
venido implementando activamente un conjunto de Medidas de Fomento de
Confianza Mutua con su vecinos, aspecto que ha mejorado la interlocución
y fluidez en la relación militar vecinal. Con las FFAA del Perú y
Paraguay nuestro país realiza conferencias bilaterales en el área de
la inteligencia, efectúa intercambio de personal militar en
actividades de entrenamiento e instrucción y reuniones de carácter
profesional entre los comandantes de las guarniciones y zonas navales
fronterizas.
Igualmente, impulsan actividades protocolares, de
recreación artísticas y deportiva conjunta y comparten publicaciones
de interés común además de propiciar programas de cooperación técnica
y logística en las zonas fronterizas.
Desde 1992 Bolivia y Perú llevan a cabo las
Rondas de Conversaciones entre los Altos Mandos. Este año se ha
efectuado la VII Ronda cuya agenda permitió compartir experiencias en
materia de formación, capacitación y entrenamiento de personal
femenino en el Ejercito, el empleo de pequeñas unidades en el control
medioambiental, así como la transferencia de información sobre la
intervención de la Fuerza Aérea en la formación de técnicos aeronáuticos
civiles.
Con el Paraguay hemos transitado hacia un nuevo
modelo de relación bilateral que ha abandonado la tradicional lógica
de rivalidad enraizada en el conflicto del Chaco. La devolución de
trofeos de guerra en 1993 y el reencuentro de excombatientes de ambos
países ha permitido cerrar este capítulo histórico y traumático en
nuestras memorias nacionales.
Nuestras percepciones de amenaza signadas por una
cruenta guerra actualmente han sido superadas. Estamos fortaleciendo
una dinámica cooperativa y complementaria que desde el plano
comercial se expande al vínculo militar y la construcción de un
clima de paz. El proyecto para la construcción de una ciudad
binacional y el desarrollo conjunto de la hidrovía Paraguay-Paraná
es una demostración de un nuevo espíritu vecinal. No nos anima ningún
balance de poder y juntos procuraremos relanzar una nueva agenda de
trabajo para 1999. El próximo año celebraremos la IV Ronda de
Conversaciones en la que se tratarán cuestiones inherentes al trafico
de drogas y la participación militar.
Aunque no se ha logrado poner en marcha las Rondas
de Conversaciones con la República Argentina, el escenario para una
futura relación institucionalizada está abonado con la firma del
Acuerdo para el Fortalecimiento de la Cooperación en Materia de
Defensa y Seguridad Internacionales entre ambos países que data de
1996. Este Acuerdo prevé el establecimiento de un Comité. Permanente
de Seguridad con el propósito de fortalecer este vínculo con
representación tripartita entre Cancillerías, Ministerios de Defensa
y Fuerzas Armadas.
Asimismo, el Protocolo Complementario a dicho
Acuerdo considera la participación conjunta de miembros de las
Fuerzas Armadas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz dispuestas
por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Al amparo de este
protocolo, muchos de nuestros oficiales reciben entrenamiento y
preparación militar en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto
para Operaciones de Paz (CAECOPAZ).
Finalmente, este año, la esfera de la cooperación
militar ha recibido un nuevo impulso a través de la realización del
I Congreso Sudamericano de Inteligencia Estratégica, efectuado en
abril, en este país amigo que hoy nos acoge.
3.2. PROPUESTAS PARA LA INSTITUCIONALIZACIO’N
DE LAS MEDIDAS DE FOMENTO DE CONFLANZA MUTUA
Nuestro gobierno considera que la creativa y fructífera
aproximación bilateral y multilateral orientada a configurar un clima
de estabilidad y confianza mutua requiere ser institucionalizado.
Creemos que de esta manera los sucesivos avances en torno a las
Medidas de Fomento de Confianza podrían afirmar sus objetivos y
alcance pero al mismo tiempo transformarse en políticas de Estado.
Dicha institucionalización, sin duda, requiere
acompañarse de una política preventiva de conflictos como el marco
adecuado para combinar armónicamente integración y seguridad
regional. En este sentido, nuestra región requiere dotarse de un
importante grado de certidumbre estratégica a través de mecanismos
que permitan proyectar conductas defensivas predictibles.
Consecuentes con esta idea propusimos la necesidad
de crear un Centro de Prevención de Conflictos en el marco del Grupo
de Río, así como la construcción de un agenda de seguridad en el
marco del Tratado de Cooperación Amazónica. Sin duda, ambas
propuestas requieren un marco de reflexión, consenso y
compatibilización de intereses, pero fundamentalmente requieren el
aporte pluralista y generoso de todos nosotros.
4.1 EL CENTRO DE PREVENCIÓN DE CONFLICTOS EN EL MARCO DEL GRUPO DE
RÍO
Nuestro empeño por crear este Centro atiende la
necesidad de contribuir al diseño y estructuración de una moderna y
creativa diplomacia de defensa que permita desplegar adecuadamente y
en base al consenso, iniciativas que consoliden y proyecten la paz y
la estabilidad regionales. Por ello, su premisa fundacional postula la
construcción de un mecanismo esencialmente preventivo y predictivo
que contribuya a identificar con anticipación factores de riesgo que
limiten la integración, interfieran el progreso democrático o
reduzcan el perfil cooperativo en materia de seguridad.
El Centro de Prevención de Conflictos pretende
constituir un espacio académico multidisciplinario y representativo
entre los países miembros, con el objeto de desarrollar trabajos de
diagnóstico, programas de investigaci6n, capacitación de recursos
humanos que provean apoyo técnico a sus gobiernos y tareas de
asesoramiento permanente al Grupo de Río sobre cuestiones vinculadas
a la seguridad e integración, políticas de defensa regionales y
Fuerzas Armadas.
Asimismo, se busca constituir un espacio
interactivo de diálogo y conocimiento reciproco entre civiles,
militares, diplomáticos y políticos de la región con el ánimo de
fomentar una cultura estratégica de paz y seguridad, intentando en la
medida de lo posible, traducir nuestros esfuerzos bilaterales o
multilaterales en Políticas Públicas.
El proyecto prevé la posibilidad de centralizar,
procesar e intercambiar información horizontal en la región,
articulando redes de investigación académica tanto oficiales como
privadas. Estas puedan operar en condición de núcleos u
observatorios de análisis estratégico nacional otorgando al Centro
de Prevención la posibilidad de ampliar su perspectiva de análisis,
cotejar la producción de información, acceder a diversidad de
fuentes, producir y mejorar el panorama de consulta e intercambio de
información.4
De igual manera, dicho Centro podría operar como
un mecanismo de alerta temprana con posibilidad de identificar
factores de inestabilidad interna con efecto en las relaciones
vecinales o subregionales. No se trata de introducir una agenda de
conflictos tradicionales para resolverlos sino mas bien de prevenir y
anticipar su posibilidad de ocurrencia. Sensiblemente, en la región
existen muy pocas instituciones con capacidad de desarrollar
seguimiento, investigación y estudios prospectivos al respecto. A su
turno, el desarrollo de programas conjuntos de investigación podría
contribuir a identificar ámbitos cooperativos para estrechar nuestras
relaciones, así como diseñar agendas interactivas que ayuden a
superar percepciones tradicionales de amenaza entre nuestros estados o
nuestras fuerzas de seguridad y defensa.
En suma, lo que se pretende con la creación de un
Centro de Prevención de Conflictos es avanzar hacia el siglo XXI
abonando el camino del entendimiento recíproco, contribuir al diálogo
permanente y fortalecer nuestros Estados de Derecho ejerciendo
plenamente la primacía del orden constitucional y el respeto al
Derecho Internacional. Por otra parte, resulta fundamental en este
momento de transición, apelar a fórmulas preventivas para mejorar y
fortalecer nuestra vocación pacífica regional.
4.2 LA AMPLIACIÓN DE LA AGENDA DE SEGURIDAD EN EL
MARCO DEL TRATADO DE COOPERACIÓN AMAZÓNICA (TCA)
En septiembre de 1998 ha surgido un nuevo escenario
que augura un importante ciclo de cooperación y confianza regional a
futuro. Se trata de la I Reunión de Ejércitos Amazónicos convocado
por el Estado Mayor Brasileño, efectuado con el ánimo de explorar
canales y mecanismos de cooperación militar amazónicos. En aquella
oportunidad, el Ministerio de Defensa de Bolivia no sólo participó
del evento, sino que comprometió su más firme apoyo para consolidar
este nuevo escenario de integración militar.
En este contexto, hemos propuesto la necesidad de
incorporar una agenda de seguridad al Tratado de Cooperación Amazónica
(TCA). Creemos que dicho Tratado ofrece condiciones para crear una
Comisión Especial de Seguridad. En efecto, junto a las
Comisiones Especiales de Salud, Medio Ambiente, Asuntos Indígenas,
Turismo, Transportes y Comunicaciones y Ciencia y Tecnología, hace
falta la buena compañía de una Comisión Especial de Seguridad. Esta
permitiría ampliar el horizonte y el alcance del Tratado. De esta
forma, esperamos fortalecer su funcionamiento, incorporar Políticas
de Seguridad Comunes e insertar nuestras Fuerzas Armadas en la defensa
armoniosa y cooperativa de la soberanía de nuestros respectivos pisos
ecológicos amazónicos.
Así pues, el Tratado de Cooperación abre nuevas
perspectivas y oportunidades para concordar objetivos de desarrollo
amazónico conjunto a través de una mayor empatía en la integración
fronteriza. A su vez, nos permitiría compartir democrática y
solidariamente componentes científico-tecnológicos y usar
creativamente nuestras potencialidades institucionales. Por lo mismo,
una agenda de seguridad cooperativa entre nuestras Fuerzas Armadas,
que comparten roles de protección soberana de la amazonía, podrá a
futuro contribuir a mejorar nuestra comprensión sobre problemas
comunes en esta región.
Creemos que esta iniciativa se inscribe en el espíritu
constructivo de la seguridad regional, así como en la formulación y
diseño de escenarios institucionales para el despliegue de Medidas de
Fomento de la Confianza Mutua entre nuestros pueblos y sus
instituciones armadas.
Asimismo, creemos que los resultados de esta
iniciativa pueden dar lugar a la creación, como mecanismo operativo
de la Comisión Especial de Seguridad, de un Foro Permanente de Seguridad
Amazónica con el objeto de dotarle a dicha Comisión de una
agenda de trabajo.
Provisoriamente este Foro podría cumplir las
siguientes tareas: 1) Constituir un espacio de negociación y consenso
para el desarrollo de una activa diplomacia de defensa amazónica, 2)
Contribuir a la solución pacífica y concertada de controversias, al
manejo, prevención y gestión de conflictos, así como al diseño de
sistemas de alerta temprana frente a desastres naturales y/o crisis de
seguridad militar.
Con el tiempo, este Foro estaría en condiciones de
servir de plataforma para la promoción e institucionalización de
Medidas de Fomento de Confianza Mutua en América Latina.
PALAVRAS DO CHEFE DA DELEGAÇÃO
BRASILEIRA
Excelentíssimo Senhor Doutor Rodrigo Lloreda
Caicedo, Ministro de Defesa Nacional da Colômbia;
Senhores Ministros;
Senhores Embaixadores;
Senhores Oficiais-Generais;
Senhores Oficiais;
Senhoras e Senhores
Em nome da Delegação Brasileira à III Conferência
de Ministros da Defesa das Américas, agradeço a calorosa recepção
que nos foi oferecida pelo Ministério da Defesa Nacional desse grande
país irmão.
O estabelecimento de um diálogo multilateral na área
da defesa continental originou-se em 1991, no âmbito da Comissão de
Segurança Hemisférica da OEA e, posteriormente, nos trabalhos de
preparação da Primeira Cúpula das Américas.
Na Reunião de Williamsburg, os Estados Unidos,
como anfitrião, emitiram comunicado final em que se alinharam os
chamados "PRINCÍPIOS DE WILLIAMSBURG" , princípios
esses que deveriam nortear as atividades regionais na matéria.
Na prática, a Reunião de Williamsburg significou
muito mais a apresentação de uma oportunidade de um intercâmbio de
idéias entre autoridades dos países do Hemisfério, com atuação e
responsabilidade na área de defesa, do que o estabelecimento de um
foro de consultas sobre a matéria.
Ademais, a cooperação internacional e as relações
cívico-militares já ocupavam em nossos países papel de reconhecida
relevância.
A Reunião seguinte (1996), em Bariloche,
representaria oportunidade adicional de intercâmbio e fortalecimento
da confiança mútua. Na oportunidade, foi debatida a posição de que
as "Reuniões Ministeriais de Defesa" deveriam evitar
duplicidade de funções e de propósitos já estabelecidos por outros
foros institucionalizados como a Junta Interamericana de Defesa (JID),
o Colégio Interamericano de Defesa(CID) e a Comissão de Segurança
Hemisférica da OEA, a par de Acordos bilaterais e multilaterais
vigentes.
As conclusões gerais registram que a consolidação
dos processos democráticos representava requisito e pilar do
desenvolvimento e da estabilidade regionais e que o papel básico das
Forças Armadas continuava a ser o da defesa da soberania nacional, de
acordo com os marcos legais fixados nos respectivos diplomas
constitucionais.
Da mesma forma que as reuniões anteriores, a
"Reunião de Cartagena" deverá propiciar a retomada do diálogo
multilateral regional nos campos da defesa e da solidariedade hemisférica.
Esse diálogo tem se mostrado extremamente eficaz,
comprovando ser possível retirar de tais oportunidades resultados
objetivos em prol da paz em nosso hemisfério.
Foi assim que, em Williamsburg, a Delegação
Brasileira teve o grande prazer e a honra de anunciar, àquela época,
a aceitação, por parte do Equador e do Peru, de uma zona
desmilitarizada e da denominada área ALFA- passos decisivos para um
processo de entendimento que seria coroado de êxito.
Êxito que nesta terceira reunião de Cartagena de
Índias nos sentimos imensamente felizes de registrar com a assinatura
dos acordos finais de paz entre os dois países irmãos.
Os registros se encaixam perfeitamente no objetivo
geral fixado pelo Exmo. Senhor Doutor Rodrigo Lloreda Caicedo, digníssimo
Ministro da Defesa Nacional da Colômbia, para o encontro que hoje
iniciamos:
"Buscar que a segurança e a defesa regionais
se fortaleçam, por meio de mecanismos interamericanos, com o propósito
de fomentar o desenvolvimento e promover a democracia, dentro de um
clima de confiança e transparência."
A nossa união tem prevalecido nos momentos de
dificuldade, como aconteceu também na recente catástrofe que se
abateu sobre a América Central, na qual a destruição e a morte não
conseguiram reduzir abater a vontade de lutar e vencer dessa brava
gente.
Assim sendo, a Delegação Brasileira chega a esse
encontro com o firme propósito de contribuir para que todos os seus
objetivos sejam plenamente alcançados.
Anima-nos a certeza que ele servirá para estreitar
ainda mais os laços de cooperação entre os países americanos,
diante dos desafios que a chegada do Terceiro Milênio já pronuncia.
Unidos em nossos propósitos será mais fácil vencê-los.
Muito obrigado!!!
STATEMENT BY AMBASSADOR C.
WILLIAM ROSS
CANADIAN AMBASSADOR TO COLOMBIA
AT THE OPENING SESSION
On behalf of the Honourable Art Eggleton,
Canada’sMinister of National Defence, I’m honoured to participate
in the Third Defence Ministerial of the Americas Conference. Me
gustaria agradecer a las autoridades Colombianas por su calurosa
recepcion y la eficiente organizacion tan evidente durante la reunión
técnica en Bogotá y aqui mismo. It is fitting that this meeting,
focussing on peace and security, is taking place in Colombia. We
applaud recent peace initiatives by President Pastrana and his
government, and we note the key role that you and your department, Mr.
Minister, will play in this process of reconciliation.
The second Defence Ministerial in San Carlos de
Bariloche, Argentina was an important milestone in collective
consultations on hemispheric security. It gave our countries an
opportunity to discuss, at a senior level, a wide range of security
issues, to share our expertise and experience and to develop
strategies for the future.
Earlier this year during his visit to Chile, Prime
Minister Chrétien summed up the Canadian perspective on the Americas
when he said, "our hemispheric identity is an active state of
mind and a vital link to our future". We are becoming, he said,
"una gran familia".
By this he was referring to Canada’s ties
throughout the Americas which, over the last decade in particular,
have widened and deepened so that we have, indeed, become a family of
nations. Cette famille est composeé de diverses cultures, diverses
langues et une vaste gamme de races, mais elle est en mëme temps unie
par toute une série de valeurs et de buts partagés.
Indeed, Canada sees itself as a country of the
Americas. At home in Canada, we are enriched by the contributions made
by immigrants from throughout the hemisphere -- people who represent
an important part of Canada’s cultural mosaic.
Our sense of community and solidarity led us to
recently send men and women of the Canadian Forces to work
side-by-side in Central America with local defence forces and those
affected by the devastation caused by Hurricanes Georges and Mitch.
One illustration of the practical role militaries play in disaster
relief was the ability of the Canadian Forces Disaster Assistance
Response Team to deploy quickly to anchor subsequent relief efforts.
Another is our support for the OAS-led mission to assess the impact of
Hurricane Mitch and devise new mine action programmes. This continuing
tragedy underscores the importance of ratification by signatories of
the Ottawa Treaty on landmines.
On the trade front, too, our relations are strong
and, for a country like Canada that is dependent upon trade, this is
very important. While we have enjoyed a long history of commercial
relations with the countries of the Americas, in recent years we have
been at the forefront in promoting freer trade throughout the
hemisphere. The North American Free Trade Agreement and our Free Trade
Agreement with Chile symbolize this belief, but this is just the
beginning. We have thrown our support behind the concept of a
free-trade area of the Americas and are determined to realize that by
the year 2005. We are honoured to have been chosen to Chair the first
round of negotiations in support of this effort.
But it is not only in the area of trade where our
countries have grown closer together.
In keeping with our 1994 Defence White Paper, we
have expanded our bilateral and multilateral military activities in
this region. These include joint training, personnel exchanges and
participation in a number of high level conferences. The Canadian
naval frigate HMCS Winnipeg, for example, just returned to Canada from
South America, where she took part in the UNITAS naval exercises.
We also believe in expanding our involvement
through multilateral fora such as this one and service- specific
conferences such as the Conference of the Armies of the Americas, the
Inter-American Naval Conference and the System for Cooperation Among
the Air Forces of the Americas. And, since joining the Organization of
American States in 1990, we have focused our efforts within that
organization as a means through which to advance our broader security
objectives of economic prosperity, stability and democratic
development among our hemispheric partners.
We have also fostered closer relationships with
hemispheric partners. We have focused our efforts on training in
peacekeeping and civil-military relations. For example, regional
peacekeeping training, seminars in Buenos Aires, Argentina, and
Kingston, Jamaica, have illustrated our common interest in
contributing to stability and durable peace. As well, through training
provided under the Police Training Assistance Program, through which
we have endeavoured to promote stable democratic growth or countries
in the region.
Of course, the countries of the Americas have come
together on the global stage, where we have benefitted from
cooperating in many areas. In particular, we are cooperating more
closely with our hemispheric defence and police partners in peace
support operations in this region and throughout the world.
Strengthening our dialogue on peace and security issues assumes even
greater importance as we prepare to take our seat on the UN Security
Council on January 1, 1999.
All of these initiatives are important because the
world we live in is a turbulent one. Over the next few days, we have
an opportunity to continue working towards our common objectives –
by sharing our knowledge and experience on a wide range of issues and
by coordinating more of our respective efforts in the security sphere.
We warmly embrace this opportunity and look forward
to working closely with all the nations participating in this
Ministerial.
EXPOSICIÓN CONJUNTA
ARGENTINA-CHILE
Medidas de Confianza Mutua
Los cambios que han afectado al sistema de
Seguridad Regional desde el término de la Guerra fría, han sido
objeto de múltiples análisis y disquisiciones que -a su vez- han
producido una serie de discusiones a nivel mundial, regional,
subregional y bilateral entre los estados. A partir de ello, en el
Sistema Interamericano se ha ido estructurando una nueva Agenda de
Seguridad, con miras a superar las deficiencias que mostraba el
multilateralismo vigente hasta ese entonces.
Con ese marco de referencia, Argentina y Chile han
ido adoptando, en forma creciente, enfoques similares respecto de los
desafíos que presenta este nuevo escenario internacional.
El amplio contexto de la relación bilateral,
marcado por la vecindad y un proceso de integración en marcha, ha
fortalecido la confianza y la amistad entre ambos países. El proceso
de integración física, impulsado desde hace más de dos décadas,
les ha facilitado acogerse hoy a los beneficios del desarrollo,
marcado por un incremento en los vínculos comerciales y una red de
inversiones recíprocas, hechos ciertos que sustentan una cooperación
interestatal cada vez más real y eficiente, la que, junto a otras
situaciones y hechos de carácter político, cultural y social, han
contribuido en un mejor conocimiento mutuo. El Mercosur se transforma,
entonces, en una buena expresión de esta comunidad de intereses que
va mostrando la evolución de las relaciones chileno-argentinas.
Este cuadro no habría sido posible, sin haberse
dado en condiciones de paz y estabilidad, un patrimonio común que es
necesario preservar a través del ejercicio de la democracia, el
desarrollo económico y pleno respeto a los Derechos Humanos.
Se puede decir que la voluntad política de
complementación ha presidido la relación entre Argentina y Chile,
entendiendo que la nueva situación internacional los ha motivado a
multiplicar las instancias de dialogo, para abordar conjuntamente las
complejidades del sistema.
En ese contexto los temas tales como la Seguridad y
la Defensa ocupan un lugar relevante. Ellos son aproximados por ambos
Gobiernos a tres niveles. El político propiamente tal, el político-estratégico
y el puramente estratégico. Los tres teniendo como referencia la
necesidad de implementar un proceso de estimulo a la Confianza Mutua,
a nivel bilateral primero, pero con irradiación al ámbito
subregional y regional. Así, junto con participar activamente en el
ámbito de la Organización de Estados Americanos (OEA) en |